La Ex Hacienda de Temixco, ubicada en Temixco, Morelos, es un inmueble histórico que ha sido testigo de momentos importantes en la historia de México, desde la Colonia hasta la Segunda Guerra Mundial. Construida en el siglo XVI por Martín Cortés, hijo del conquistador español Hernán Cortés, esta hacienda tardó 400 años en completarse.
Orígenes y Producción
La Ex Hacienda de Temixco fue un gran productor de azúcar, arroz, alcohol, maíz y frijol. Además, se criaban ganados y se explotaban las áreas naturales para obtener madera, la cual se almacenaba en las bodegas para ser entregada en toda la Nueva España.
La Hacienda en la Independencia de México
Cuando estalló la Guerra de Independencia de México, la entonces hacienda de Temixco se convirtió en un centro del bando realista, defensores de la monarquía.
Temixco durante la Segunda Guerra Mundial
Durante la Segunda Guerra Mundial, la Ex Hacienda de Temixco fue utilizada como campo de concentración para ciudadanos japoneses. La historia de aislamiento para los Shibayama y otras familias japonesas comenzó con la ofensiva militar japonesa contra la base naval de Estados Unidos en Pearl Harbor, en diciembre de 1941. Un mes después, tras la reunión panamericana de cancilleres en Río de Janeiro, Brasil, el gobierno de Manuel Ávila Camacho decidió concentrar a los “ciudadanos peligrosos” de los países del Eje: Alemania, Japón e Italia.
Un grupo de japoneses fueron concentrados en la exHacienda de Temixco en cuya superficie de 14 hectáreas (140 mil metros cuadrados) erigieron casas de madera, apiladas una tras otra, sembraron hortalizas y cultivaron arroz para su consumo.
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En febrero de 1943, Alberto Yoshida y Takugoro Shibayama informaron al Departamento de Investigación Política y Social (DIPS) que 80 internos laboraban en los campos y 30 se negaban a trabajar. Lo que no le dijeron a las autoridades era que se negaban a trabajar sin recibir un salario. Los internos tenían que pagar por jabón, comida y otros productos que sus familias consumían.
Kenji Hiromoto, nieto del doctor Manuel S. Hiromoto, lleva 12 años de investigación sobre el origen de su abuelo, su estancia en el campo de concentración y las vicisitudes en el lugar. La comunidad japonesa, dice Kenji, estuvo confinada de 1942 a 1945 y vivía en la parte de los sembradíos, donde ahora están las albercas del parque acuático. Había como chozas y dormían en las bodegas donde se almacenaban los granos. Tenían sus parcelas de autoproducción y se considera que el arroz Morelos tiene sus orígenes de cultivo en el estilo japonés. También sembraban berenjenas.
El abuelo de Kenji, Manuel S. Hiromoto, aparece en los archivos del extinto Departamento de Investigación Política y Social (DIPS), con un reporte en Perote en el que se quejaba de las condiciones laborales y decía que las autoridades de la hacienda abusaban de su poder.
Rosa Urano tenía siete años cuando dejó el campo de concentración de Temixco y después contó a sus familiares y amigos que su mente había olvidado los rincones de esa hacienda, pero 74 años después volvió a caminar por los suelos que la alojaron con su familia.
En octubre de 1945, el CAM recibió la autorización de la DIPS para que a partir de ese momento los inmigrantes pudieran moverse con toda libertad y regresar, si así lo deseaban, a los lugares donde habían radicado.
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Transformación en Parque Acuático
La hacienda primero fue un ingenio azucarero, luego un sitio para cultivar arroz, después refugio de la comunidad japonesa y desde 1968 se convirtió en uno de los principales parques acuáticos del estado.
Hoy en día, la Ex Hacienda de Temixco es un balneario con todos los adelantos contemporáneos para la distracción del visitante, como toboganes, olas, albercas, trampolines, espacios para comer, jardines, tiendas, amplios estacionamientos, salones para reuniones, etc. Además a precios populares y con posibilidad de contratar paquetes desde la Ciudad de México, todo incluido.
