La historia de la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro no es reciente, sino que data de la época colonial con lo que fue inicialmente la hacienda de Buenavista desde 1578 hasta 1912, es decir, hablamos de más de 400 años de historia, si contamos su función actual.
Orígenes de la Hacienda Buenavista
La hacienda de Buenavista fue erigida originalmente por el mismo fundador de Saltillo, Alberto del Canto, al sur de la villa. Desde su fundación, destacó por estar al lado del Camino Real y en la entrada al valle del Saltillo, un lugar con manantiales, ciénagas y humedales, tierras con aguas y muy fértiles.
Como se ha dicho, el conquistador Alberto del Canto construyó la hacienda de Buenavista en 1578, pero pasaría a manos de Francisco de Urdiñola en 1599, ampliando el latifundio de este otro conquistador. Su labor era esencialmente agrícola, dedicándose al cultivo de trigo y con mano de obra esclava.
Al morir Urdiñola, Buenavista pasaría de mano en mano entre sus descendientes herederos del latifundio; así, la hacienda sería tomada por Gaspar de Alvear y Salazar, su cuñado y años más tarde al primer marques de Aguayo, Agustín de Echeverz y Subiza.
Ya para 1777, según el censo general realizado en Saltillo, la Hacienda de Buenavista perteneciente al marquesado de Aguayo, contaba con 24 familias conformadas por todos los estratos de la sociedad colonial, es decir, hispano-criollos, indios y mulatos, además de sus castas.
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Es precisamente a finales del siglo XVIII e inicios del XIX (continuando hasta el siglo XX y más arduamente en nuestro siglo XXI) que los cambios climáticos, causados por la depredación del ser humano en la región, mermaron el valle dando comienzos a sequías como la ocurrida en 1810.
La inestabilidad política de la región y del reino en general, llevó al marqués a declararse en banca rota en 1818, finalmente su heredero el quinto marqués de Aguayo, José María Echeverz, vendería el latifundio en 1825, incluyendo la hacienda de Buenavista a una firma inglesa, la Baring Brothers and Company. Para esta fecha, la hacienda había crecido exponencialmente a 13 mil 383 hectáreas.
Debido a su gran extensión territorial, tanto el Congreso del Estado de Coahuila y Texas al igual que el Congreso Nacional entraron en abierta pugna por la nacionalización del territorio vendido, pues se trataba de la captura de una inmensa cantidad de suelo que pasaría directamente a manos de los ingleses.
Ahora bien, la hacienda de Buenavista sería tomada por el ejército invasor de los Estados Unidos durante la guerra contra México en 1848, instalando en ella un hospital y hasta una logia masónica perteneciente a la Gran Logia de Mississippi, llamada logia de Saint John.
Ocho años más tarde del altercado de la guerra contra los Estados Unidos, Carlos Sánchez Navarro vendería la hacienda de Buenavista a Higinio de León en 1853. Para su muerte acaecida en 1862 de León repartiría sus bienes entre sus hijos que, al pasar del tiempo, hipotecarían la hacienda y sus alrededores en 1887 a Miguel Cepeda García, que a su vez la hipotecaría al empresario emigrado de Prusia, Henrique Maas, en 1891, aunque se trataba de una porción, pues la propiedad había sido fracturada por el testamento de Higinio de León.
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En conclusión, toda la propiedad de la hacienda de Buenavista pasó a Narro por conducto de venta que Maas hizo en 1896, por lo que de nueva cuenta el terreno fracturado por el testamento de Higinio de León sería reunificado por Narro.
José Narro transformaría la hacienda y sus alrededores entre 1909 y 1910, cultivando 1 mil 200 hectáreas de tierra, la mitad por su propia mano y la otra mitad por su trabajadores. Además de ello, introdujo ganado bovino, caprino y caballar e introdujo en la tierra las más nuevas técnicas agropecuarias que aprendió en sus estudios en Europa, Estados Unidos y la ciudad de México, patrocinados por su cuñado Henrique Maas.
