Descubre la Fascinante Tercera Etapa de Hacienda El Rosario: Historia y Secretos Reveladospost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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El propósito de este artículo es realizar una descripción de la Unidad Habitacional El Rosario como espacio colectivizado.

Orígenes y Contexto

Vale decir que el derecho a la vivienda que estipula la Carta Magna se institucionalizó por medio de una serie de reformas constitucionales que dieron origen al otorgamiento de los fondos nacionales de la vivienda (Schteingart y Graizbord, 1998:33). Para dar comienzo al proyecto de los conjuntos habitacionales se crearon instituciones de vivienda, como fue el caso del Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit), creado como organismo de servicio social con personalidad jurídica y patrimonio propio, por ley publicada en el Diario Oficial de la Federación del día 24 de abril de 1972, asignándole por objeto fundamental la administración del Fondo Nacional para la Vivienda de los Trabajadores, así como el financiamiento para la adquisición de terrenos y el desarrollo, coordinación y financiamiento de los programas de construcción de habitaciones destinadas a ser adquiridas en propiedad por los trabajadores.

Martha Schteingart y Boris Graizbord en su trabajo que lleva por título Vivienda y vida urbana en la Ciudad de México: la acción del Infonavit indica que la política habitacional de la década de 1970 tenía como finalidad resolver las demandas de los trabajadores de escasos recursos. El Infonavit en cuanto a su forma administrativa fue una triada de actores: autoridades estatales, trabajadores e iniciativa privada, que crearon vivienda en serie con características similares que se propagaban con el diseño de un programa de financiamiento y construcción de vivienda nueva en conjuntos habitacionales, del cual la Unidad Habitacional El Rosario en la entonces Delegación Azcapotzalco formó parte.

Unidad Habitacional El Rosario: Un Proyecto Colectivo

De acuerdo con el cronista Alejandro Brito Altamirano (2018), la Unidad Habitacional El Rosario formó parte de la primera etapa del Infonavit con una planeación estratégica en construcción de vivienda y desarrollo urbano que se creó en la década de 1970 como conjunto habitacional colectivo con el diseño de programas de financiamiento de vivienda nueva que tenía como modalidad la forma directa de promoción, siendo uno de los proyectos de mayor importancia en política habitacional de interés social.

En el caso de El Rosario, este fue edificado en un espacio periférico de la Ciudad de México: Azcapotzalco, territorio que contaba con los requerimientos esenciales para llevar a cabo el proyecto de vivienda en forma de unidad habitacional que se ubicaría entre dos entidades federativas: el Distrito Federal y el Estado de México, lugar con una potencial demanda de vivienda conformada por trabajadores que laboraban en dicho espacio.

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Por Escritura 38,622 de fecha 14 de diciembre de 1972, pasada ante la fe del Notario Público No. 48 del Distrito Federal, Lic. Alberto Pacheco, el Banco Internacional, S.A.

Por instrucciones del Consejo de Administración del Infonavit, la construcción de la Unidad Habitacional El Rosario se inició en 1974 y el fideicomisario presentó solicitud a la Dirección General de Planificación del Departamento del Distrito Federal, para llevar a cabo la construcción del inmueble en un terreno -otrora perteneciente a la Hacienda El Rosario- con superficie de 1’432,933.11 m2, ubicado en Calzada de las Armas y Avenida Parque Vía, Delegación Azcapotzalco, D.F.

En atención a la solicitud presentada por el Infonavit para la autorización de ubicación para efectos de regulación de la Unidad Habitacional El Rosario, se obtuvo el visto bueno por parte de la entonces Dirección General de Planificación del Departamento del Distrito Federal. El proyecto habitacional se apegó al diseño de los arquitectos Teodoro González de León y Pedro Ramírez Vázquez, y se dividió en varias etapas nombradas, por ejemplo, como El Rosario I, CTM y CROC,[4] que fundamentalmente se construyeron en territorio del Distrito Federal.

Después, en la solicitud a la Dirección General de Planificación del Departamento del Distrito Federal para llevar a cabo la construcción de la Unidad Habitacional El Rosario se acompañó el proyecto correspondiente siguiendo los lineamientos fijados en la zona por la Dirección General de Planificación, según plano con número de archivo 952-IV de fecha diciembre de 1975, en donde gráficamente quedaron definidas la orientación, anchura de calle, trazo de manzanas y dimensión de las mismas.

