Descubre la Fascinante Historia y Esencia Única de Hacienda Tres Marías en Huimilpan, Querétaropost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Cerca de la capital queretana, Huimilpan se revela como un municipio donde el aire fresco del campo y los paisajes invitan a la contemplación. Este lugar, ubicado al sur de Querétaro, conserva su esencia rural con lugares naturales que brindan experiencias turísticas completas.

Huimilpan es un destino obligatorio para aquellos que buscan experiencias distintas en Querétaro, rodeado de haciendas antiguas, grandes viñedos y queserías artesanales. Sus caminos conducen a reconocidas catas de vino y queso, campos de cultivo, talleres artesanales y casonas coloniales.

Orígenes Prehispánicos y la Fundación de Querétaro

Siendo el año de 1582, el Alcalde de Querétaro Don Hernando de Vargas redacta un documento conocido como la “Descripción de Querétaro”, en donde menciona a este pintoresco cerro. El escrito nos dice que en 1521, después de la conquista española efectuada en la Gran Tenochtitlán, emigró al hoy pueblo de la Cañada un contingente de raza indígena guiado por el cacique otomí Conín, o “ruido” en su idioma, que se desempeñaba como “pustécatl” o comerciante, siendo originario de Nopala, provincia de Xilotepec, hoy Estado de Hidalgo.

Conín hizo asiento en las cuevas de este cerro, cerca de una cañada donde corría un arroyo, acompañado de siete hermanos y hermanas que tenía, además de otros deudos y amigos, hasta la cantidad de treinta indios. A este lugar se le conoce actualmente como el Cerro de la Cruz, por estar coronado con una cruz a la cual se le venera en su cima, donde también cada año se escenifica la Crucifixión de Semana Santa.

Su peña erguida semeja ser un enorme altar situado en medio de otros dos cerros, los cuales recuerdan la forma de una inmensa cancha donde se practicaba el antiguo juego de pelota indígena, llamado “Tlaxco”, en el idioma náhuatl. Razón por la cual, en 1446, el gran tlatoani azteca Moctezuma Ilhuicamina le nombró de esa manera, registrándolo en sus códices tributarios de gobierno.

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Décadas después, Conín identificó a este paraje como “Andamaxey”, que en el idioma otomí también significa “lugar donde se juega a la pelota”. Años más tarde, siendo la última semana del año 1529 y muy posiblemente el 25 de diciembre, día de la Navidad, llega a este territorio el célebre encomendero español Don Hernando Pérez de Bocanegra, para proponerle al indio Conín una colonización pacífica y civilizada, con la fundación del nuevo pueblo que de inmediato recibió el nombre de “Queréndaro”, palabra del idioma purépecha, que significa “lugar de peñas donde se juega a la pelota”.

En seguida, fue modificada por los españoles, para mayor comodidad, con el vocablo final de Querétaro. Debido al nacimiento y nuevo nombre del pueblo fundado, a esta ubicación también se le conoce hasta nuestros días como “El Cerro del Bautisterio”, además de ser identificado ancestralmente con el indicativo de “El Cerro de la Ardilla”.

Dos años más tarde, Conín ya bautizado como Hernando de Tapia, organizó un ejército con el cual venció a las tribus indígenas y rebeldes que se negaban a la evangelización, librando la célebre batalla en el Cerro del Sangremal, del ahora Barrio de La Cruz, ubicado en la capital de nuestro Estado. Con este suceso y la aparición del Apóstol Santiago de Compostela, acompañado de una cruz ochavada en el cielo eclipsado, se considera la fundación y conquista definitiva de Querétaro, siendo el día 25 de julio de 1531.

Esta fecha, consolida de igual manera el origen de nuestro noble y progresista Estado, efectuado por vez primera el año de 1529, en el histórico Cerro de la Cruz del pueblo de La Cañada, cabecera municipal de El Marqués.

La Evangelización y los Primeros Templos

Luego de la fundación pacífica y civilizada de Querétaro en el histórico pueblo de La Cañada, el encomendero español Don Hernando Pérez de Bocanegra y el cacique otomí Conín, procedieron a elegir el cristianismo como la religión oficial de este nuevo lugar, transcurriendo el año de 1529. Es por ello que de inmediato Don Hernando le comisiona a su acompañante y secretario Don Juan Sánchez de Alanís, la tarea de edificar el primer templo a la redonda, para proceder con la evangelización de los indígenas en el lugar.

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Finalmente, se erigió esta modesta construcción que hoy en día es conocida como La Iglesia Chiquita de La Cañada, en el municipio de El Marqués. En seguida, Don Hernando se dirigió hacia la provincia de Michoacán, para traer la ayuda del religioso franciscano Jacobo Daciano, el cual llegó a Querétaro para bautizar y evangelizar a las huestes colonizadas. Entre estas, se encontraba el indio Conín, al que se le identificó con el nuevo nombre de Hernando de Tapia, en honor a Don Hernando Pérez de Bocanegra, cofundador de este pueblo y a Don Andrés de Tapia, un heroico capitán de batallas que contendió a favor de la colonización en La Nueva España.

