El desarrollo urbano de Tijuana ha estado marcado por diversos factores, incluyendo la migración, la economía y la planificación gubernamental. A principios de los años cincuenta, la Zona Norte y el sur de Tijuana se encontraban escasamente habitados.
En ese tiempo no se contaba con instrumentos jurídicos que permitiesen preveer las necesidades originadas por los aumentos de habitantes en la región. En tal virtud, el gobierno de la entidad expidió la Ley de Planeación Urbanística del Estado de Baja California, que tenía como fin "crear, organizar, evolucionar técnica y estéticamente la estructura material de las poblaciones del estado". Uno de los productos inmediatos de esta ley, fue la determinación del nuevo límite de la ciudad, decretado por el gobernador Braulio Maldonado, en 1957.
Si hacemos un recuento de las colonias y fraccionamientos que se formaron en la década de los cincuenta, basándonos en el plano anexo, encontramos los siguientes: Al poniente, a partir de la línea internacional y desplazándonos hacia el sur tenemos las colonias:”Castillo”, ”Alemán”, “Soler“, “Herrera”, “Santa Rosa”, “Chula Vista”, “Roma”, “Primer Ayuntamiento”, “Azcona”, “Ruiz Valencia“, que posteriormente cambió su nombre a colonia “Los Altos”, “Gran Tenochtitlan” y “Miramar”; hacia la costa, “Playas de Tijuana” y “Costa Azul”; hacia el suroeste las colonias “Guerrero”, “Francisco Villa”, “Hidalgo” y “México”: hacia el sur se encuentra la colonia “Valle del Rubí”, hacia el suroriente y siguiendo la ruta del bulevar Agua Caliente aparecen la “Gibilondo”, “Neidhart”, ”Calette“, “Cubillas”, “Aviación”, “Chapultepec” y hacia el rumbo de la Mesa de Tijuana la “20 de Noviembre“; al oriente y a un lado del cruce fronterizo, tenemos la colonia de los “Empleados Federales“, conocida hoy simplemente como “Federal”; hacia las lomas adyacentes a la colonia “Libertad“ aparecen “Mesa alta de la Libertad”, “Burócrata” hoy llamada “Ruiz Cortines”, “Santa Anita”, “Postal”, “Del Río”, “Buena Vista” y “Tomás Aquino”, en la Mesa de Otay. También existe ya la “Del Periodista” también conocida como “De los Redactores”, localizada al lado oeste del bordo que protegía al Centro Escolar Agua Caliente de las crecidas del río Tijuana.
La mayoría de las colonias existentes carecían de los servicios públicos indispensables, particularmente el de agua. Las causas de este problema eran de diversa índole, destacando las limitaciones presupuestales de los organismos gubernamentales, la difícil ubicación topográfica de las colonias con el consecuente aumento del costo de la introducción del servicio; el régimen irregular de precipitaciones pluviales, con alternación de ciclos húmedos con otros prolongados de sequía y la falta de planeación que daba como consecuencia una exagerada extracción de agua de la Presa Abelardo L. Rodríguez, para fines domésticos y agrícolas con grandes desperdicios. Por tal motivo, en 1961, el gobernador, ingeniero Eligio Esquivel Méndez, decretó de utilidad pública la planeación urbana y la construcción de obras de abastecimiento de agua potable y alcantarillado de Tijuana.
Simultáneamente a los intentos de planificación y previsión del desarrollo urbano, la ciudad continuaba su crecimiento natural, principalmente hacia el oriente, en la zona conocida como La Mesa, en donde se continuaba fraccionando terrenos.
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Desarrollo de Fraccionamientos en los Años 60
En 1965 el Gobierno del Estado autorizó en esa zona los siguientes fraccionamientos: “Los Pinos de Nares”, a José Nares Vega; el “Anáhuac” a María de la Luz R. de Rodríguez. En 1966 solo se autorizó el trazo del fraccionamiento “Floresta” a Inmuebles y Fraccionamientos de Tijuana S.A.; en 1967 el “Fortín de las Flores”, a Rosaura Ibarra de Rodríguez; en 1968 el “Real del Monte” propiedad de UMAC. S.A. Hacia el rumbo de Playas de Tijuana: en 1965 “El Mirador” a la compañía fraccionadora de ese nombre y en 1968 “Los Laureles”, a la “Empresa Constructora de Tijuana”.
En las cercanías del Hipódromo y en orden cronológico tenemos en 1963 el fraccionamiento “Lomas Agua Caliente“ conocido con anterioridad como “Vista Lomas” propiedad de Inversiones de Baja California. S.A.; en 1965 “La Herradura” de Luz Consuelo Nieto de León; y “Las Palmas“, de Reymundo Múzquiz; en 1967 “Lomas Hipódromo”, de Basilio Saucedo y Carmen Morones de Saucedo; en 1969 la ”Hacienda Remosa”, de Impulsora Remosa.
De especial significación en el desarrollo urbano de la zona de La Mesa, fue la construcción en 1967, de la calzada Presidente Díaz Ordaz, conocida actualmente como bulevar Díaz Ordaz. Dicha obra se inició desde la escuela “20 de Noviembre”, hasta la curva frente a la negociación conocida como “Luna Park”. En 1969 se declaró de utilidad pública el mejoramiento de la avenida Revolución, en el tramo comprendido entre la calle Primera y el bulevar Agua Caliente a la altura del punto conocido como “La Vuelta”.
