Las haciendas fueron una de las edificaciones más comunes a lo largo del país en el periodo colonial. Algunas de ellas se construyeron sobre terrenos que habían sido de diversos pueblos prehispánicos y las tierras que les rodeaban, con lo cual resultaron propiedades de gran tamaño.
Orígenes de la Hacienda San Lorenzo
La Hacienda San Lorenzo alberga más de cuatro siglos de historia; es la cuna de la vinícola más antigua de América, Casa Madero. Fue en el año 1597 que don Lorenzo García obtuvo la merced autorizada por el rey Felipe II de España para plantar viñas, producir vino y brandy en el Valle de Parras.
El documento que amparó dicha merced, fue expedido en la Villa de Durango el 19 de agosto de 1597 y el mismo, mencionó lo siguiente: "Don Diego Fernández de Velasco, gentil hombre del Rey Nuestro Señor, Gobernador y Capitán General de este Reyno de la Nueva Vizcaya y Provincia de Chiuatla y Copala, por el presente y en nombre de su Majestad y sin perjuicios y derechos, hago merced a Lorenzo García, vecino de la Villa de Santiago del Saltillo, de un sitio de tierra para ganado menor y cuatro caballerías de tierra para labor de pan, con saca de agua del Río de las Parras".
En los inicios, aquel nuevo asentamiento dentro del perímetro del Valle de las Parras, fue conocido únicamente como hacienda de Abajo, para diferenciarla de la de Arriba, perteneciente a Urdiñola, esto en relación a su altura sobre el nivel del mar. Es lógico pensar que don Lorenzo García no se trasladó de inmediato a tomar posesión de las tierras mercedadas en ese año de 1597, sin embargo podemos tomar ese año como la de la fundación de la hacienda de San Lorenzo.
Para el año de 1605, encontramos a Lorenzo García viviendo en su hacienda, puesto que el 27 de diciembre de dicho año fue bautizado en la "Capilla de Lorenzo García, Manuel, infante, hijo de Matheo Mazarabopo. Padrino Lorenzo (García) el mozo". Para el año de 1607 a la hacienda ya se le denominaba, Estancia de Lorenzo García". El 25 de feb de ese año, se bautizó en dicha Estancia, a Matías, infante hijo de Gonzalillo y de Dorotea Oimama. Fue padrino Miguel de Pernia. El 31 de marzo de 1608, se bautizó a Isabel, y su madrina fue Isabel, mujer de Diego Pérez. El 15 de febrero de 1609, fue bautizado Diego, hijo de Gonzalillo Xalepa y de Dorotea su mujer.
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Mano de Obra y Esclavitud
Para la actividad agrícola Lorenzo García, utilizó la mano de obra de algunos nativos de la región de Parras y sus contornos, a los que comúnmente se les llamaba "indios laboríos". De quienes, una buena cantidad se habían asimilado a la hacienda bajo aquel obscuro y turbio rubro de las "encomiendas"; las cuales, en términos generales daban derecho al hacendado de utilizar la mano de obra de algunos individuos de calidad "indios", a cambio supuestamente de darles protección y proporcionarles el sustento diario para su supervivencia. Derecho que por lo general los hacendados lo ejercían por la fuerza y por tanto aquello resultaba ser una esclavitud disfrazada.
Otra buena cantidad de indios fueron traídos de la región de "Cauila" (Monclova), esta afirmación la basamos en el bautismo del 31 de marzo de 1608, día en que se bautizó en la capilla de Lorenzo García, a Isabel, infanta de los "cautivos de Cauila". Este fenómeno social se dio también y en mayor proporción en la cercana hacienda de Urdiñola, en donde había entre otros, de las más diversas familias o tribus, un buen número de individuos traídos de aquella región de "Cauila" en las mismas condiciones.
Con el tiempo fueron llevados a la hacienda individuos de raza negra, en calidad de esclavos, lo que la convirtió en un centro esclavista de importancia en la región, en conjunto con la de Urdiñola. Los esclavos que fueron traídos eran hombres y mujeres provenientes de la región de Angola y de otras naciones del África occidental, o si no ellos, sus ascendientes. La noticia más remota de un individuo de esas condiciones la encontramos el 30 de noviembre de 1609, día en que se bautizó en Parras a Andrés moreno, "esclavo de Lorenzo García", quien fue apadrinado por don Simón.
