Descubre Qué es el Consumismo: Origen, Causas Impactantes y Efectos que Cambian Tu Vidapost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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A diario, somos bombardeados sin piedad por la publicidad con el objetivo de convertir los deseos en necesidades. En un mundo donde la publicidad nos bombardea constantemente con la promesa de felicidad a través de la comprar continuamente, es crucial detenernos a reflexionar sobre las consecuencias del consumismo.

El consumismo durante muchos años se ha definido como una tendencia de adquirir servicios y productos de manera acumulativa, que sobrepasan las necesidades de los individuos. La definición más utilizada por todos es aquella que cataloga al consumismo como una tendencia a comprar bienes o servicios de forma acumulativa y que va más allá de las necesidades básicas de una persona. De allí que también sea conocido con los términos de consumo irresponsable o sobreconsumo. Es una práctica por la cual una persona compra más allá de lo indispensable. Sumado esto, aunque el nivel de ingresos del consumidor no se lo permita, buscará algún tipo de financiamiento.

Por ejemplo, hay quienes hablan del consumismo como una doctrina o creencia que incita a la adquisición de productos materiales como método para la satisfacción personal. Incluso hay quienes creen que del nivel de consumo de cada persona depende su bienestar personal. Esto ha hecho que el consumismo sea visto de mala manera por muchas otras personas que lo catalogan como el hecho de gastar el dinero de forma excesiva en cosas realmente innecesarias. Hoy en día muchísimas personas no suelen medir la cantidad de cosas que compran, adquiriendo productos u elementos que no necesariamente necesitan.

Consumir por consumir, por vivir cómodamente sin mirar de dónde viene todo aquello que usamos y desechamos, está dañando nuestro ambiente.

Origen del Consumismo

El consumismo ha sido definido a lo largo de los años de diversas maneras y a través de varias posturas. Nace al mismo tiempo que el capitalismo y la denominada sociedad de consumo. Este término empezó junto al capitalismo y a la sociedad de consumo en el siglo XX. El origen del consumismo se remonta al siglo XX con el origen del capitalismo, el cual crea la base de la sociedad del consumo en la que nos encontramos.

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Se estima que a partir del inicio del siglo XX todos estos términos comenzaron a ser utilizados, debido entre otras cosas al incremento de la producción, la industrialización o la publicidad. Se trata de factores que, juntos, crearon la cultura de consumo. Es decir, se dio pie a que las personas tuvieran mayores productos y servicios a los cuales acceder. Muchos historiadores afirman que el origen del consumismo se encuentra en Estados Unidos, durante la época de la industrialización, aproximadamente en 1920. En ese momento hubo una sobreproducción de todo tipo de objetos, gracias a las innovaciones que se aplicaron dentro del sector industrial. A partir de entonces, hasta la actualidad, quedó incrustada la tendencia al consumismo en diversos países.

Causas del Consumismo

Los factores que causaron el origen del consumismo son diversos, pero todos se generaron de forma consecuente y en el tiempo correcto para dar pie al nacimiento de esta tendencia. Son muchos los factores que dan inicio al consumismo, iniciando de manera progresiva justo en el momento ideal. El consumismo no hubiese sido una tendencia si no fuese por la fabricación en masa, cuando los bienes eran accesibles. Incluso gracias a los supermercados y a las tiendas por departamento, incrementó el consumismo cuando los consumidores podían adquirir muchos productos en un solo lugar.

Los factores primordiales están relacionados con las facilidades de pago. Es decir, las compras a crédito, las tarjetas de crédito, los cupones, las promociones entre otros. Con la existencia de las tarjetas de créditos, los consumidores ya no deben ahorrar y comprar un producto, sino que tienen la posibilidad de adquirir el producto hoy y pagarlo parcialmente en el futuro.

Por otro lado, está el tiempo de durabilidad de los productos. Muchos productos tienen un período de vida muy corto, lo cual hace que las personas se vean obligadas a adquirir uno nuevo en muy poco tiempo. La obsolescencia programada de muchos productos, especialmente los tecnológicos, obedecen a la lógica consumista de verse obligado a comprar uno nuevo cada cierto tiempo, para así mantener la industria andando. Esto sucede cuando la vida útil del producto se termina, luego de un tiempo en uso, descartándolo para luego ser reemplazado.