Más adelante, el 2 de junio de 1977, el DDF celebró, con el Banco Internacional, S.A.

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Considerando que las viviendas edificadas en la Unidad Habitacional El Rosario se titularon bajo el régimen de propiedad en condominio, el Infonavit y la Delegación Azcapotzalco estimaron necesario precisar las áreas en que se proporcionarían los servicios públicos por cada una de las partes involucradas en ello.

  • Área de propiedad privada.
  • Áreas de propiedad común internas.
  • Áreas de propiedad de uso común externas.
  • Áreas de servicios públicos y vías públicas.

Regresando al 23 de enero de 1981, en esta fecha se formalizó el Convenio que para la prestación de servicios públicos en el Conjunto Habitacional “El Rosario”, Distrito Federal, 23-I-1981.

Asimismo, el Infonavit haría donación a la Delegación Azcapotzalco, a la firma del citado Convenio de equipo adicional necesario para el mantenimiento de la vía pública y servicios municipales en la Unidad Habitacional El Rosario.

  • 1 camión de volteo de 7 m3 de capacidad.

El Infonavit manifestó por su parte que el personal encargado de desarrollar tareas de Promoción Social en la Unidad Habitacional El Rosario sería retirado en un plazo máximo de 10 días naturales contados a partir de la fecha de suscripción del citado Convenio, no obstante lo anterior, el Infonavit, cuando fuera requerido para ello, podría dar asesoría en materia de promoción social a los derechohabientes de la Unidad Habitacional El Rosario.

Cabe recalcar que la Unidad Habitacional El Rosario fue construida por partes y constituyó uno de los primeros programas de vivienda del Infonavit. En 1974 se dio paso a la primera etapa de la Unidad Habitacional planeada en conjuntos colectivizados habitacionales. No obstante, el proyecto se llevó varios años. Fue hasta 1985 que se edificaron los últimos departamentos que correspondieron al sector de la CROC VIII, con lo que se instituyó un nuevo modelo de ciudad, es decir, la forma colectivizada.

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La Hacienda El Rosario en Mérida, Yucatán

La estancia y ex hacienda del Rosario conocida también como “Walis” o “Wallis” está ubicada al oriente de Mérida. Se localiza a 3.9 km del Centro Histórico, dentro del límite del fraccionamiento habitacional homónimo fundado a fines de la década de 1970 y principios de 1980 por el ayuntamiento local.

La casa principal fue construida en el siglo XVIII y en 1792 su propietario era el Teniente de milicias Toribio del Mazo, quien arribó desde España hacia 1780 y era sobrino del obispo Fray Luis Piña y Mazo.

Según fuentes de archivo en los años finales del siglo XVIII “Walis” era estancia ganadera. El nombre de la estancia está asociado con la denominación del río Balis o Walix en Belice, según crónica de 1677 del dominico Fray José Delgado. La palabra “Walis” deriva de la voz maya belix que significa fangoso o regado. En este trabajo nos referimos a la estancia y ex hacienda del oriente de Mérida como “Walis”, puesto que la denominación de “El Rosario” está prácticamente en el olvido.

La hacienda Walis y su entorno

La hacienda del Rosario o Walis se ubicó en la periferia oriental de la Mérida colonial, zona en donde existieron encomiendas de indios y estancias ganaderas tempranas; las primeras, a raíz de que el Adelantado Francisco de Montejo padre entregó encomiendas a sus soldados en tierras del kuchkabal de Chakán (Nolo, Chuburná, Conkal y en otras) a su hijo Francisco de Montejo “el Mozo” y a su sobrino Francisco de Montejo; al parecer en tierras de la comunidad de Nolo quedó comprendida la porción que ocupó la estancia y hacienda del Rosario.

El autor Orlando Vega sugiere que para principios del siglo XVII “la encomendera de la Hacienda era la Sra. Jimena de Aveña”, sugiriendo que ya existía una edificación en el sitio desde ese siglo. Las encomiendas fueron concesiones de mano de obra indígena a españoles para la obtención de tributos y servicios personales a cambio de ofrecer evangelización y trabajo a los naturales; la actividad laboral de los indígenas en encomienda no estuvo necesariamente ligada a la(s) edificación(es) de casas o fincas de estilo europeo como sí sucedió con estancias y haciendas.