Lorenzo García, fue casado con Leonor Gutiérrez, matrimonio que aparece citado en la constancia de bautismo de la niña Leonor, el 28 de febrero de 1618, como padrinos de dicha bautizada.
Producción de Vinos y Aguardientes
Como consecuencia lógica, por la importancia que se le dio al cultivo de la vid, en las haciendas de Arriba y de Abajo, en dichos sitios se crearon incipientes fábricas de vinos y aguardientes, más comúnmente llamadas Bodegas. Para 1594, Urdiñola ya tenía viñedos en su hacienda de Arriba, por lo que la creación de sus bodegas para la fabricación de vino, debió darse pocos años después.
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En el año de 1602, cuando paso por estas tierras el obispo Alonso De la Mota y Escobar, en sus memorias dejó escrito: "…Es este Valle muy acomodado para viñas, porque allende de las muchas cepas puestas a mano, que en él se dan de vas de Castilla, cargan de mucho fruto y racimo y vienen a madurar con tanta sazón y con tanto dulce y hasta que se hace vino tan bueno, que se echa muy bien de ver de que si se hiciese con la curiosidad y cuidado debido seria el vino tan bueno como el de España…".
El Señor Obispo de la Mota, daba a entender que la fabricación de los vinos estaba en pañales en una industria que apenas iniciaba al mencionar que "si se hiciese con la curiosidad y cuidado…" otra cosa resultaría. De igual manera, una vez que Lorenzo García tomo posesión de su hacienda, las tierras de labor tuvieron que pasar por el proceso propio para hacerlas productivas, desde el desmonte del terreno, barbecho, diseño y sistema de riego, hasta la plantación de las vides y su tiempo para fructificar.
Existe la tradición que afirma que las Bodegas de Lorenzo García se iniciaron el 10 de agosto de 1626. Fecha ésta no confirmada plenamente. Por lo que las de Urdiñola pueden considerarse como las más antiguas del Continente.
El testimonio Del Obispo de la Mota, sobre la Estancia de Lorenzo García es muy escueto y solo alcanzó a decir: " De aquí (Parras) caminando ocho leguas al poniente, está un pueblo pequeño (la Peña), y a un lado (de Parras) hacia el norte y a poca distancia está otro (Estancia de Lorenzo García), sujetos ambos a las Parras, de manera que estos y en la población que hemos dicho, habrá más de mil quinientas personas, todas de la doctrina de estos Padres.".
Transiciones de Propiedad y Desafíos Financieros
La hacienda de Abajo, fue paso del Camino Real que iba de la región de Coahuila (Monclova) hacia la Laguna, pero no lo era del Camino Real del Saltillo a La Laguna.
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En su defensa doña Luisa, procuró los servicios del licenciado José María Lafragua, liberal moderado, Magistrado de la Suprema Corte y colaborador muy cercano del licenciado Juárez; quien en defensa de la viuda alegó como principal motivo de: "…que si la señora levantó la guerrilla, fue cediendo a una fuerza superior que no podía resistir y llegando al extremo, de ser multada por la autoridad imperial y de verse al fin obligada a abandonar su casa y venirse a México, huyendo de aquella situación…".
A partir de aquella recuperación de sus bienes, doña Luisa, apoyó la administración de los mismos, en sus sobrinos Luis, José y Andrés Aguayo Ybarra. Dichos señores, eran hijos de don José María Aguayo Toral y de doña Juana Ybarra Goribar.
Como consecuencia del desastre que en los años anteriores se había presentado en las propiedades del matrimonio Zuloaga Ybarra, doña Luisa se vio apurada financieramente y tuvo que echar mano de algunos créditos para tratar de arreglar la situación, de aquella inmensa propiedad, que se extendía de la hacienda de San Lorenzo al poniente y hasta las riveras del Nazas, incluyendo el rancho del Torreón y que de momento le servía como garantía para los créditos solicitados.
La primera propiedad que vendió fue la hacienda de los Hornos, la operación se realizó en septiembre de 1877 y el adquirente fue el señor Juan Martínez Zorrilla. Hornos fue el hogar del matrimonio Zuloaga Ybarra durante 22 años.
