Cuando el narco más famoso de Colombia llevó cuatro ejemplares de hipopótamos africanos del Nilo a su zoológico privado en la Hacienda Nápoles, en Antioquia, no pudo imaginar las consecuencias. Tras su muerte en 1993, la propiedad cayó en el abandono.
A través de los años, los hipopótamos que Escobar había adquirido en la Hacienda Nápoles comenzaron a multiplicarse desenfrenadamente. Los animales atravesaron los límites del terreno, expandiéndose por el río Magdalena y se reprodujeron sin control en un hábitat sin depredadores. De esos cuatro que existían en los años ochenta, hay ahora identificados 169.
Los accidentes de tráfico, el daño a los cultivos y la amenaza para la fauna local ha llevado a la comunidad a pedir una solución. Pero, ¿cómo controlar una población de animales territoriales de hasta tres toneladas, que comen 40 kilos al día y que para algunos son un reclamo turístico pese al malestar social y ambiental?
El último incidente, el atropello de un ejemplar de gran tamaño en una carretera de Antioquia, llevó al gobernador Aníbal Gaviria Correa a reclamar a la ministra de Medio Ambiente de Colombia una respuesta pronta y concisa sobre el destino de los hipopótamos. Susana Muhamad le respondió que las autoridades están trabajando para cumplir la Convención Cites (convención comercio internacional de especies amenazadas).
Explicó que la medida temporal de esterilizarlos no estaba siendo lo suficientemente rápida para controlar la población. Sin embargo, los trámites para trasladarlos a otro lugar se han retrasado más de lo esperado y Muhamad se excusa en el estudio de los procesos para no terminar “exportando hipopótamos sin verificar todos los requisitos. Causando un problema en otra parte”.
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El traslado de los animales es una de las estrategias de contención que aconsejaron los investigadores de la Universidad Nacional de Colombia y el Instituto Alexander Von Humboldt y que está estudiando el Gobierno colombiano. Otra recomendación es confinarlos en espacios con menos libertad de movimiento para reducir los apareamientos. La medida más drástica y controversial que sugieren es la caza de control.
Ya se intentó en 2009, cuando el Gobierno contrató a dos cazadores alemanes que, acompañados del Ejército, dispararon a Pepe, el primer hipopótamo de la manada. La fotografía del grupo con el cadáver del animal como un trofeo generó rechazo y recordó la del propio Escobar muerto en un tejado de Medellín.
Traslado de Hipopótamos a México e India
Ernesto Zazueta, un empresario sinaloense con una larga trayectoria como facilitador de servicios para zoológicos en México, se ofreció a acoger en su santuario a 10 ejemplares. Además, ha coordinado que un refugio en la India se quede con otros 60. “Vamos a traer a los más jóvenes que encontremos, para reducir la tasa de nacimientos en Colombia que está muy alta”, explica el rescatista.
Según la Asociación de Zoológicos, Criaderos y Acuarios de México (AZCARM), se prevé que 70 ejemplares salgan de Colombia, de los cuales 10 serán enviados a Culiacán, mientras que los otros 60 serán trasladados a Sudáfrica y la India. Según la información proporcionada por la AZCARM, se tiene previsto que de los 10 hipopótamos que llegarán a Culiacán, Sinaloa, un total de 8 serán trasladados al santuario de Ostok.
Desde Antioquia, los animales viajarán por avión a Culiacán en una operación que costará 450.000 dólares que financiará el rescatista y propietario del refugio, Ernesto Zazueta. Una vez en Sinaloa, viajarán por carretera hasta tomar el desvío que lleva a Jesús María, el bastión donde se escondían los hijos de El Chapo. A pocos kilómetros de la entrada del refugio todavía se aprecian las manchas negras, cicatrices en el asfalto de los coches quemados durante el segundo ‘culiacanazo’ el pasado enero. A esta tierra marcada por la presencia del Cártel de Sinaloa llegarán los hipopótamos de Pablo Escobar.
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A unos pocos metros, excavadoras abren la tierra en el santuario Ostok, en Culiacán. Los motores rugen mientras construyen el estanque en el que vivirán 10 de los descendientes de los hipopótamos de Pablo Escobar. Los tigres y leones que descansan y se recuperan de malnutrición y heridas se agitan por el sonido de la maquinaria.
El objetivo final es intentar devolverlos a su hábitat original en África, como ya ha hecho Zazueta con otras especies que ha rescatado de circos, colecciones privadas y otros refugios. Aunque primero, los hipopótamos deberán pasar una larga estancia en Ostok.
La muerte de los animales es lo que intenta evitar Zazueta. “Queremos rescatarlos porque al ser especie invasora pueden aniquilarlos, pueden hasta dar permisos para cazarlos”, expresa el empresario. No le preocupa que traer una decena de ejemplares derive en el mismo problema de sobrepoblación en México. “Ellos los dejaron sueltos, tirados. Por eso se reproducen sin control. Son animales catalogados como amenazados, por lo que no es coherente castrarlos”, subraya.
