En octubre, la inflación subyacente de Japón se aceleró hasta su mayor nivel de los últimos 40 años. La debilidad del yen elevó el costo de los productos básicos importados, que ya estaban aumentando debido a las limitaciones de la oferta mundial.
Los datos sugieren que las empresas japonesas podrían estar dejando de lado su mentalidad deflacionista, ya que suben gradualmente los precios de todo tipo de productos, desde el combustible hasta los alimentos. El índice de precios al consumidor, que excluye los precios de los alimentos frescos pero incluye la energía, subió 3.6% a tasa anual en octubre, frente a 3.5% que esperaban los economistas, y se aceleró con respecto a 3.0% anual del mes anterior.
TOKIO - En el otoño de 2021, los economistas monetarios de Estados Unidos estaban muy divididos entre aquellos quienes creían que la alta inflación sería de corta duración (Equipo Transitorio) y los que insistían en que había llegado para quedarse (Equipo Persistente). Hoy se puede ver un choque similar en Japón, aunque hay consideraciones muy diferentes en juego.
El Equipo Transitorio de Estados Unidos basó su postura en las proyecciones de inflación benignas que compartían los miembros del Comité Federal de Mercado Abierto. Recientemente, en diciembre del 2021, la inflación del gasto de consumo personal proyectada, la medida preferida de la Reserva Federal de Estados Unidos, para el 2022 fue de sólo 2.6 %. Tales cifras, concluyó el Equipo Transitorio, exigían un aumento lento y gradual de la tasa de política durante el 2022.
Sin embargo, el Equipo Persistente advirtió que esto no sería suficiente para frenar la inflación de Estados Unidos e instó a la Fed a emprender fuertes aumentos en la tasa de política monetaria, comenzando de inmediato. La Fed finalmente adoptó esta recomendación, aumentando la tasa de política monetaria siete veces en el 2022, para un aumento acumulado de 4.25 puntos porcentuales. Pero lo hizo sólo después de que la inflación resultó ser mucho más alta que las proyecciones del Equipo Transitorio.
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Aunque la inflación de Estados Unidos ahora parece haberse “enfriado”, la reacción lenta de la Fed probablemente resultó en mayores aumentos de las tasas de interés de lo que hubiera sido necesario.
El Debate Interno en Japón
¿Está el Banco de Japón (BOJ) cometiendo el mismo error? La tasa de inflación general de Japón en junio, la cifra más reciente disponible, fue del 3.3 %, lo que significa que se ha mantenido por encima del objetivo del 2% durante más de un año. La tasa de inflación “núcleo-núcleo”, que rastrea los precios que pagan los consumidores por una canasta de bienes, excluyendo alimentos frescos y energía, fue aún más alta, en 4.2 por ciento. Esto muestra que el principal impulsor de la inflación no son los precios de la energía o los alimentos frescos, que tienden a ser volátiles, sino una amplia gama de otros artículos. Para el Equipo Persistente de Japón, esta es razón suficiente para que el BOJ considere endurecer la política monetaria.
Japón ha mantenido una política monetaria ultraflexible durante años. Desde el lanzamiento de su política de flexibilización cuantitativa y cualitativa (QQE) en el 2013, el BOJ ha comprado más del 50% de los bonos del gobierno en circulación. Esto ha socavado el funcionamiento del mercado de bonos y fomentado la falta de disciplina fiscal.
Además, la brecha de tipos de interés cada vez mayor entre Estados Unidos y Japón ha provocado una fuerte depreciación del tipo de cambio del yen frente al dólar estadounidense, de 115 yenes en enero de 2022 a 150 yenes en octubre del 2022. El tipo de cambio del dólar se ha mantenido en el rango de 135-150 yenes desde entonces. Uno podría esperar que esto estimularía la economía de Japón al impulsar la competitividad de las exportaciones, pero tal cosa no ha ocurrido, al menos no en una medida significativa.
La Perspectiva del Equipo Transitorio
El Equipo Transitorio de Japón, sin embargo, no ve motivos para preocuparse por un aumento agudo, y mucho menos persistente, de la inflación. Podrían señalar, por ejemplo, que los miembros de la junta del BOJ anticiparon en abril una tasa de inflación subyacente (que excluye alimentos frescos pero no energía) de 1.8 % para el año fiscal (FY) 2023, 2% para el FY 2024 y 1.6 % para año fiscal 2025, así como una tasa de inflación subyacente del 2.5 % para el año fiscal 2023, del 1.7 % para el año fiscal 2024 y del 1.8 % para el año fiscal 2025. Las previsiones de inflación siguen estando por debajo de la meta en el mediano plazo.