En agosto de 1881, doña Luisa, realizó una venta con reserva de dominio de San Lorenzo de Parras con el mencionado señor Martínez Zorrilla, residente en la ciudad de México, en la cantidad de 140,000 pesos, para lo cual, el comprador estuvo entregando cantidades de dinero a doña Luisa, quedando esta señora con la propiedad en calidad de depositaria y con la promesa de rescatarla, o escriturarla en un plazo de cinco años.
De igual manera hipotecó algunas propiedades de la Laguna a empresas extranjeras, en 1880, comprometió el rancho de Solima con los señores Agustín Gutheil y Co. de México. En 1883, formalizó una promesa de venta del rancho de San Antonio del Coyote, incluyendo al Torreón en favor del señor Franck Cockburn, originario de Alburquerque NM., promesa que por alguna causa no se formalizó.
En 1885, mediante el agente norteamericano L.H.Scott, de la ciudad de Chihuahua, ofreció en venta la Hacienda del Coyote, en Europa y Estados Unidos. En 1886, se trató de formalizar el contrato de compra venta, sobre la hacienda de San Lorenzo de Parras, celebrado en 1881 con el señor Martínez Zorrilla, sin embargo dicho señor, entendió los problemas financieros de la señora Ybarra, y todavía le concedió una prórroga hasta el 31 de diciembre de 1888, para que le reintegrase lo entregado a cuenta del valor de dicha finca hasta por 140,000.00 pesos, con el fin de rescatar la hacienda de San Lorenzo de Parras, como había sido el pacto inicial y la cual no había sido escriturada debidamente a favor del señor Martínez Zorrilla, a pesar de ya haber entregado la totalidad del precio pactado.
Aun así, en febrero de 1886, el señor Martínez Zorrilla, como dueño "sin papeles" de San Lorenzo, otorgó un contrato de arrendamiento de dicha hacienda, en favor de don Andrés y don Luis Aguayo Ybarra, por un plazo de dos años y hasta el mes de diciembre de 1888, por la cantidad de 8,400 pesos anuales, cantidad pagadera en la ciudad de México, sobre anualidades vencidas.
La Era de los Madero y Casa Madero
En el año de 1894, don Evaristo Madero, logró adquirir la hacienda de San Lorenzo de Parras a la testamentaría de doña Luisa Ybarra de Zuloaga y en ese año se creó la razón social Ernesto Madero y Hermanos, quienes se encargaron de administrar la hacienda.
Con anterioridad y en el tiempo en que don Evaristo compró la hacienda del Rosario en 1870, aparte del ramo textil, puso especial cuidado en mantener y mejorar la producción y calidad de los vinos que allí se elaboraban en las bodegas del Rosario (Bodegas del Marqués), que fueron las primeras que se establecieron en el Continente Americano, hacia el año de 1594 y siempre estuvieron a la vanguardia en la elaboración de excelentes vinos de mesa en la región; para ello trajo de Europa, algunos técnicos viticultores y enólogos que se hicieran cargo de las viñas y de la fábrica de vinos de las citadas bodegas.
Lo anterior lo mencionamos, porque cuando don Evaristo compro la hacienda de San Lorenzo, se dedicó a aplicar la experiencia tenida en las bodegas del Rosario, en lo relativo al cultivo y fabricación de vinos y aguardientes y algunos de aquellos técnicos y enólogos traídos por él, pasaron a prestar sus servicios a las viñas y bodegas de San Lorenzo; uno de los más distinguidos fue el dr. Luis Paparelli, creador y precursor de la huerta adjunta a las bodegas, huerta a la que hasta no hace mucho se le conocía como "de Paparelli".
La hacienda de San Lorenzo en el tiempo de la gran revuelta de 1910, estuvo sujeta a la confiscación por parte del gobierno revolucionario entre los años 1914-1915, por la intervención clara de la familia Madero en el citado movimiento, sin embargo en aquel gobierno cambiante de la década de los diez, pronto fue retornada a sus dueños. Aquellos años posteriores a la revolución, no fueron muy alentadores para la hacienda de San Lorenzo, y para finales de los años treinta, la situación era crítica para las finanzas de la hacienda. El molino de trigo dejó de operar en esa década y se le trató de dar mayor impulso a la industria vitivinícola.
