Descubre Casa San Ángel: La Hacienda Boutique en Tijuana que Revoluciona el Lujo y la Historiapost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Casa San Ángel es una hacienda boutique ubicada en la ciudad de Tijuana. Es una gran alternativa para las parejas que se encuentren organizando su boda dentro de la capital del estado de Baja California.

Casa San Ángel cuenta con todo lo necesario para su día. El lugar conseguirá hacer que uno de los días más importantes de su vida sea espectacular y pase a ser parte de los recuerdos que siempre formarán parte de ustedes.

Sus instalaciones están pensadas para hacer que todos sus familiares y amigos pasen una velada espectacular que se quede en su corazón. Cuentan con diferentes paquetes que buscan que cada una de sus necesidades y peticiones sean cubiertas de la mejor manera.

A Casa San Ángel lo recomienda el 100% de las parejas que ya disfrutaron de sus servicios. Su valoración global es de 5.0 y recibió esa puntuación en calidad del servicio, flexibilidad, relación calidad/precio, profesionalidad y tiempo de respuesta.

En Casa San Ángel es posible contratar un menú de boda con un precio mínimo por invitado de $30.50. Casa San Ángel ofrece sus servicios de banquete de boda para un mínimo de 50 invitados y puede dar servicio hasta un máximo de 250 invitados.

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El Patrimonio Histórico Arquitectónico y la Rehabilitación en México

El patrimonio histórico arquitectónico en la Ciudad de México es vasto y diverso. Una parte importante de éste se ha logrado mantener en pie bajo declaratorias oficiales y la catalogación tanto del Instituto Nacional de Antropología e Historia a través de su Coordinación Nacional de Monumentos Históricos, como del Instituto Nacional de Bellas Artes, por medio de la Dirección de Arquitectura y Conservación del Patrimonio Artístico Inmueble.

Igualmente, gracias a la normativa dictada por la Secretaría de desarrollo urbano y vivienda (SEDUVI) se han podido solventar, muchas veces exitosamente, la rehabilitación, y sobre todo la integración urbana de mucho del patrimonio histórico inmueble de la Ciudad de México. Bajo dicha protección se alude comúnmente al valor histórico, cultural o artístico de este tipo de patrimonio, según sea el caso.

Hoy en día, la planificación desde la política pública, en cuanto a qué hacer y qué construir en las zonas centrales de la Ciudad de México está vertebrada; y por ese motivo se dan de forma recurrente refuncionalizaciones y reocupaciones gentrificadoras. Podemos decir que existen numerosos ejemplos de intervenciones de revalorización del patrimonio arquitectónico, ya sea de tipo civil, religioso e incluso militar.

En dichas intervenciones, la rehabilitación y reutilización forman parte de una estrategia que se asemeja, sólo en lo relativo a lo constructivo, a la de la conservación activa, es decir, donde el objetivo central es el mantenimiento futuro de las características y la autenticidad material e histórica de una construcción de sus espacios físicos buscando la apropiación ciudadana de su carga simbólica y cultural gracias a ese proceso transformador.

En el caso del patrimonio arquitectónico de propiedad privada, en la operación entran en juego elementos de la lógica del mercado, como el valor de cambio del suelo, el valor de uso del inmueble, y toda una serie de factores, como la especulación sobre el consumo de tal o cual producto o servicio. Algunos inmuebles antiguos de propiedad privada, que han sido rehabilitados, se encuentran en el centro histórico dentro de las Zonas núcleo y de amortiguamiento del perímetro declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1987.

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Otros los localizamos en colonias históricas, fruto de la primera expansión en el siglo XX de la Ciudad de México, como Condesa Hipódromo, o Roma Norte. Otros ejemplos, que no son pocos, se hallan en colonias y espacios urbanos modificados y transformados a partir de las décadas centrales de ese mismo siglo, como la colonia Polanco y los centros históricos de Tlalpan, Coyoacán, Mixcoac y San Ángel. En casi todos los casos se trata de colonias de alta atracción turística, que han sido mixtificadas por una serie de ideas prefabricadas por el marketing turístico.

En todos esos casos no se puede hablar de una estrategia de conservación activa y planificada, porque el elemento de la apropiación ciudadana, si es que existe, viene dado a través de la casi exclusiva práctica del consumo de productos y servicios. Sin embargo, en la mayoría de estos casos existe una intención de conservación del patrimonio construido, obligada por las reglamentaciones del Estado mexicano y de la Ciudad de México. Éstas permiten mantener en el tiempo los rasgos materiales que dotan de historicidad al inmueble, aunque la historia social y vivencial que en él se han dado se pierden ante la falta de estrategias para recomponerla o recuperarla.

