Comala, Pueblo Mágico, seduce con su arquitectura, sus verdes paisajes y una rica tradición cultural y gastronómica. Unos cuantos kilómetros separan a Comala, famosa por la novela de Juan Rulfo «Pedro Páramo», de la bella ciudad de Colima. Desde la distancia, Comala se observa blanco y rojo, por las paredes y los techos de las casas ante el Volcán de Fuego de Colima.
La historia de la región está entrelazada con la producción de café, que comenzó a ser explotado en 1883 por una primera hacienda de San Antonio, construida por el alemán Arnoldo Vogel. Te voy a contar de una hacienda que parece haber nacido entre la realidad y el sueño: la Hacienda de San Antonio, que en sus orígenes, allá por 1879, se llamó Hacienda de Santa Cruz.
Orígenes y Auge Cafetalero
Los habitantes originarios de Comala fueron conquistados por los españoles en el siglo XVI y puestos bajo la encomienda de Bartolomé López. El café de la región comenzó a ser explotado en 1883 por una primera hacienda de San Antonio, construida por el alemán Arnoldo Vogel. Tenía diecinueve años de edad. Su actividad más importante era la producción de café.
Dicen que aquel café tenía el aroma de las mañanas eternas y el sabor de un secreto bien guardado. Llegó tan lejos que se servía en el Waldorf Astoria de Nueva York y en las tazas de la familia imperial alemana.
Arnoldo Vogel encontró que la altitud y el clima fresco de sus tierras eran idóneos para la siembra de café arábigo y llegó a ser tan exitosa como productora que exportó café a la familia imperial alemana. Tanto a partir de La Caja como de la carretera que va hacia la Hacienda de San Antonio, inician caminos que comunican con la localidad de El Remate, a 16 kilómetros al noroeste de Comala.
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“...riegos, he hecho la única grande plantación de café que existe en el estado”. Tenía razón. La hacienda tenía originalmente 3,392 ha.
La Capilla de San Antonio
Pero la historia se volvió más mística en 1913, cuando un rugido del volcán amenazó con borrar todo. Doña Clotilde rezó a su santo favorito, San Antonio, prometiéndole una capilla si el café y la hacienda sobrevivían. Y así fue. Un dato interesante es que la hacienda lleva el nombre de San Antonio, ya que en 1913 una erupción poco común amenazó la producción del grano y a la propiedad misma. Como ambos se salvaron, doña Clotilde, esposa de Arnoldo Vogel, fundador, ordenó construir una capilla que se comunicara con la casa principal y se la dedicó a San Antonio, el lugar recibió el nombre del santo y desde entonces se le conoce así. Salvada la propiedad, mandó erigir una capilla en honor a San Antonio.
Murió el 1 de noviembre de 1924. La hacienda de San Antonio se vino abajo con la muerte de Vogel.
Rescate y Transformación
Entonces, como en toda buena historia, llegaron otros guardianes. La Revolución Mexicana pasó como tormenta sobre muchas haciendas… pero esta fue salvada gracias a la astucia de los Vogel, que dieron comida y cobijo tanto a los revolucionarios como al ejército. Hasta los propios revolucionarios. El magnate boliviano Antenor Patiño la rescató en los años 70 y comenzó su restauración.
Más tarde, el visionario Sir James Goldsmith la tomó bajo su cuidado, trayendo arquitectos, artesanos y artistas de todo el mundo para devolverle su alma. Desde fines del siglo XIX ha sido propiedad de tres extranjeros residentes en el país: un hacendado alemán, un empresario boliviano y un financiero franco-inglés (James Goldsmith). Hoy, la Hacienda de San Antonio es mucho más que un hotel de lujo.
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La hacienda es, como objeto, el hilo conductor en esta historia. Pasaba temporadas largas en México, en el estado de Colima. Empezó a pasar ahí una parte de su tiempo. La hacienda es, como objeto, el hilo conductor en esta historia. El magnate boliviano Antenor Patiño la rescató en los años 70 y comenzó su restauración.
Antenor Patiño. abandonado desde la muerte del señor Vogel. adquirió Goldsmith en la costa de Jalisco, la de Cuixmala. Grande.
Y ya que estamos con el tema de don Arnoldo, nos contaron que encontró que la altitud y el clima fresco de sus tierras eran idóneos para la siembra de café arábigo y llegó a ser tan exitosa como productora que exportó café a la familia imperial alemana.
El Volcán de Fuego
Se ubica a 24 kilómetros de Comala, en dirección hacia el Volcán de Fuego. Es un antiguo centro porfiriano productor de café, actividad que todavía perdura. Este cono ígneo presenta un desnivel de poco más de 2,300 metros arriba de la laguna, por lo que su vista es espectacular.