Para ello en el año de 1946, fue creada la firma Casa Madero, S.A., en substitución de la firma Ernesto Madero y Hnos. en Liquidación; fue su primer Presidente del Consejo de Administración, don Salvador Madero y figuró como primer Gerente general el señor José Salinas Iranzo, quien colaboraba en la hacienda desde el año de 1940. A partir de esa fecha la situación operacional y financiera de la hacienda mejoraron notablemente.
Lo anterior fue una breve semblanza de la centenaria hacienda de San Lorenzo de Parras, cuyos inicios se remontan al año de 1597, se le puede considerar como una de las primeras y más importantes fundaciones en el septentrión mexicano que aún hoy en día subsisten.
La Hacienda Henequenera de San Lorenzo de Aké en Yucatán
A pesar de los años, la Hacienda henequenera de San Lorenzo de Aké es una de las pocas haciendas que siguen activas en el estado de Yucatán produciendo Soskil del llamado “Oro Verde” de la región. Esta hacienda se ubica en la localidad de Aké en el municipio de Tixkokob, a unos 30 minutos de Mérida.
En este lugar podrás aprender sobre el proceso de la elaboración del Soskil, el cual es una fibra natural obtenida de las pencas de henequén. La industria henequenera formó parte importante del desarrollo del estado y fueron los mayas quienes descubrieron su utilidad, siendo para ellos una planta sagrada. Específicamente, la leyenda cuenta que Zamná, sacerdote, fundador y habitante de Chichen Itzá enseñó al pueblo a beneficiarse de esta planta nativa.
Después de la conquista, a mediados del siglo XIX, la producción y explotación del henequén provocó una gran derrama económica, así como el auge de las haciendas henequeneras. La industria decayó en el siglo XX con la invención de las fibras sintéticas, problemas políticos y sociales. En la actualidad existen muy pocas haciendas que siguen trabajando el henequén, como es el caso de la hacienda San Lorenzo de Aké.
Pese a los años y los desastres naturales, la desfibradora de la hacienda aún sigue en funcionamiento. A este lugar, llegan las hojas de henequén recién cortadas de la penca. La maquina desfibradora es la encargada de separar la pulpa de las fibras de la planta. La pulpa es usada para comida de animales, por lo que esto no se desperdicia.
Las fibras secas son llevadas al cuarto de maquinas, en donde primero son compactadas y luego peinadas en varias ocasiones hasta obtener delicados hilos. Después, los hilos son llevados a las maquinas destinadas a los cordeles y cuerdas, para finalmente ser empacadas y distribuidas.
Actualmente, este lugar ofrece los recorridos guiados con previa reservación. El número al que podrás solicitar mayor información es el: 9999479497 con Andrés Solís.
Después de aprender sobre la elaboración del Soskil de Henequén, dimos un recorrido dentro hacienda, lugar que cuenta con extensas áreas verdes y árboles. Este lugar puede rentarse para la realización de fiestas y eventos.
Situada en la zona arqueológica de Aké, a 8 kilómetros aproximadamente de Tixkokob por el camino que va a Tahmek.San Lorenzo Aké tuvo su origen y pasado cuando se formaron las antiguas estancias ganaderas durante la época colonial. Un factor que desfavorecía a la hacienda fue el estar llena de cerros arqueológicos, ya que parte de la misma construcción, se encuentra sobre una extensa plataforma arqueológica de poca altura que limita la finca por el oeste.
Al norte de la hacienda sobre una plataforma prehispánica alta, se construyó una pequeña iglesia.
La información más antigua de esta histórica hacienda, se concentra en un documento notarial de 1810.
Dicho documento perteneció a Doña Idelfonsa de Marco Bermejo. En esa época la hacienda tuvo un valor de $8,933.00 reales considerando el valor de la tierra y sus animales. Esta hacienda fue pasando de generación en generación hasta que en 1906 se destruyó a consecuencia de un incendio y Doña Josefa de Regil de Portuhondo la compra anexándole Manzun con una extensión de 2769 hectáreas. En 1907 pasa a ser dueño Don Ricardo Medina Hubbe, en 1908 Doña Cleta Casares de Peón.
En 1910 se compra en forma mancomunada a Don Felipe Solís y Rafael Duarte, pero en 1933 se disuelve la sociedad civil y en 1934 la hacienda se da como herencia a 8 personas de las cuales está el propietario actual de la misma, Don Vicente Solís Aznar.
