Descubre la Fascinante Evolución de las Viviendas Tradicionales en Ciudad Juárez: Historia y Transformación Increíblepost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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En Ciudad Juárez, Chihuahua, como en otros municipios fronterizos de México, se transformó la tipología de algunas viviendas tradicionales o vernáculas debido a los cambios sociales, culturales, económicos y medioambientales de principios del siglo XX. El fenómeno se presentó en el contexto de la pacificación del país después de 1920, pero se puede rastrear su origen hasta finales de 1800, durante el Porfiriato.

Viviendas Tradicionales en la Década de 1920

En Ciudad Juárez, Chihuahua, en la década de 1920, las viviendas tradicionales estaban conformadas por una, dos, tres o más habitaciones. La distribución era diferente para cada caso; el baño se localizaba fuera de la vivienda y la cocina podía estar integrada a una habitación de usos múltiples. Además de ello, en el interior las casas podían tener vanos sin puertas, y hacia el exterior ventanas de escasas dimensiones.

Para 1920, el país estaba desgastado económica y materialmente tras el fin de la Revolución Mexicana, los recursos para realizar obras públicas en los municipios escaseaban. Entre la población en general escaseaban los recursos económicos y los gobiernos locales enfrentaban circunstancias similares.

Para Rapoport (1972), las viviendas vernáculas tienen características particulares que se relacionan con aspectos sociales, culturales y medioambientales. En el caso que nos ocupa, los factores culturales tienen que ver con el origen multiétnico de sus habitantes, provenientes de distintas regiones del país y de otras latitudes, quienes aportaron sus propias tradiciones constructivas. Las implicaciones sociales se relacionan con el intercambio local e internacional con El Paso, Texas.

Algunos autores señalan que esto se debe, además, a que los conocimientos sobre los procesos de edificación son dinámicos y constantemente se readaptan, renuevan y amplían (Lárraga et al., 2014: 127). También influyen las circunstancias de determinada época (Calderón y Alcántara, 2007). Diferentes factores alentaron el fenómeno:

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  • a) la migración, con la consecuencia de la llegada de remesas que permitían modificar las construcciones existentes y generar nuevas;
  • b) el agotamiento de los materiales que usualmente se empleaban para edificar (Ettinger, 2010: 13-40);
  • c) la adquisición de materiales no tradicionales;
  • d) la llegada de nuevas ideas constructivas relacionadas con la experiencia migrante (Camus y Bastos, 2011).

Influencia Estadounidense y Modernización

En el caso de algunos municipios fronterizos y del norte del país, la modernidad en el terreno de la construcción se asocia a la presencia estadunidense, debido a la lejanía con respecto al centro del país (Urías y Espinosa, 2013: 21) como a las relaciones económicas que se entablaron entre los residentes de ambas naciones (Calderón, 2013: 42). Las viviendas tradicionales tenían notables diferencias técnicas y materiales con respecto a las estadunidenses.

También la estructura y la composición de los espacios eran distintas. Por ejemplo, Francisco Javier López Morales (citado en Calderón, 2013: 45) señala que la presencia de México y de Estados Unidos era distintiva por las construcciones de adobe y de madera, respectivamente.

La posterior influencia estadunidense en la frontera y el norte del país, se aprecia en las casas de Valle del Fuerte, Sinaloa; Ensenada, Baja California, y Ciudad Juárez, Chihuahua. Estas aportaciones se extendieron a otras ciudades del país por medio de los flujos migratorios y las redes de comunicación y de transporte (Silva, 2011: 179-205;Villar, 2013: 112; Urías y Espinosa, 2013: 18).

En algunos casos, como el Valle del Fuerte, la introducción de empresas estadunidenses implicó la movilización de un contingente de emigrantes que incorporaron modos distintos de construcción (Urías y Espinosa, 2013: 24). En Ensenada se introdujeron casas prefabricadas que se comercializaban por medio de catálogo.

Reconstrucción y Fuentes de Información

Para hacer evidente la forma en que estaban constituidas las viviendas tradicionales se recurrió a fuentes de archivo y trabajo etnográfico. Entre los expedientes se pudo identificar una inundación ocurrida en 1923 en Ciudad Juárez, la cual afectó un área significativa. En ese contexto un amplio sector de la población perdió sus viviendas parcial o totalmente. A partir de los expedientes de la época se pudo identificar el número de recintos que en promedio tenían las viviendas. Otra fuente es entrevistas a actores clave que nacieron entre 1920 y 1930.

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Las ventanas eran pequeñas o en ocasiones no había, probablemente por la necesidad de conservar la temperatura en el interior, así que la iluminación y la ventilación en su mayoría provenían de los vanos. Todas eran construidas con adobe. A veces tenían lugares específicos para comer, convivir y dormir, y otras uno o dos recintos servían para todas esas funciones. El baño se localizaba fuera de las habitaciones, el aseo personal se llevaba a cabo dentro de las viviendas. En el caso de las vecindades la letrina estaba en el patio y cambiaba de lugar una vez que se saturaba.