La arquitectura de este templo cristiano cuenta con tres arcos de elevación circunferencial, de los cuales cada uno simboliza la búsqueda de la humanidad europea con Nuestro Dios Padre. Asimismo, están ornamentados en los extremos de la parte superior con hendiduras continuas, que representan las plumas de la deidad indígena en México conocida como Quetzalcoátl, o “serpiente emplumada”, en un intento por hermanar y sincretizar las dos religiones existentes del nuevo pueblo.

En el recinto se encuentra una gran pila de cantera rosa que se desplaza y en la que, según algunos, el indio otomí Conín fue bautizado, ya que se cuenta con ella desde el principio, cuando se transportaba a los lugares donde era necesaria la evangelización. En el umbral que forma la parte interior del templo, los dos costados lucen una pequeña jícara de agua bendita, también de cantera rosa y en forma de concha bautismal europea. Ambas cuentan en su parte superior con un grabado indígena en relieve, que de igual manera, evoca la presencia del dios Quetzalcoátl.

Tiempo después, esta construcción también sirvió como bodega para la llegada de cargamentos con metales o mercancía, que se transportaban en los carruajes hacia el noroeste y sureste de la Nueva España, utilizando el sendero conocido como el Camino Real de la Plata. En la actualidad, este templo rinde culto a Nuestra Santísima Virgen de Guadalupe, la cual es festejada el 12 de diciembre de cada año.

El Nacimiento de las Haciendas

Transcurriendo la segunda mitad del Siglo XVI, el pueblo de Querétaro, como parte integral de La Nueva España, comenzó a dejar atrás caciques y encomenderos, para aventurarse en los principios de la figura patronal y económica que representaba el hacendado. Luego de la conquista española en La Gran Tenochtitlán, siendo el año de 1521, el cacique y comerciante otomí Conín huyó de la colonización, en una migración desde su natal Nopala, Provincia de Xilotepec, hoy Estado de Hidalgo.

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Finalmente, llegó al silvestre paraje donde siglos después se erigió este monumento, para recordar que desde tiempos muy remotos, el lugar sirvió como punto de encuentro y recepción, donde las tribus visitantes buscaban al gobernante local. Conín se convirtió en líder y la ubicación formó parte de “Andamaxey”, que en su idioma significa “lugar donde se juega a la pelota”.

Más tarde, siendo el año de 1529, hace su llegada el ilustre encomendero español Don Hernando Pérez de Bocanegra al corazón del hoy pueblo de La Cañada, municipio del Marqués, para acordar junto al indio Conín en el Cerro de la Cruz la fundación de Querétaro, civilizada y pacíficamente. Querétaro es una palabra modificada por la lengua española, que proviene del idioma purépecha y se pronuncia originalmente como “Queréndaro”, significando finalmente “lugar de peñas donde se juega a la pelota”.

Siendo el día 27 de octubre de 1537, la Reina Juana autorizó una cedula real en Valladolid, España, que luego mandó al ilustre primer Virrey de La Nueva España, Don Antonio de Mendoza, para conceder la fundación de Querétaro, designando su centro en el convento y monasterio de San Francisco y contando media legua a la redonda, para marcar los límites de la ciudad. Por consiguiente, su extensión estaba en colindancia hacia el punto Este con el pueblo de La Cañada, en el lugar aproximado donde, dos siglos más tarde, nacerían los arcos del magno acueduct...

La Ruta de las Haciendas en Huimilpan

Huimilpan es conocido por tener La Ruta de Haciendas, englobando en sus edificios coloniales años de historia y cultural. Podrás conocer alrededor de 11 haciendas privadas, distribuidas en tres circuitos; la primera en Los Cues, La Galera , Santa Teresa y Lagunillas; la segunda en Trasquila, Huimilpan y El Vegil y la tercera en Apapataro y La Solariega.

Ejemplos de Haciendas

  • Hacienda Lagunillas: Un ejemplo de la riqueza histórica de la región.

Viñedos y Queserías: El Alma de Huimilpan

Aunque no es el epicentro de los viñedos, Huimilpan se caracteriza por tener viñedos de calidad y que ofrecen tratos cercanos. En algunos bridan degustaciones al aire libre y recorridos para aprender sobre los procesos de producción y meridajes. Visitar un viñedo en Huimilpan va más allá de conocer el proceso de elaboración, pues puedes relajarte entre las vides y platicar con la gente que trabaja en las tierras.

Te recomendamos visitar el viñedo La Terquedad en Los Cues, donde la pasión de una familia queretana se refleja en su esfuerzo para elaborar vinos. También puedes ir al viñedo Vegil con más de 15 hectáreas dedicadas al cultivo de la vid; con varietales característicos franceses como Pinot Noir y Chardonnay.

El queso artesanal es el alma de esta región. En Huimilpan es posible de ver de cerca el proceso tradicional de su elaboración en las granjas. Aquí encontrarás quesos frescos, añejos o especiados, hechos con leche de oveja, cabra o vaca. La quesería que cuenta con una amplia variedad gastronómica es el Rancho Pradales que además cuenta con actividades para que los niños se diviertan mientras los adultos degustan de deliciosos quesos de oveja con una buena copa de vino.

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