Evolución Urbana en los Años 70
En la década de los setentas se inicio en pleno corazón de Tijuana la obra urbanística de mayor importancia a nivel nacional, tanto por el monto de la inversión, como por la rapidez con que se efectuó. Simultáneamente se procedió al desalojo y limpieza de “Cartolandia“ construyéndose el “Centro Urbano 70-76”, para dar cabida a las 633 familias desalojadas. Tomando en cuenta el atractivo turístico de la costa del municipio, se sentaron las bases para su desenvolvimiento, promulgándose al efecto en abril de 1973, el Reglamento de Ordenación para los desarrollos turísticos en el Estado de Baja California.
En la década de los sesentas se promulgaron una serie de ordenamientos legales, con el propósito de controlar y orientar el crecimiento de la ciudad sobre bases racionales, que superaran la anarquía con que ha venido creciendo a consecuencias de la explosión demográfica. Tales ordenamientos fueron la Ley del Plan Regulador de Tijuana, que entró en vigor en 1975 y la Ley de Desarrollo Urbano, elaborada ese mismo año. Estas medidas estuvieron en consonancia con las pautas generales que en esas materias señaló a nivel nacional el gobierno federal, a través de la Ley General de Asentamientos Humanos, decretada en 1976 y el Plan Nacional de Desarrollo Urbano, aprobado por la Presidencia de la República en 1977.
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Para lograr eso, se recomienda estimular el aumento de población en Mexicali y disminuir el de Ensenada y Tecate, a fin de lograr mayor equilibrio en la distribución de la población en el espacio disponible. ¿Cómo se logrará ese giro? Cabe señalar, en lo que se refiere a Tijuana expresamente, que tanto los planes y programas a nivel nacional como estatal recomiendan la disminución del ritmo de crecimiento, aunque se reconoce que ello es difícil lograrlo -sobre todo a corto plazo- porque los factores que influyen en ese proceso en gran medida son externos, pues se originan tanto en el resto del país como en Estados Unidos. Por otra parte se propone elaborar un plan de desarrollo del corredor turístico Tijuana-Ensenada y otro de ordenamiento urbano de la conurbación Tijuana-San Diego.
En 1970 se autorizaron los fraccionamientos ”Orizaba”, a Emma Anchondo de Bustamante y el “Cortez”, a Hilario Cortez Sánchez; el siguiente año se autorizó el “Chapultepec Alamar”, a la fraccionadora del mismo nombre; “Los Alamos”, a Agustín Palacios Ríos y Hermelinda Amézquita viuda de Cubillas; el “Azteca”, a Pedro Genaro King y el “Jardines de La Mesa“, a María Asunción García; en 1972, sólo se autorizó el “Terrazas del Valle”, a Salvador Fuentes Ducoing; en 1973 “Las Fuentes”, a la Inmobilaria Peninsular. S.A.; en 1974 el “Valle de Las Flores” y las “Arboledas de La Mesa”, a Ramón Salcido Camacho; en 1975 el “Jardines de la Arboleda”, al mismo Salcido; el siguiente año autorizaron: “El Mirador de La Mesa”, “San Carlos” y “Las Vegas”, a Carlos Villalvazo; “El Porvenir”, a Salvador Gallegos Covarrubias y María de Jesús Gil Figueroa de Gallegos; el “Anexo Veracruz”, a Julio Romero Peñasco y el “Balcón de las Huertas”, a Pedro Páramo Salcedo; en 1977 el “Kino”, a Mariterra.
Examinando el plano anexo correspondiente a la década de los setentas observamos la formación de los siguientes fraccionamientos: hacia el oeste del centro de la ciudad, rumbo a Playas de Tijuana; “Vista del Pacífico” y “Lomas del Mirador” autorizados en el año de 1975 a Genaro Gavaldón Guajardo; en 1977 “Lomas” del Porvenir” al INFONAVIT”; hacia el sur, en 1970; el “Salvatierra“, a Marcelino Briseño Meza y Luis Méndez León; en 1971 ”Jardines del Rubí”, a Fernando J. Rodriguez Sullivan; en 1972 la regularización de la colonia ”Obrera 1o.
De 1980 a nuestros días, se ha continuado la pauta general de orientar el crecimiento de la ciudad por medio de acciones de planeación urbana dirigidas por la autoridad, tanto en su instancia estatal como municipal. Es así como a fines de 1980 el ejecutivo del estado aprobó el Plan Municipal de Desarrollo Urbano de Tijuana, que tiene como principales propósitos racionalizar la distribución territorial de la población y de las actividades económicas que se desarrollan en el municipio; mejorar y preservar el medio ambiente, integrar más adecuadamente las rutas de transporte y comunicación interurbanas; evitar asentamientos urbanos en predios agropecuarios y generar alternativas para que los sectores de escasos recursos económicos tengan acceso a la adquisición de lotes urbanos.
Este plan fue aprobado a mediados de 1984 por el gobernador del estado y publicado en el Periódico Oficial en noviembre del mismo año. En el aspecto poblacional, el Plan señala como recomendable que para el año 2000 haya 1,815,000 habitantes.
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Cabe señalar que el Plan de Tijuana no sólo se considera como la versión actual de un plan regulador, sino que su utilización es mucho más amplia y dinámica, ya que es un instrumento técnico y jurídico, que permite tanto a las autoridades federales, estatales y municipales como al sector social y al privado, orientar sus inversiones en materia de desarrollo urbano.
