Descubre el Impactante Inicio, Desarrollo y Fin del Porfiriato en Méxicopost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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El Porfiriato fue un período de la historia política de México durante el cual la nación estuvo bajo el control autoritario del militar oaxaqueño José de la Cruz Porfirio Díaz Mori (1830-1915). Fue una etapa de estabilidad política basada tanto en el establecimiento de acuerdos como en el autoritarismo, la represión política y la censura de prensa. Este período de la historia mexicana tuvo lugar entre 1876 y 1911, en el que México estuvo gobernado por Porfirio Díaz. El régimen de Porfirio Díaz se inició en 1876 y culminó formalmente en 1911, con su renuncia. Porfirio Díaz y el Porfiriato marcaron la historia de la segunda mitad del siglo XIX e inicios del siglo XX en México. En los años del Porfiriato, Porfirio Díaz ocupó la presidencia durante varios mandatos consecutivos, excepto por un lapso de cuatro años en el que asumió otro político (el general Manuel González Flores), pero sometido a su autoridad. La dictadura de Porfirio Díaz duró 35 años (si se cuentan los años del gobierno de González Flores).

El Inicio del Porfiriato: Ascenso al Poder de Porfirio Díaz

Porfirio Díaz nació en Oaxaca el 15 de septiembre de 1830. Él había sido un destacado militar durante la Guerra de Reforma (1858-1861) y la segunda intervención francesa en México (1862-1867), especialmente en esta última, donde recibió honores como héroe tras recuperar Puebla y la Ciudad de México del dominio extranjero. En 1872, tras la muerte de Juárez, Sebastián Lerdo de Tejada asumió la presidencia. En 1876, Díaz se rebeló militarmente contra su reelección y consiguió apoyo debido a la impopularidad del presidente. Inició con el triunfo de la insurrección del Plan de Tuxtepec en 1876. Gracias a este golpe de Estado, Porfirio Díaz alcanzó la presidencia de la nación en 1876 y convocó a elecciones para el año siguiente, donde obtuvo la victoria. El general Porfirio Díaz se hizo cargo del poder ejecutivo en abril de 1877 después de triunfar en las elecciones a las que había convocado Juan N. Méndez. Díaz procuró apegarse a las normas legales y al principio de no reelección que lo había llevado al poder. Porfirio Díaz llegaría al poder abrazado de la "no a la reelección", al estar contrario a un nuevo periodo de Sebastián Lerdo de Tejada.

Características y Desarrollo del Régimen Porfirista

El régimen de Porfirio Díaz se caracterizó por el control político, el fomento de la industrialización y el apoyo a la gran propiedad agrícola.

Estabilidad Política y Autoritarismo

Porfirio Díaz pertenecía al Partido Liberal, que había establecido una república en México en 1867 tras vencer a las fuerzas conservadoras. Por esta razón, combinó sus ideas liberales con el proyecto de alcanzar una pacificación social a cualquier costo, aunque fuera una “paz forzada” (es decir, impuesta por la fuerza). Así, instauró un régimen autoritario bajo la consigna de “orden y progreso”. Esto fue posible porque era muy popular entre los militares, lo que le permitió reformar el ejército y subordinar la policía federal y la policía rural al gobierno central. Así, ejerció la represión política y mantuvo el orden autoritario en todo el país. La política durante el Porfiriato estuvo mayormente subordinada a la voluntad del dictador y a su alianza con los militares. La represión política fue un recurso habitual del Estado durante el Porfiriato, especialmente en el período de 1890 a 1908, en el que se acentuaron su centralismo, su paternalismo y su autoritarismo, todo justificado con el argumento de que era necesaria la pacificación forzosa del país. Porfirio Díaz prácticamente no permitió a los gobernadores ni a las autoridades locales ejercer libremente su poder; él tomaba todas las decisiones. La censura de prensa violentaba la libertad de imprenta consagrada en la Constitución de 1857 y se amparaba en la llamada Ley Mordaza de 1882, que permitía al régimen de Porfirio Díaz ejercer una censura selectiva contra los medios que criticaban al gobierno e incluso encarcelar a sus periodistas. Si bien las políticas económicas del General trajeron consigo la modernización y crecimiento de la economía mexicana, el porfiriato se caracterizó por ser un régimen represivo que recurría a la fuerza para imponerse, cuando no funcionaban las prácticas de conciliación.

