Descubre Las Haciendas de Salamanca, Guanajuato: Historia Fascinante y Legado Inolvidablepost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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La historia de las haciendas en la región de Salamanca, Guanajuato, se remonta a las antiguas formas de distribución territorial colonial. Inicialmente, el reparto de tierras se realizó mediante las Encomiendas, que llegaron a ser territorios tan grandes que en la actualidad podrían compararse con un Estado.

Estas Encomiendas fueron posteriormente sustituidas por las Estancias. En la región de Salamanca, varias estancias ya existían antes de la fundación de la Villa, como la de BARAHONA, la de VALTIERRA y la de MANCERA. No eran las únicas, pues hacia el sur, en Yuriria, ya se había formado un asentamiento de españoles con tierras que se extendían hasta la ribera sur del río Lerma. Las Estancias se clasificaban en dos tipos: una llamada de GANADO MAYOR y otra de GANADO MENOR. Con el tiempo, cuando las Estancias comenzaron a ser trabajadas, dieron paso a lo que hoy conocemos como Haciendas.

Primeras Menciones y Desarrollo en el Siglo XVII

Varias décadas después de la fundación de la villa de Salamanca, en las relaciones que el Obispado de Michoacán solicitaba regularmente para conocer el número de habitantes en cada comunidad establecida dentro de su territorio, el documento realizado en 1683 menciona varios lugares no con el nombre de Haciendas, sino como Labores Rurales. Este documento revela la existencia de: San José de Loma de Granados, San Nicolás de Ancón, San Nicolás de Mendoza, San Nicolás del Molino, San Antonio y San José de Tena, San José de las Sardinas, y la Santa Cruz del Arroyo Hondo.

El documento más antiguo que se conserva en Salamanca, ofrecido por Carrillo Cázares, hace mención de un Rancho cuyo nombre, el Rancho de las Joyas, es el único que podemos asociar a la región norte del actual municipio de Salamanca en 1683, y contaba entonces con 16 habitantes.

Crecimiento y Diversificación en el Siglo XVIII

El siglo XVIII fue un periodo de crecimiento para Salamanca, a pesar de enfrentar numerosas sequías y epidemias que causaron una alta mortalidad, como el sarampión en los años 1727-1728, que aniquiló el 30% de la población. Durante este siglo, la región central del Bajío ya era reconocida por tener las mejores tierras del reino, albergando una considerable cantidad de ranchos y haciendas, con la zona norte presentando también una importante población.

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Un caso particular son las Haciendas de Mendoza y la de Dos Ríos, cuya actividad principal no era la agrícola, sino que eran haciendas carboneras. Es decir, producían carbón que era adquirido por los mineros de Guanajuato. En 1754, el nombre de Dos Ríos aparece no como Hacienda, sino como Puesto, indicando que era un punto de paso notable en uno de los muchos caminos que conectaban el Bajío con las minas de Guanajuato.

Haciendas Salmantinas en el Siglo XIX: Visitantes Ilustres y Conflictos

El siglo XIX trajo consigo eventos significativos para las haciendas de Salamanca. Un personaje muy conocido, el Barón Alejandro de Humboldt, pasó por la Hacienda de Temascatío en 1804. Más tarde, durante la Guerra de Independencia, las haciendas salmantinas se convirtieron en escenarios continuos de saqueos e incendios.

La visita del Emperador Maximiliano a Salamanca también dejó registro de varias haciendas. Fue en el Molino de Sarabia donde la comitiva salmantina lo recibió, y en la Hacienda de Bueñavista fue despedido de Salamanca cuando continuó su viaje hacia Irapuato.

Estado Actual y Vestigios de las Haciendas

A lo largo de la historia, Salamanca ha mantenido un promedio de 25 haciendas consideradas las más importantes, muchas de las cuales han desaparecido o se han convertido en ranchos. Sin embargo, algunos vestigios aún perduran:

  • En la Hacienda de Ancón se pueden observar algunos de los vestigios mejor conservados de toda la región.
  • La Hacienda de Cerrogordo conserva su capilla, que actualmente tiene el rango de Parroquia.
  • La hermosa capilla de la Hacienda de La Tinaja también se mantiene, al igual que en San José de Mendoza.
  • La Hacienda de Aguilares aún conserva su capilla, aunque de uso doméstico.
  • Las haciendas de Dos Ríos y Magdalena solamente conservan algunas paredes en ruinas.

Otro caso peculiar es el de la Hacienda de Santa Ana, hoy conocida como Hacienda de Cruces. En el siglo XVII, un tal Ignacio Cruces compró la Hacienda de Santa Ana, y la gente comenzó a referirse al lugar por el nombre de su nuevo propietario, lo que llevó al olvido gradual del nombre original. La Hacienda de Marigómez, al norte del municipio, fue famosa por sus huertas durante algún tiempo. Lamentablemente, de la Hacienda de Guadalupe ya no queda rastro alguno.

