Al sur de la capital de San Luis Potosí se encuentra el municipio de Villa de Reyes, conocido por su gastronomía y producción de queso. Fue en este lugar donde, en el siglo XVII, se establecieron haciendas enfocadas en diversas actividades productivas, como la ganadería, la agricultura, la fabricación de mezcal, el tallado de ixtle y la extracción minera.
Siete Haciendas Históricas en Villa de Reyes
EL UNIVERSAL San Luis Potosí presenta un listado de siete haciendas históricas ubicadas en este municipio que merecen ser conocidas:
- Hacienda de Carranco: El casco de la hacienda de Carranco se ubica al suroeste del estado de San Luis Potosí, en el Altiplano potosino, en el municipio de Villa de Reyes.
- Hacienda Gogorrón: Se encuentra ubicada en la parte occidental del valle, sobre el lomerío que asciende hacia la Sierra de San Miguelito. El estado de conservación de este inmueble fue calificado como bueno, en comparación con otros casos que han sufrido embates del desarrollo urbano.
- Hacienda de Bledos: Esta construcción se estableció al suroriente de la capital de San Luis Potosí. Dos motivos le dan posición estratégica: la existencia de un manantial que hasta ahora alimenta un arroyo y la cercanía de bosques de encinos y pinos. En su origen fue fundada como hacienda de beneficio del mineral que se transportaba desde San Pedro y Pinos.
- Hacienda de San Francisco: Originalmente se le denominó como “San Gerónimo de la Cañada” y está situada a casi 50 kilómetros al sur de la capital de esta entidad. Actualmente esta finca funciona como un centro vacacional.
- Hacienda de la Ventilla: Esta propiedad se encuentra cerca del Camino Real a México y pertenece al sistema hacendario del Valle de San Francisco. La hacienda era agrícola y de ganado menor, constaba de fábrica de mezcal, trojes, además de casa grande y huerto. La propiedad llegó a tener su propia estación de ferrocarril. Actualmente alberga una casa de ejercicios y conventos de diferentes congregaciones como la de las Religiosas del Apostolado de la Luz y la Casa de la beata Concepción Cabrera de Armida.
- Hacienda de Pozo Hondo: Este lugar es un paso natural entre dos regiones, pues justo en donde se unen los valles de San Francisco y Villa de Arriaga, entre la convergencia de la Sierra de San Miguelito y de San Felipe, se sitúa. Actualmente la casa grande y mayor parte de las instalaciones del casco son propiedad privada.
- Hacienda de Guadalupe: Está a 40 kilómetros de la ciudad de San Luis Potosí y a cinco kilómetros de la cabecera municipal de Villa de Reyes. En un principio operó como presidio. Actualmente el casco de esta hacienda está en propiedad de particulares.
El Capital Intelectual Estructural de las Haciendas
La cuestión que se trata en este artículo se desprende de un trabajo anterior en el que propuse que un valor importante de las haciendas del Altiplano potosino radicaba en el capital intelectual estructural que éstas habían acumulado en el transcurso del tiempo y que, a pesar de la expropiación de casi el total del capital físico de éstas (tierras e infraestructura hidráulica) por el proceso del reparto agrario efectuado en el periodo posrevolucionario en el siglo XX, el capital intelectual estructural fue conservado por los empresarios propietarios y sus descendientes (Luna Sánchez, 2015). Aquí se retomará esta hipótesis. En lo metodológico, se identificaron las marcas comerciales posicionadas en el mercado, como Carranco y Coronado, cuyos productos conservan el nombre de las haciendas en las que se originaron. Se investigó el desempeño de esas haciendas desde una perspectiva histórica, y la posterior transición al desarrollo en empresas familiares modernas. En el caso de análisis, Productos Carranco, S. A. de C.
Entonces, cabe revisar aspectos teóricos como la naturaleza de los recursos de la empresa, el capital intelectual estructural y la propiedad intelectual industrial, con énfasis en los signos distintivos; en concreto, la marca. En los actuales estudios de administración de negocios ha cobrado un interés especial la teoría de los recursos, capacidades y conocimientos, la cual centra su atención en los recursos que poseen las empresas y su importancia. La ventaja competitiva de las empresas no depende de la posesión de buenos recursos, sino del uso de los mismos recursos de forma más productiva, o sea, de sus capacidades organizativas.
