Antes de la llegada de los españoles, varios grupos humanos conformaron la cultura mesoamericana en los límites geográficos donde se localiza el Estado de México. Los otomíanos se encuentran entre los más antiguos pobladores del territorio original que formara el Estado de México.
Época Prehispánica y la Conquista
En el periodo posclásico (900 - 1521) las relaciones culturales entre Tula y las poblaciones del actual Estado de México parecen muy estrechas. En lo político pudo acontecer lo mismo, aunque no se tiene suficiente información para afirmarlo. Lerma está ubicada en el valle de Tollocan, exactamente Tolocan, porque recibe el nombre de su deidad: Toloztin o Coltzin, derivada de tolo, dios de la cabeza inclinada y can lugar; “lugar del dios Tolo”. La fecha de estos asentamientos Matlazincas se ignora por no existir documentos que los certifiquen, pero se comprueba dicha existencia por las investigaciones arqueológicas que nos brindan más elementos para poder afirmar que para el año 1500 a.C. Por el códice Mendoza, sabemos que Itzcóatl incursionó hasta las postrimerías del Valle de Toluca.
Entre 1250 y 1478 d.C., sería coincidente la llegada de algunos grupos chichimecas al valle de Toluca, que por haberse establecido en los lugares cerca de la laguna de Lerma y por hacer gran uso de las redes al practicar la pesca e incorporarse culturalmente se les llamo matlames o Matlazincas, Malinalcas u Otomíes surianos. Muy poco varió la relación de los grupos Matlazincas - otomíanos con la influencia española; pues como sabemos, la nación otomí se extendía hacia el norte Xoacatlapan, Temoaya, Otzolotepec, Jiquipilco, Jilotzingo, Jilotepec, Chapa de Mota, etc.
La Época Colonial
Con la llegada de los españoles se otorgaron tierras mediante mercedes y se instituyeron las Encomiendas; “las encomiendas de los indios, antes y después de las Leyes Nuevas de 1542, fueron una gracia o merced real por medio de la cual se concedía al encomendero el derecho de exigir a los indios encomendados la prestación de servicios personales y pago de tributos”. La primera encomienda fue dada a Isabel Moctezuma hija del tlatoani Moctezuma, ya que a la llegada de los españoles, pertenecía a la más alta nobleza indígena, los nobles tenían ascendencia sobre los pueblos.
La encomienda fue otorgada por Cortés el 26 de julio de 1526, en ocasión al casamiento de Isabel Moctezuma de Alonso de grado (español peninsular). Le otorgan por encomienda los pueblos a Tacuba, con carácter hereditario y perpetuo; entre estos pueblos se encuentran Tlalaxco (Atarasquillo). A la muerte de Isabel Moctezuma, la encomienda se dividió entre sus herederos. A los pocos años iniciada la conquista española, Vasco de Quiroga llega a suplir la primer Audiencia de la ciudad de México, por los desmanes arbitrarios cometidos por Nuño de Guzmán (1532); posterior a esas fechas, Vasco de Quiroga, comienza a forjar una forma de colonización frente a los indios desprotegidos, sobre todo los hijos desheredados a consecuencia de la conquista de la gran Tenochtitlán. Funda el primer pueblo de Santa Fe Cuajimalpa.
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La Independencia y el Siglo XIX
El 27 de octubre entraron las fuerzas insurgentes a Ixtlahuaca, allí Miguel Hidalgo fue informado que las fuerzas realistas estaban en Toluca y que para ello el virrey Francisco Javier Venegas, dispuso una columna a las órdenes del teniente coronel Torcuato Trujillo, comandante general de las tropas y provincial de Toluca e Ixtlahuaca. Al otro día se decidió la estrategia para ir rumbo al Monte de las Cruces, “el capitán Joaquín Arias dispuso que se avanzara sobre la ciudad de Lerma, con el objeto de distraer a las tropas realistas simulando que el ataque frontal sería desde ese punto”, mientras el grueso del ejército, comandado por Hidalgo y Allende, rodeaba por Metepec, San Miguel Totocuiltlapilco, San Mateo Mexicaltzingo, San Miguel Chapultepec, puente de Atenco, casco de la hacienda Atenco y Santiago Tianguistenco, para tomar el camino de las diligencias hasta Ocoyoacac.
El cronista lermeño, Javier Romero Quiroz, cuenta como al día siguiente de la gloriosa batalla, llegaron a Lerma unos lanceros insurgentes que se dañaron durante la contienda. El primero de noviembre a medio día cuando ya habían reparado dos cañones, recibieron la orden de contramarchar. Como pago, a los herreros les dieron una culebrina de lapo de hierro en los muñones y casquillos. Por esos días por temor a que la ciudad de Toluca fuera tomada por las fuerzas de Escalada, y mientras las fuerzas de Zavala hacían huir al enemigo; por cinco días el régimen de los federalistas (que había venido funcionando desde 1830 hasta 1834) se vio obligado a refugiarse en Lerma, haciendo de ésta ciudad lugar de residencia de los poderes del estado de México. La ciudad de Lerma se convertiría en la sexta capital del Estado de México.
El 6 de mayo de 1868, siendo gobernador provisional del Estado de México, Cayetano Gómez y Pérez, se decreta en la ciudad de Toluca, la creación del distrito de Lerma. En 1874 se separó San Pedro Tultepec de San Mateo Atenco y pasó a formar parte de Lerma, dejando desde entonces una franja de tierras en litigio de San Mateo Atenco y Metepec. La construcción de ésta vía férrea agilizó las relaciones comerciales de Toluca con otras entidades federativas y especialmente con la ciudad de México. Lerma se erigió hace 186 años, aunque no hay decreto en particular; el 9 de febrero de 1825 se constituyeron los ayuntamientos del Estado de México, en ese entonces no se había separado del estado de Guerrero, Hidalgo, Morelos y el Distrito federal, por lo que aparecen 65 municipios del Estado de México.
