Viajar y conocer el mundo es el sueño de muchos. En Yucatán, las haciendas representan un legado histórico y cultural invaluable. En particular, la Hacienda San Francisco Tzacalha, ubicada en el municipio de Dzidzantún, ofrece una experiencia única que combina historia, naturaleza y tradición.
Historia y Orígenes de la Hacienda San Francisco Tzacalha
La hacienda San Francisco fue fundada hacia 1857 por Albino Manzanilla Cámara, quien adquirió un antiguo huerto que, según la tradición local, perteneció a los franciscanos del convento de Santa Clara, Dzidzantún. Continuas compras posteriores la hicieron crecer hasta alcanzar 9600 hectáreas. Dedicada primordialmente a la explotación henequenera, diversificó sus actividades con la ganadería (llegó a poseer once ranchos ganaderos), la venta de granos (maíz), pieles, frutas (cocos, naranjas), leña, carbón y sal marina.
Gracias a la introducción de una potente maquinaria destacó en la producción de fibra de henequén de tal manera que en algún momento se le consideró la hacienda más productiva de todo Yucatán, raspándose 600 mil pencas diarias. En la época de auge, don Albino hizo construir un poblado completo para sus más de 2000 trabajadores, en patrón de retícula, con esquinas ochavadas y un pozo artesiano en cada encrucijada.
Así, por dar sólo un ejemplo, el libro de cuentas de 1933 (pocos años antes de ser fraccionada), apunta que para ese año se calculaba: “desfibrar 54,088,530 hojas que se tomarán de 2.163,541 matas de henequén en una extensión de 18,030 mecates1 líquidos, calculando a 120 matas por mecate y suponiendo un producto de 25 hojas por mata al año con un promedio general de todos los plantíos de henequén de la hacienda de San Francisco, de 28 kilos de fibra por millar de hojas”.
Arquitectura y Entorno Natural
Más allá de sus aspectos arquitectónicos, destacan sus cuatro hectáreas de jardines, sembradas de plantas tropicales propias de la región (endémicas) e introducidas, donde destacan ejemplares de familias y especies como drácenas, heliconias, marantáceas, baugineas, cactáceas, abutilones, ixoras, cordilineas, helechos, palmas, lirios, anturios, bromeliáceas, orquidáceas, crasas, hibiscus, bulbosas y un largo etcétera.
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Los amantes de la naturaleza podrán disfrutar de la observación de flora y fauna, transitando a pie o en las bicicletas que se ofrecen, por los caminos y senderos que comunican las más de 150 hectáreas con que cuenta la hacienda, que dada su ubicación exhibe diversos nichos ecológicos. Así, se pueden visitar áreas de selva baja subcaducifolia y caducifolia, de cancabal (pedregosas) y pastizales, zonas de vegetación hidrófila y un cenote cubierto. A lo largo de los senderos (algunos dotados con baños) o desde las atalayas o miradores, pueden observarse diversos animales silvestres, como venados, zorras, armadillos, zorros, conejos, comadrejas y hasta tigrillos, pero sin duda lo más destacada son las variadas y numerosas aves que llenan el espacio con sus plumajes y cantos en particular al amanecer y al atardecer, en tanto lechuzas, buhos y tecolotes campean por las noches.
Una primera visita de especialistas de Pronatura logró identificar, en apenas cuatro horas de recorrido diurno en la parte central de la hacienda 55 especies correspondientes a 21 familias de aves residentes, migratorias, transeuntes, migratorias de verano e incluso tres endémicas catalogadas como en peligro de extinción (véase cuadro adjunto).
| Especie de Ave | Categoría |
|---|---|
| Especies residentes | Varias |
| Especies migratorias | Varias |
| Especies transeúntes | Varias |
| Especies migratorias de verano | Varias |
| Especies endémicas en peligro de extinción | 3 |
Fundación Cultural San Francisco Tzacalhá A.C.
Y si de oír otro tipo de cantos se trata, puede visitarse la Fundación Cultural San Francisco Tzacalhá A.C., creada por la hacienda en el antiguo hospital, donde decenas de niños y jóvenes de las comunidades de San Francisco y Dzidzantún y las poblaciones cercanas (Sinanché, Yobaín, Dzilam, Cansahcab), reciben gratuitamente clases de música y canto, integrados en la Coralia Yidzat il kay (“El arte de cantar”, en maya), un prestigiado grupo que ha recibido distinciones nacionales e internacionales, incluyendo el premio Coming Up Taller 2007 otorgado tras una selección mundial por el President’s Committee on the Arts and the Humanities de los Estados Unidos de América, lo que posibilitó un recital de los niños en Washington D.C.
Comodidades y Servicios
San Francisco cuenta con alberca, restaurante y salón de usos múltiples (juegos de mesa, billar, etc.). Cuenta con 30 hermosas habitaciones, Ripios, Junior suite, Suite y dos magestuosas Master Suite. En la Hacienda Disfrutaras de deliciosa comida Internacional en un entorno de paz y en total armonía con la naturaleza en su Restuarant la Bodega. Piscina, sala de juegos, internet Inalambrico, Grandes estanques, Aire acondicionado, caballos, los mas hermosos Nuestros Jardines y el contacto con las aves y demás seres vivos que habitan en la hermosa reserva con la que cuenta la Hacienda.
