Desde tiempos antiguos, la congregación de los siervos de Dios ha sido un componente vital de su adoración y crecimiento espiritual. Por ser Jehová Dios el Soberano universal, tiene el derecho de decretar que sus siervos se congreguen y de fijar el tiempo y lugar para hacerlo. Toma medidas como estas con la intención de favorecer a sus siervos. En tiempos pasados, las asambleas del pueblo de Dios cumplieron cometidos diferentes, si bien todas contribuyeron a unificarlo, pues todos los presentes escucharon simultáneamente lo mismo.
El Origen Bíblico de las Convocaciones
En la Biblia se emplean diversas expresiones hebreas y griegas para referirse a una reunión. Estos términos resaltan la importancia y el propósito divino detrás de tales congregaciones.
- ʽe·dháh: Una expresión muy común en el texto hebreo que proviene de la raíz ya·ʽádh, cuyo significado es “nombrar; designar”, y por lo tanto se refiere a un grupo de personas reunidas por designación.
- moh·ʽédh: Esta palabra hebrea procede asimismo de la raíz ʽe·dháh y significa “tiempo señalado” o “lugar señalado”. Se emplea 223 veces en las Escrituras Hebreas, como, por ejemplo, en la expresión “la tienda de reunión” y en relación con las fiestas estacionales.
- miq·ráʼ: Un vocablo hebreo cuyo significado es “convocación”, que procede del verbo raíz qa·ráʼ (llamar). Se emplea en Isaías 4:5 con referencia al monte Sión, llamado en este caso “lugar de convocación”. Además, su uso es frecuente por hallarse en la expresión “convocación santa”.
- qa·hál: Relacionada con un verbo que significa “convocar; congregar”, suele usarse para designar a la congregación como grupo organizado. A veces se emplea la forma sustantiva qa·hál (congregación) conjuntamente con ʽe·dháh (asamblea).
- ʽatsa·ráh: Entre los términos hebreos, se traduce por “asamblea solemne” y se usa en relación con la fiesta de las cabañas y la Pascua.
- sohdh: Esta palabra hebrea se empleaba para designar reuniones íntimas de diversa índole, que significa “habla confidencial; intimidad”.
- ek·klē·sí·a: Una palabra griega (de ek, “fuera de”, y klḗ·sis, “llamada”) que se suele utilizar en la Septuaginta para traducir el término hebreo qa·hál (congregación) y a veces ʽe·dháh (asamblea). Por lo general, en las Escrituras Griegas Cristianas, ek·klē·sí·a se traduce por “congregación”, y es así como se vierte en Hechos 7:38, donde se usa con referencia a la congregación de Israel.
- sy·na·gō·guḗ: Esta voz griega (“juntamiento”; de syn, “juntamente”, y á·gō, “traer”) se emplea a veces para traducir ʽe·dháh (asamblea). La palabra sy·na·gō·guḗ aparece en Hechos 13:43 (“asamblea de la sinagoga”) y en Santiago 2:2 (“reunión”).
Asambleas en el Israel Antiguo
En las Escrituras hay bastantes referencias relacionadas con asambleas de carácter constructivo en sentido espiritual. Sin embargo, también se habla de asambleas con una intención inicua o injusta. Por ejemplo, para denominar a los partidarios del rebelde Coré se usó la expresión “su entera asamblea”. En una de sus oraciones a Jehová, David dijo: “La mismísima asamblea de los tiránicos ha buscado mi alma”. También, cuando Demetrio el platero instigó a la gente de Éfeso para que se opusiese a Pablo, “unos gritaban una cosa y otros otra; porque la asamblea estaba en confusión, y la mayoría de ellos no sabía por qué razón se habían reunido”.