Es decir, que prima el factor arquitectónico restaurador frente al valor de la memoria y el sentido social de la historia. En cuanto a la cuantificación de las nuevas funciones de los numerosísimos ejemplos de rehabilitación desarrollados, desde tanto ámbitos públicos como privados, hay que señalar la dificultad intrínseca de conocerlos todos. Un análisis preliminar de casos conduce a decir que la Ciudad de México cuenta con un buen número de museos y centros culturales que tienen su base en la transformación y adaptación de antiguos edificios coloniales, conventos u otras dependencias.

Transformaciones sufragadas en la mayoría de los casos con dinero público, administrado desde distintas fuentes. Igualmente, en la capital mexicana podemos anotar proyectos de reutilización y transformación similares a los mencionados, realizados por fundaciones privadas que han transformado espacios en salas de exposiciones, museos, auditorios, etc. Un reciente caso muy notable de restauración y puesta en valor, ahora como centro de exposiciones, ha sido la recuperación, por parte de la Fundación Conmemoraciones 2010 A.C. de la casa, de estilo ecléctico, del arquitecto Antonio Rivas Mercado, construida, entre 1893 y 1897, en la Colonia Guerrero.

Ésta fue restaurada entre 2008 y 2017, siguiendo el proyecto del arquitecto Gabriel Mérigo. Igualmente, se localizan un buen número de edificios históricos transformados por la iniciativa privada en hoteles, en restaurantes, en comercios de cualquier rubro. El número de actuaciones es notable y plantea la necesidad de un análisis de cada uno de los proyectos, de sus niveles de preservación y de inserción en el contexto urbano individualizado, por demás prolijo, y que supera la extensión de este trabajo.

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Un estudio aparte, ameritan las muestras de transformación de antiguos edificios de todo tipo en apartamentos y condominios, fruto de la fuerte especulación inmobiliaria que se presenta en la ciudad. Así, encontramos algunos estudios de arquitectura y empresas inmobiliarias como predicamento de estos proyectos como, por ejemplo: el estudio Reurbano, el estudio de arquitectura Cadaval & Solà-Morales, el estudio del arquitecto Javier Sánchez o el denominado Acha arquitectos, todos ellos, con diversos proyectos en el centro histórico y en colonias como la Condesa, Tacubaya, San Miguel Chapultepec o Escandón, de la Ciudad de México.

En cuanto a los agentes productores, en muchos casos se nota la presencia de arquitectos jóvenes y, en algunos otros, extranjeros, que despliegan diseño y creatividad en la construcción y decoración de estos espacios, especialmente en los destinados a la hotelería. Ante este panorama, pareciera necesario, en estos momentos, hacer un recuento de todas esas transformaciones, no sólo para conocer su apego o no a la legalidad de protección patrimonial vigente, sino para indagar qué nuevos usos se están dando, como se han planteado proyectualmente éstos, y para conocer si esos cambios han servido para valorizar patrimonialmente esos edificios.

Pero, resulta igualmente pertinente, incluso, indispensable, incidir en la necesidad de documentar la historia de esos edificios y, de ser posible, de las personas que los habitaron.

Casa O´Hea y el Neogótico en la Ciudad de México

La Casa O´Hea se encuentra localizada en el número 483 del Paseo de la Reforma, esquina con la calle de Río Elba, en la colonia Cuauhtémoc. A este inmueble se le conoce popularmente con este nombre debido al apellido de quien encargó su construcción y fue su primer dueño, el ciudadano británico residente en México: Patrick Alfred O'Hea Harrison.

El primero de ellos, tiene que ver que se trata de uno de los escasos ejemplos de arquitectura neogótica civil que se conservan en la capital mexicana. Un estilo que si bien tiene muchos ejemplos de arquitectura religiosa en todo el país, apenas los hay en cuanto arquitectura civil.

Asociada a esta circunstancia, encontramos otra característica: la poca información disponible sobre el origen de su proyecto constructivo. El segundo motivo es que la operación de recuperación y rehabilitación de esta casa concita una tendencia cada vez más común, en la que se logra coordinar el uso de un inmueble patrimonial de propiedad privada con un plan de negocios de una empresa de vasto capital. Finalmente, el tercer motivo es que esas condicionantes económicas permiten desarrollar un determinado procedimiento de conservación que, en el caso de este inmueble, implicó mover de lugar la antigua casa para construir los cimientos y estacionamientos de un rascacielos de oficinas, para luego recolocarla en el mismo sitio donde había estado, y rehabilitarla para usos comerciales.