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No hay razón para creer que las proyecciones del BOJ están sesgadas. Una encuesta reciente del Centro de Investigación Económica de Japón muestra que, si bien los pronosticadores privados predicen un crecimiento de los precios ligeramente mayor (2.6 %) para el año fiscal 2023, también esperan que la inflación vuelva a caer por debajo del objetivo (al 1.7 %) en 2024. La tasa de equilibrio de los bonos del Estado a 10 años, que se situó en el 1.16 % a finales de junio, refuerza la visión de que la inflación disminuirá a medio y largo plazo.
El Equipo Tranistorio también enfatizaría que esta es la primera vez que la inflación japonesa supera el 2% desde poco después de que el BOJ adoptara su marco de metas de inflación, en el 2013. De hecho, mientras que las expectativas de inflación están más o menos ancladas en torno al 2% en Estados Unidos, Japón ha estado en una trampa de deflación durante décadas; las expectativas de inflación nunca se acercaron al 2 por ciento.
Esto ha tenido graves consecuencias para la economía de Japón. Con la tasa de inflación estancada en (o por debajo de) cero, las empresas no pudieron aumentar los precios, incluso cuando los costos aumentaron, lo que les impidió aumentar los salarios y dejó a los consumidores extremadamente sensibles a cualquier cambio de precios. Pero el crecimiento reciente de los precios ha ayudado a cambiar eso, estimulando aumentos salariales del 3%. Para Equipo Transitorio la conclusión es clara: Japón debería ver la inflación de hoy como una oportunidad para romper su equilibrio deflacionario y elevar las expectativas de inflación al 2 por ciento.
Vale la pena señalar que, lejos de temer una espiral de precios y salarios, Japón tendría que esperar aumentos salariales anuales del 2-3% en los próximos años para alcanzar el 2% de inflación. Además, dado que las expectativas de inflación tienden a quedar rezagadas con respecto a la inflación real, Japón debe estar dispuesto a sobrepasar el objetivo durante algún tiempo, como se comprometió a hacer el exgobernador del BOJ, Haruhiko Kuroda, en el 2016. Según esta lógica, lo último que necesita Japón es inflación y reprimir el endurecimiento de la política monetaria.
Las Advertencias del Equipo Persistente
Pero el equipo Persistente advierte que se avecina otro riesgo. El BOJ pronto publicará su próximo Informe de Perspectivas, que incluirá nuevas proyecciones de inflación revisadas al alza. Si el BOJ no eleva su techo de control de la curva de rendimiento (YCC) de acuerdo con las nuevas proyecciones de inflación, los inversionistas podrían comenzar a vender bonos del gobierno en corto, tal como lo hicieron en octubre y noviembre pasados.
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Un compromiso sería ampliar la banda YCC de 50 puntos básicos a, digamos, 75 puntos básicos, pero insistiendo en que el objetivo es mantener el funcionamiento del mercado de bonos del gobierno japonés y no dar un paso hacia el endurecimiento monetario, tal como explicó Kuroda en enero.
Datos Recientes y Reacciones del Mercado
La inflación en Japón escaló a niveles no vistos desde enero del 2023, justificando la necesidad de más alzas de tasas. El índice de inflación subyacente, que excluye los precios de los alimentos frescos, aumentó a 3.2% desde 3% el mes anterior, superando la estimación de los economistas encuestados por Reuters, que preveían un 3.1%. El índice general de inflación ha permanecido por encima del objetivo del 2% del BoJ durante 34 meses consecutivos.
Las cifras de inflación refuerzan el argumento a favor de un aumento en las tasas de interés, tema que fue debatido en la reunión de enero del BoJ. El gobernador del BoJ, Kazuo Ueda, declaró este viernes que la entidad está preparada para incrementar la compra de bonos gubernamentales en caso de un aumento abrupto en los rendimientos.
El alza de tasas en Japón es relevante para los mercados financieros globales debido al apalancamiento en yenes para invertir en activos de más riesgo, aprovechando las tasas bajas que establece el BoJ. A fines de enero, el BoJ subió sus tasas a 0.5%, su mayor nivel desde 2008. Este fue su tercer incremento de tasas, y a diferencia de la decisión de julio, en esta ocasión no ocasionó ventas masivas de activos, pues las autoridades monetarias tranquilizaron a los mercados durante un semestre.