Estas teorías consideran que la unidad básica de análisis es la rutina en la empresa; los supuestos conductistas, la racionalidad, la creatividad, el aprendizaje y el oportunismo, y los agentes económicos, tanto el empresario como la empresa. Estas teorías, entre la economía y la dirección estratégica, de acuerdo con Jesús María Valdaliso y Santiago López (2007), proporcionan la perspectiva analítica más útil para la historia económica por su carácter ecléctico que posibilita la integración de herramientas de otras teorías; porque reconoce la importancia de la historia para explicar la realidad de una empresa; por su intención de construir un modelo explicativo dinámico; por la concepción de empresa como un centro de recursos, capacidades y conocimientos, con la cual se han explicado asuntos como la heterogeneidad, la estructura de las empresas y los cambios que han experimentado a lo largo de la historia (Valdaliso, 207, pp.
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Los criterios de clasificación de los recursos de una empresa varían; pero si partimos de la naturaleza de los recursos, distinguiremos básicamente bienes tangibles o financieros e intangibles o intelectuales. Los primeros tienen un soporte físico o material; los segundos están basados en la información y el conocimiento, por lo que resulta más difícil la identificación y la cuantificación de éstos. Entre los intangibles se encuentra el capital humano, que se refiere al conocimiento útil para la empresa que poseen las personas y su capacidad para aprender, es decir, aptitudes y actitudes de todos los trabajadores de manera individual.
El capital estructural se refiere a conocimientos que le corresponden a la empresa, como la cultura organizativa, la tecnología, la propiedad intelectual y los procesos de innovación, y hacia el exterior de la empresa, las actividades de promoción y publicidad, las interrelaciones con los clientes, los proveedores y otros agentes, la notoriedad de la marca, el logotipo y las patentes, que pueden ser registrados y, por lo tanto, protegidos (Navas, 2002, pp. Así, se considera que cualquier actividad realizada dentro de la empresa es un trámite que contribuye a la formación del capital organizativo. En cuanto a la cultura, se puede incluir la filosofía de la empresa por medio de las normas y símbolos que definen a la organización. El capital simbólico está comprendido en el capital organizativo, y se entiende como una combinación de reconocimiento e historia utilizados para influir en la percepción de otros agentes sociales.
La innovación es la capacidad de construir sobre el conocimiento previo y generar nuevo conocimiento e incrementarlo. Parte importante del capital intelectual estructural de la empresa es la propiedad intelectual; por ejemplo, las patentes, las marcas y los diseños registrados; las listas de envíos, la base de datos de clientes y los manuales de trámites. El capital relacional tiene que ver con las relaciones de la empresa con agentes internos y externos, las cuales se fortalecen mediante el intercambio de información, productos y servicios en el largo plazo (Roos, 2001, pp. 72-87). Estas relaciones externas son las establecidas con clientes, proveedores, accionistas y competidores.
También se puede integrar el capital social cuando la organización establece vínculos con otros agentes sociales no relacionados de modo directo con el ejercicio de la actividad misma pero que generan un valor importante para la empresa; se derivan en gran medida de la imagen y redundan en la percepción que tiene de la empresa la sociedad. Se habla, entonces, de las relaciones con la administración pública, con los medios de comunicación, con asociaciones responsables del cuidado del medio ambiente, entre otras. Se puede definir la imagen corporativa como todas aquellas ideas que se tienen sobre la reputación de una empresa. Es un fenómeno de opinión pública que se evidencia en la información acumulada por la gente en el transcurrir del tiempo. Esta imagen es respaldada por todos los intangibles estructurales creados en la empresa.
Otros activos que conforman el capital relacional son todas las acciones promocionales y prácticas publicitarias por parte de las empresas. Si bien la palabra publicidad tiene el sentido de hacer público, de acuerdo con los especialistas en marketing Kotler y Armstrong, "publicidad es cualquier forma pagada de presentación y promoción no personal de ideas, bienes o servicios por un patrocinador identificado" (2003, p.
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La Importancia de la Marca
Desde la mercadotecnia, la marca es un signo de propiedad de las empresas y organizaciones que facilita a los consumidores identificar los bienes o servicios que desean; tomar decisiones de compra, y tener la seguridad de obtener una determinada calidad del producto o servicio. La marca permite diferenciarse de la competencia y determina una imagen en la mente de sus consumidores. Desde una perspectiva tradicional, Richard L. Sandhusen señala que "una marca es un nombre, término, signo, símbolo, diseño o combinación de los mismos, que identifica a los productos y servicios y ayuda a diferenciarlos como pertenecientes a un mismo proveedor" (Thompson, 2006), y la marca registrada es la que está protegida legalmente. Para Philip Kotler, la marca es en esencia la promesa de la parte vendedora de proporcionar a los compradores un conjunto de características, beneficios y servicios. El logotipo es un diseño gráfico que denota el signo o el nombre de la marca o ambos.