Como decíamos, la reutilización de la Casa O´Hea tiene una característica de gran relevancia en términos de su revalorización patrimonial. Respecto a la arquitectura de estilo neogótico, comenzó a desarrollarse durante el último tercio del siglo XVIII en Inglaterra.

Las razones de este desarrollo temprano las podemos encontrar dentro de la eclesiología británica, y en los ánimos del Romanticismo que exaltaban el regreso a la espiritualidad y monumentalidad del mundo medieval. De allí, el neogótico se difundió rápidamente hacia el continente europeo, especialmente en Francia, Bélgica y Alemania, y para la segunda mitad del siglo XIX ya era uno de los historicismos más utilizados en toda Europa y también en la América anglosajona.

En México, el estilo tuvo diferentes vías de entrada y difusión espacial a partir del tercer cuarto del siglo XIX, siendo las corrientes historicistas restauracionistas francesas y la capacidad de difusión de las órdenes de la Iglesia católica, las vías de entrada más relevantes. Así, el estilo devino eminentemente en religioso, y se desarrolló desde el último tercio del siglo XIX hasta la década de 1930.

En este sentido, hay que señalar que, en la Ciudad de México, el primer proyecto de arquitectura neogótica civil del que tenemos constancia es el del Teatro de la Casa de las Cuatro fachadas. Se trataba de un particular edificio de grandes dimensiones, que combinaba el uso habitacional de arquitectura neoclásica con un gran teatro en estilo neogótico, mismo que debía construirse, en 1858, sobre las calles del Puente de fierro, la 1ra. de Los Ciegos y la 2da. de Quemada, en lo que hoy es la calle de Jesús María, entre República del Salvador y Regina.

El proyecto fue elaborado por el Maestro mayor de obras, de origen español, Manuel María Restory, y desconocemos los motivos por los que nunca se realizó. No obstante, el primer ejemplo de neogótico del que sí tenemos constancia de su construcción es el de una casa edificada en el año de 1864 por el arquitecto italiano Francesco Saverio Cavallari. Esta casa se construyó sobre el predio número de 3 de la antigua calle de Puente de San Francisco, en lo que actualmente es la acera sur del Palacio de Bellas Artes, por encargo del empresario Antonio Escandón.

Ambos proyectos descritos constituyen la etapa temprana del desarrollo del neogótico en la ciudad, sin embargo, debemos aclarar que el período de mayor esplendor tuvo lugar hacia finales del siglo XIX e inicios del XX. Las razones son diversas, pero en lo fundamental podemos atribuirlo al proceso de modernización urbana que trajo consigo (no sólo a la Ciudad de México, sino a muchas de las capitales de América Latina) los nuevos paradigmas del urbanismo liberal, bajo los que fue posible el ensanche del casco antiguo de las ciudades, así como el régimen de la pequeña propiedad privada en las nuevas urbanizaciones y fraccionamientos.

En esas nuevas periferias se dio una suerte de libre albedrio constructivo que permitió el desarrollo de los historicismos y eclecticismos en la arquitectura, incluido el neogótico. Los cuatro ejemplos más representativos de este estilo en este período, y que todavía están en pie en la Ciudad de México son: el Palacio Postal, un diseño de los ingenieros Adamo Boari y Gonzalo Garita, construido entre 1904 y 1907, en la calle Tacuba, 1; el edificio del Banco Agrícola e Hipotecario de México, en la calle República de Uruguay, 45, diseñado por Nicolas Mariscal; la casa de Fernando Torreblanca, diseñada por el ingeniero Manuel L. Stampa, y construida entre 1921 y 1923 en la calle Guadalajara 104, en el cruce con el parque España, en la colonia Roma Norte; y la Casa O´Hea, en el Paseo de la Reforma, 483, esquina con la calle Rio Elba.

La Casa O´Hea: Diseño y Arquitectos

Aunque no hemos localizado el proyecto arquitectónico original de esta casa en alguno de los archivos de la Ciudad de México, sabemos de él por una noticia aparecida en el número 38, de noviembre de 1930, de la revista Cemento, que fue proyectada por el ingeniero tapatío Guillermo Teodoro Kunhardt Urrea (Guadalajara, 1869-¿ ?) y el arquitecto Joaquín Capilla Cisneros (Mineral de Pozos, Guanajuato, 1894-1958).