La Revolución Mexicana
Durante los primeros años de guerra, la calma reinante en la mayor parte de los distritos de Toluca y Lerma, fue la tónica que prevaleció, debido al control militar que las autoridades estatales ejercían sobre esos territorios, mediante la asignación de partidas armadas en las cabeceras distritales. Para el año de 1913, el distrito de Lerma se ve sobresaltado por la proximidad de los rebeldes; incluso el 1° de abril, el jefe político Manuel Lozano Granda, informa que aquellos se encuentran en Amomolulco, por lo que se desata la zozobra, pues dicho lugar dista apenas un kilómetro y medio, y existe la seguridad de que el objetivo próximo es la cabecera municipal.
El nuevo jefe político en el mes de abril, Hesiquio Serrano, menciona que el cabecilla Francisco Pacheco llegó al pueblo de Atlapulco y el día 20 ataca, aunque sin tener éxito, al pueblo de Atenco, siendo rechazado por los vecinos y las rondas armadas. Los zapatistas que entran a Atlapulco se llevan a los jueces, aprehenden a varios vecinos, a quienes, se dirá después, pensaban poner como trinchera a la hora de tirotear el tren procedente de México. Los rebeldes entran a la hacienda de Texcalpa, jurisdicción municipal de Ocoyoacac, el 12 de julio; luego entran en Las Cruces, llevándose al hijo del juez auxiliar.
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El 19 entran a Santiaguito, el día siguiente siembran alarma por su proximidad a siete kilómetros de la Hacienda de Mayorazgo, y combaten a Huitzizilapan, matando a uno de los voluntarios: Valentín González, pero los asaltantes pierden siete hombres y, cuando la misma partida rebelde deambula por el Monte de Sabanillas, se efectúa otro tiroteo. Se produce otro choque en Atlapulco el 21 de agosto, entre el 23 cuerpo rural, al mando del capitán Porfirio Porlier, que sin dilación dispone el fusilamiento del joven Valentín Simón. Contra lo que era de suponerse, los zapatistas provenían no solamente de Guerrero y Morelos; en agosto pasan por San Agustín Huitzizilapan una gruesa columna de cuatrocientos hombres al mando de Vicente Rojas; dicen que tiene un mes de camino y que salió del estado de Hidalgo para unirse a los contingentes de Emiliano Zapata.
Como la hacienda de san Nicolás Peralta es propiedad de un jurado enemigo de la Revolución, Ignacio de la Torre y Mier, yerno de Porfirio Díaz, nada tiene de extraño que en el panteón de la finca sea fusilado el zapatista Agripino Sánchez, por la fuerza al mando del teniente Francisco Quintero. Cuando los hacendados son requeridos para que compren armas, según se ha recomendado al jefe político para ese entonces a fines del año 1913, Norberto Olivier, se encuentra con algunos hacendados que están inscritos en Toluca, como al dueño de Doña Rosa y anexas, Alberto G. Salceda, Ignacio M. Pliego, el de Jajalpa, acepta comprar diez armas al igual que el propietario de Texcaltengo, Enrique González; el de Mayorazgo, Pascual becerril, acepta la adquisición de una docena de carabinas; en cuanto al propietario de la Hacienda de la Y, Miguel Suárez Arias dice estar inscrito en la junta de hacendados, en Toluca, la señora Josefa Arias de Echegaray, dueña de la Providencia no resuelve nada, al igual que los otros hacendados.
A principios de julio, llega a la Hacienda de Mayorazgo para ese entonces, propiedad de Laureano López Negrete, un joven procedente de Durango. Para el año de 1914, el distrito de Lerma se estremece porque el jefe político mayor, Norberto Olivier, el 25 de marzo, dice que a la media noche recibió aviso de que los zapatistas llegaron hasta cerca de Gallinas, disparando algunos tiros y destruyendo la línea telefónica de Mimiapan; se avisa que hay partidas de hombres armados en la inmediaciones; por informes de varios vecinos se sabe que es una fuerza del 2° Regimiento que se presume salió de Tacubaya y se sublevó, habiendo aprehendido a dos soldados y un cabo, siendo todos ellos remitidos a la jefatura de armas.
Con alguna frecuencia los pueblos enclavados en el distrito avisan de la presencia de los revolucionarios, quienes piden caballos, víveres y dinero; no es rara la ocasión que se producen desmanes, que no son privativos de los levantados en armas, sino también de las fuerzas oficiales. Pedro Franco, alcalde de Otzolotepec, se alarma cuando, al efectuarse sesión de cabildo el 11 de noviembre, advierte la ausencia del 5° Regidor, Manuel Sánchez, entonces sabe que anda con un grupo de alzados, por lo que pide autorización para llamar a su suplente, más porque el profesor de la hacienda de El Mayorazgo y varios muchachos de ahí se han ido con los revolucionarios.
El 13 de diciembre de 1914, Gustavo Baz asume la gubernatura del Estado y concluye el 14 de octubre de 1915, su actuación es muy dinámica, sobre todo en este año, y denota clara extracción zapatista. El sábado 9 de enero de 1915, hace publicar en el número tres de la Gaceta de gobierno, en primera plana, el texto del Plan de Ayala; también se incluye el acta de ratificación del documento en San Pablo Otzolotepec. Baz coloca como pórtico de su administración en 1915 éste documento, gracias al cual llega al gobierno.
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