Las estructuras visibles en la actualidad de la hacienda fueron construidas en la segunda mitad del siglo XVIII. Es probable que como unidad territorial cayera dentro de los límites orientales del “cacicazgo” o kuchkabal de Chakan, jurisdicción pre-hispánica en cuyo territorio dio inicio la colonización europea de la península.

Siguiendo a R. Las estancias de ganado implicaron, además de renta, apropiación y cercamiento de tierras realengas y comunales, la edificación de casas habitación rurales. Estas contaron con espacios de una o en doble planta, destinados a vivienda y resguardo por tener corredores con arcos, respectivamente. Es el patrón que tiene la casona de Walis en sus dos pisos.

En no pocos casos las estancias y haciendas crecieron territorialmente mediante renta, invasión y despojos de tierras así como a través de la privatización posterior de los terrenos comunes de las comunidades indígenas. Fue un proceso que la incipiente política liberal del régimen borbónico impulsó a fines del siglo XVIII, acentuándose con el régimen de intendencias a partir de 1786.

Teniente Toribio del Mazo y el Intendente Lucas de Gálvez

Toribio del Mazo llegó a Yucatán en 1780 a la edad de 18 años como familiar del recién nombrado obispo Luis de Piña y Mazo, cuyo gobierno episcopal cubrió los años 1779 a 1795. Desde su llegada se enroló en el Batallón de Voluntarios Blancos de Mérida, donde cumplió varias encargos. Vale mencionar el que ejecutó en 1787 cuando tuvo la misión de llevar un pliego al Coronel Enrique Grimarest, quien en ese momento se encontraba en Walis (Belice) comisionado por el gobernador Merino Ceballos.

Toribio del Mazo intentó, pero no recuperó la propiedad en 1802. Los recovecos de la justicia novohispana lo hicieron pagar ocho años por un crimen que no cometió, generándose en torno a su persona una leyenda negra que aún se reproduce en discursos periodísticos y en la memoria local.

Dolido y sin recursos, un año después de su liberación del Mazo emigró a España, ya sin la protección del tío obispo pero emancipado de la culpa criminal.

Walis en siglos XIX y XX

La hacienda Walis fue también sede de los primeros experimentos para construir máquinas desfibradoras de henequén ante la urgencia económica de la década de mediados del siglo XIX. La finca jugó durante esa etapa otros roles, asociados con la filiación política liberal de sus dueños.

Un estudio biográfico sobre el médico liberal anti-imperialista Agustín O’Horán Escudero reporta que la familia de Manuel Cepeda Peraza, quien esos años dirigía la lucha de resistencia contra el régimen de Maximiliano de Habsburgo, encontró resguardo en dicha hacienda en 1867. Cabe mencionar que, en el plano topográfico levantado por el Ingeniero del Imperio José Salazar Ilarregui en 1865, se nota un rotulo que dice “Camino a Balice” en una de las vías que conducen al extremo oriente de la ciudad, extensión de la actual calle 61 nombrada entonces “Calle Central Oriente”.

Queda la duda si se refiere a la mencionada finca o al camino que se tomaba para dicha región en el extremo sur oriental de la península. Empero, si fuera el caso del territorio ocupado por los ingleses, sería más probable que el camino dijera “a Bacalar”, sin embargo, no tenemos certeza para afirmar una u otra idea.

Hacia mediados del siglo XIX su propietaria fue al parecer Candelaria Cámara de Cantón y se mantuvo en manos de dicha familia hasta 1881, cuando Delfín G. Cantón figuraba como propietario. Para fines del mismo siglo XIX el General oriundo de Cansahcab Teodosio Canto (1825-1907) se registra como dueño; Canto fue gobernador interino de Yucatán en dos ocasiones (1880-1881 y 1885), y heredó la finca a sus descendientes. Su nieta Esperanza Sobrino Canto la puso en venta a principios del siglo XX dando paso a la “desmembración de la propiedad”; era hija del abogado Porfirio Sobrino Vivas y Esperanza Canto de Sobrino quienes, según el Censo de Población de mayo de 1930, aún eran propietarios.