El informe de inflación se publicó poco después de que el crecimiento del PIB de Japón superara las expectativas en términos trimestrales y anualizados, con alzas del 0.7% y 2.8%, respectivamente. Analistas del Commonwealth Bank of Australia afirmaron que las sólidas cifras económicas recientes fortalecen la posibilidad de un ajuste anticipado de tasas.
Evolución Económica de Japón (2003-2013)
En el presente trabajo de investigación pretendo realizar un análisis sobre la evolución económica de Japón desde el año 2003 hasta el 2013 y de las políticas económicas aplicadas en dicho período destinadas a superar la crisis de los noventa y la crisis mundial que tuvo lugar a partir de 2007. La elección de Japón como país objeto de estudio, se debe al despunte económico que tuvo a mitad del siglo XX. Este país se convirtió en la segunda potencia mundial debido principalmente al desarrollo electrónico y automovilístico y a la adopción de un modelo económico basado en las exportaciones.
La investigación realizada trata de exponer la evolución que ha experimentado Japón desde mediados del siglo pasado hasta la actualidad. Asimismo también pretende explicar cómo el estallido de las burbujas inmobiliaria y bursátil de los años noventa afectó al marco de la economía mundial y al modelo de gestión de los Estados.
En el segundo bloque, presento un análisis macroeconómico del Imperio asiático durante el período 2003-2013. Para ello estudio la evolución de los indicadores económicos más importantes, como son el Producto Interior Bruto (PIB) y sus componentes, el desempleo y la inflación. Y a continuación, procedo a explicar las políticas económicas aplicadas por el Gobierno y el Banco de Japón.
Para la obtención de los datos de los indicadores macroeconómicos anteriormente mencionados, he recurrido a diferentes fuentes oficiales, como son el Banco Mundial y la Central Intelligence Agency (CIA).
Características Geográficas y Demográficas
El archipiélago japonés, que está compuesto por 6.842 pequeñas islas y cuatro islas principales llamadas Hokkaido, Honshu, Shikoku y Kyushu, está situado en el océano Pacífico al nordeste de Asia, con una forma curvada que se extiende de norte a sur. Este país es el hogar del 10% de los volcanes activos del planeta. El clima del país nipón es muy diferente de norte a sur. Los tifones son muy frecuentes en los últimos días del verano y a principios del otoño.
La superficie japonesa está cubierta en su mayoría, 2/3 del terreno, por montañas frondosas y solamente un 1/6 del suelo es apto para el cultivo. Al no disponer de excesivo terreno llano, hace que sus numerosas laderas sean aprovechadas para la agricultura. El país nipón tiene una alta densidad de población. La mayor densidad de población se da en las principales ciudades del país que son Tokio, Yokohama, Kioto y Osaka.
La capital japonesa, Tokio, que se encuentra en la isla de Honshu, es el área metropolitana más grande del mundo albergando a más de 30 millones de habitantes. En Japón actualmente existe una baja tasa de natalidad y una muy alta esperanza de vida. Los nacimientos siguen una tendencia descendente desde el año 1973, mientras que la tasa de mortalidad se mantiene casi constante y aumenta ligeramente desde finales de los ochenta.
Como se puede apreciar en el gráfico 1, no ha habido un solo año en el que la tasa de natalidad haya sido lo suficientemente alta como para mantener la estabilidad de la población, y desde el año 2005 el país tiene una tasa de crecimiento negativo. Según los últimos datos del informe de la CIA (2014), actualmente el índice de natalidad se encuentra en 1’4 hijos por mujer. El Gobierno nipón estima que en 50 años el 40% de la población estará por encima de los 65 años.
Para intentar solventar este problema que afecta al país, se ha elevado la edad de jubilación y se han reforzado las leyes contra la discriminación de género en el ámbito laboral. Paralelamente al crecimiento natural de la población negativo, comentado anteriormente, se da un saldo migratorio también negativo.
Durante el período de urbanización del país en la década de los 50 se produjo un gran movimiento migratorio de los pueblos a las ciudades. Esto unido a una muy baja tasa de inmigración motivada por la política japonesa ha incrementado el problema de la pérdida y envejecimiento de la población.
A diferencia de muchos otros países de todo el mundo, la población de Japón parece en gran medida homogénea, con una pequeña proporción de trabajadores extranjeros que residen en el país, compuesto en su mayoría por coreanos, chinos, peruanos y brasileños (Tablero Vallas, F., 2013).