Los hipopótamos que lleguen a Culiacán vivirán en un recinto cerrado, con un estanque de agua y cuidadores. Pero no serán esterilizados ni podrán ser visitados, ya que Ostok está cerrado al público para garantizar una rehabilitación efectiva y sin estrés para los animales. La manada se unirá a Freddy, el único hipopótamo que habita en el santuario de momento.
Zazueta lleva solo dos años trayendo animales aquí, pero ha sido tiempo suficiente para reunir a 450 ejemplares, desde grandes felinos como panteras y jaguares hasta pequeños monos araña. La mayoría son rescatados de circos, el tráfico de especies o colecciones privadas. Suelen llegar heridos y en los huesos. Otros, como Freddy, son el resultado de favores a zoológicos que no pueden tenerlos. “Él y su padre podrían haberse peleado muy feo por el territorio, así que mejor nos lo trajimos aquí”, cuenta el rescatista.
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Con el cambio de ley en México de 2015 que prohibía los circos con animales, decenas de ellos se quedaron abandonados por sus dueños. Al principio Zazueta pudo recolocar a algunos, pero con el caso del elefante Big Boy no encontró otra solución que abrir su propio santuario para su rehabilitación.
El último gran logro fue traer a 35 grandes felinos rescatados del refugio de Black Jaguar-White Tiger, un espacio que se hizo viral en redes sociales y visitado por famosos como Lewis Hamilton o Justin Bieber. Los animales llegaron a Ostok desnutridos y algunos estaban mutilados. Después de 10 meses de rehabilitación, han engordado y hasta han tenido crías.
Controversia por el Traslado y Críticas a la Ministra de Medio Ambiente
Sus socios en la India cubrirán el traslado en dos aviones con los hipopótamos que recibirán ellos, una operación que asciende a 3,5 millones de dólares. El vuelo comercial hacia Sinaloa de casi medio millón de dólares lo financiará él, aunque todavía no hay una fecha concreta para la ansiada llegada. Zazueta culpa a la burocracia colombiana.
Respecto a las declaraciones de la ministra Susana Muhamad, el empresario le recrimina que quiera meterse en el proceso en México. “Ella aquí no manda y no tiene que meterse. Ese es el problema. Desconocen y tienen la ligereza de opinar incoherencias”, sentencia.
El Pasado de la Hacienda Nápoles
Así habrían contactado "a los propietarios de un zoocriadero de Dallas, Texas, que capturaba a los animales en África y los llevaban a Estados Unidos". Tras una visita al sitio, Escobar habría pagado dos millones de dólares en efectivo por los primeros especímenes.
El primer grupo grande de animales, escribe el hijo del capo, "fue traído en un barco alquilado que atracó en el puerto antioqueño de Necoclí sobre el mar Caribe, distante cuatrocientos kilómetros de Medellín". No obstante, "como los viajes en barco eran más demorados y los animales estaban expuestos a mayores riesgos, mi padre decidió traerlos en vuelos clandestinos, es decir, en desembarcos exprés".
Esos vuelos, según se cuenta en el libro, aterrizaban en el aeropuerto Olaya Herrera, de Medellín, que tenía "condiciones de seguridad muy precarias", y así se logró traer cientos de especies en tiempo récord.
Entre los últimos animales en llegar estaba una pareja de rinocerontes que, cuenta Juan Pablo Escobar, fue traída desde Estados Unidos en un viejo avión DC-3. Luego llegó una pareja de loras negras, que se habrían convertido en los animales más costosos del zoológico "porque las compró en 400 mil dólares".
Los últimos animales en llegar, según escribió el hijo del narco, habrían sido dos delfines rosados que Escobar ordenó comprar en el Amazonas.
Rechazo a la Propuesta de Petro sobre la Hacienda Nápoles
Residentes, comerciantes y empresarios de Puerto Triunfo, Antioquia, convocaron una manifestación en rechazo a la propuesta del presidente Gustavo Petro de entregar los predios de la Hacienda Nápoles a campesinos víctimas del conflicto armado.
De acuerdo con datos del gremio turístico, la Hacienda Nápoles recibe cerca de 1.2 millones de visitantes al año y genera alrededor de 1.000 empleos directos.
Dubay Ciro Daza, vocero de los comerciantes y representante de los sectores económicos locales, expresó su preocupación por el posible impacto negativo en la región. En declaraciones a Caracol Radio sostuvo: "Se pone en riesgo la economía de todo un destino, hemos iniciado a convocar a todo el gremio de la cadena de valor.
La Hacienda Nápoles, antiguamente propiedad del narcotraficante Pablo Escobar, fue confiscada por el Estado colombiano y actualmente es administrada como un parque temático bajo gestión privada.
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