Transformaciones y Nuevos Materiales

Entre 1920 y 1940, la composición de las viviendas tradicionales se modificó debido a que se incorporaron nuevos materiales, espacios y elementos de construcción. Las políticas del gobierno federal permitieron la importación de productos libres de gravámenes para la edificación. Es probable que esta circunstancia alentara a algunos sectores de la población a realizar modificaciones en sus viviendas.

La incorporación de los nuevos materiales implicó que se modificara la forma de construir; entre los cambios se puede citar el relativo a los techos: Para evitar esa situación, probablemente algunos optaron por importar e instalar en los techos papel creosotado y brea con el objetivo de impermeabilizar. Otro elemento fue el piso, que en muchos casos era sólo de tierra apisonada.

En los ámbitos de la composición y el diseño se introdujo el uso de puertas y ventanas de madera con medidas estandarizadas, también importadas del vecino país. Y, aunque desde 1920 se comenzaron a introducir los elementos para los baños y las cocinas, no fue sino a partir de 1930 cuando el volumen de importación se elevó. Las transformaciones que se generaron en las viviendas tradicionales mejoraron consecuentemente la calidad de vida de quienes las habitaban.

Servicios Públicos y Mejoras Sanitarias

Poco después de que concluyó la Revolución, el sistema de abasto y desalojo de agua abarcaba sólo una pequeña área urbanizada de Ciudad Juárez; sin embargo, en la década del treinta se promovió la modernización de las ciudades con el establecimiento de servicios públicos: redes eléctricas, hidráulicas y de saneamiento, puentes y pavimentación, entre otros (Aboites, 1998), circunstancia que benefició a los poblados fronterizos.

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El acceso a los servicios hidráulicos probablemente alentó a unos pocos dueños de viviendas tradicionales a establecer baños fijos y cocinas. La conexión al drenaje representó un gran cambio para los pobladores, que por fin pudieron establecer un baño fijo y alejar los detritos y malos olores. Fue así como llegó el baño tipo inglés, además accesorios como lavamanos y regadera.

Para 1930, en el contexto de la dotación de agua y el establecimiento de redes de saneamiento, un número más significativo de pobladores pudieron construir el baño en el interior de la vivienda. Ello se deduce a partir del aumento de las facturas de importación de los elementos para el servicio sanitario. Quienes podían acondicionar un lugar especial para el baño empezaron a importar otros elementos para equiparlo.

Estandarización y Modernización

Entre 1920 y 1940 se estandarizaron de alguna manera los elementos de diseño de las viviendas tradicionales, como las ventanas y las puertas. Los baños dejaron de ser estructuras de madera trashumantes, para fijarse en un lugar específico y construirse con ladrillo o adobe, en algunos casos instalados dentro de las viviendas.

A través de la etnografía y la historia se pudo reconstruir la posible apariencia que pudieron tener algunas viviendas tradicionales de las décadas del veinte y treinta. Además, la observación del contexto histórico, socioeconómico, medioambiental aportaron las herramientas para entender el fenómeno de la transformación de las casas en esta región como un proceso que probablemente guarda una relación con el de otros lugares del norte.

Conclusiones

Las transformaciones en las viviendas vernáculas en las ciudades fronterizas como Juárez no se puede comprender al margen del intercambio social, económico y cultural entre ambos países, en este caso, el origen común de ambas ciudades. Aunado a ello, los continuos flujos migratorios provenientes del centro del país y de otras regiones del mundo. Así como del regreso de miles de repatriados durante los momentos de crisis del vecino país.

Las viviendas tradicionales en esta frontera tenían diferentes formas de organizar el espacio, algunas de ellas guardaban relación con la herencia colonial, mientras que otras probablemente tenían un estrecho vínculo con las casas originales de esta región. En este caso se pueden identificar cortes temporales en los que es posible detectar la llegada de nuevos objetos tecnológicos para las viviendas en general. Ejemplo de ello fueron los lavatrastos y los baños tipo inglés se popularizaron en Europa a finales del siglo XIX.

En lo que respecta a los techos, quizás fue uno de las adaptaciones que posiblemente tuvo más aceptación, ya que las techumbres originales requerían de mayor mantenimiento y cuidado, dado que estaban formados por diferentes capas, aunado a ello no garantizaban protección contra aguaceros. A pesar de que en esta región las precipitaciones son escasas, en algunas épocas del año, sobre todo en verano, se presentan algunas lluvias torrenciales. En ese contexto, los techos de madera impermeabilizados co...

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