Modernización Económica e Inversión Extranjera

El porfiriato fue el régimen de gobierno en el que México como país logra una estabilidad, económica y política por primera vez. La estabilidad que trajo el Porfiriato se alineaba bajo el lema del régimen: ”Poca política y mucha administración”. Porfirio Díaz promovió la modernización y las inversiones extranjeras, especialmente en la industria y los ferrocarriles. La continuidad del Porfiriato se tradujo en un auge material, fruto de la apertura a la inversión extranjera y de la liquidación de los terrenos ociosos, que fueron vendidos a propietarios privados. Estos se convirtieron en grandes terratenientes, mientras que la mayoría de los campesinos permanecía sin tierras. Durante este periodo la economía fue atendida de manera especial por el régimen mediante políticas públicas que consistieron en la reforma de las instituciones y métodos de las finanzas públicas con el objeto de fomentar la construcción de infraestructura básica. Como resultado de estas políticas, se unificó el mercado interno, se activó el crédito y las inversiones extranjeras y se expandió enormemente la red ferroviaria. También mejoró el abasto en el país y aumentaron las exportaciones, en especial las de plata. Durante su proceso de administración logró modernizar la industria en México, atraer inversionistas, eliminar la deuda externa y logró el primer superávit de la historia del México Independiente. Asimismo, se agudizó la concentración de la riqueza y de la tierra en pocas manos. El auge económico transformó el país de pobre y decadente, a uno en vías de desarrollo. Fortaleció el sistema en diversos ámbitos, su evidencia más fuerte está en las importantes acciones administrativas logradas durante su gobierno, tales como: “Bellas Artes”, “El ángel de la Independencia”, la ampliación de la red telegráfica, el establecimiento de los teléfonos; las innovaciones tecnológicas realizadas en el sector minero, y el apoyo que dio a la inversión nacional y extranjera, entre otras.

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Aspectos Sociales y Culturales

Durante el Porfiriato, rigió en México una filosofía positivista, que estimuló entre otras cosas el estudio de la historia y la construcción de un discurso histórico orientado a favorecer la unión nacional. El positivismo del Porfiriato planteaba que el conocimiento científico aplicado a la administración y la modernización del país debía conducir al progreso social y económico. También se invirtió mucho en la educación nacional, en términos muy modernos: laica, gratuita y obligatoria, tal como establecía la Ley Reglamentaria de Educación promulgada en 1891. Por otra parte, se aprobó en esta época una ley para crear la Universidad Nacional de México, alejada de la influencia de la Iglesia católica y de la Real y Pontificia Universidad de México, que era considerada un símbolo virreinal. La literatura fue una de las artes más destacadas durante el Porfiriato. A ello contribuyeron autores que se habían formado en el Liceo Hidalgo y que habían sido influenciados por el Romanticismo. Además, con la restauración de la República en 1867, habían surgido grupos de escritores con un proyecto estético común, que en muchos casos continuaron su obra durante los años del Porfiriato, como Ignacio Manuel Altamirano, Guillermo Prieto, Manuel Payno, Ignacio Ramírez, Vicente Riva Palacio. Sin embargo, durante la etapa del gobierno de Díaz, el país experimentó un periodo que se ha conocido como “la paz de la esclavitud” ya que se logró con la represión violenta de cualquier intento rebelde, lo que también incluía cualquier intento de expresión en contra del régimen. Este periodo se caracteriza por disturbios y brotes constantes de rebeldía del pueblo bajo, del indio y del campesino despojado de sus tierras quienes protestaban contra la injusticia de los terratenientes beneficiados por la dictadura porfirista. Esto generó a la larga una creciente conflictividad social, que se manifestó en las huelgas obreras y en la resistencia de diversos grupos indígenas, que, como los yaquis, mayos y mayas, defendieron sus territorios contra las fuerzas del gobierno y los latifundistas.

Política Exterior

La política exterior del Porfiriato buscó restablecer relaciones diplomáticas con distintas potencias, luego de que México rompiera relaciones con algunas de ellas durante la segunda intervención francesa, entre 1862 y 1867, y de que Díaz llegara al gobierno tras una rebelión armada.

Periodos Presidenciales de Porfirio Díaz

Porfirio Díaz fue presidente de México en siete periodos.

