Descubre la Fascinante Historia de la Hacienda Sodzil Norte en Mérida, Yucatánpost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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La hacienda Sodzil Norte, ubicada en Mérida, Yucatán, posee una historia rica y compleja, marcada por el auge henequenero y su posterior transformación en una zona residencial de lujo. Situado en Sodzil Norte, una antigua hacienda que ha evolucionado para convertirse en un barrio residencial tranquilo, Punta Miel está rodeado de naturaleza, tiene fácil acceso a las comodidades de la ciudad, preservando la calma de un espacio que celebra la cultura y el tejido social.

Tras la construcción del periférico de Mérida, esta hacienda quedó dentro de la ciudad, dejando a una comunidad humilde encapsulada en su interior. La hacienda Sodzil Norte ha quedado encapsulada por urbanizaciones privadas y residencias de lujo que, desde hace años, comenzaron a acaparar esta comunidad. De igual forma, se hacen presentes una gran cantidad de residencias departamentales, privadas e incluso edificios que contrastan con la mayoría de las viviendas de las personas que han vivido toda su vida en esta hacienda y que pertenecen a la clase trabajadora.

Las residencias de lujo hicieron que la hacienda quedara en medio de toda la urbanización, haciendo a un lado a todas las familias que toda su vida han vivido en esa zona. La realidad para muchos habitantes de la comunidad es que viven al día y que el aglomeramiento de las privadas y construcciones de lujo les ha arrebatado la tranquilidad.

Pensar en los trabajadores de una hacienda henequenera yucatanense en el esplendor del porfiriato obliga a evocar a los mayas laborando arduamente bajo el temible y terrible sol de Yucatán. No es difícil imaginar tal suplicio cotidiano. Baste con caminar una hora bajo el sol en cualquier calle de Mérida a las tres de la tarde para comprobarlo.

En Yucatán, durante la segunda mitad del siglo XIX y parte del siglo XX, se dio una gran riqueza producto del henequén (Sisal) y sus derivados. Las haciendas henequeneras han sido los principales centros de producción en Yucatán a lo largo de su historia. El auge que trajo consigo la explotación del henequén generó una importante transformación urbana arquitectónica para beneficio de los habitantes de la península yucateca.

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A la llegada de los españoles, Yucatán se conformaba por cacicazgos, algunos de ellos se sometieron fácilmente, pero los Cupules de Cochuah y los Cocomes de Sotuta eran belicosos y no se sometían, lo que propició que las encomiendas, las estancias ganaderas, y posteriormente las haciendas, se establecieran en las zonas doblegadas, es decir, en los alrededores de la ciudad de Mérida, lo que la convirtió en el centro de desarrollo de la región. Cabe señalar, que entre los asentamientos humanos fundados por los españoles en Yucatán, las haciendas fueron tardías en relación con el resto del país, ya que hasta el siglo XVIII se consolidan como centros productivos y poblacionales.

Este tipo de hacienda mixta, era un centro productivo del medio rural y centro de población con un numeroso grupo de pobladores que tenían una vida social compleja. El henequén ya era conocido, pero su producción era únicamente artesanal y se procesaba por medios rudimentarios; es a partir de la década de 1840 que se empieza a experimentar con el cultivo de esta planta, aunque la guerra de castas, en 1847, impide avances en esta experimentación, que se continúa hacia la década de 1860, cuando lo más duro de la guerra ya había pasado.

La Guerra de Castas, comenta Echeverría (1996: 19), es un episodio fundamental en la historia de Yucatán, fue la rebelión de los campesinos libres de la región del este, sur y sudeste contra las incursiones de los hacendados en sus territorios y contra el intento de gobierno y hacendados de restringir el uso de la tierra y ejidos. Además, fueron de gran importancia para la configuración de la ciudad de Mérida, ya que la economía de Yucatán se basaba en la producción del henequén, y el capital producto de los cultivos era invertido en gran medida en la capital del Estado (Ancona, 2006).

Como ya se mencionó, la estructura espacial de las haciendas ganadero-maiceras condicionó la estructura de los nuevos espacios, sin embargo, los requisitos del cultivo de la planta y del procesamiento de la fibra, también determinaron la constitución de la hacienda henequenera. Por un lado, se realizaron modificaciones a las estructuras ya existentes para adaptarlas a las nuevas condiciones de uso, y por otro lado, se realizaron nuevas edificaciones necesarias para los nuevos procesos productivos. Estas propiedades contaban con diversos edificios y espacios, siendo las plazas públicas de vital importancia para la organización social de la hacienda, ya que no solo eran espacios recreativos sino que también eran parte integral de la organización laboral de los trabajadores del lugar.