El primero era uno de los hijos del prominente empresario nacido en Lübeck, Alemania, Theodor Kunhardt Richertz (1816-1892), asentado en Guadalajara desde mediados del siglo XIX. Ambos profesionales, desde al menos inicios de la década de los veinte del siglo XX habían hecho mancuerna profesional, ocupando un despacho en la calle Cinco de Mayo, número 32. En éste realizaron diversos proyectos en la Ciudad de México, siendo los más destacados la construcción de Frontón México, en la colonia Tabacalera, iniciado en 1927 y concluido en mayo de 1929.

Proyecto diseñado por Capilla y construido por los ingenieros Teodoro Kunhardt, Ernesto Gómez Arzápalo y la firma Concreto, S.A. Igualmente, realizaron un par de pequeños fraccionamientos, ambos iniciados en 1932. Uno en la calle Atenas con el Paseo Bucareli, y otro en la calle Génova con el Paseo de la Reforma. Además, a Kunhardt, en solitario, se le documentan varias casas en colonias como la Juárez, la Condesa, la Roma y en la naciente colonia del Valle, usando como material constructivo el cemento.

Obra de este ingeniero será la construcción del Club Deportivo Suizo, en esa misma colonia, en torno a 1928, edificado con un estilo que recordaba a la vivienda típica del país helvético tanto en el exterior como en el interior, y con una piscina construida en concreto armado. En cuanto a Capilla, apenas le conocemos por el diseño del Frontón México y el de Casa O’Hea, además del proyecto, con tonos neogóticos, de su casa familiar en la calle de Pino, en la Colonia Santa María la Ribera.

Así, la casa O’Hea formaba parte de los habituales encargos que ambos técnicos recibían. En este caso, fue encomendada por Patrick Alfred O´Hea a finales de 1928 o inicios de 1929. Probablemente se construyó entre mediados de 1929 y finales de 1930, seguramente iniciándose los trabajos ...

El Restaurante San Ángel Inn en la Ciudad de México

El restaurante San ángel Inn parece que es el punto de reunión de diferentes políticos y famosos mexicanos, por ejemplo una ocasión Adán Augusto se encontró con Layda Sansores en este sitio, aunque cada quien iba por su lado. No solo funcionarios públicos degustan sus platillos aquí, también cantantes como Pepe Aguilar, quien ‘conquistó’ su esposa Aneliz, mamá de Ángela.

San Ángel Inn es un restaurante de lujo ubicado en el sur de la Ciudad de México, establecido dentro de un edificio colonial fundado a principios de los años 1600.

Presencia Política en San Ángel Inn

El senador Adán Augusto López ‘afiló’ el diente en el restaurante de comida donde se ofrecen desayunos, comidas y hasta una carta de vinos para acompañar los platillos. La visita del legislador ocurrió el mismo día que la de Layda Sansores, suceso ocurrido en 2022 y compartido por Lourdes Mendoza, columnista de El Financiero.

“Ya es de izquierda el San Ángel Inn, hoy degustaron sus alimentos Layda Sansores (cuando era gobernadora de Campeche), y en otra mesa separada Adán Augusto (quien era el titular de la Secretaría de Gobernación)“.

El mismo día acudió el diputado Leonel Godoy, exgobernador de Michoacán de 2008 a 2012, también perteneciente a la bancada de Morena, pero no hubo detalles acerca de lo que comieron. Otro de los visitantes captado en las mesas del lugar es Marcelo Ebrard, actual secretario de Economía. La presencia del exjefe de Gobierno de la CDMX (cuando era DF) fue compartida por la exconsejera electoral Alejandra Latapí en febrero de 2024.

La lista de funcionarios públicos que comieron en el restaurante San Ángel Inn solo se amplía y la siguiente es la ministra Loretta Ortiz, quien acudió al lugar de comida en medio del paro que ocurrió en la Corte en 2024, como protesta contra la reforma judicial antes de ser aprobada.

Romance en San Ángel Inn

Aunque no todas las historias están ligadas a la política mexicana, hay una que es de romance y eso es porque el cantante Pepe Aguilar ‘conquistó’ a su esposa Aneliz dentro de las instalaciones del edificio colonial.

“La invité al San Angel Inn, primero vamos por un café, eso se convirtió en un whiskey, el whiskey se convirtió en tres y la media hora que íbamos a estar ahí se convirtió como casi tres horas, de hablar, platicar, caernos muy bien y reírnos, de tener como que un clic inmediato", contó para Yordi Rosado en una entrevista publicada en 2024.

