Descubre la Fascinante Historia de Hacienda Real de Catorce, el Pueblo Minero que Conquistó el Tiempopost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
771 715 4434

El pueblo de Real de Catorce, enclavado en la Sierra de Catorce del altiplano potosino, se ha centrado desde hace algunos años a la fecha en los servicios turísticos de aventura y misticismo, así como imán de importantes peregrinaciones que llegan a visitar al “milagroso San Francisco de Asís”. Sus paredes gruesas de piedra resguardan el recuerdo de un pasado próspero de la explotación de plata, y una vida campesina que vincula la minería con el pastoreo.

Este texto se nutre principalmente de referencias de primera mano, a partir de una etnografía centrada en observaciones directas y entrevistas con los habitantes de mayor edad del pueblo de Real de Catorce y de habitantes del Bajío. En dicho acercamiento etnográfico, realizado entre los años 2007 y 2018-2019, se recogió aquella perspectiva externa que se ha interiorizado en los mismos habitantes de la sierra de Catorce: la nostalgia de un pueblo “fantasma” (imaginario creado por el cine y ciertos relatos novelescos), como fuente de atracción de turistas y visitantes cautivados por la “magia” del desierto y el peyote.

Real de Catorce se ubica al norte del municipio de Catorce de la cual es cabecera, al norte del estado de San Luis Potosí. Encabezó una de las más importantes regiones mineras de Nueva España, por la gran explotación y riqueza mineral aportada a la corona española.

Un pasado prodigioso que dio fama y fortuna a toda la región. Las gruesas paredes de piedra han resistido el paso de los años, y cuando caen, se vuelven a levantar de manera reiterada, como reflejo del ímpetu de mantenerse en pie.

Orígenes y Auge Minero

La localidad de Real de Catorce se fundó en 1772 con el nombre de Real de Nuestra Señora de la Concepción de Guadalupe de Álamos, con el fin de establecer una población para la explotación de vetas mineras. En agosto de 1773 se descubrió una veta en el paraje conocido como Los Catorce dándose la primera solicitud de registro de mina en la región.

Lea también: El sabor único de la Crema de Sotol

El 25 de octubre de 1780, una vez formado el "mapa para el repartimiento de las tierras de la plaza y calles de este nuevo Real", se dio posesión legal a los solicitantes, quedando establecido el nuevo nombre del poblado como "Real del Nuevo Guadalupe de los Catorce". En 1782 en menos de un mes se descubrieron 48 minas de plata, entre ellas La Descubridora, La Maroma y La Purísima.

Si bien el éxito en el descubrimiento y explotación de las minas tuvo un auge sostenido durante casi un siglo, hubo momentos donde el éxito de la explotación se acentuaba y la bonanza del Real marcaba momentos de crecimiento económico y poblacional. Dos de esas minas dieron una importante bonaza a Catorce, la “Veta Grande” y “La Purísima”.

Como resultado, la localidad creció en forma notable y la fama de sus minas se extendió rápidamente. Fue una época de bonanza para las muchas fortunas logradas hasta entonces y se inició la construcción de capillas y ermitas.

Algunas minas, como “La Purísima” (del Coronel Miguel de Aguirre), “La Estrella” (del médico Suizo Pedro Puglia) y la “Veta Grande” (de don Bernabé Antonio Zepeda) serían ejes en torno a los cuales se establecerían algunos caseríos, hoy llamados tapias, es decir, paredes derruidas de piedra sin techo.

Inclusive, según datos históricos, allí tuvo una minita que le rindió un gambucino [sic], le rindió esa minita al licenciado Silvestre Alonso López Portillo, que fue la primer autoridad que estuvo aquí, cuando estábamos dominados por los españoles, que dicen fue tío tatarabuelo del que fue presidente de la República, de José López Portillo (Sr.

Lea también: Patrimonio en la Sierra Gorda: Hotel Misión Hacienda Concá

Al norte [de Real de Catorce], más allá de los panteones, está una mina que le llaman del padre Flores, porque en realidad quien la trabajó fue un padre que se llamó José Manuel Flores, y esa mina dio una gran bonanza de plata, porque las minas de aquí esencialmente lo que producen es plata. Entonces, el padre Flores dio con unos salones grandísimos, al principio veía que era polvo azul que no sabían ni qué era, entonces ya lo analizaron… era plata.

Conforme a este crecimiento, la fisonomía del lugar se adecuó a los requerimientos de necesidades específicas de sus habitantes, no sólo para la subsistencia, sino además de lugares donde se vendían “telas finas traídas de Europa”, centros de entretenimiento como la plaza de toros, el palenque de gallos, un teatro, la alameda, plazas públicas.