Desde la semiología, el signo es el significante, nombra la cosa, es descriptivo y mantiene relación de semejanza con lo que representa; en tanto que el símbolo es el significado, es la idea que tenemos de algo, es una imagen conceptual, es una representación de la realidad por una convención socialmente aceptada. La marca crea asociaciones emocionales y de confianza. En cuanto al aspecto legal, la Ley de Protección Industrial refiere que marca es todo signo visible que distinga productos o servicios de los de su misma especie en el mercado. La marca tiene una función indicadora o informativa de la procedencia empresarial. La segunda función de la marca es como condensadora de la calidad del producto o servicio, así como de la reputación del fabricante o prestador de servicios.
El prestigio que una marca se gana en el mercado es resultado de la inversión que el empresario ha realizado en calidad, imagen y publicidad de sus productos y servicios. La marca obtiene su máximo reconocimiento cuando llega a considerarse famosa o reconocida entre los consumidores. La marca registrada le da a su titular el derecho de uso exclusivo en territorio nacional y el de presentar acciones en contra de terceros que afecten su marca (Magaña, 2011, pp.
Productos Carranco, S. A. de C. V.: Un Caso de Éxito
Una vez revisados y definidos los conceptos de interés, se expondrá la historia de la empresa potosina hoy denominada Productos Carranco, S. A. de C. V. La búsqueda documental e historiográfica posibilitó estructurar el artículo de la siguiente manera: un primer apartado de antecedentes, en el que se reconstruye, desde el siglo XVII, el contexto, la fundación, la secuencia de propietarios y la dedicación productiva de la hacienda Bledos Bajos de San Cristóbal, que después sería nombrada de Carranco. La segunda sección será parte de los años ochenta del siglo XIX, con la adquisición y empuje productivo de la hacienda Carranco por los hermanos Meade Lewis. El tercer apartado versa sobre el traslado del negocio al Rancho San Carlos y su consolidación actual como empresa familiar moderna.
Orígenes: Hacienda Bledos Bajos de San Cristóbal o de Carranco
El casco de la que fue la hacienda de Carranco se ubica al suroeste del estado de San Luis Potosí, en el Altiplano potosino, en el municipio de Villa de Reyes, nombre que adquirió la población principal por decreto en 1862 en honor de Julián de los Reyes, quien fue gobernador de San Luis Potosí. El clima es el clasificado como seco estepario, con una temperatura media anual de diecinueve grados centígrados. Su vegetación se conforma básicamente de matorral desértico micrófilo, matorral espinoso y pastizal (Villa de Reyes, 2003, p. 15). En las cumbres altas hay pinos y zacatones; más abajo, sotoles, ocotillos, huizaches, mezquites, además del nopal que produce la tuna cardona y el maguey cimarrón del que se produce mezcal. Ha sido posible cultivar ciertos árboles frutales como peral, manzano, membrillo, durazno, higuera y morera, además de la vid. La altura promedio de este municipio es de dos milmetros sobre el nivel del mar, y tiene una superficie de milquinientos kilómetros cuadrados.
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Su fisiografía es variada: en él se hallan los valles de San Francisco y de Bledos, cuyos suelos están constituidos por materiales de arrastre con tierras delgadas y arenosas; así como las sierras de San Luis y Jaral. En el extremo oriente del valle de San Francisco está la sierra Guadalupana, que conecta con la de San Luis, conocida en ese punto como Bernal. La zona montañosa ocupa cincuenta por ciento de ese territorio. Tiene un buen sistema de arroyos que bajan por las cañadas, con pisos impermeables, lo cual posibilitó en su momento que los propietarios de las haciendas en esas tierras levantasen presas de mampostería, por ejemplo, La Providencia, San Luis, Golondrinas y Cabras, en Bledos; Santa Ana, en Calderón; Dolores, en la Ventilla; La Laguna, en Gogorrón, y San Isidro, Jesús y la Laguna de San Vicente, en Jesús María (Cabrera, 1969, pp.