Entre las haciendas que se fraccionaron dando lugar a nuevas colonias y fraccionamientos dentro de la ciudad, se encuentran las siguientes: Hacienda San Cosme, hoy García Ginerés; Hacienda Tecoh, hoy las colonias: San José Tecoh, Castilla Cámara, Mercedes Barrera, Cinco Colonias y el fraccionamiento Zacil Ha; Hacienda San Isidro, hoy Colonia Melitón Salazar; Hacienda San Diego Azcorra: Azcorra, Miraflores, Unidad Habitacional Morelos, Morelos Oriente y Salvador Alvarado Sur; Hacienda Wallis: Chuminópolis y La Esperanza; Haciendas Petcanché y Chichí Suarez: hoy Jesús Carranza y Miguel Alemán; entre otras.

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Entre 1880 y 1920, el crecimiento de la ciudad se debe a la integración de antiguas fincas a la mancha urbana. Al declinar el auge henequenero, la economía yucateca se diversifica y muchas tierras de las haciendas henequeneras quedan improductivas, lo que ocasiona que las circundantes a la ciudad de Mérida se usarán para satisfacer las demandas de vivienda producto del aumento poblacional en la capital del Estado.

Hasta el momento se han identificado 51 haciendas en el municipio de Mérida, Yucatán, que para su estudio se clasifican en seis zonas: Centro-Metropolitana, Norte, Noroeste, Suroeste, Sur y Este.

La zona Centro-Metropolitana destaca porque corresponde a las manchas urbanas de Mérida y Ciudad Caucel, donde algunas de las haciendas conviven con las Zonas de Patrimonio Artístico del Siglo XX y otras con los desarrollos inmobiliarios contemporáneos. Ahí se localizan quince haciendas: Anikabil, Chenkú, Misné, Mulsay de la Magdalena, Multunkuc, Petcanché, San Agustín de Pacabtún, San Antonio Cucul, San Diego Azcorra, San Juan Bautista Tzeal, San Pedro Chukuaxín, Tanlum, Vista Alegre, Wallis y Xoclán.

La zona Norte destaca por desarrollarse de manera paralela a la carretera federal que comunica a Mérida con la ciudad y puerto de Progreso de Castro. Cabe señalar que en la zona limítrofe entre los municipios de Mérida y Progreso conviven numerosas comisarías y subcomisarías rurales que van de los 54 a los 4000 habitantes con los dos principales campos de golf en Yucatán: La Ceiba y Yucatán Country Club, lo que genera una zona de marcados contrastes socioeconómicos. La mancha urbana del municipio de Mérida se está expandiendo hacia esta zona por lo que a corto plazo todas las comunidades que ahí se encuentran estarán completamente conurbadas. Además de Progreso, tiene como vecinos los municipios de Chicxulub y Conkal, que junto con los pueblos meridanos, de origen colonial, de Cholul, Chablekal, Komchén y Dzityá complementan el paisaje urbano de la zona.

El territorio del municipio de Mérida se extiende hacia el Noroeste de tal manera que se conforma una zona con características particulares. La denominada zona Noreste se comunica con la ciudad de Mérida por la carretera que conduce a la comisaría de Caucel, pueblo de origen prehispánico que en el Posclásico Tardío fue la capital del kuchkabal de Chakán, región administrativa del mundo maya a la que pertenecía el actual municipio de Mérida. Sus límites son el municipio de Progreso al Norte, el municipio de Ucú al Poniente, la zona Norte al Oriente y la zona Centro-Metropolitana al Sur. En esta zona, junto con Caucel, se encuentran los pueblos de Cosgaya y Sierra Papacal.

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La zona Suroeste corresponde al territorio que tiene como límites el municipio de Umán al Sur y Poniente y la Zona Centro-Metropolitana de Mérida al Norte y al Oriente. Se considera una zona con alto grado de marginación debido a que en ella se encuentra el Relleno Sanitario que da servicio a más de un millón de personas.

Contrario a lo que ocurre en la zona Norte, la zona Sur no corre el riesgo de ser absorbida por la mancha urbana debido a que en ella se encuentra la Reserva Ecológica Cuxtal, que es la principal área natural del municipio ya que en ella, además de numerosas especies endémicas y en peligro de extinción de flora y fauna, se encuentra la reserva acuífera municipal. La zona Sur está delimitada al norte por la zona Centro-Metropolitana, al Poniente por el municipio de Umán, al Sur por los municipios de Abalá y Tecoh y al Oriente por los municipios de Timucuy y Kanasín.

La zona Este está limitada por el municipio de Conkal al Norte, la Zona Centro-Metropolitana al Poniente, el municipio de Kanasín al Sur y los municipios de Tixpeual y Tixkokob al Oriente. Se encuentra parcialmente conurbada ya que está próxima a la autopista a Cancún. El único pueblo colonial meridano de la zona es Sitpach.