Sin duda, la opulencia que demostraban sus habitantes hacia finales del siglo XIX era reflejo de la bonanza lograda por los descubrimientos de plata durante el Porfiriato, etapa que marcaría a la vez un estilo arquitectónico y cultural en las ciudades y centros mineros de todo México.

Innovación Minera y Conexión Ferroviaria

En 1873, en la mina La Purísima se utilizó por primera vez en México la dinamita con la finalidad de explotar las minas, en lugar del uso de la pólvora. Para el año de 1893, en Catorce también se introdujo por vez primera el uso de la energía eléctrica en el laborío de las minas.

En 1883, el Congreso de la Unión aprobó un contrato para establecer una línea de ferrocarril que uniera El Potrero con El Cedral; fue hasta mayo de 1888 cuando llegó la máquina constructora del Ferrocarril Nacional a lo que a la postre fue la Estación de Catorce.

Lea también: Detalles del proceso de estadidad en Baja California

Al comenzar el siglo XX se inicia una nueva etapa en el Real, varias fotografías de esa época se interesan por retratar la presencia del ferrocarril, la abundancia de las minas y el tranvía que cruzaba el túnel Ogarrio, algunas de ellas se explican con la emoción de los hijos y nietos de aquellos que lo vivieron.

Declive y Resurgimiento

El orgullo que representa ese pasado del Real es uno de los fuertes referentes que sigue presente en la memoria colectiva de sus pobladores. La bonanza de ese tiempo se vio interrumpida con el abandono de las minas que dejaron de producir, entre otras causas por la inestabilidad social, que propició un ambiente de incertidumbre entre los dueños de las minas que veía en peligro sus riquezas; es el tiempo donde ocurren diásporas de gente pudiente, a sus lugares de origen.

Aquella ciudad próspera de calles empedradas, con grandes casonas de balconería rica en herrajes, de cantera adornando las fachadas, de jardines y plazas, de “familias de abolengo” que tenían todo para el disfrute de la vida en el Real, se había terminado. Tras el movimiento de independencia y la inestabilidad subsecuente, se recuerda un número mínimo de habitantes respecto del tiempo de esplendor de la ciudad, apenas 700 almas se habían quedado en lo que parecía un auténtico “pueblo fantasma” con casas abandonadas por todos lados.

Tras el casi abandono del Real de Catorce, el tiempo haría estragos en la imagen de la otrora próspera ciudad; la falta de mantenimiento en los edificios facilitó que gobernaran los nopales entre sus grietas, así como los derrumbes de techos y perdida de su herrería. Las pocas personas que se quedaron en este lugar tuvieron que reinventar su modo de vida.

La búsqueda de nuevas actividades fue crucial para el mantenimiento de la población de Real de Catorce, ya que además de los intercambios de productos, el vínculo entre el Bajío y la Sierra se fortalecía mediante las peregrinaciones que se dirigían a San Francisco de Asís.

Estas peregrinaciones se irían incrementando más y más y llegaron de toda la región ante la fama del milagroso San Francisco de Asís, que se ubicaba primero en la capilla de Guadalupe (en el panteón) y luego en el templo de la Purísima Concepción, patrona del pueblo.

Real de Catorce como Zona de Monumentos Históricos

Por su belleza excepcional y su gran valor histórico, Real de Catorce fue declarada zona de monumentos históricos el 29 de noviembre de 2012, tiene un área de 0.395 km2 y está formada por 68 manzanas en las que se ubican 123 monumentos históricos construidos entre los siglos XVIII al XIX. En ellos se combinan diferentes manifestaciones arquitectónicas de cada etapa histórica, algunos de los cuales fueron destinados al culto religioso, como la Parroquia de la Purísima Concepción, la Capilla del Túnel Ogarrio, el Templo del Santuario de Guadalupe y la Capilla del Descanso en el cementerio.

Otros fueron destinados a la producción de plata como las haciendas de beneficio de las minas de San Agustín, la Purísima, la Concepción, Santa Ana, Ave María y el Buen Suceso. Otros inmuebles fueron destinados al servicio público como la Presidencia Municipal, la Casa de Moneda, el Palenque, la Plaza de Toros, el Panteón San Francisco, el Cementerio de Guadalupe, el Túnel Ogarrio y los puentes de Jesús, Zaragoza, Santiago, de Nuestra Señora de Guadalupe, San José y la Purísima Concepción. Además, otros fueron dedicados al ornato público como la Plaza de Armas, la Plaza Zaragoza y la Fuente.

Mención especial merecen los caminos y vías de comunicación que dieron movilidad a los insumos y producción de plata como son el camino del potrero y camino de la Hacienda la Purísima, los cuales son la base del crecimiento posterior.

tags: #hacienda #real #de #catorce #historia