Historia del Restaurante San Ángel Inn

El restaurante San Ángel Inn cuenta con poco más de 60 años desde su fundación, pero el edificio donde está tiene una historia de más de 400 años. De acuerdo con la página oficial del negocio de comida, el inmueble se construyó en 1606 en un terreno dedicado a la siembra y a la producción de pulque durante más de 100 años. En 1776, un hombre llamado Ramón Goicoechea adquiere las tierras y las convierte en una hacienda, pero en 1906 las 40 hectáreas son compradas por San Angel Land Company y la divide en una zona de casas habitación, colonia llamada Altavista.

Un año después crearon el hotel San Ángel Inn y de 1955 a 1966 algunas zonas de las instalaciones son utilizadas por la orden jesuita para dar clases. En 1963 se inauguró el restaurante de lujo en la CDMX y por más de 60 años brinda servicio para que los comensales disfruten de diferentes platillos como cortes de carne, sopas, pastas y mariscos. La mayoría de las opciones tienen un costo arriba de los $200 MXN y de los más costosos es la langosta, con un precio por encima de los 1,000 MXN.

La dirección del lugar exacta del lugar es la calle Diego Rivera 50, colonia San Ángel Inn, alcaldía Álvaro Obregón. El horario de apertura es de martes a viernes de 12:30 pm a medianoche, sábado de 12:00 pm a medianoche, el domingo de 12:00 pm a 10:00 pm y el lunes de 12:30 pm a 8:00 pm.

"THE HOUSE OF THE ANGEL" Un Tesoro Arquitectónico en San Ángel

Ubicada en el corazón del histórico barrio de San Ángel, una de las zonas más emblemáticas y exclusivas de la Ciudad de México, Casa del Ángel es una residencia que encapsula la esencia del esplendor arquitectónico de principios del siglo XX. Construida en 1912 por el afamado arquitecto José Luis Cuevas, creador de obras icónicas como el edificio del Banco de México y el University Club, esta propiedad fue concebida como su residencia privada, haciendo de cada rincón un reflejo del estilo y la sofisticación de la época.

La casa se encuentra sobre una calle empedrada y arbolada, ubicada en uno de los entornos más tranquilos y privados del barrio. A tan solo unos pasos se encuentra la Plaza San Jacinto, famosa por albergar el Parque de los Artistas y el tradicional Bazar del Sábado, donde la cultura y el arte se mezclan con la vida cotidiana en un ambiente vibrante y bohemio. En las cercanías también destaca el restaurante-hacienda San Ángel Inn, un referente gastronómico que conserva el encanto de la vieja Ciudad de México. Además, la zona de Altavista ofrece acceso a centros comerciales, restaurantes, y museos tan relevantes como el de Frida Kahlo, enriqueciendo aún más la oferta cultural del área.

La propiedad se despliega en un terreno privado de 428 metros cuadrados, con una construcción total de 384 metros cuadrados que se divide entre la casa principal y una acogedora casa de huéspedes. Cada espacio ha sido diseñado para brindar comodidad y funcionalidad, sin perder el encanto de la arquitectura original.

Al ingresar a la casa principal, se descubre un amplio hall de entrada que conduce a una sala y comedor iluminados, ideales para reuniones sociales. Un estudio ofrece un espacio tranquilo para trabajar o relajarse, mientras que el antecomedor conecta con una cocina perfectamente equipada para satisfacer las necesidades del día a día. La planta baja también cuenta con un cuarto de servicio con baño propio, un área de lavado con tapanco, y un garage con capacidad para dos autos. El jardín, un oasis privado rodeado de vegetación, está equipado con un sistema de riego por aspersión que mantiene su frescura todo el año.

En la planta alta, la casa ofrece cuatro recámaras con amplios closets y dos baños completos, además de un segundo estudio que puede convertirse en una quinta recámara. Cada espacio ha sido cuidadosamente diseñado para proporcionar privacidad y comodidad, haciendo de esta residencia el refugio perfecto para quienes buscan un estilo de vida distinguido.

La casa de huéspedes, ubicada dentro del mismo terreno, mantiene la misma elegancia que la casa principal. En su planta baja, ofrece una acogedora estancia-comedor con medio baño y cocina. En la planta alta, una amplia recámara con closet y un baño completo proporcionan un espacio independiente para visitantes o miembros adicionales de la familia. Casa del Ángel es mucho más que una propiedad; es una pieza viva de la historia de la Ciudad de México, un lugar donde el pasado se entrelaza con el presente para ofrecer una experiencia de vida única.

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