A la hora de cumplir con Hacienda, todo se mira con lupa, aunque uno de los elementos patrimoniales que pasan más desapercibidos en estas fechas son los depósitos. Se trata de uno de los productos financieros más básicos y extendidos. Un depósito bancario es un contrato que obliga a una entidad financiera a custodiar el dinero de un cliente durante un período de tiempo determinado. Podríamos entender los depósitos como un préstamo que los clientes hacen a las entidades financieras.
Existen diferentes tipos de depósitos bancarios: depósitos a plazo fijo, depósitos a la vista, depósitos con remuneración en especie, cuenta individual de ahorro a largo plazo, depósitos a interés variable y depósitos estructurados. Este producto financiero, pese a ser de los más elementales, genera muchas dudas en este ámbito: ¿si tengo dinero en el banco, me cobran impuestos?
¿Cuál es la fiscalidad de los depósitos bancarios?
Lo primero que debes saber es que no se pagan impuestos por tener dinero en un depósito bancario o en una cuenta de ahorro. Es decir, no hay que pagar dinero a Hacienda por tener dinero en el banco. Sin embargo, sí debes pagar a Hacienda por los intereses. Como el cliente obtiene un beneficio con sus depósitos, deberá tributar en la Declaración de la Renta como rendimientos de capital. Los impuestos obtenidos por los depósitos bancarios se gravarán únicamente sobre los beneficios y no sobre el capital aportado inicialmente.
Los depósitos tributan en el IRPF como rentas del ahorro. El porcentaje de los beneficios que tendremos que pagar a Hacienda depende de la cuantía de los mismos. A pesar de que hablamos de pagar impuestos, no tenemos que ir a Hacienda a pagar activamente estos impuestos, sino que es el propio banco el encargado de guardar lo correspondiente y enviárselo a Hacienda.
Tipos impositivos aplicables
Los impuestos de los depósitos bancarios dependen de la base imponible del ahorro. Esto significa que la cantidad a pagar depende de cuántos ingresos tengas en la base imponible del ahorro. Los tipos impositivos van del 19 al 30 %.
Lea también: Ejemplos de Cálculo de Impuestos Aduanal
| Tramos del IRPF (base imponible del ahorro) | Retención |
|---|---|
| Hasta 6.000 € | 19 % |
| De 6.000 € a 50.000 € | 21 % |
| De 50.000 € a 200.000 € | 23 % |
| De 200.000 € a 300.000 € | 27 % |
| Más de 300.000 € | 30 % |
Consideraciones sobre otros impuestos y depósitos
Por otro lado, el capital que tienes en un depósito bancario forma parte de tu patrimonio neto. Dependiendo de cuánto sea el total de tu patrimonio neto, puede que tengas que hacer el Impuesto sobre el Patrimonio. Se debe pagar cuando el patrimonio neto es superior a 700.000 euros, excluidos hasta 300.000 euros de vivienda habitual.
Adicionalmente, los depósitos en especie son depósitos bancarios que ofrecen un regalo en vez de intereses. Esos regalos también tributan, en concreto, hay que añadir a la base imponible del ahorro el valor de mercado de los bienes o servicios recibidos. Finalmente, el Impuesto sobre los Depósitos de las Entidades de Crédito es un tributo que somete a gravamen los depósitos constituidos en las entidades de crédito, una medida que busca evitar la discriminación entre Comunidades Autónomas mediante un tipo impositivo del 0,03 %.
Lea también: Cómo prescribir el Impuesto Predial
Lea también: Finalidad de los impuestos
