Con el establecimiento del virreinato de la Nueva España fue necesaria la creación de instituciones que regularan las actividades políticas, económicas y sociales en el territorio americano del imperio español. La Real Hacienda Pública fue la institución encargada de organizar, recaudar y administrar los impuestos, rentas, concesiones, entre otros.
La mayor parte de los ingresos recaudados se enviaban a España y una parte menor se utilizaba como ayuda a otras colonias. Los ingresos que se quedaban en la Nueva España, se empleaban en los gastos de la administración pública, sostenimiento de las misiones y para gastos de las milicias. Otra fuente de ingreso importante para la Corona fue el tributo: impuesto a las comunidades indígenas. Éstas lo debían pagar en especie, con trabajos personales o dinero.
La Casa de Moneda: Un Componente Clave de la Real Hacienda
Las funciones de la Casa de Moneda se llevaban a cabo en la Ciudad de México, sin embargo, a raíz del movimiento insurgente, la Corona autorizó la apertura de otras más en la provincia.
La Casa de Moneda tuvo múltiples dificultades al inicio de su administración. Una de ellas consistió en que su regulación estuvo en aquel momento a cargo de particulares que contrataban y pagaban independiente y directamente al personal, lo que provocó que operara como una empresa privada. A pesar de la emisión de la ordenanza, una nueva dirección llegó después de la expedición de una cédula el 14 de julio de 1732 que reglamentó minuciosamente todas las actividades que se llevarían acabo en la Casa de Moneda.
La Casa de Moneda recibió de la Corona española una serie de ordenanzas a finales de 1740, en las que se estipularon con mayor precisión las funciones de cada operario; lo que dio pauta a que las autoridades virreinales mejoraran su administración. Los metales eran recibidos por el portero y marcador de la sala de libranza. Al terminar el proceso de aprobación, un superintendente firmaba el libramiento para que, la persona que había llevado el metal pudiera cobrar en la tesorería de la Casa de Moneda.
Lea también: Historia de la Hacienda Tlalnepantla
El superintendente solicitaba la presencia de los oficiales reales y al ensayador de la tesorería, quienes certificaban el pago de derechos para la Real Hacienda.
Administración y Control de las Rentas de la Corona
La Real Hacienda que debía existir en cada caja real (Ley I, tít. regio de Nueva España. Era importante asegurar el manejo adecuado de las rentas de la Corona.
En este sentido, el art. 11 del título 3 del libro octavo de la Recopilación señalaba los "oficios de gobierno político y de Real Hacienda que deben ser ejercidos por personas de notoria probidad, honor y satisfacción, de edad competente, exentas de pasiones que las cieguen, y las hagan faltar a su obligación, celosas del servicio de ambas magestades, temerosas de la justicia, y que tengan arraigo y domicilio en los pueblos donde sirven, para que los amen, y cuiden, como a su propia casa, y hacienda, y no sean ambiciosas de adquirir bienes temporales", señalándose "su origen y fundamento". Existía un libro denominado libro de acuerdo de Hacienda real (Ley XXVIII, tít. 7 del lib. I, tít. 7 del lib. I, tít. 7 del lib. Leyes XXVIII y XXX, tít. 7 del lib.
En pocos meses la Ordenanza padeció severas modificaciones. En el virreinato novohispano, desde 1571 se estableció que los indios estuvieran exentos de la contribución de la alcabala. Otra notable excepción era la Iglesia: los conventos y los eclesiásticos en general, los cuales estaban eximidos de pagar la alcabala por las ventas y trueques que hicieren de los frutos de sus haciendas naturales o industriales, de sus beneficios, diezmos, primicias, obvenciones u otros emolumentos o limosnas.
Las Cajas Reales: Estructura y Funcionamiento
Un elemento vital en esta imponente estructura administrativa era la red de cajas reales que administraba los intereses fiscales de la Corona en las Indias. En el siglo XVI estos oficiales reales, como eran llamados, compartían responsabilidades en el distrito de su caja. El contador llevaba los libros, registraba todos los cobros y gastos en libros de cuentas, certificaba todas las transacciones y guardaba una de las tres llaves de los arcones o cofres que contenían los fondos.
