Descubre La Ex Hacienda San Juan Bautista: Historia, Misterios y Secretos Reveladospost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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La historia nos permite conocer ese pasado para entender el presente que vivimos y construir un mejor futuro. La identidad está ligada a la historia y al patrimonio cultural. La identidad cultural no existe sin la memoria, sin la capacidad de reconocer el pasado, sin elementos simbólicos o referentes que le son propios y que ayudan a construir el futuro.

Orígenes y Contexto Geográfico

Cuautinchán se ubica aproximadamente a 50 minutos de la ciudad de Puebla (rumbo a la presa de Valsequillo). Este destino tiene una gran oferta de arte sacro colonial. En medio de valles se dibuja el trayecto compuesto por cuatro monasterios que se suceden uno a uno. Esta ruta inicia en Cuautinchán, continúa en Tecali y Tepeaca.

El Ex-Convento de San Juan Bautista en Cuautinchán

Aquí destaca el ex-convento de San Juan Bautista en Cuautinchán, el cual fue diseñado por el arquitecto español Francisco Becerra, en un estilo renacentista y fue terminado en 1590. La construcción del monasterio de Cuauhtinchán fue iniciada por los religiosos franciscanos alrededor del año 1527, fecha que sorprende por ser muy temprana.

En la época de la conquista de los españoles, Cuauhtinchán era una comunidad autónoma que pagaba tributo a la guarnición mexica que estaba ubicada en Tepeyacac, hoy Tepeaca. La conversión a la religión católica de los habitantes de Cuauhtinchán fue en épocas muy tempranas. De hecho, se piensa que esto sucedió entre 1527 y 1528, bajo la dirección de fray Juan de Rivas.

Hay más de una razón por la que este convento destaca entre los muchos majestuosos recintos que forman parte de la cultura conventual poblana, pero destaca lo siguiente: En su interior se encuentra el retablo más antiguo de América, que data de 1534, construido en madera por Nicolás Tejeda de Guzmán, quien lo había realizado para el Templo de San Francisco, de la ciudad de Puebla. Por el traslado, el retablo sufrió muchos daños y fue retocado por el pintor Juan Aru.

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El campanario del ex convento de San Juan Bautista en Cautinchán es la zona más alta del monasterio y mide más de 30 metros. La parroquia de San Juan Bautista, localizada al lado del convento, es ahora museo de arte religioso. El ex convento está abierto al público.

La Hacienda de San Juan Bautista Acocotla en Tlaxcala

La Hacienda de San Juan Bautista Acocotla se construyó durante los siglos XVIII y XIX. Actualmente está en ruinas, y sólo conserva algunos muros. Los espacios con los que contaba fueron: troje, machero, establo, capilla, calpanerías y casa del hacendado, el tipo de producción a la que estaba dedicada era agrícola y ganadera.

En 1955 fue una de las locaciones de la película “La Escondida”, estelarizada por María Félix y Pedro Armendáriz, dirigida por Roberto Gavaldón, basada en la novela homónima escrita por Miguel N. Lira en 1947.

El año de 1905 fue clave en la historia de Tlaxcala, sobre todo en esta región, pues comienzan a manifestarse públicamente las inconformidades contra la prolongada administración del coronel Prospero Cahuantzi. El dueño de esta Hacienda, en ese entonces, era Valentín de Villagómez, pero derivado de los constantes levantamientos armados que dieron origen a la Revolución Mexicana, Villagómez huye y deja al algarete su hacienda, de forma tal, que fue saqueada y robada, por lo que el gobierno del estado tuvo que intervenirla.

Para el año de 1915 pasa a ser propiedad de Valentín Gómez y Ríos, y, en 1927 perteneció a Claudina Fernández Viuda de Mier, quien a su vez heredo a Eloina Haro de Axiola, María de los Ángeles de Etchegaray, Manuel, Raúl y Jaime de Haro; mismos que el 11 de noviembre de 1947 venden a los señores de Tocatlán: Enrique Hernández, Aurelio Avendaño, Lázaro Hernández, Francisco Montes Valencia, Antonino Hernández y Manuel A. Romero.

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Actualmente en una de las paredes sobrevivientes de lo que fue la capilla de San Juan Bautista, se realizo un mural que reúne parte de la historia iconográfica de este municipio, pues en él se encuentra representada la toponimia del lugar, la fachada de la misma capilla, el puente ferroviario, el cerro del Quimicho y por supuesto las figuras estelares de la película la Escondida.

La Hacienda de San Juan Bautista en Guerrero

Pocas construcciones de estilo medieval y barroco encontramos en el estado de Guerrero. El castillo es un vetusto edificio, vestigio del casco de la hacienda de San Juan Bautista. Está oculto, casi mimetizado, entre los lomeríos de esta región, al norte del estado llamado Tierra Caliente. Casi invisible desde la carretera, el castillo medieval conserva características de lo que fue una hacienda de beneficio de metales. La posición geográfica de Taxco y el Viejo favoreció la instalación de la hacienda para el beneficio de plata, pues la afluencia de agua era abundante. Debido a ello obtuvo el nombre patronal de San Juan Bautista.