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El Porfiriato y los Censos de Propiedades Rurales

El periodo del Porfiriato, que formalmente comienza en 1884, trajo consigo la firme idea de modernizar a México. Para promover la inversión en rubros como la minería y la agricultura, el gobierno de Díaz auspició a varios escritores, especialmente estadounidenses.

Uno de estos directorios fue "Las Haciendas de México", publicado por John C. Cochran. La información, proporcionada por los hacendados, no era un censo oficial y no incluía el valor o la extensión de las propiedades, sino el nombre del propietario, el de la propiedad y su ubicación. De particular interés son las trece propiedades listadas para el Municipio de Salamanca en el Estado de Guanajuato, aunque se estima que el número total de haciendas en Salamanca osciló entre 20 y 25 desde la fundación de la Villa, lo que sugiere que solo estos hacendados salmantinos atendieron la solicitud.

El listado de Cochran se organizaba alfabéticamente por el nombre de la Hacienda, seguido del nombre del propietario y su "Post Office" (ubicación del propietario para publicidad de productos agrícolas).

Haciendas de Salamanca en el Directorio de John C. Cochran (Ejemplos)

Hacienda Propietario Post Office
Sardinas Aurelio A. [Propietario] [No especificado]
Cerrogordo Juan Argomedo Celaya
Molino de Saravia Hilario Torres Aranda Celaya
San Bernardo Hilario Torres Aranda Celaya
Temascatío Testamentaria de Manuel Morales [No especificado]

Se menciona que la Hacienda de San Antonio se localizaba luego de la que fuera la Hacienda de los Padres Agustinos de San Nicolás del Molino. Esta última fue propiedad de uno de los españoles asentados en la Villa de Salamanca en la época de la Guerra de Independencia, quien tuvo el cargo de Regidor o Alcalde y fue considerado "veedor" de Agustín de Iturbide. Este personaje fue uno de los tantos españoles expulsados tras el intento español de reconquista de México.

Además, aparece un propietario de apellido Santana en la lista, probablemente la nieta del capitán Juan Antonio Santana, quien a mediados del siglo XVIII era uno de los hombres más ricos de la Intendencia de Guanajuato, poseedor de numerosas haciendas en Salamanca con una fortuna que ascendía a más de 400,000 pesos de oro.

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La Hacienda de Dos Ríos: Un Caso de Estudio Detallado

Un ejemplo detallado de la evolución de estas propiedades se observa en la Hacienda de Dos Ríos. Más adelante, en el mismo siglo XVIII, en 1782, Rojas Garcidueñas comenta sobre la posesión de Dos Ríos, señalando que las considerables diferencias en las nóminas de ranchos se debían a que algunos lugares desaparecían al ser absorbidos por el crecimiento de otros, o a la inversa, haciendas que se dividían en varios ranchos formando nuevos núcleos de población. Dos Ríos, que hoy tiene una población reducida, en su momento fue una gran propiedad que incluía las Mesas de Acosta, el Jagüey, Don Lucas y otras hasta la Joya de Villafaña.

Durante la época del general Antonio López de Santa Anna, se realizó un censo detallado de las Haciendas de Salamanca, titulado "Recaudador Subalterno". En este documento, la Hacienda de los Dos Ríos figura como propiedad de Josefa Gutiérrez, con una superficie de 30 caballerías y media y un valor de 5,710 pesos.

Otros registros de la época de Santa Anna incluyen la Hoya de Cortés, con 30.75 caballerías de tierra cerril, valorada en 3,075 pesos y propiedad de Ignacio Machuca, así como la Mesa de los Mosqueda, con 7 caballerías y media, propiedad de José María Mosqueda y un valor de 3,235 pesos.

Tras la proclamación de las Leyes de Reforma, que afectaron a los hacendados con deudas al clero, algunas haciendas cambiaron de manos. Para 1864, la Joya de Cortés pasó a ser propiedad de Isidra Gallegos, valorada en 2,000 pesos tras haberse dividido de San Andrés. La Joya de Villafaña seguía siendo propiedad de José M. Villafaña, valorada en 8,000 pesos. La de Dos Ríos continuaba en manos de Josefa Gutiérrez con un valor de 5,700 pesos, y una pequeña fracción de la misma pasó a Mateo García por 200 pesos. La Mesa de los Mosqueda continuó bajo la propiedad de José M. Mosqueda.

Concluida la invasión francesa y restaurada la República, el primer censo formal levantado por Antonio Peñafiel en 1887 proporcionó datos sobre los habitantes, aunque no sobre los propietarios de ranchos y haciendas. La población en la Hacienda de Dos Ríos en ese año era de 406 personas, mientras que en el Rancho de la Joya de Villafaña era de 468.

Para finales del siglo XIX, en 1899, un informe detallado de las propiedades rurales en Salamanca registró la Hacienda de Dos Ríos con un valor de 5,495.24 pesos y una superficie de 237 hectáreas. En el mismo informe, la Cañada de Ortega estaba valorada en 3,285.23 pesos, con una superficie total de 506 hectáreas. La Joya de Villafaña se valoró en 6,076 pesos sobre 189 hectáreas, y la Joya de Cortés en 6,662 pesos sobre 118 hectáreas.

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