Al no tener Urdiñola descendencia masculina, sus inmensas posesiones fueron pasando de una heredera a otra. El predio de Buenavista está situado al sur de la ciudad de Saltillo, enclavado en un estrecho valle formado por las lomas de Angostura al sur; al este, la sierra de Zapalinamé (boca o cañón de San Lorenzo); al oeste, el puerto de Palo Verde y; al norte, la hacienda del Refugio y el Álamo.
Su extensión, en 1923, era de 4,500 hectáreas, según don Rafael B. Viniendo del sur al norte, sobre el camino real de San Luis Potosí y Zacatecas, en las proximidades de Saltillo, hay un corredor de unos 30 kilómetros de valles angostos, puertos y desfiladeros, que desembocan en el valle del Saltillo. Sobre el corredor, que comienza en el puerto de Carneros, se ubicaba la hacienda de Buenavista.
El Legado de Antonio Narro y la Transformación en Universidad
No es arriesgado decir que hablamos de uno de los personajes saltillenses que más ha tenido amor por sus tierras y su gente. No son solo palabras, sus acciones lo demostraron.
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Nació el 4 de febrero de 1840 en el rancho “Los Narro”. Quedó huérfano muy pronto, al año de vida. Por eso, sus tres hermanos se encargaron de su crianza. Entre ellos Trinidad, quien se casó con el acaudalado Enrique Mass. Ambos son personajes clave en esta historia.
Antonio cursó la primaria en Saltillo. Luego, con el apoyo de Trinidad y Enrique viajó a Europa y a Estados Unidos para estudiar agricultura y teneduría de libros, (contabilidad de un negocio). Pero el enriquecimiento que tuvo en conocimiento no se interpuso ante el llamado de sus tierras mexicanas. Él lo hizo.
A su regreso trabajó en haciendas de la Comarca Lagunera, se dedicó al cultivo de algodón y recorrió Zacatecas para la expropiación de minas. Su trabajo y experiencia le permitieron crear una fortuna, que ante notario, rebasaba los 70 mil pesos de la época. Para dimensionar el monto, Darío Saucedo, miembro de la Asociación de Cronistas e Historiadores de Coahuila, explica que con 50 pesos de aquella época se podía comprar una tonelada y media de maíz. Hoy, para adquirir esa misma cantidad del grano serían necesarios 14 mil pesos aproximadamente.
Si hacemos la conversión, la cifra es exorbitante, hablaríamos de más de 19 millones de pesos.
Cuando finalmente volvió a Saltillo, compró en 20 mil pesos la Hacienda de Buenavista, que entonces le pertenecía a su cuñado Enrique. Fue entonces cuando se dedicó por completo a la agricultura.
El 10 de julio de 1912, Antonio dictó en su testamento que legaba su fortuna, incluida la Hacienda Buenavista, para el establecimiento de una Escuela de Agricultura. Antonio no tenía herederos, permaneció soltero. Casado solo con una idea: que México contara con los agricultores capacitados que necesitara y que tuvieran un trabajo digno.
La iniciativa de fomentar la educación la compartía también su hermana Trinidad, quien ya viuda, el mismo año de 1912 pero el 2 de mayo, apuntó en su testamento que destinaría su capital para el establecimiento de una institución: Escuela de Artes y Oficios. Trinidad murió dos días después de dictar su última voluntad. Sobre sus bienes, eran mayores que los de Antonio. Trinidad donó 558 mil 619 pesos de la época.
En el caso de Antonio, falleció el 24 de septiembre de 1912 en San Antonio, Texas. A los 72 años, dos meses después de emitir su testamento. Tres días más tarde, sus restos fueron enterrados en el Panteón Santiago, al poniente de Saltillo. Le faltó vida para ver que casi 10 años más tarde su idea sería real.
Ambos legados quedaron en manos de Francisco Narro Acuña, primo de los hermanos Narro. En calidad de albacea de los patrimonios, realizó estudios, gestiones y obtuvo acuerdos para destinar las dos fortunas a un solo gran proyecto, que cumpliera tanto con la voluntad de Antonio como con la de Trinidad.