Como se ha mencionado, de las 51 haciendas que se han identificado en el Municipio de Mérida, 48 cuentan con la Declaratoria de Zonas de Patrimonio Cultural Edificado. La primera acción específica para su conservación tuvo lugar el 11 de septiembre de 1996 en sesión extraordinaria de Cabildo al declararse Sitios Patrimoniales los inmuebles de las haciendas: Chenkú, Xcumpich, San Pedro Chukuaxín, Chichí Suárez, Wallis y Sodzil Norte.

Un aspecto a destacar en la Declaratoria de 2004 es la consideración de los contextos de las haciendas ya que eso permite generar estrategias que integren tanto al edificio patrimonial, aun sea en ruinas o dividido, como a los inmuebles vecinos y las características culturales propias de sus habitantes. Con el fin de regular las actividades, usos y transformaciones en dichas zonas se elaboró en 2007 el Reglamento para las Zonas de Patrimonio Cultural del Municipio de Mérida. Un aspecto importante es considerar la inclusión en sus artículos del 12 al 16 de aquellos elementos que no se encuentran protegidos por la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos de 1972.

“Deberá promoverse la ocupación de predios baldíos existentes en la Zona de Monumentos Históricos levantando en éstos Obra Nueva. Asimismo, en ningún caso se permitirá la demolición de edificios dentro de las Zonas de Patrimonio Cultural del Municipio de Mérida, sin que alternativamente exista un proyecto de Obra Nueva a construir en sustitución del existente, a fin de evitar la generación de vacíos urbanos” (Ayuntamiento de Mérida, 2007: Artículo 17, p.

En la actualidad el H. Ayuntamiento Constitucional del Municipio de Mérida a través de la Subdirección de Patrimonio Cultural Edificado de la Dirección de Desarrollo Urbano regula y protege las Zonas de Patrimonio Cultural en las que están incluidas 48 haciendas henequeneras. Además de emitir dictámenes en materia de uso de suelo, construcción y demolición en dichas zonas se vigila su imagen urbana evitando la colocación de señales y letreros que perjudiquen la riqueza perceptiva del contexto. De manera general se puede decir que aquellas que están protegidas legalmente han logrado ser preservadas en la práctica. Sin embargo, como existe la conciencia de que aún faltan haciendas en ser identificadas, registradas, catalogadas y declaradas; el Departamento de Patrimonio Artístico del Siglo XX se ha dado a la labor de realizar dichas actividades para poder proteger una mayor cantidad de conjuntos hacendarios.

Con respecto al estado de conservación actual de las ex haciendas henequeneras en el municipio de Mérida, podemos ver que la gran mayoría presenta un alto grado de deterioro debido al abandono en el que se encuentran. Las que presentan un menor estado de conservación en la zona Centro-Metropolitana son las haciendas San Agustín Pacabtún y San Juan Bautista Tzeal por encontrarse en abandono y por estar a la vera del Anillo Periférico, cuentan con muchas posibilidades de perderse por completo si sus propietarios persisten en su postura de no invertir en su recuperación. Destacan por su buen estado de conservación las haciendas: Anikabil, Chenkú, Misné, Petcanché, San Antonio Cucul, San Pedro Chukuaxín, Tanlum, Vista Alegre, Wallis y Xoclán en la Zona Centro-Metropolitana y Sodzil Norte, Tamanché y Xcanatún en la Zona Norte.

En lo que se refiere a su uso actual, casi todas las que cuentan con algún uso, éste es compatible. Se conservan como vivienda particular las haciendas Petcanché, San Diego Azcorra, Mulsay de la Magdalena, Multunkuc, San Pedro Chimay, Xcumpich, Vista Alegre y Sodzil Norte. En cuanto a uso de equipamiento religioso, la hacienda Xoclán está ocupada por el noviciado de las Misioneras Hijas de la Madre Santísima de la Luz mientras que la hacienda San Pedro Chukuaxín es ocupada por la Casa de la Cristiandad que sirve para retiros. Son salas de fiestas particulares las haciendas Chenkú, Chichí Suárez, San Antonio Cucul, Tamanché, Tahdzibichén y Tanlum. Para usos culturales y educativos se destinan las haciendas Temozón Norte, San Nicolás Dzoyaxché, Xmatkuil, Wallis y Anikabil. La gran mayoría de ellas no cuenta con algún uso, lo que repercute en su estado de conservación. Sobresalen por su abandono: San Agustín de Pacabtún, San Juan Bautista Tzeal, Tixcuytún, Santa Gertrudis Copó, Dzibilchaltún, Santa María Yaxché, Xcunyá, Kikteil, D...

Tabla 1. Comparativa de los Programas arquitectónicos de la hacienda ganadero-maicera y la hacienda henequenera.

Programa arquitectónico Hacienda ganadero-maicera Hacienda henequenera
Casa principal
Casa de máquinas No
Capilla
Cuarto de raya
Galeras para trabajadores
Corrales No
Huerta

Fuente: Paredes, B.

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