Este balneario destaca por el escenario que lo aloja: el casco de una hacienda que data del siglo XVII. Desde que llegas e incluso mientras nadas en algunas albercas es posible apreciar los muros gruesos, las arquerías y diversas instalaciones antiguas.
El parque acuático abarca aproximadamente 13 hectáreas, entre áreas verdes y una buena variedad de piscinas con diferentes profundidades; puedes nadar un ratito o simplemente relajarte bajo el sol. Si prefieres la emoción, tienes que probar el pequeño río y la alberca de olas.
Los toboganes de la Exhacienda de Temixco son bastante amigables para toda la familia; aunque la altura pueda lucir intimidante las pendientes no son muy pronunciadas, lo cual vuelve a los recorridos más extensos y disfrutables. Hay varios toboganes cerrados y uno al aire libre, puedes lanzarte a bordo de una llantita para estar más cómodo.
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El parque acuático cuenta con una multipista de seis carriles, con una pendiente mucho mayor a la de los otros toboganes, para que hagas carreritas con tus amigos. Aquí te lanzas boca abajo con un tapete y, aunque no termina en una alberca, te impulsas con agua.
Para los más pequeños del hogar hay un área infantil con resbaladillas, hongo con chorros de agua y chapoteadero.
El horario del balneario va de 9 de la mañana a 6 de la tarde. Si quieres disfrutar las instalaciones prácticamente solo para ti, acude entre semana; sin embargo, es posible que los horarios de funcionamiento para las atracciones sean reducidos. El costo es de 200 pesos para adultos mayores con credencial del INAPAM y personas con discapacidad.
Los lunes, la entrada general al balneario cuesta 145 pesos.
El parque acuático cuenta con venta de alimentos, pero también está permitido llevar los tuyos. Eso sí, nada de tanques de gas o envases de vidrio.
Significado de Temixco
Según don Cecilio A. Robelo, Temisco o Temizco viene de tetl =piedra; de mizton = gato y de co = en, donde, lugar de; por lo que su significado sería = En el gato de piedra ó donde está la piedra del gato.
Propietarios a lo largo de la Historia
Durante los siguientes veinte años se siguieron otorgando mercedes a diferentes personas, ya directamente por el 4o. Marqués del Valle de Oaxaca, don Pedro Cortés, nieto del conquistador o por los gobernadores de su Estado, hasta que alrededor de 1621 le venden los derechos a Frei Juan Diez Guerrero, caballero de la orden de Calatrava, todos estos vecinos, incluida la viuda de Barbero y se conforma así la primera etapa de esta propiedad con alrededor de 12,500 hectáreas, enorme extensión, sobre todo si la comparamos con la mayoría de las grandes haciendas de esa época que contaban con entre 10 a 20 caballerías (de 420 a 840 has.) y que seguiría su expansión en los años venideros.
Para 1670 el dueño del ya ingenio de Temisco era don Pedro de Alguren, quien siguió adicionando tierras a esta, de por sí, ya gran propiedad. Tomaba su agua del río Huaymac que venía por la barranca de Amanalco desde los ojos de Chapultepec; del río Temisco, que se forma por la barranca de San Antón, la barranca de El Limón y otros ojos que nacen en sus terrenos. Además contaba con todos los aperos y maquinaria de la más moderna tecnología para la época.
El casco de esta antigua y poderosa factoría pasó después a manos del Sr. Abelardo Paniagua Lara, luego fue del Sr. Alejandro Lacy quien a su vez lo vendió a un grupo de inversionistas japoneses, encabezados por el Sr. Matsumoto y Sres. Tadasu Tsuji Okamura, Kadiyama, Sekiguchi y Tago.
De los elementos típicos de las haciendas de este ramo, se pueden admirar aún la barda perimetral, los portones, el altísimo chacuaco de ladrillo, probablemente zunchado con metal que nos indica la modernización que seguramente tuvo la fábrica a finales del pasado siglo XIX, con la introducción del vapor, los impresionantes salones dedicados a la fabricación del dulce, los purgares y la casa “grande”.
