Al hablar del Parque Fundidora, lo primero que se viene a la mente es el famoso parque de Monterrey, pero existe otro destino con el mismo nombre, y se encuentra en Durango. Hoy se llama Ferrería de las Flores, pero anteriormente se le conocía como el Parque Fundidora de Durango; un lugar en ruinas que alberga la historia del hierro del estado.
Orígenes y Propósito del Parque Fundidora de Durango
El primer Parque Fundidora de México no es el de Monterrey, Nuevo León, sino el de Victoria de Durango, Durango. Establecido a mediados del siglo XIX, el Parque Fundidora de Durango nació para explotar los ricos yacimientos del norte. En este caso, se trata del hierro del Cerro del Mercado.
Su ubicación le favorecía, pues la fundidora aprovechaba el agua del río Tunal y el carbón vegetal de las laderas de los cerros colindantes. De igual forma, su extensión le hacía formar parte de una hacienda, a la que se le llamó Ferrería, en referencia a que ese lugar utilizaba mucho fierro.
Transformación y Propiedad de la Hacienda
Esta hacienda fue construida en 1855 como residencia para los ingenieros y supervisores de una compañía fundidora del Reino Unido, sin embargo fue su tercer dueño, Juan Nepomuceno Flores, el que la transformó en un palacio. La hacienda y su parque pasó por diversas manos hasta 1886, a la muerte de Don Juan la hacienda pasa a manos de su sobrino Juan Manuel Flores Flores, quien la nombre “Ferrería de las Flores” como se conoce en la actualidad.
A su muerte, su sobrino Juan Manuel Flores Flores toma la responsabilidad, quien nombra al espacio como Ferrería de las Flores, nombre que tiene a la fecha.
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El Parque Fundidora de Durango obtuvo su propio atractivo, sin deja de formar parte de la ex hacienda. A pesar de todo, se dice que incluso pocas personas de Durango saben de la existencia de este lugar.
Rescate y Rehabilitación
Tras años de abandono, el gobierno rescató la zona en 1986, dando fines turísticos a todo el complejo. En 1986, el gobierno rescató y rehabilitó el espacio, convirtiéndolo en un lindo destino turístico. Este se caracteriza por tener un paisaje natural verde y ser silencioso.
De igual forma, las ruinas transportan al visitante a una etapa rústica de Durango. Poco a poco, el Parque Fundidora de Durango se ha convertido en un escape perfecto para disfrutar de la naturaleza. Ya que a diferencia del de Monterrey, que es visitado por cientos de personas al día, en el de Durango hay más calma y tranquilidad.
Ubicación y Características Actuales
Este parque poco conocido en Durango te dejará una gran tranquilidad. Su ubicación es Calle 4 de octubre #501, Poblado de la Ferrería.
El Entorno Económico y Social en Durango
A finales del siglo XIX y principios del XX la élite de terratenientes del oriente de Durango estaba formada por un puñado de familias, entre las que se pueden mencionar Curbelo, Nava, Santa Marina, Torres, Moller, Moncada, González Saravia, Martínez del Río y López Negrete. Dichas familias, si bien sus principales inversiones eran sus latifundios, también se debe mencionar que tenían una actividad económica diversificada, ya que sus apellidos se encuentran ligados a la inversión en la minería, la industria textil, el comercio y el ferrocarril.
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En el cambio del siglo XIX al XX Durango se dividía en partidos, municipalidades y jefaturas de manzana; se establecieron 43 municipalidades y 13 partidos. El Partido de Cuencamé al norte colindaba con los partidos de Nazas y Mapimí; al este, con el partido de San Juan de Guadalupe y el estado de Coahuila; al sur, con el estado de Zacatecas y el partido de Nombre de Dios; y al oeste, con el partido de San Juan del Río. En cuanto a su división interna se encontraba constituido por tres municipalidades: Cuencamé, Peñón Blanco y Santa Clara.
Las políticas de inversiones de las compañías ferrocarrileras las convirtieron en importantes actores económicos en el estado de Durango, ya que sus miembros además de los fuertes intereses en la industria minera en la entidad, en donde junto con el mineral de Velardeña destacaba el de Cerro de Mercado en la capital, también estaban inmiscuidos en la explotación de madera en el occidente del estado de Durango.
La Comarca Lagunera pasó de ser un territorio desértico de poca importancia durante gran parte del siglo XIX, a un eje económico destacado durante el Porfiriato, gracias a su conexión con importantes centros consumidores de materias primas como Monterrey, Chihuahua y Estados Unidos, lo cual derivó en el desarrollo de una importante industria algodonera que intentó monopolizar el control del agua y alteró el cultivo de alimentos, con sus respectivas consecuencias en la dinámica social.
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