El 14 de marzo de 1919 se aprobó que se fusionaran los patrimonios con el objetivo de crear la Escuela de Agricultura de Coahuila con el nombre de Antonio Narro. Tal fue la administración de las fortunas, que para 1922 ya eran más de 860 mil pesos de ese entonces.
Para cumplir con ella, se determinó que la Escuela de Agricultura tendría un departamento de Artes y Oficios. Los terrenos estaban listos, eran cuatro mil 500 hectáreas de la Hacienda Buenavista.
Nacimiento de la Escuela Regional de Agricultura Antonio Narro
Fueron 20 meses en los que la Junta Directiva afinó los preparativos. Por fin, 11 años tras la muerte de Antonio Narro, el 4 de marzo de 1923 y con solo cinco alumnos, inició sus labores la Escuela Regional de Agricultura Antonio Narro.
Si bien en el transcurso del año escolar se sumaron otros 17 alumnos, los que pasaron a la historia por ser los estudiantes fundadores son: Jesús Rodríguez, Raúl Cárdenas, Roberto Farías, Narciso Neira y Enrique Casas López.
Entre otras, se impartía Aritmética; Álgebra; Dibujo; Geografía; Español; Francés; Inglés; Física; Química; Historia Natural; Botánica; Zootecnia; Agronomía; Fitotecnia; Agrimensura; Patología Animal y Vegetal...
Narro redactó su testamento el 10 de julio de 1912, muriendo dos meses después en septiembre del mismo año. Al donar su propiedad, la hacienda de Buenavista se transformó en la universidad que ahora lleva su nombre.
Evolución de la Institución
Tras la muerte de Antonio Narro, su visión de impulsar la educación agrícola se materializó con la creación de la Escuela Regional de Agricultura Antonio Narro.
A continuación, se presenta una cronología de los eventos más importantes en la evolución de la institución:
| Año | Evento |
|---|---|
| 1912 | Antonio Narro Rodríguez y su hermana Trinidad Narro Rodríguez donaron parte de sus fortunas y la Hacienda de Buenavista para formar una escuela de agricultura. |
| 1923 | Nace la Escuela de Agricultura, con el objetivo de contribuir al desarrollo y mejoramiento de la agricultura y de la cría y explotación de animales en el estado de Coahuila. |
| 1938 | Pasa a depender del gobierno del estado de Coahuila, cambiando su nombre por el de Escuela Superior de Agricultura “Antonio Narro”. |
| 1957 | Se incorpora a la Universidad Autónoma de Coahuila. |
| 1975 | Logra su plena autonomía y adquiere su actual nombre: Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro (UAAAN). |
| 2006 | Entra en vigor la nueva Ley Orgánica de la UAAAN, reconociendo el carácter nacional de la institución como un organismo público descentralizado de la administración pública federal. |
Desde entonces, a casi un siglo de distancia, la universidad ha cambiado de nombres pero nunca sin Antonio Narro, nacieron “Los Buitres”, se hicieron remodelaciones y se abrieron nuevas carreras. La historia cuenta a una primera mujer egresada (1952) y la primera mujer docente: María Elena Jiménez Lozano y Mae Narro de Dunne, respectivamente.
El paso de las décadas le ha dado a la universidad huelgas y disputas, pero también la fortaleza para superar crisis económicas, guerras y hasta una pandemia. De todos esos detalles hablaremos en otra ocasión.
En la actualidad la UAAAN ofrece 22 programas docentes de licenciatura y 13 programas de posgrado inscritos en el CONACYT. Asimismo, atiende una población de 5,683 alumnos, que incluyen licenciaturas y posgrado, en su sede de Saltillo, Unidad Laguna y CAR - Chiapas.
En términos de investigación, los proyectos institucionales de la UAAAN buscan atender los problemas nacionales e internacionales enmarcados en cuatro grandes ejes estratégicos: Ciencias Agrícolas, Ciencias Pecuarias, Ciencias Forestales y Ciencias Socioeconómicas.
Lo cierto es que mientras exista la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro, junto con ella se mantendrá viva la memoria de un hombre al que no le dolió despojarse de todo para impulsar a la educación.