En armonía con las instrucciones que Dios les había dado, Moisés y Aarón reunieron en Egipto a todos los ancianos de Israel, les expusieron todas las palabras de Jehová, ejecutaron señales y el pueblo creyó. Más tarde, como había ordenado Dios, el pueblo se reunió al pie del monte Sinaí (Horeb) y allí vivió una impresionante experiencia, pues llegó a ser testigo de la presentación de la Ley. Jehová le mandó a Moisés en el desierto que hiciese dos trompetas de plata que se usarían para convocar a la asamblea y para levantar el campamento. Si se tocaban ambas, toda la asamblea acudiría a la convocación, mientras que si solo se hacía tocar una, acudirían únicamente los principales de Israel. El lugar concertado para reunirse era a la “entrada de la tienda de reunión”.
Tiempo después, por voluntad de Jehová, los israelitas se reunieron con regularidad en el templo de Jerusalén con motivo de las tres grandes fiestas anuales. En ciertas convocatorias, al pueblo de Israel podían representarlo “los principales de la asamblea” o los “ancianos”. Cuando había que dirimir casos judiciales, un determinado grupo de personas se reunía a la entrada de la ciudad. Una vez reunidos, allí o en cualquier otro lugar, la decisión no se tomaba por procedimientos democráticos, sino, más bien, ancianos respetados imbuidos de un espíritu teocrático sopesaban los hechos a la luz de la ley divina y entonces exponían su decisión. En Israel toda la asamblea podía tomar parte en la ejecución de la pena capital si el mal cometido exigía su aplicación.
Lea también: Liderazgo educativo y la innovación del Programa Happy
Fiestas y Convocaciones Solemnes
Las asambleas generales celebradas en Israel solían ser fiestas religiosas, asambleas solemnes o acontecimientos de importancia nacional sobre los que en ciertas ocasiones informaban al pueblo corredores que iban anunciando la convocación. El sábado semanal era un día de “descanso completo, una convocación santa”, un día dedicado a la consideración de la Palabra de Dios. También se conmemoraban la observancia de la luna nueva, el día del toque de trompeta, el Día anual de Expiación, la Pascua y, tiempo después, la fiesta del Purim, así como la fiesta de la dedicación.
Aparte de estas, había otras tres “fiestas periódicas de Jehová” de carácter anual: la fiesta de las tortas no fermentadas, la fiesta de las semanas (después llamada Pentecostés) y la fiesta de las cabañas. Sobre estas tres fiestas, Dios había decretado: “En tres ocasiones del año se presentará todo varón tuyo delante del rostro del Señor verdadero, Jehová”. En reconocimiento del gran valor espiritual de estas celebraciones, muchos varones israelitas procuraban asistir a ellas con toda su familia. Además, Moisés especificó que cada siete años, los hombres, las mujeres, los niños y los residentes forasteros de Israel debían congregarse durante la fiesta de las cabañas en el lugar que Dios escogiese, ‘a fin de que escucharan y a fin de que aprendieran, puesto que tenían que temer a Jehová su Dios y cuidar de poner por obra todas las palabras de la ley’.
Por consiguiente, se ve que se dispusieron medios para que los israelitas se reunieran con mucha frecuencia y examinaran juntos la Palabra de Dios y sus propósitos. Terminada la construcción del templo, Salomón convocó una gran asamblea en Jerusalén con el objeto de dedicar aquel impresionante edificio. Las asambleas anuales constituían una experiencia muy grata y provechosa espiritualmente, como ocurrió en el caso de la Pascua celebrada en tiempos de Ezequías, en la que “llegó a haber gran regocijo en Jerusalén”. En los días de Nehemías hubo otra convocación que resultó en un “regocijo muy grande”. Esdras leyó del libro de la ley de Moisés ante todos los que se habían congregado en Jerusalén, ante “todos los de suficiente inteligencia como para escuchar”, y todos estuvieron atentos. Gracias a la instrucción que Esdras y otros levitas impartieron, los asistentes se regocijaron “porque habían entendido las palabras que se les habían dado a conocer”.