Walis, Zona de Monumentos Históricos

Como se refiere, los monumentos históricos en pie y perceptibles que conformaron parte esencial de la antigua estancia y hacienda del Rosario o Walis son en estricto tres. La evidencia arquitectónica (pilares de la puerta o portón de entrada en parte posterior de la casa principal) sugiere que a fines del siglo XVIII funcionaba como hacienda mixta, vocación que debió mantener el siguiente siglo hasta destinar superficie para planteles del “oro verde”. No son notorias a simple vista las delimitaciones de viviendas accesorias ni vestigios de corrales, bebederos y demás instalaciones para ganado menor y mayor.

Prueba de su dedicación a la producción de piloncillo, melaza y henequén es la chimenea tubular que representa la arquitectura rural asociada a la tecnología de carbón y vapor de la época. Se usaron chimeneas análogas entre 1870-1900 para el proceso de producción de henequén en la entidad.

Es probable, como se observa en construcciones de las ciudades fundadas por españoles y en otras edificaciones rurales de Yucatán, que el montaje de la hacienda no dependió de forma exclusiva de materiales pétreos procedentes de estructuras prehispánicas de las etapas anteriores al año 1240 a.C. (post-clásico). Su origen y levantamiento se debe de manera probable al uso de fuentes superficiales de piedra, expuestas de forma natural en las inmediaciones de los terrenos elegidos para establecer las estructuras.

La hacienda estuvo conformada por construcciones adicionales ya inexistentes, imperceptibles ante el crecimiento urbano del área. Las que permanecen y son manifiestas dentro de la actual zona habitacional son:

  1. La casa principal en dos plantas, con arcadas equilibradas pero disímbolas en época, número y estilo.
  2. La chimenea industrial.
  3. Dos postes o pilares que al parecer correspondieron a un portón trasero o de ingreso secundario a la casa principal.

Las estructuras edificadas conforman una zona de monumentos históricos coloniales y decimonónicos, aunque parte del complejo original no existe más: muros, bardas, bebederos, viviendas menores, etc. Es difícil observar las zonas de servicios y resguardo de ganado mayor y menor con que debió contar la propiedad debido al crecimiento urbano.

Casa Principal

Walis posee arquitectura rural de dimensiones medias. La segunda planta también se divide en dos naves y arrastra conceptos constructivos coloniales desde las ópticas técnica y estilística pero su construcción parece ser de finales de la centuria decimonónica. A ella se accede con una escalera ubicada a la izquierda del vestíbulo de ingreso. Está compuesta por un corredor con techo en bóveda de cañón con salientes internas estabilizadoras y otra sección subdividida en tres partes destinadas a habitación y almacenamiento. El corredor presenta siete arcos de elegante estilo deprimido, que dan sobriedad y equilibrada estética al conjunto; se encuentra en simetría con la planta baja, pero es menos larga hacia el levante respecto a la base plantar. La parte posterior de la casa es simétrica y ostenta puertas y ventanales rematados con balcones en la segunda planta.

Chimenea

Sobrevive la chimenea industrial decimonónica. Fue parte esencial de su etapa de hacienda productora de piloncillo, melazas y luego fibra de henequén. La estructura presenta tres partes, una base cuadrada, fuste tubular en cono ascendente y remate coronal. Se ubica en la parte posterior y a la izquierda de la casa principal.

Postes

Oratorio

Documentos coloniales y decimonónicos revelan que fincas y propiedades con asiento de peones y trabajadores recibieron autorización religiosa para edificar “oratorios” que podían encontrarse integrados en alguna pieza de la casa principal, con acceso visible; también había en forma de pequeñas estructuras cóncavas de cal y canto con techos elaborados con bajareques y paja, que se integraron a los edificios principales cerca o dentro de las unidades productivas suburbanas. Algunos llegaron a ser tan exquisitos que se trasformaron en auténticas capillas.

Los oratorios fueron parte de la política de evangelización que apuntaba a facilitar el pasto espiritual a los peones de haciendas, práctica generalizada a finales del siglo XVIII y acelerada durante la segunda mitad del XIX a la par del incremento de haciendas henequeneras.

En el caso de Walis, la observación de que en la década de 1980 la actual parte elevada y curva del templo católico era una “derruida construcción rústica en piedra y antigua” permite sugerir que era parte del oratorio aprobado para la finca en el año 1858 por la diócesis local a la propietaria Candelaria Cámara de Cantón. Se ubica al frente de la casa principal a unos sesenta metros de distancia, estructura a la que se sobrepuso con poco criterio de conservación el actual templo católico. Su diseño disminuido remite a las capillas de indios de la primera etapa de la conquista espiritual.

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