La Hacienda Nápoles y los Hipopótamos de Pablo Escobar: La Historia Secreta y los Impactantes Retos Actualespost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Cuando se piensa en hipopótamos lo primero que puede venir a la mente es África. Es común encontrar a estos paquidermos de hasta tres toneladas en sabanas, ríos y lagos de la región subsahariana y en zonas del África austral.

Colombia es el único país fuera de África en donde es posible encontrar una población de poco más de un centenar de hipopótamos que vive en estado silvestre.

El Origen de los Hipopótamos en Colombia

Todo comenzó a inicios de la década de los ochenta con la introducción de cuatro ejemplares al país. En la década de los 80, el narcotraficante colombiano Pablo Escobar, en su afán por construir un paraíso personal en su hacienda Nápoles, decidió importar una variedad de animales exóticos. Entre ellos, cuatro hipopótamos: un macho y tres hembras. Estos gigantes africanos fueron adquiridos en un zoológico de Estados Unidos y trasladados a Colombia para engrosar la peculiar colección del capo.

La Hacienda Nápoles: Un Zoológico Privado

La inmensa finca conocida como Hacienda Nápoles fue el sitio en donde el narcotraficante Pablo Escobar quiso hacer su propio zoológico privado. La Hacienda Nápoles se convirtió en un zoológico privado, donde convivían elefantes, jirafas, cebras y otros animales exóticos junto a los hipopótamos. Rinocerontes, elefantes, cebras, jirafas, delfines rosados y cuatro hipopótamos -tres hembras y un macho- llegaron a Colombia en barcos y aviones.

Así habrían contactado "a los propietarios de un zoocriadero de Dallas, Texas, que capturaba a los animales en África y los llevaban a Estados Unidos". Tras una visita al sitio, Escobar habría pagado dos millones de dólares en efectivo por los primeros especímenes.

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El primer grupo grande de animales, escribe el hijo del capo, "fue traído en un barco alquilado que atracó en el puerto antioqueño de Necoclí sobre el mar Caribe, distante cuatrocientos kilómetros de Medellín". No obstante, "como los viajes en barco eran más demorados y los animales estaban expuestos a mayores riesgos, mi padre decidió traerlos en vuelos clandestinos, es decir, en desembarcos exprés".

Esos vuelos, según se cuenta en el libro, aterrizaban en el aeropuerto Olaya Herrera, de Medellín, que tenía "condiciones de seguridad muy precarias", y así se logró traer cientos de especies en tiempo récord.

"Mientras el enorme aparato aterrizaba sin apagar los motores, del hangar de mi padre salían numerosos camiones y empleados con varias grúas y con una rapidez asombrosa bajaban los guacales con los animales. Luego, el avión decolaba nuevamente. Cuando las autoridades llegaban, alertadas por el ruido, solo encontraban algunas cajas de madera vacías y muchas plumas y pelos en el piso", dice el libro.

Entre los últimos animales en llegar estaba una pareja de rinocerontes que, cuenta Juan Pablo Escobar, fue traída desde Estados Unidos en un viejo avión DC-3. Luego llegó una pareja de loras negras, que se habrían convertido en los animales más costosos del zoológico "porque las compró en 400 mil dólares".

Los últimos animales en llegar, según escribió el hijo del narco, habrían sido dos delfines rosados que Escobar ordenó comprar en el Amazonas.

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El Legado Tras la Muerte de Escobar

Tras la muerte de Escobar en 1993, la hacienda fue abandonada y muchos de los animales fueron vendidos o liberados. Sin embargo, los hipopótamos, debido a su tamaño y necesidades específicas, no pudieron ser reubicados. Hipopótamo extraviado de la Hacienda Nápoles el cual fue localizado en otro lago de la misma Hacienda el 6 de marzo de 1994.

Los Hipopótamos como Especie Invasora

Hoy en día, la población de hipopótamos en Colombia se ha multiplicado y se ha convertido en una especie invasora. Estos animales, al no tener depredadores naturales en la región, compiten por recursos con la fauna nativa, alteran los ecosistemas acuáticos y pueden transmitir enfermedades.

Cuando Escobar murió, muchos de estos animales quedaron libres en su finca y en los alrededores, una región colombiana conocida como el Magdalena Medio, en donde confluyen cinco departamentos y uno de los ríos más grandes e importantes del país: el río Magdalena.