Aún en nuestros días podemos maravillarnos con su arquitectura monumental y visitar las ruinas cercanas a la hacienda San Lorenzo Aké que se conocen con el mismo nombre.
Tabla Resumen de Propietarios de la Hacienda San Lorenzo de Aké
| Año | Propietario |
|---|---|
| 1810 | Doña Idelfonsa de Marco Bermejo |
| 1906 | Doña Josefa de Regil de Portuhondo |
| 1907 | Don Ricardo Medina Hubbe |
| 1908 | Doña Cleta Casares de Peón |
| 1910 | Don Felipe Solís y Rafael Duarte (en mancomunidad) |
| 1934 | Don Vicente Solís Aznar (y 7 herederos más) |
Otras Haciendas con Nombres Similares
Es importante no confundir la Hacienda San Lorenzo de Parras y la Hacienda San Lorenzo de Aké con otras haciendas que comparten nombres similares, como la Hacienda San Nicolás Buenavista en Iztapalapa, Ciudad de México. Esta hacienda, fundada en 1580, también tiene una rica historia y ha evolucionado a lo largo de los siglos.
Ese fue el caso de la Hacienda San Nicolás Buenavista , fundada en 1580, en la actual alcaldía de Iztapalapa; en entrevista con EL UNIVERSAL, el cronista de la zona Luis Nazario explica que en el Archivo Histórico Agrario hay documentos donde se informa que la Hacienda San Nicolás Buenavista se fue expandiendo hasta alcanzar la cantidad aproximada de 5 mil hectáreas.
Su primer propietario fue Pedro Ortiz y a pesar de que su nombre oficial era “Hacienda San Nicolás Buenavista”, con el paso del tiempo se le conoció como “Hacienda de San Nicolás Tolentino”, por el santo de advocación de la Hacienda.
La Hacienda se encuentra sobre Avenida Tláhuac, a unos metros de la estación Tezonco de la Línea 12 del Metro, rodeada en su mayoría por el panteón, tiendas de flores a la entrada del mismo, a un costado hoy vemos un cine y un supermercado.
Al interior de la Hacienda trabajaban como peones los habitantes del San Lorenzo Tezonco prehispánico, quienes nunca estuvieron de acuerdo en que sus tierras pasaran a ser de españoles y que se amotinaron en varias ocasiones por la explotación que experimentaban. Entre los principales productos que se tenían de la hacienda estaban la alfalfa y la avena; así como el ganado vacuno y sus productos derivados.
De acuerdo con información del Catálogo del Patrimonio Tangible e Intangible de la Ciudad de México, en octubre de 1908 la Hacienda se constituyó como una Sociedad Anónima denominada “ Compañía Agrícola de San Nicolás S.A.” para fraccionar la tierra: “hasta la segunda década del siglo XX hubo litigios entre la Compañía y los pobladores de San Lorenzo Tezonco por la restitución y dotación de tierras“.
Con la llegada de la Revolución, las tierras se restauraron al pueblo de San Lorenzo Tezonco y en 1970 se expropiaron a favor del Gobierno del Distrito Federal las últimas hectáreas que quedaban para la creación de un panteón, con el casco de la hacienda como crematorio y la troje como bodega de ataúdes.
La familia de Luis, el cronista, es originaria de San Lorenzo Tezonco y comparte que hoy en día existen diversas opiniones sobre lo que la Hacienda significó en la vida de este lugar, desde las leyendas hasta las anécdotas de quienes laboraron ahí:“La importancia que tiene en nuestra historia , es de suma relevancia, por eso se ha realizado un proyecto de rescate arquitectónico . Existen otras dos haciendas en el sur de la ciudad, una es la Hacienda de San Antonio Coapa, que ahora es privada y que en sus terrenos se hizo la ENP 5 y sus trojes (graneros) se convirtieron en condominios. La otra es la famosa hacienda de Xico, propiedad de Iñigo Noriega, yerno de Porfirio Díaz y, al parecer, está siendo restaurada”, afirma Luis.
Los habitantes quisieran que lo que queda de la hacienda se convierta en un centro cultural ya que el inmueble está en condiciones lastimeras: la casa grande está a punto del colapso y aún con las deterioradas condiciones, su estilo arquitectónico sigue siendo visible.