El Volcán de Fuego tiene 3,860 msnm: es la octava cima más alta de México. permanece activo. Meteorológico Magnético Central de México). grande tuvo lugar en 1913. salvada la propiedad, mandó erigir una capilla en honor a San Antonio.
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La localidad en donde se ubica la Hacienda de San Antonio (1890) es de las más cercanas al Volcán de Fuego de Colima, lo que le añade al lugar un encanto especial ya que se le puede ver desde casi cualquier punto. Es uno de los más hermosos volcanes que existen -considerado por los expertos como uno de los más perfectos del mundo, dada la regularidad de su contorno- y uno de los más activos de México.
Hacienda de San Antonio Hoy
Hoy, la Hacienda de San Antonio es mucho más que un hotel de lujo. Tomamos una de las 22 habitaciones, todas ellas decoradas individualmente, cada una con personalidad y encanto especial, elegante y delicado. Antes de dormir, cenamos en una de las salas, en donde las mesas estaban decoradas con semillas de mostaza que formaban patrones inimaginables. Todos los alimentos son preparados con productos de su propio rancho, orgánicos y frescos.
Al día siguiente, tomamos el desayuno en la terraza desde donde se aprecian magníficos jardines, fuentes y sobre todo, el volcán. Como la mañana era un poco fresca, casi todo el personal traía jorongo de lana, lo que los hacía verse como personajes de otra época añadiendo un encanto especial al entorno.
¿Qué más hacer en San Antonio además de admirar cada detalle y disfrutarlo? Pues a los activos se les recomienda dar paseos a caballo, andar en bici de montaña por los alrededores, la clásica excursión al volcán tal vez sea un indispensable, hacer senderismo o jugar tenis.
Comala y sus Alrededores
Es escenario de bellas plazas, jardines y calles ideales para pasear y comer en sus restaurantes botaneros como Don Comalón, el más antiguo de comida regional. Comala es famosa por sus productos locales. El pan de nata, las empanadas de coco, los ponches artesanales de sabores como guayaba, tamarindo o granada y su tradicional tejuino, delicias que no pueden faltar durante tu visita. Además, el café de la región, cultivado en las tierras volcánicas, es de los mejores en el país.
A sólo dos kilómetros de Comala está la pequeña villa de Nogueras donde se encuentra este museo dedicado a exhibirla obra de este artista originario del estado de Colima, destacando sus pinturas -convertidas en postales navideñas por la UNICEF-, muebles y herrería, además de muestras de cerámica de origen prehispánico. El inmueble formó parte de una hacienda azucarera del siglo XVII, que perteneció a Juan de Noguera, y cuenta con un ecoparque y un centro cultural.
A nueve kilómetros al noreste de Comala, por la carretera estatal, está localizado Suchitlán, un poblado donde se realizan objetos artesanales como máscaras de madera, muebles de otate y elementos de cestería.
Comala se puede visitar en cualquier época del año, no hay clima que le desfavorezca, no obstante, ir durante sus fiestas es un agasajo. Esta fiesta charro-taurina expone todo el folclor de la Colima, bailes, jaripeos, carros alegóricos y fuegos artificiales no paran durante toda la celebración.
Comala fue un importante productor de café a finales del siglo XIX y principios del XX, razón por la que en nuestros días se realizan paseos históricos por las fincas cafetaleras y el pueblo de Suchitlán a bordo del Café Bus. El recorrido de 6 horas en el que vas a probar mucho café y degustar delicias locales, culmina con unos picones con café y un ponche para ver caer la noche.
Dentro de la Ex Hacienda se encuentra el Museo Universitario Alejandro Rangel, artista con el que la Universidad se alió para crear este espacio dedicado a la difusión cultural. Nogueras cuenta con un ecoparque que puedes recorrer a pie.
La Zona de Protección El Jabalí
La hacienda está enclavada en la Zona de Protección Forestal y Refugio de la Fauna Silvestre El Jabalí. La Hacienda de San Antonio S. A. de C. V. administrados por la empresa Hacienda de San Antonio S. A. de C. V. Refugio de la Fauna Silvestre El Jabalí.
Tabla: Propietarios de la Hacienda de San Antonio
| Propietario | Periodo | Origen |
|---|---|---|
| Arnoldo Vogel | Finales del siglo XIX - Principios del siglo XX | Alemán |
| Antenor Patiño | Década de 1970 | Boliviano |
| James Goldsmith | Finales del siglo XX | Franco-Inglés |