Reuniones Cristianas y su Importancia
Durante el cautiverio judío, o poco después, se empezaron a usar las sinagogas. Con el tiempo, se abrieron sinagogas en muchos lugares, y las ciudades grandes llegaron a tener más de una. Eran sobre todo centros docentes en los que se leían y enseñaban las Escrituras, aunque también fueron lugares de oración y culto a Dios. Jesús y sus discípulos acostumbraban a ir a las sinagogas a impartir instrucción y alguna palabra de estímulo a los presentes. Debido a que en las sinagogas se leían las Escrituras con regularidad, Santiago pudo decirle al cuerpo gobernante cristiano, que se hallaba en Jerusalén: “Desde tiempos antiguos Moisés ha tenido en ciudad tras ciudad quienes lo prediquen, porque es leído en voz alta en las sinagogas todos los sábados”. Los aspectos básicos del culto practicado en las sinagogas se reprodujeron en los lugares de reunión de los cristianos: lectura y explicación de las Escrituras, palabras de estímulo, oración y alabanzas a Dios.
En varias ocasiones, como en el Sermón del Monte, grandes multitudes de personas se congregaron en torno a Jesús para escuchar sus dichos, de lo que derivaron muchos beneficios. Estas reuniones multitudinarias no eran asambleas organizadas con anterioridad, pero a veces duraron suficiente tiempo como para requerir que se diese de comer a todos los presentes, circunstancia que Jesús resolvió multiplicando milagrosamente los alimentos. Jesús reunía con frecuencia a sus discípulos para impartirles enseñanza espiritual, y después de su muerte, continuaron reuniéndose, como en el Pentecostés de 33 E.C., cuando se derramó espíritu santo sobre todos los que se habían congregado. Por lo general, los cristianos primitivos se reunían en pequeños grupos, si bien hubo ocasiones en las que se llegó a reunir “una muchedumbre bastante grande”.
Lea también: Todo sobre la 13.ª Reunión Anual de la Asociación Link
La importancia de obtener beneficio pleno de las reuniones que Jehová provee para el enriquecimiento espiritual de su pueblo se puso de manifiesto en la observancia anual de la Pascua. Todo varón limpio ceremonialmente que no guardase la Pascua debido, no a haberse ausentado por hallarse de viaje, sino por desinterés, tenía que ser muerto. El mensaje que el rey Ezequías envió para la conmemoración de una Pascua decía en parte: “Hijos de Israel, vuélvanse a Jehová [...], no endurezcan su cerviz como lo hicieron sus antepasados. Den lugar a Jehová y vengan a su santuario que él ha santificado hasta tiempo indefinido, y sirvan a Jehová su Dios, para que la cólera ardiente de él se vuelva de contra ustedes. [...] Jehová el Dios de ustedes es benévolo y misericordioso, y no apartará de ustedes el rostro si se vuelven a él”. La no comparecencia deliberada hubiese indicado fuera de toda duda que la persona le daba la espalda a Dios. Si bien es cierto que los cristianos no celebran fiestas como la Pascua, Pablo los insta a no abandonar las reuniones periódicas del pueblo de Dios, al decir: “Y considerémonos unos a otros para incitarnos al amor y a las obras excelentes, sin abandonar el reunirnos, como algunos tienen por costumbre, sino animándonos unos a otros, y tanto más al contemplar ustedes que el día se acerca”.
Asambleas Modernas de los Testigos de Jehová
La tradición de congregarse para la instrucción divina continúa vigorosamente en la actualidad. Miles de personas asistieron a la reunión anual número 130 de la corporación Watch Tower Bible and Tract Society of Pennsylvania, y también a la número 128. Estas reuniones sirven como un punto de encuentro crucial para la comunidad. Además, la Escuela Bíblica de Galaad, que lleva setenta años preparando misioneros, ha sido fundamental para la educación. Desde 1943, la Escuela de Galaad ha ayudado a muchos testigos de Jehová a aumentar sus conocimientos sobre Dios. Ejemplos recientes incluyen la graduación de la clase 134, celebrada el 9 de marzo de 2013, donde cuarenta y ocho estudiantes de todo el mundo terminaron un curso bíblico intensivo de cinco meses. Los estudiantes también se graduaron el 14 de marzo de 2015. El programa de estas graduaciones incluyó discursos y entrevistas, y los instructores de la clase y otros oradores animaron a los estudiantes a imitar la actitud humilde de Jesús. Más de diez mil invitados disfrutaron de este gozoso evento que se celebró el 14 de septiembre de 2013. Los Testigos irlandeses recibieron a sus hermanos de otros países que asistieron a la asamblea especial de 2012 “Protejamos el corazón”.