Durante las últimas cuatro décadas varios de ellos anduvieron libres en un ecosistema que biólogos y expertos describen como un paraíso para esta especie.

Hasta finales de 2022, según el estudio más reciente -realizado por el Instituto Alexander Von Humboldt y la Universidad Nacional, en convenio con el Ministerio de Ambiente-, en Colombia hay 133 hipopótamos viviendo en libertad, en una extensión de al menos 2 mil kilómetros cuadrados y otros 35 que aún se mantienen en zonas cercanas a lo que fue la Hacienda Nápoles. En varios municipios del Magdalena medio ya es común convivir con los hipopótamos. Foto: Juan F.

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El Ecosistema del Río Magdalena

Actualmente en la cuenca del río Magdalena, específicamente en la zona de Puerto Triunfo (Antioquia), habita la población de hipopótamos que descienden de los animales que Pablo Escobar trajo a su hacienda Nápoles. La cuenca media del río Magdalena es una inmensa región de bosque interandino en donde un hipopótamo puede encontrar todo lo que necesita: ríos para bañarse, nadar y pasar el día, porque puede estar hasta 20 horas en el agua; pastizales extensos para consumir los 35 kilos de hierba que requieren diariamente; inmensas extensiones de tierra para moverse y colonizar.

La gran cantidad de alimento que los hipopótamos consumen al día se transforma en excremento que contamina la cuenca del Magdalena; esa materia orgánica afecta la calidad del oxígeno en el agua, lo que puede causar la muerte de peces y de los cuales dependen cientos de pescadores. Hipopótamos en el Magdalena medio de Colombia.

Riesgos para las Comunidades

Los hipopótamos son animales grandes y pueden ser agresivos, especialmente cuando se sienten amenazados. Esto representa un riesgo para las personas que viven cerca de sus hábitats. En África, estos gigantes eran reconocidos como el animal salvaje que más asesinaba personas. El último ataque del que se tiene registro fue en octubre de 2021, cuando una hembra de hipopótamo que estaba junto a su cría atacó a un habitante del municipio de Puerto Triunfo que se acercó demasiado al animal.

Estrategias de Manejo y Control

La situación de los hipopótamos de Escobar en Colombia es compleja y ha generado un intenso debate sobre las mejores estrategias para manejar esta especie invasora. Actualmente, no existe una solución única ni definitiva, y los planes varían y se ajustan constantemente.

Desde el 25 de marzo de 2022, los hipopótamos fueron declarados especie invasora. Un equipo de científicos y expertos en mamíferos y conservación de especies trabaja en el desarrollo de una Estrategia Nacional para el Manejo del Hipopótamo. Mientras tanto, y dado que la cacería de control no está permitida, entidades como la Corporación Autónoma Regional de las Cuencas de los Ríos Negro y Nare (Cornare) trabajan en el control de la especie a través de la castración y el uso de un contraceptivo experimental.

  • Esterilización: Una de las estrategias más comunes consiste en capturar a los hipopótamos y esterilizarlos para evitar que la población siga creciendo.
  • Reubicación: Otra opción es capturar a los hipopótamos y trasladarlos a otros lugares, como zoológicos o santuarios.
  • Control poblacional: Se han considerado métodos de control poblacional más drásticos, como la caza selectiva.
  • Confinamiento: Se han propuesto crear áreas delimitadas para confinar a los hipopótamos y evitar que se dispersen por un área mayor.

Las complejidades para ejecutar el primer procedimiento, además de los altos costos de hasta 5 mil dólares por animal, incluyen la titánica labor de lograr su captura en medio de un inmenso y caudaloso río marrón o entre extensas ciénagas, para luego colocarles anestesia en forma correcta. La segunda opción solo funciona con tres dosis. Napolitano, uno de los hipopótamos que escapó de la Hacienda Nápoles, fue hallado y esterilizado en Antioquia.

Tampoco es una opción viable capturarlos y llevarlos a África. Los hipopótamos que están en Colombia no provienen de ejemplares que hayan nacido en el continente africano, sino que su origen es un zoológico de Estados Unidos; ahí fue en donde Escobar los compró.

Adaptación: Los hipopótamos se han adaptado muy bien al entorno colombiano, por lo que controlar su población es un desafío constante. No existe una solución fácil o rápida.

*Este trabajo se publicó inicialmente en MONGABAY.

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