Impactante subida de la inflación en la Unión Europea: descubre sus causas y datos clavepost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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La inflación en la eurozona, conformada por países de la Unión Europea, se aceleró a otro máximo histórico, fortaleciendo el caso para que el Banco Central Europeo considere un aumento enorme de las tasas de interés cuando se reúna la próxima semana. Los aumentos de precios más rápidos desde que se introdujo el euro hace más de dos décadas dejan a los responsables políticos en Fráncfort buscando un delicado equilibrio: las tasas deben aumentar lo suficiente para llevar la inflación de regreso a su objetivo del 2 por ciento, pero no tanto como para sofocar cualquier impulso económico. En tanto, permanecen temores de un corte de energía ruso este invierno.

Los precios al consumidor en el bloque monetario de 19 naciones aumentaron 9.1 por ciento respecto al año anterior en agosto, superando la estimación mediana del 9 por ciento en una encuesta de economistas de Bloomberg, encabezada por energía y alimentos. Excluyendo esos factores, un indicador de la inflación subyacente subió a un nuevo máximo del 4.3 por ciento, lo que pone de relieve cómo las presiones sobre los precios continúan adquiriendo una base más amplia.

Las cifras del martes pueden recibir un escrutinio adicional después de que funcionarios, incluida Isabel Schnabel, miembro de la Junta Ejecutiva, dijeron que el BCE debería centrarse más en los resultados de inflación que en las proyecciones, ya que la guerra en Ucrania complica los pronósticos. Pero si bien la invasión de Rusia ciertamente está detrás del aumento en los precios de la energía, el jefe del banco central holandés, Klaas Knot, dijo el martes que la fuerte demanda de los consumidores después de que terminaron los bloqueos también ha elevado los precios. El aumento de los salarios y un euro débil representan riesgos al alza, advirtió, instando a una normalización “rápida” de la política monetaria.

“Hay una necesidad urgente de que el Consejo de Gobierno actúe con decisión en su próxima reunión para combatir la inflación”, apuntó el presidente del Bundesbank, Joachim Nagel, después de las cifras del miércoles. “Necesitamos un fuerte aumento de las tasas de interés en septiembre. Y se esperan más pasos en las tasas de interés en los próximos meses”. Seis miembros del Consejo de Gobierno han dicho públicamente que creen que debería discutirse un movimiento de tipos de más de 50 puntos básicos, con los mercados monetarios situando la probabilidad de 75 puntos básicos en más del 60 por ciento.

Cuando se mide la inflación debemos tomar en cuenta dos factores: la magnitud en el movimiento de los precios y su velocidad, recordemos que, económicamente hablando una inflación baja y estable será positiva para una nación, de tal manera que se evitará postergar el consumo, se generarán flujos monetarios y, a su vez, se tendrá un equilibrio que no deje de lado el ahorro e inversión.

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Causas de la Inflación

En el primer trimestre de 2022 observamos el inicio de un conflicto entre Rusia y Ucrania, mismo que generó suspensiones en cadenas importantes de suministro, ya que Ucrania es uno de los mayores exportadores de granos como maíz, trigo, aceite de girasol, así como hierro y productos intermedios. Estas dos naciones tienen algo en común: cerca del 40% de sus exportaciones van directamente a la Unión Europea, situación que ha puesto en aprietos a la región, desencadenando una subida de precios en producción y de la energía. En este sentido, entre mayor sea la tasa de interés, los hogares optarán por frenar el consumo e invertir sus recursos en diversos instrumentos que les brinden este rendimiento, disminuyendo su liquidez. El aumento en las tasas de interés no busca detener los choques de precios, sino el efecto posterior, así como anclar las expectativas inflacionarias.

La inflación global no se encuentra cerca de aliviarse; esto requerirá de un arduo trabajo en logística y organización dentro de las políticas internacionales.

La Eurozona publicará el viernes los datos de inflación que serán los últimos antes de la reunión del Banco Central Europeo del 7 de marzo. La perspectiva para llegar a dicha cita, señala, Investing es que la inflación de precios al consumo muestre signos de retroceso, acercándose al objetivo objetivo del Banco de 2 puntos porcentuales.

La tasa de inflación en los países de la Unión Europea que tienen como moneda el euro alcanzó un récord en julio, impulsada por el aumento del precio de la energía, motivado en parte por la guerra rusa en Ucrania. Con todo, la economía registró un crecimiento exiguo, pero superior a lo previsto. La inflación anual en la eurozona, formada por 19 de las 27 naciones del bloque, subió al 8.9 por ciento en julio, frente al 8.6 por ciento del mes anterior, según los últimos datos publicados el viernes por la agencia de estadística comunitaria.

La inflación está en su nivel más alto desde 1997, cuando comenzaron los registros para el euro. Por ello, la semana pasada el Banco Central Europeo elevó las tasas de interés por primera vez en 11 años y anticipó un nuevo aumento en septiembre.

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Factores que Influyen en la Inflación

  • Precios de combustibles: Aumentaron 39.7 por ciento en julio, poco menos que el mes anterior, debido a inquietudes con la provisión de gas.
  • Precios de alimentos, alcohol y tabaco: Aumentaron 9.8 por ciento, más que el mes anterior, debido al alza de los costos del transporte, la escasez y la incertidumbre acerca de la oferta desde Ucrania.

Mientras tanto, la economía de la eurozona creció en el trimestre abril-junio en 0.7 por ciento, comparado con el trimestre anterior, a pesar del estancamiento en Alemania, tradicionalmente el motor económico europeo. La guerra es inflacionaria. Sin embargo, la inflación actual viene de antes del conflicto en Ucrania. Según Eurostat, en enero de 2022 la inflación interanual ya había llegado al 5,1 % en la eurozona cuando en diciembre de 2019, antes de la pandemia, era solo del 1,2 %. El suministro energético a Europa se utiliza como arma geoestratégica. La capacidad de producción de la fábrica del mundo, China, se reduce debido a su política cero covid. Las cadenas de suministro marítimo se vuelven lentas, inseguras e ineficaces.