En cuanto a la temporalidad, iniciaremos la narración en la segunda mitad del siglo XVI, cuando, por 1560, llegó el fraile Guillermo de Santa María a evangelizar (Cabrera, 1969, p. 282). En 1582 se estableció un presidio militar para someter al grupo seminómada llamado guachichiles y explotar los ricos minerales existentes en el ya nombrado Valle de San Francisco, aunque al parecer desde 1573 se había establecido un primer presidio (Villa de Reyes, 2003, p. 84). Por el sur llegó el cacique indígena que gobernaba el pueblo de Querétaro, Fernando de Tapia. Más tarde, por 1585, su hijo Diego de Tapia, junto con capitanes mestizos y españoles conquistarían los valles que tomarían los nombres de San Francisco y Bledos. Al explorar la zona un poco más al norte se enteraron de las ricas vetas de minerales en el cerro que nombrarían de San Pedro, lo que determinaría que en 1592 se fundara el pueblo de San Luis.
Miguel Caldera, Gabriel Ortiz Fuenmayor, Pedro Arizmendi Gogorrón, Francisco Cárdenas, Martín Ruiz de Zavala, Matías Pardo, Pedro de Anda, entre otros, mediante mercedes reales obtuvieron tierras para estancias de ganados. Para 1628 se había alcanzado cierta importancia en la extracción de plata. Se establecieron varias haciendas de beneficio cerca de los centros mineros, en las que era necesario que se contara con agua y mezquites para realizar la labor de fundición. Diez años después, en 1637, hubo una crisis en la extracción de minerales porque al profundizar los tiros encontraron agua subterránea que los inundaba; entonces quedaron paralizados los trabajos de algunos fundos. En la segunda mitad del siglo XVII, San Luis obtuvo la categoría de ciudad y hubo otra bonanza en San Pedro y en otros minerales de la zona como Bernalejo, que más adelante tendría otra baja productiva, lo que motivó una mayor atención en las actividades agrícolas y ganaderas (Cabrera, 1969, pp. 28-35).
Entre los ejemplos de haciendas que se establecieron en el valle de San Francisco para la fundición de metales estaban El Astillero y Bledos, en las que se trabajaba el mineral extraído de Bernalejo, que daba un kilo de plata por tonelada (Cabrera, 1969, p. 285). José Ignacio Urquiola, en su obra Aguapara los ingenios (2004), con base en una investigación documental, confirma el establecimiento muy temprano de ingenios para beneficio de metales en el valle de San Francisco. Podemos considerar que la solicitud de estancias ganaderas y tierras de labor prácticamente coincidió con la actividad minera conformándose haciendas de beneficio en el área. Recursos naturales como el agua, los pastos y la madera para el carbón hacían que el lugar fuera idóneo.
Urquiola expone que para 1591 el capitán Gabriel Ortiz de Fuenmayor solicitó al virrey la merced de un sitio de estancia y dos caballerías de tierra en el valle de San Francisco. Por otra parte, en 1594 Diego de Tapia registró unas varas de minas en Bernal y un sitio para ingenio de moler metales ante un notario en Querétaro; después pidió un amparo para la posesión del terreno al alcalde ordinario de la villa de San Felipe, y formalizó la construcción de un ingenio a cargo de Juan Gutiérrez de León. En tanto, Pedro de Arce solicitó en 1599 cuatro caballerías de tierra y un sitio para ingenio junto a una ciénega; en 1602 se le concedió la merced solicitada. El autor refiere la localización de 18 registros de asientos para moler metal, la mayoría efectuados entre 1600 y 1602; 13 de éstos en el valle de San Francisco, con uso de corrientes de agua para mover los molinos (Urquiola, 2004, pp.
Una vez explicado de manera somera cómo fueron los asentamientos de colonos en el periodo novohispano en el valle de San Francisco, centraremos la atención en el caso de Bledos Altos y Bledos Bajos.
Tabla de Haciendas Históricas en Villa de Reyes, SLP
| Hacienda | Ubicación | Actividad Principal | Estado Actual |
|---|---|---|---|
| Carranco | Suroeste del estado | Agricultura y ganadería | Empresa familiar moderna |
| Gogorrón | Parte occidental del valle | Sin información específica | Buen estado de conservación |
| Guadalupe | 40 km de San Luis Potosí | Presidio | Propiedad privada |
| Bledos | Suroriente de la capital | Beneficio de mineral | Sin información específica |
| San Francisco | Cerca de la capital | Agricultura | Centro vacacional |
| La Ventilla | Cerca del Camino Real a México | Agricultura y ganadería | Casa de ejercicios y convento |
| Pozo Hondo | Entre valles de San Francisco y Villa de Arriaga | Sin información específica | Propiedad privada |