Lea también: Impuesto al Valor Agregado
El factor fungía como agente fiscal de la caja, negociaba con otros factores de otras cajas en las Indias y con oficiales en España; además, protegía las armas, municiones y pertrechos contenidos en los depósitos reales del distrito de la caja. Un cuarto oficial, el veedor, supervisaba el peso y la fundición del oro y de la plata, y vigilaba todas las actividades relacionadas con la minería y la amonedación. A finales del siglo XVI, sin embargo, las funciones del factor y del veedor se combinaron en una y más adelante fueron eliminadas, dejando al contador y al tesorero como principales oficiales de la caja real.
La Corona estableció varios procedimientos para prevenir el fraude y el peculado por parte de estos oficiales reales. No se podía hacer ningún desembolso ni depósito en la caja sin la presencia de quienes tenían en su poder las tres llaves-el contador, el tesorero y el oficial más importante del distrito (el virrey en persona, el oidor decano de la Audiencia o el gobernador)-. Los tres tenían que estar presentes para abrir el arcón. Todas las cuentas eran enviadas a España para ser revisadas por la Contaduría Mayor del Consejo de Indias antes de ser finiquitadas.
Las cajas reales nacieron conforme España fue extendiendo su dominio sobre nuevas regiones de la Nueva España. Diez años después, en 1531, se creó una caja real en Veracruz por su importancia como puerto principal de entrada de bienes españoles y europeos a México y de salida de plata mexicana hacia la metrópoli.
El ritmo de crecimiento de las cajas reales se volvió un poco más lento en el siglo XVII y a comienzos del siglo XVIII, pero siguió el mismo esquema: dondequiera que la Corona encontraba nuevas fuentes de ingreso significativas, particularmente en zonas mineras, y dondequiera que sentía la necesidad de ejercer más firmemente su autoridad, estableció una nueva caja.
Significativamente, para 1800 cada intendencia, cada arzobispado y obispado, cada puerto y región minera de importancia, cada gran mercado y centro administrativo y cada puesto de avance fronterizo, tenía su caja real, veintitrés en total, sin incluir las sub-tesorerías de San Carlos de Perote, San Blas de California y las provincias internas.
Lea también: Encanto e Historia de la Hacienda Quinta Palma Real
Las veintitrés cajas mexicanas estaban organizadas en agrupaciones geográficas. En la costa oriental fuertes lazos unían a las cajas de Mérida, Tabasco, Presidio del Carmen, Campeche y Veracruz. La caja matriz de México era la más importante de la Nueva España y de una u otra manera estaba relacionada con todas las demás cajas.
Normalmente el contador llevaba dos libros: el libro manual y el libro mayor. En el libro manual, asentaba las entradas y salidas diariamente, sin importar la fuente del ingreso; en el libro mayor llevaba cuentas por ramo o sección.
Las entradas, asentadas en el lado de cargo de los sumarios, revelan mucho de las actividades en el distrito de la caja. Por ejemplo, las entradas listan impuestos sobre la producción de plata y oro (3 por ciento del oro, 1.5 por ciento y quinto del oro, 1 por ciento y diezmos de plata, etc.) y sobre la acuñación de plata (señoreaje). Las recaudaciones de impuestos a las ventas (alcabalas, 2 por ciento de Armada de Barlovento, alcabalas encabezadas, etc.) reflejan la actividad comercial en el distrito de la caja, mientras que en puertos como Acapulco, Campeche, Tabasco y Veracruz, los almojarifazgos recabados revelan la magnitud del comercio y importación y exportación.
El lado de data de las cuentas, en el cual se asentaban las salidas, es tan importante como el lado de cargo pues detalla cómo son gastados los ingresos. Los registros de data incluían los salarios de todos los funcionarios públicos como el virrey, los oidores y los alcaldes del crimen de la Real Audiencia, los alcaldes mayores y corregidores, los reales oficiales, porteros, guardias y una multitud de otros funcionarios civiles que prestaban sus servicios en el distrito fiscal.
tags: #la #real #hacienda #virreinato #definición #funciones