Entre Taxco y el Viejo, llegaron a haber siete haciendas de beneficio de metales. En un principio, la plata se extraía utilizando el método de las lumbradas; es decir, se aplicaba fuego a las piedras, sin que pudiera sacarse limpiamente. Por fortuna, un humilde clérigo dominico -sevillano de origen- Bartolomé de Medina (1530-1580), asentado en el Mineral de Pachuca, ideó el sistema en frío a través del azogue o mercurio. El método consistía en mezclar el mineral negro, que se obtenía de las piedras molidas, con el mercurio, para extraer por amalgamación (ligadura) la plata. El sistema de beneficio de patio resultaba costoso, pues requería de un kilo de mercurio por cada kilo de plata obtenida. Este es el cruel epílogo de una bonanza que hizo famosa a la región en el mundo entero.

En la actualidad, la Universidad Autónoma del estado de Guerrero (UAG) es la depositaria del casco de la antigua hacienda, bajo el cuidado directo de la Escuela Regional de Ciencias de la Tierra. De la Ciudad de México toma la carretera núm. 95 rumbo a Taxco, Guerrero. De Taxco sigue por la carretera federal que va a Iguala, 20 km antes de llegar a esta ciudad hallarás el pueblo de Taxco «el Viejo».

La Hacienda San Juan Bautista Amalucan en Puebla

La capital poblana esconde varios tesoros como túneles, volcanes pequeños, pirámides y hasta haciendas. Estas últimas fueron construidas en nuestro país a partir del siglo XVI, durante la época colonial y fueron entregadas a los soldados de más alto rango de la Corona Española. Con el paso de los años, estas obras arquitectónicas pasaron a formar parte del México independiente. En la actualidad estas antiguas construcciones, han sido rescatadas para seguir conservando su belleza e historia, aunque muchas de ellas se trasformaron en lugares para eventos y hoteles lujosos.

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En Puebla tenemos un sinfín de haciendas establecidas, tanto fuera como dentro de la capital poblana. Según la página web haciendasdemexico.org una de ellas se llama Hacienda San Juan Bautista Amalucan y está ubicada al norte de la capital poblana, en una de las zonas más pobladas y donde especialistas aseguran que fue un asentamiento prehispánico.

De acuerdo con su página oficial, esta hacienda fue construida y habitada en las faldas del cerro de Amalucan desde 1584, por un grupo de Jesuitas y estuvo dedicada a la cosecha y siembra de maíz. Hasta 1726 su construcción terminó y las ganancias obtenidas en este sitio hicieron que se edificara el Colegio Jesuita, hoy edificio Carolino que pertenece a la BUAP. Tiempo después vino la independencia, Juárez, las Leyes de Reforma, la expulsión de los Jesuitas, dejando la hacienda deshabitada. Durante la batalla del 5 de mayo, también jugo un papel importante, pues fue ocupada por los batallones franceses días antes y después.

Al ser un sitio histórico, tuvo treinta dueños, hasta que en 1910 la familia Petersen adquierió la propiedad, y usando nuevas técnicas de cultivo, se produjeron cosechas buenas y abundantes, además de ganar varios premios por su éxito a nivel nacional. Lamentablemente, en el año de 1972 estas tierras fueron invadidas y la Hacienda de Amalucan comenzó a decaer, hasta que en 1998 comenzó su rescate a través de varias restauraciones. Actualmente pertenece a la Asociación de Propietarios de ExHaciendas de México A.C. y recibió el nombre de “Hacienda San Juan Bautista Amalucan”. Por toda la belleza e historia que alberga este sitio, es uno de los lugares perfectos para organizar eventos sociales, religiosos y hasta empresariales.

La Hacienda de San Juan Bautista Tabi en Yucatán

La hacienda de San Juan Bautista Tabi, en la carretera que nos lleva a Yaxcabah, fue de las pocas de producción diversificada, cuyos cultivos más importantes fueron la caña de azúcar y el maíz. La fachada de su casa principal es suntuosa, con doble arquería y en su iglesia cuenta con un magnífico retablo.

La planta de las haciendas ganadero-maiceras estuvo integrada por la casa principal, la capilla, las casas-habitación para los diferentes estratos de la población que sostenía la hacienda; las construcciones de servicios y producción; los corrales y la noria siempre cercanos a la casa principal; los terrenos destinados a la producción agrícola y ganadera y los de reserva.

La casa principal tuvo un papel importante dentro del conjunto, ya que su emplazamiento fue eje directriz en el ordenamiento espacial. Su disposición tomó en cuenta factores climáticos dado el calor y la humedad de la región. Se buscó la circulación cruzada del viento y la protección del sol, condicionamientos a los que se apegaron la generalidad de las construcciones, de planta abierta longitudinal, con corredores techados que protegieran las fachadas, desde donde se pudiese controlar visualmente el desarrollo de todo el conjunto.

También en la distribución espacial de las haciendas tuvo influencia la concepción indígena del solar, que vincula de forma permanente la vivienda y el terreno. Así, la casa principal se ubica en el interior del terreno, en un espacio preferente, ligado al exterior, nunca fuera o cercano a éste.

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