Breve Reseña Histórica
En el siglo V d.C. el clan llamado Yamato que estaba asentado en Kioto, introdujo la caligrafía china y el budismo en Japón, junto con otras costumbres a través de la península coreana o desde China directamente. El primer contacto de Japón con Occidente se produjo a mediados del siglo XVI, cuando un barco portugués llegó a aguas japonesas. Pocos años después, los comerciantes portugueses, españoles, holandeses e ingleses llegaron al país y fundaron misiones cristianas.
Los shogunes del período Tokugawa (1603-1867) comenzaron a desconfiar del cristianismo y de los portugueses, creyendo que su establecimiento serviría para una conquista militar europea. Para evitar que esto ocurriera decidieron prohibir todo comercio con países extranjeros, exceptuando los contactos con mercaderes chinos y permitiendo un único puesto comercial holandés en Nagasaki.
Hasta mediados del siglo XIX no se retomaron las relaciones comerciales entre Occidente y el país nipón; este cambio se produjo cuando el comodoro Matthew Perry navegó con una flota estadounidense hasta la bahía de Tokio y forzó la apertura comercial de Japón con el Tratado de Kanagawa. Tal es así que a finales del siglo XIX, los japoneses comenzaron a tomar medidas para extender su imperio.
Después de una breve guerra con China por el control sobre Corea (1894-1895) y otra guerra con Rusia originada por las ambiciones imperialistas de la Rusia Imperial y Japón en Manchuria y Corea (1904-1905), Japón anexionó Taiwán, Corea, la Isla Formosa y parte de Manchuria junto con otros territorios. Durante la Primera Guerra Mundial (1ª GM), se apoderó de los territorios alemanes ocupados en la provincia de Shandong en China, las islas Marianas, Carolinas, Marshall y Palaos.
Más tarde el Tratado de Versalles4 le concedió a Japón un mandato sobre dichas islas (Giménez, I., 2015). En la Conferencia de Washington de 1921-1922, Japón se comprometió a respetar la integridad nacional china, pero en 1931 invadió de nuevo Manchuria. A finales de 1936, el país nipón se unió al Eje 5. Un año después invadió China, dando origen así a la segunda guerra con China y que duró hasta el término de la 2ª GM. En diciembre de 1941 Japón atacó a Pearl Harbor, lo que hizo que el país norteamericano, que había visto extender el poder nipón en el Pacífico, le declarase la guerra.
Sistema Político Japonés
A diferencia de numerosos sistemas políticos occidentales como el británico, que han existido en su forma vigente desde hace siglos, el sistema político japonés se constituyó recientemente, ya que surge tras la derrota de Japón en la 2ª GM y su posterior ocupación por los EEUU. La Constitución nipona fue elaborada bajo la ocupación aliada en cuestión de días y desde su aprobación, en 1947, apenas ha sufrido modificaciones.
Es un documento antimilitarista basado en tres principios que son la soberanía del pueblo, el respeto de los derechos humanos fundamentales y la renuncia a la guerra. Inicialmente prohibía el mantenimiento de las fuerzas armadas, aunque posteriormente se permitió un rearme limitado como fuerzas de defensa.
El Gobierno de Japón es una monarquía constitucional basada en un sistema de democracia parlamentaria. El jefe del estado es el Emperador, pero su poder se ha visto reducido considerablemente desde la derrota del país en la 2ª GM. Al poder legislativo japonés se le llama Kokkai o Dieta y es una estructura bicameral.
La Dieta es el parlamento nacional japonés, es el órgano supremo del poder político y único órgano del Estado con poder legislativo. En general, las decisiones se toman por mayoría de votos, pero se requiere una mayoría de dos tercios en casos especiales. El poder ejecutivo reside en el gabinete del Gobierno, dirigido por el Primer Ministro, que es el líder del partido mayoritario, el cual permanece en el poder durante cuatro años hasta las siguientes elecciones.
Sin embargo, rara vez un Primer Ministro sirve durante todo su mandato, dada la dificultad que suelen encontrar para llevar adelante sus programas de gobierno. Esto ha generado lógicamente una creciente inestabilidad política. Existen varios partidos políticos en Japón; en diciembre de 2012, el Partido Democrático de Japón perdió su mayoría parlamentaria y fue sustituido por una coalición formada por el Partido Liberal Democrático y el Nuevo Komeito.
