El juicio moral es un acto mental que permite diferenciar entre lo correcto e incorrecto. Es una valoración que la persona realiza frente a una acción, juzgando si es buena o mala, siendo la aptitud de cada individuo para afirmar o negar el valor moral de una situación determinada. Mientras que la moral es relativa a las conductas de las personas desde el punto de vista de la bondad o maldad, el juicio es la facultad de entendimiento que permite discernir y juzgar.
Por otro lado, un juicio ético es la facultad de razonar y determinar qué acción, conducta o actitud es la más adecuada de entre un conjunto de alternativas, en función del sistema de valores que compartimos con la sociedad donde vivimos. El juicio ético es aquel que nos permite identificar, en una situación o circunstancia determinada, cuál es el dilema ético que se nos plantea y, en consecuencia, nos ayuda a analizar cuál de las opciones con que contamos es la que más se ajusta a nuestra situación. Asimismo, el juicio ético nos indica cuál es el modo más conveniente de aplicar nuestras determinaciones a la hora de solucionar el problema al que nos estemos enfrentando.
Diferencias fundamentales y desarrollo del juicio
El juicio ético y el juicio moral son cosas diferentes. El juicio ético es un juicio teórico y, por ende, se diferencia netamente del juicio práctico que da inicio al acto moral. Los juicios éticos son fórmulas morales que constituyen la ciencia de la moral, pero no su realización, mientras que los juicios prácticos son el acto voluntario por el cual se vuelve efectiva una formulación ética.
El tema sobre el desarrollo del juicio moral nos invita a reflexionar sobre las razones que tenemos para actuar. Kohlberg elaboró una investigación empírica para establecer distintos niveles del desarrollo del juicio moral, los cuales se resumen a continuación:
| Nivel | Descripción |
|---|---|
| Preconvencional | Los niños obedecen a sus padres ciegamente y actúan por miedo al castigo. |
| Convencional | Prevalece el deseo de cumplir con las normas, actuar con reciprocidad y cuidar las instituciones. |
| Posconvencional | Se actúa con base en principios éticos universales, con un sentido de justicia, imparcialidad y respeto a la dignidad. |
Perspectivas críticas: Justicia y Cuidado
Carol Gilligan, discípula de Kohlberg, cuestionó la taxonomía de su maestro y objetó que los resultados no explicaban las diferencias de la motivación moral entre mujeres y hombres. Gilligan propuso que no sólo debía identificarse el juicio moral con el concepto de justicia, sino que también era necesario agregar el concepto de cuidado. Para Gilligan, las mujeres construyen su autonomía por medio de vínculos emocionales y en la relación con los demás, apuntando hacia una ética del cuidado, de ayuda mutua y de cooperación.
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Emitir un juicio moral sobre un comportamiento o una situación implica decidir si consideramos que está bien o mal. No se trata de emitir una simple opinión, sino de ofrecer razones o argumentos que fundamenten el juicio. Es más, ni siquiera se trata de explicar por qué ha ocurrido algo, sino de justificarlo, pues solo si encontramos razones que prueben que lo ocurrido o la situación son justas, podremos emitir una evaluación moral positiva.
Resulta, en principio, sencillo evaluar moralmente las consecuencias, pues fundamentalmente está moralmente mal infligir un daño físico o moral a otra persona. Sin embargo, nos encontramos en una época en la que hay una cierta ceguera moral caracterizada precisamente por no percibir los valores morales, provocada por una sociedad en exceso individualista y consumista. El discernimiento moral necesario para evaluar las situaciones concretas debe esforzarse por percibir los valores que están presentes en cada caso concreto.
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