  1. Primer Periodo: Del 5 de mayo de 1877 al 30 de noviembre de 1880. En este periodo, el general Porfirio Díaz se hizo cargo del poder ejecutivo en abril de 1877 después de triunfar en las elecciones a las que había convocado Juan N. Méndez. Díaz procuró apegarse a las normas legales y al principio de no reelección que lo había llevado al poder.
  2. Segundo Periodo: 1884-1888. Una vez que se acabó el periodo de Manuel González, nuevamente hubo elecciones presidenciales en las que resultó vencedor el General Porfirio Díaz. Desde este momento, se considera que Díaz ya tenía presente la idea de perpetuarse en el poder, por lo que logró lo que parecía imposible: modificó sucesivamente la Constitución de 1857, que permitiría la reelección indefinida.
  3. Tercer Periodo: 1888-1892. En este período, Díaz modifica nuevamente la Constitución de 1857. De este modo, se destruyó el principio de la “no reelección” el cual, Díaz utilizó previamente como insignia durante la rebelión de Tuxtepec.
  4. Cuarto Periodo: 1892-1896. La constitución se modifica nuevamente para permitir que Díaz se reelija, esto anuló el principio de la “No Reelección” defendido por el mismo general. Es así como dio inició su 4° periodo. En esta gubernatura comenzaron las amenazas de una crisis económica producida por la pérdida de cosechas, por la depreciación de la plata en el mercado mundial y por el alto tipo de cambios sobre el extranjero. De este modo, la deuda exterior se duplicó ya que tenía que ser pagada con los nuevos tipos de cambio. Bajo este peligro, Don José Limantour, arregló la hacienda pública.
  5. Quinto Periodo: 1896-1900. En esta época, los científicos y especialistas en administración pública adquirieron poder con el gobierno del general Díaz. José Ives Limantour se convirtió en el elemento más influyente del régimen, después, del dictador. Lo más importante de este periodo fue: “La conversión de la deuda pública mexicana”, pagadera en oro.
  6. Sexto Periodo: 1900-1904. Al terminar su quinto período, Díaz trató de separarse de la presidencia pensando en una combinación política que lo sustituyera en el gobierno. Por ejemplo, Limantour, quien era el candidato presidenciable de los científicos o, dado el caso, el general Bernardo Reyes, quien era el representante de los militares.
  7. Séptimo Periodo: 1904-1910. En 1904, aparece como único candidato el general Díaz; pero los científicos lograron reformar la constitución y crearon la vicepresidencia de la república. El objeto era llevar a este puesto a un elemento representativo del gobierno científico y, en consecuencia, asegurar la sucesión presidencial en manos del grupo científico. Hechas las elecciones, el 1 de diciembre de 1904, los científicos protestaron ante el congreso de la unión del presidente Porfirio Díaz y el elegido vicepresidente Ramón Corral para el periodo que terminaría el 30 de noviembre de 1910.

El Declive y Fin del Porfiriato

Para 1900 el régimen entró en crisis al ser golpeado por las crisis internacionales recurrentes de ese periodo y las ambiciones de diversos grupos por suceder al ya anciano presidente, quien, no obstante, logró reelegirse en 1904 y 1910. En 1908, Porfirio Díaz concedió una entrevista al periodista norteamericano James Creelman, en la cual afirmó que México ya estaba preparado para tener elecciones libres. En dicha publicación Díaz declaró: "He esperado pacientemente que llegue el día en que el pueblo de la República Mexicana esté preparado para escoger y cambiar sus gobernantes en cada elección, sin peligro de revoluciones armadas, sin lesionar el crédito nacional y sin interferir con el progreso del país." Estas declaraciones llenaron de optimismo y esperanza a mucha gente, que de inmediato comenzó a organizarse para participar en las elecciones de 1910. A raíz de estas declaraciones, se crearon partidos políticos de oposición para las elecciones que se llevarían a cabo en 1910, destacando el partido Anti-reeleccionista. El 16 de septiembre de 1910 el régimen de Díaz parecía haber llegado al cénit de su poder, con suntuosas ceremonias para conmemorar el centenario del día en que el cura Miguel Hidalgo proclamó la independencia de México. El 5 de junio de 1910, poco antes de las elecciones, se había arrestado a Francisco Madero acusado de sedición. El 21 de junio se celebraron las elecciones en medio de masivas acusaciones de fraude por parte del Partido Antirreeleccionista. El gobierno declaró que la lista electoral de Díaz y Corral había resultado reelegida, y que ninguna candidatura de oposición había recibido suficientes votos como para ser miembros del Congreso. Se sofocaron algunas revueltas esporádicas a nivel local en Valladolid, en Yucatán, y en Veracruz, y el gobierno estaba convencido de que ahora tenía el completo control sobre la situación. Estaba tan confiado que el 22 de julio dejó a Madero libre bajo fianza.