La Asamblea Anual de 2025: "Adoración Pura"
Los testigos de Jehová invitan a su serie de asambleas anuales, que en 2025 abordará como temática principal “Adoración pura”, un tema que sigue despertando interés entre personas que reflexionan sobre la sinceridad en la fe y la espiritualidad. En 2024, cerca de 13 millones de personas asistieron a más de 6.000 asambleas de tres días realizadas en distintas partes del mundo.
El polideportivo UENO COP Arena, ubicado en el predio del Comité Olímpico Paraguayo, será escenario de la asamblea anual de los testigos de Jehová, bajo el lema “Adoración Pura”. Este evento, de carácter internacional, se desarrollará durante tres fines de semana consecutivos, iniciando el 29 de agosto y extendiéndose hasta el 14 de septiembre. La convocatoria, abierta al público y de acceso gratuito, reunirá a más de 6.000 asistentes provenientes de distintos puntos del país y del extranjero. Se prevé que esta afluencia de visitantes genere un impacto positivo en la economía local, especialmente en los sectores hotelero, gastronómico y de transporte.
Un Programa Centrado en la Espiritualidad
Durante los tres días de cada fin de semana, los participantes podrán disfrutar de un programa cuidadosamente diseñado que incluye discursos, entrevistas y proyecciones audiovisuales basadas en principios bíblicos. Sergio Golasik, portavoz de los testigos de Jehová en Paraguay, expresó: “Nos alegra poder llevar a cabo una nueva edición de este programa en UENO COP Arena, en colaboración con las autoridades locales. Será una buena oportunidad para brindar claridad a muchas personas que buscan una esperanza. ¿Por qué están tan felices esas personas? Porque están en una de nuestras asambleas. Tal como a los siervos de Dios del pasado, a quienes se les mandó reunirse tres veces al año, nosotros estamos deseando reunirnos en grandes grupos (Deuteronomio 16:16). Anualmente celebramos tres reuniones de este tipo: dos asambleas de circuito, de un día cada una, y una asamblea regional, de tres días.
Lea también: Guía para una Reunión de Cierre de Auditoría Exitosa
Estas asambleas fortalecen nuestros lazos de hermandad. A los israelitas les daba mucha alegría alabar a Jehová “en las asambleas”, y a nosotros también nos da mucha alegría adorarlo en ocasiones especiales en compañía de nuestros hermanos (Salmo 26:12, nota; 111:1). Esas reuniones nos dan la oportunidad de relacionarnos con Testigos de otras congregaciones y hasta de otros países. Al mediodía comemos juntos en el lugar de asamblea, lo que contribuye al ambiente agradable de estas ocasiones espirituales (Hechos 2:42). Impulsan nuestro progreso espiritual. Los israelitas se beneficiaban al entender las palabras de las Escrituras que se les enseñaban (Nehemías 8:8, 12). Nosotros también valoramos muchísimo la instrucción que recibimos en las asambleas. Cada una gira en torno a un tema bíblico. Mediante interesantes discursos y escenificaciones se nos enseña cómo hacer la voluntad de Dios. Además, nos anima oír relatos de personas que están superando con éxito las dificultades que sufrimos por ser cristianos en estos tiempos difíciles. En las asambleas regionales se presentan películas que dan vida a relatos de las Escrituras y nos enseñan valiosas lecciones.