El Tribunal Supremo es el tribunal de mayor importancia y poder del país. El presidente del Tribunal Supremo, tras ser designado por el Consejo de Ministros, es nombrado por el Emperador.
Resurgimiento Económico
De ser una gran potencia asiática a finales del siglo XIX, las empresas e infraestructuras japonesas fueron dañadas de forma considerable en la 2ª GM. No obstante, en pocos años Japón, desde finales de los años sesenta del pasado siglo, emergió de sus cenizas y comenzó a ganar una importante presencia en la economía mundial. Aunque China logró adelantar a Japón, para convertirse en la segunda mayor economía del mundo en el año 2010, fue Japón, mediante la adopción de un modelo económico basado en las exportaciones, el que sentó las bases para el crecimiento en Asia (Dawson, C.
La ayuda externa y los factores internos favorables tales como la fuerte ética del trabajo, la estrecha cooperación entre el gobierno y la industria, el dominio de la tecnología y los reducidos gastos en defensa originados por la Cláusula de Paz6 , ayudaron al país a reconstruirse rápidamente. Además, el crecimiento económico japonés se caracterizó por la existencia de una red de empresas única llamada keiretsu, que intentaban no hacerse competencia y trataban de ayudarse las unas a las otras, adoptando para ello pequeñas participaciones en empresas del grupo.
A mediados de los años sesenta, Japón creció económicamente a pasos agigantados hasta convertirse en un líder económico mundial, impulsado por su exitosa industria del automóvil y de la electrónica, cuyos productos se convirtieron en sinónimo de calidad y durabilidad en todo el mundo. En esta década, gracias a las exportaciones, las tasas de crecimiento del PIB eran superiores al 10% anual (Gonzalez Fonseca, J., 2013).
En la década de los ochenta, se produjo una apreciación del yen, que provocó una pérdida de competitividad que hizo que las exportaciones disminuyeran y por lo tanto las tasas de crecimiento del PIB también disminuyeran, hasta situarse alrededor del 4%. En esa década Japón llegó a convertirse en la segunda potencial mundial del planeta, manteniendo esta posición hasta el año 2010. En la actualidad, Japón es miembro de la Organización de Naciones Unidas (ONU 7), del G88 , del G49 y del APEC 10 (Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico).
Desafíos Económicos en los Años 90
Después de mantener un ritmo de crecimiento económico acelerado en la década de los sesenta, con tasas de crecimiento superiores al 10%, y un ritmo de crecimiento económico más moderado en las décadas de los setenta y ochenta, en torno al 5% y al 4% respectivamente, Japón sufrió un desplome en las tasas de crecimiento del PIB, que en promedio superaba escasamente el 1%, en la década de los 90.
En el gráfico 3 se puede observar cómo la situación económica japonesa comenzó a empeorar al inicio de la década de los noventa y, aunque se consiguió incentivar el crecimiento durante los años 1994-96, continuó su descenso hasta 1998 ̶ motivado en parte por la crisis asiática ̶ pasando en este período de unas cifras de crecimiento de un 7,1% en 1988 a un -2,0% en 1998. Durante el siguiente cuatrienio (1999-2002) el crecimiento se situó en valores cercanos a cero, excepción hecha de 2000 en que se creció un 2,3%. Es a partir de 2003 cuando el crecimiento se estabilizará en torno al 2% como analizaremos más adelante.
Las bajas tasas de crecimiento del PIB en la década de los noventa se debieron en parte al estallido de dos burbujas que fueron creándose simultáneamente, la burbuja inmobiliaria y la burbuja bursátil, alimentadas por los bajos tipos de interés imperantes en esa década. Por este motivo, cuando las autoridades económicas se dieron cuenta de que las burbujas que se habían ido creando eran insostenibles, se elevaron las tasas de interés para intentar frenar la especulación.
Los problemas económicos también se manifestaron en los bancos. Teniendo en cuanta que los mismos tenían un papel importante en la industria, la quiebra de números compañías hizo que acumularan numerosos préstamos considerados incobrables.
Sectores Económicos Clave
Japón ha logrado hacer frente a las adversidades económicas sobre todo con sus recursos humanos. El sector primario que incluye además de la agricultura, la silvicultura, la caza y la pesca, constituye una mínima parte de la economía nipona. Al no disponer de excesivas tierras para el cultivo como he mencionado anteriormente, la agricultura está muy subvencionada y protegida.