El fin del Porfiriato llegó de forma abrupta, Porfirio Díaz y su gobierno estaban convencidos que tenían el completo control y creían que una revolución general era imposible. Sin embargo, el descontento político y social desató una rebelión. El 6 de octubre, Madero había escapado de San Luis Potosí, donde estaba bajo fianza en espera de juicio, y desde San Antonio, Texas, anunció un programa bajo el nombre del Plan de San Luis Potosí. Acusando a Díaz de haber llevado a cabo elecciones fraudulentas, Madero asumió el cargo de presidente provisional y convocó al pueblo a la revuelta el 20 de noviembre de 1910. En este año estalló una rebelión masiva encabezada por Francisco I. Madero. La revuelta no se materializó en Coahuila, el estado natal de Madero en el que él había puesto todas sus esperanzas, y el intento de rebelión llevado a cabo por Aquiles Serdán, el líder del Partido Antirreeleccionista en Puebla, fue aplastado por las autoridades porfiristas. Pero para sorpresa tanto de Díaz, que había tomado posesión el día 1 de diciembre, como de Madero, el movimiento popular estalló en las montañas del oeste de Chihuahua, y bajo la dirección de Pascual Orozco y Pancho Villa, los revolucionarios pronto se hicieron con el control de gran parte del estado. El 14 de febrero de 1911, Madero cruzó la frontera y asumió el liderazgo de los revolucionarios de Chihuahua. Entre febrero y marzo las revueltas locales se empezaron a extender por todo México. Emiliano Zapata encabezó una rebelión campesina en Morelos, mientras Jesús Agustín Castro, Orestes Pereira y Calixto Contreras se levantaban en la Laguna. Se produjeron revueltas de menor envergadura por todo el país, y hacia el 21 de abril de 1911 la mayor parte del campo mexicano estaba en manos de los revolucionarios. En marzo, el prestigio de la administración Díaz había sufrido un duro golpe cuando el presidente Taft movilizó a 20.000 hombres a lo largo de la frontera mexicano-norteamericana y envió barcos de guerra norteamericanos a los puertos mexicanos. Aunque el gobierno norteamericano afirmaba oficialmente que la movilización pretendía reforzar las leyes de neutralidad, era obvio que aquel no era un movimiento neutral.

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A finales de mayo de 1911, los generales Pascual Orozco y Francisco Villa tomaron Ciudad Juárez, Chihuahua, lo que representó el triunfo de los rebeldes. El 21 de mayo de 1911, Madero y el gobierno federal firmaron el tratado de Ciudad Juárez, que contemplaba la dimisión de Díaz y Corral antes de finales de mayo, y el nombramiento de Francisco León de la Barra, que no había participado en la Revolución, como presidente provisional. Porfirio Díaz fue derrotado militarmente y en el terreno político, renunció a la presidencia el 25 de mayo de 1911 y abandonó el país para siempre. El gobierno provisional convocaría elecciones en octubre de 1911, y mientras tanto se disolvería el ejército revolucionario. Muchos seguidores de Madero se opusieron firmemente al tratado pensando que se renunciaba a una victoria inminente; sin embargo, Madero aceptó las condiciones y en los meses siguientes colaboró con el gobierno provisional para ponerlas en práctica, especialmente haciendo todo lo posible por lograr la disolución del ejército que le había proporcionado la victoria. Después de alguna vacilación, incluso respaldó los esfuerzos realizados por el gobierno provisional para desarmar por la fuerza a los revolucionarios de Morelos, encabezados por Emiliano Zapata. El 15 de octubre de 1911, Madero fue elegido presidente por abrumadora mayoría en las elecciones probablemente más limpias que el país había tenido en toda su historia. Porfirio Díaz sucumbía bajo este mismo lema en 1910 durante el desenvolvimiento de la Revolución Mexicana.

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