Las Haciendas en Yucatán: Un Legado Histórico
Desde el siglo XVI y hasta bien entrado el siglo XX, las haciendas se establecieron en zonas con recursos explotables. En Yucatán, debido a su relativa lejanía del resto del país, las haciendas inicialmente producían una variedad de bienes. Con el tiempo, las haciendas yucatecas comenzaron a especializarse: en el norte y poniente de la península, predominaron las haciendas henequeneras, mientras que en el sur y oriente, lo hicieron las azucareras.
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Una de las consecuencias directas de la Guerra Social Maya (1847-1901), también conocida como Guerra de Castas, fue el colapso de la industria azucarera en el sureste de la península. Durante gran parte de los siglos XIX y XX, la fibra del henequén fue la materia prima esencial para la elaboración de diversos productos textiles y de jarciería (cuerdas y sogas). Aproximadamente 50 familias yucatecas controlaban las 1462 haciendas que llegaron a existir en la península.
Una diferencia crucial entre las plantaciones del sur de Estados Unidos y las haciendas henequeneras del sureste de México radica en que, tras la Independencia del país, la esclavitud fue terminantemente abolida. Por lo tanto, los trabajadores de las haciendas no eran, formalmente, esclavos. Con la Independencia de México llegó una era de privatización de las tierras, que fue impulsada tanto por el gobierno federal como por el estatal, incluso durante la época de independencia de Yucatán. La intención era fomentar el desarrollo económico de las nuevas naciones mediante la explotación de tierras que habían pertenecido a la Iglesia o a las comunidades indígenas.
Durante la Colonia, la ley española había ofrecido ciertas facilidades a la población indígena para mantener propiedades comunitarias. Esto con el fin de asegurarle a la Corona ingresos en la forma de impuestos, evitando darle demasiado poder a unos pocos. Además, los altos impuestos civiles y eclesiásticos forzaron a la población indígena a endeudarse irremediablemente. Los hacendados se aprovecharon de esto: ofrecían pagar estas deudas a cambio de mano de obra. Sin embargo, al mismo tiempo, creaban nuevas deudas imposibles de saldar que, de una u otra forma, mantenían cautivos a los mayas que trabajaban para ellos.
Las haciendas contaban con vastos campos de henequén, cultivados por cientos de hombres. El procesamiento del henequén se realizaba en la Casa de Máquinas. Comúnmente, había también una capilla, la casa del mayordomo (donde residía el capataz) y numerosos edificios menores para almacenamiento.
Al disminuir drásticamente la demanda de la fibra de henequén, las vastas extensiones de tierra dedicadas a su cultivo se volvieron insostenibles. Entre 1980 y 1990, las haciendas comenzaron a ser rescatadas del olvido.
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Características Comunes de las Haciendas Yucatecas
Su arquitectura, que data usualmente de los siglos XVII, XVIII y XIX (aunque algunas son coloniales), las convierte en construcciones de gran interés para visitar. Los elementos específicos varían de una hacienda a otra, pero tienen algunos aspectos en común. Además de los edificios principales que ya te mencionamos, te encontrarás con amplios jardines con árboles de varios siglos de edad. Las haciendas se abastecían de agua mediante norias o bombas eólicas (conocidas localmente como “veletas”), elementos icónicos de su paisaje. Finalmente, actualmente la mayoría de las haciendas que están abiertas al público cuentan con piscinas para el uso de sus huéspedes. Cuando son originales, éstas solían ser los tanques de almacenamiento de agua.
Las haciendas de Yucatán suelen llevar nombres que combinan a algún santo de la devoción católica con el nombre maya del poblado donde se establecieron; algunos ejemplos son San Ildefonso Teya, Santo Domingo de Yunkú o San José Cholul.
Ejemplos de Otras Haciendas en Yucatán
- Hacienda Temozón Sur: Esta hacienda del siglo XVI fue restaurada y convertida en hotel boutique de lujo.
- Hacienda Santa Rosa: Esta hacienda del siglo XVIII también fue convertida en hotel boutique de lujo y cuenta con habitaciones con piscina privada.
- Hacienda San Gabriel de las Palmas: Esta hacienda del siglo XVI fue construida por órdenes de Hernán Cortés y cuenta con una capilla y corrales.
- Hacienda Cocoyoc: Esta hacienda del siglo XVI cuenta con una capilla, jardines y spa.
- Hacienda de Cortés: Esta hacienda del siglo XVI fue propiedad de Hernán Cortés y cuenta con una capilla y jardines.
- Hacienda El Carmen: Esta hacienda del siglo XVIII cuenta con una capilla, jardines y piscina.
- Hacienda Labor de Rivera: Esta hacienda del siglo XVIII cuenta con una capilla y piscina.
- Hacienda San José del Refugio: Esta hacienda del siglo XVIII cuenta con una capilla y jardines.
- Hacienda San Felipe Hueyotlipan: Esta hacienda del siglo XVIII cuenta con una capilla y jardines.
- Hacienda La Noria: Esta hacienda del siglo XIX cuenta con jardines y una piscina.
- Hacienda de San Agustín: Esta hacienda de 1563 cuenta con jardines y capilla.