Demanda y Oferta

Tras la aparición de la covid-19 las grandes economías (incluida la europea) fueron rescatadas mediante el mayor programa de estímulos monetarios y fiscales de la historia. Se aumentó la cantidad de dinero en circulación -imprimiendo billetes mediante programas de compras de bonos-, se redujeron los tipos de interés a mínimos históricos y se realizaron transferencias públicas a empresas y ciudadanos para mantener su capacidad de gasto en los periodos de cuarentena y de restricciones a la movilidad.

De este modo, con una oferta constreñida por las dificultades en el comercio global y en el sector energético mundial y una demanda desbocada debido a la cantidad de dinero disponible, la inflación -que no es más que el desajuste entre oferta y demanda reflejado en los precios- empuja al alza.

Acciones del Banco Central Europeo (BCE)

El objetivo principal del Banco Central Europeo (BCE) es mantener la estabilidad de precios en torno al 2 % y, con ello, el valor del euro. Obviamente, un banco central tiene un poder nominal, no real. Es decir, puede imprimir dinero, pero no gasolina ni materias primas. Su poder es únicamente el de ralentizar el lado de la demanda para que se acople al nuevo paradigma de menor oferta. Por tanto, aunque las causas de la inflación no sean monetarias, sino de problemas en la oferta, el BCE solo puede actuar monetariamente y, por ende, no directamente en las causas.

Diversos bancos centrales, entre ellos la Reserva Federal estadounidense, comenzaron a reaccionar ante la creciente inflación desde finales de 2021. Sin embargo, el BCE, que desde principios de 2016 había mantenido tipos de interés para la eurozona del 0 %, se mantuvo expectante hasta mediados de julio de 2022. Por tanto, la actual subida de tipos pone fin a un largo periodo de dinero abundante y barato en Europa.

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Efectos de la Subida de Tipos

El efecto más importante de la subida generalizada de tipos a nivel global es que, en palabras de Jerome Powell, presidente de la FED, la ralentización de la economía implicará dolor para familias y empresas, ya que la demanda global tenderá a disminuir y, con ello, los niveles de actividad económica y empleo.

Además, hay dos efectos adicionales que merecen ser resaltados:

  • Tipos de interés y las materias primas: Esto también afecta al precio de las materias primas, pues la expectativa de una menor actividad implica menor demanda de dichas materias y, por tanto, caídas en los precios. En el caso del petróleo los países productores reunidos en la OPEP y Rusia se han adelantado a esta coyuntura y han anunciado una reducción de dos millones de barriles diarios en la producción.
  • Tipos de cambio: La relación entre divisas se ha visto afectada por el desacople temporal en la subida de los tipos de interés. Desde mediados de 2021, algo más de 20 % frente al euro. Entonces un euro costaba 1,22 dólares mientras que en otoño de 2022, un euro cuesta algo menos de un dólar. La apreciación del dólar implica la depreciación (la pérdida de valor) del euro frente a esa moneda.

Los diferenciales de tipos de interés hacen que el dinero se desplace donde recibe mayor rentabilidad y, dado que la FED comenzó su ciclo de subidas primero, aumentó el atractivo del dólar frente al euro. Además, la eurozona está vendiendo enormes cantidades de euros para importar energía resultando en un rápido incremento del déficit comercial, lo que también pesa en una mayor debilidad de la moneda.

Estas variaciones no son inocuas en la economía. Al apreciarse una moneda, la demanda agregada tiende a contraerse por su lado externo ya que las exportaciones se encarecen y las importaciones se abaratan. Al mismo tiempo, la apreciación de la moneda reduce el componente inflacionario de las importaciones de un país pues, como se ha señalado, las abarata. Ambos efectos tienden, por un lado, a frenar la actividad económica y, por otro, a reducir el crecimiento de los precios.

Los efectos en la moneda que se deprecia son exactamente los contrarios, lo que dificulta, en este caso para la eurozona, el control de la inflación y la expansión de la demanda agregada.

En este escenario, ¿podía no haber endurecido el BCE las condiciones de financiación de la economía europea? La respuesta a esta pregunta podría haber sido sí: el BCE podría haber esperado que se produjeran acuerdos en torno a la política de rentas (control de precios y salarios). Sin embargo, si la dificultad de concretar una política de este tipo es elevada en un solo país como España, la enorme heterogeneidad de situaciones entre los 19 países que conforman el euro habría hecho, creemos, esa espera demasiado larga. Lo que no obsta, por otro lado, para señalar que ambas políticas deberían actuar simultáneamente en aras de minimizar el periodo de dolor en la economía europea.

En la situación actual, con Europa siendo golpeada por distintos frentes tanto económicos como geopolíticos, la incertidumbre es enorme y la ruta que siga el BCE en sus próximas actuaciones dependerá de factores externos (como la guerra, el funcionamiento de las cadenas de valor, etcétera). Sin embargo, la credibilidad de la institución y del euro seguirá siendo la tarea más difícil a la que el BCE se ha enfrentado desde su creación.

El equilibrio a conseguir es difícil pues un exceso de celo en la lucha contra la inflación podría implicar una recesión económica, con los elevados costes sociales que ello implica. En sentido contrario, una elevada laxitud en sus actuaciones podría llevar a la pérdida de control sobre la evolución de los precios y, consecuentemente, al deterioro de la credibilidad que ha tenido el Banco Central Europeo desde su nacimiento, en junio de 1998.

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