Desde la invasión ordenada por el presidente ruso Vladímir Putin el 24 de febrero de 2022, la guerra en Europa del Este continúa sin tregua. Sin embargo, el conflicto tiene raíces más profundas, ya que la guerra estalló en 2014 cuando Moscú anexó la península de Crimea tras un levantamiento que derrocó al presidente de Ucrania, amigo del Kremlin, Viktor Yanukovych.
Kiev ha reiterado sus acusaciones contra Moscú por diversas acciones que considera una escalada de la agresión. El comandante en jefe de las fuerzas armadas ucranianas, Ruslan Khomchak, denunció la "amenaza a la seguridad militar" de Ucrania por parte del ejército ruso, acusando a Moscú de acumular tropas a lo largo de la frontera con Ucrania, así como en la anexada Crimea. Además, Kiev acusó a Moscú y a los separatistas de utilizar material militar prohibido.
Escalada de Ataques y Violaciones de Tregua
La tensión se mantiene alta con constantes intercambios de ataques. Las autoridades ucranianas han denunciado la muerte de dos personas y 13 heridos en un reciente ataque ruso con 40 drones en la ciudad de Nikopol, en la provincia de Dnipropetrovsk. Según el gobernador de la región, Oleksandr Ganzha, distintos puntos del distrito de Nikopol fueron atacados por las fuerzas rusas, resultando en daños a "edificios administrativos, viviendas particulares y automóviles".
En el contexto de estas hostilidades, el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, acusó a Rusia de mostrar un "cinismo absoluto" por lanzar una ola de ataques que dejó al menos cinco muertos, a pesar de la inminencia de las treguas anunciadas por ambas partes. Por su parte, Rusia acusó a Ucrania de violar una tregua del Día de la Victoria acordada con mediación de Estados Unidos, al atacar territorio ruso y la anexionada península ucraniana de Crimea. El Ministerio de Defensa ruso señaló que "Pese a la tregua anunciada, las fuerzas ucranianas atacaron las posiciones de nuestras tropas con drones de asalto y artillería". Rusia estimó en 8.900 el número de violaciones ucranianas del alto el fuego, incluyendo más de 7.000 ataques con drones y más de mil ataques con tanques, artillería, lanzaderas y morteros desde la entrada en vigor del cese al fuego.
Respuesta de Rusia y Contexto de Seguridad Regional
Ante la situación, las autoridades rusas han blindado Moscú tras un masivo ataque ucraniano con drones contra Rusia. En tan solo una noche, se informó que fueron derribados 660 aparatos aéreos no tripulados sobre 12 regiones rusas, incluyendo la capital rusa con alrededor de 50 drones que no llegaron a sus objetivos. El alcalde de la región vecina de Tula, Dmitri Miliáyev, informó que las defensas abatieron 84 en su región. Según datos oficiales rusos, se trata del mayor ataque perpetrado contra el país, siendo el anterior el 17 de mayo con 556 drones abatidos. Tan solo en junio se abatieron 9.700 drones ucranianos.
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Paralelamente, las autoridades de la península de Crimea, anexionada por Rusia en 2014, han declarado la situación de emergencia en la región y en la ciudad portuaria de Sebastopol. Esta medida se tomó por razones económicas derivadas de los recientes ataques perpetrados por las fuerzas ucranianas contra el territorio. El gobernador de Crimea, Sergei Aksionov, indicó que esta declaración busca "normalizar" la situación y "garantizar el funcionamiento estable de todos los sectores" ante los desafíos que suponen los crecientes ataques.
En el plano diplomático, el presidente bielorruso, Alexandr Lukashenko, se reunió con su homólogo Vladímir Putin en Rusia después de una escalada de tensiones con Ucrania, que teme la entrada de Minsk en la guerra. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, confirmó que ambos líderes abordarían "diversos temas de cooperación comercial y económica, la implementación de proyectos económicos conjuntos y cuestiones relacionadas con la seguridad regional".
Esfuerzos Diplomáticos y Sanciones
Los intentos de resolución pacífica han enfrentado dificultades. El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, ha declarado que "Con el formato de Normandía, las cosas van mal", refiriéndose al grupo compuesto por Francia, Alemania, Ucrania y Rusia, que en 2015 acordaron los acuerdos de Minsk para reducir la escalada de los combates.
En cuanto a las sanciones, Ucrania ha prorrogado las existentes contra el complejo militar de Rusia y ha aplicado nuevas medidas contra 68 personas y entidades que ayudan a la guerra y promueven la ocupación de territorios ucranianos. Esto incluye empresas implicadas en la fabricación y modernización de armas, así como el desarrollo de drones y sistemas de intercambio de datos para las fuerzas rusas. Por otro lado, Ucrania informó que la moratoria a las sanciones dictadas por Estados Unidos contra las petroleras rusas Rosneft y Lukoil, decretada por el presidente Donald Trump en las primeras semanas de la guerra con Irán, no fue renovada y por ello vuelven a estar en vigor.
Intercambio de Prisioneros
A pesar de la intensidad del conflicto, Ucrania y Rusia lograron un nuevo intercambio de prisioneros de guerra, comprendiendo un total de 320 efectivos, 160 por cada bando. Este hecho fue confirmado por el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, y por el Ministerio de Defensa ruso, representando uno de los escasos puntos de acercamiento entre ambos países. Desde la invasión rusa en febrero de 2022, Kiev y Moscú han llevado a cabo unos 70 canjes de este tipo, a menudo con la mediación internacional de entidades como Emiratos Árabes Unidos.
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