Además, los factores psicológicos relacionados con la presión social juegan un papel muy importante. Los expertos en mercadotecnia saben que las emociones influyen mucho en el consumidor. La publicidad apela a que el individuo consuma en exceso, y lo hace al generarle deseos o imponiéndole un grupo de referencia que consume para ser feliz. Existe la falsa creencia de que la acumulación de bienes es fuente de felicidad y sinónimo de éxito personal. La fuerza social y psicológica de los medios publicitarios y el marketing, capaces de incentivar el consumo de ciertos bienes mediante estrategias de seducción a las que todos somos, en alguna medida, vulnerables.

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La cultura de la novedad y la innovación, nos recompensa social y emocionalmente solo si tenemos el último modelo de un producto o servicio, y en cambio nos avergüenza si nos hemos quedado atrás en la carrera. Por otro lado, el consumismo suele ser promovido por el marketing y la publicidad, ya que el consumo constante y masivo crea demanda allí donde no la había o había poca, y provee a las empresas de un escenario ideal para sus productos.

Los sufrimientos más comunes en la cultura actual suelen producirse a causa del exceso de posibilidades más que por el exceso de prohibiciones. La depresión causada por el miedo a ser inadecuado reemplaza a la neurosis causada por el horror a la culpa. Los conceptos de responsabilidad y elección responsable, antes pertenecientes al campo de la responsabilidad ética y la preocupación moral por el Otro han mudado a la autorrealización y al cálculo de riesgos.

Efectos y Consecuencias del Consumismo

Desde que el consumismo comenzó a ser una tendencia aplicada por muchas personas alrededor del globo, ha generado una gran cantidad de consecuencias. Estas están relacionadas con los daños que genera en la economía, los ahorros, la contaminación, entre otros.

Impacto Ambiental

La principal consecuencia a destacar es el uso excesivo de recursos naturales y la generación descomunal de residuos. Tiene un impacto negativo en el ambiente, es fácil, mientras más se produzca más se afecta el ambiente, más recursos se utilizan y más contaminación ambiental se genera. El consumo de productos, servicios y bienes es un hecho habitual. Pero nuestra sociedad está envuelta, más que en el consumo, en el consumismo o sobreconsumo que nos empuja a adquirir más y más cosas. La principal consecuencia a destacar es el uso excesivo de recursos naturales y la generación descomunal de residuos.

Una de las consecuencias más evidentes del consumismo desenfrenado es la presión insostenible sobre los recursos naturales. La fabricación constante de productos requiere la extracción masiva de materias primas como minerales, petróleo, agua y madera. Los procesos industriales liberan contaminantes al aire, agua y suelo. El petróleo, el gas natural y otros minerales esenciales son finitos.

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  • Entre 1970 y 2010 hemos pasado de extraer 22 mil millones de toneladas de recursos a 70 mil millones y se espera que esta cifra aumente a 186 mil millones de toneladas para el 2050, según estimaciones del Panel Internacional de Recursos.
  • Cada persona en el mundo usa en promedio más de 13 toneladas de materiales en un año, a través de los bienes y servicios que adquirimos.
  • El total de recursos extraídos de la naturaleza al año es de 90 mil millones de toneladas, lo preocupante de esta situación es que el 76% de ellos no son renovables.
  • Aunque el consumo siempre es mayor para los habitantes de países desarrollados, en contraste con los países en desarrollo, entre todos los habitantes del planeta estamos usando al año los recursos que a la Tierra le toma 1,5 años producir.

Al consumir lo innecesario estamos contribuyendo a esta sobreexplotación de materiales y al deterioro de ecosistemas por la contaminación que genera producir todo aquello que consumimos y por la actividad humana en general. Para el año 2050 simplemente nuestro planeta no será suficiente para el nivel de producción, contaminación y consumo. El ser humano necesitará tres planetas para abastecer el ritmo actual de consumo, sobre todo porque se prevé un crecimiento demográfico para 2050 que nos situará en 9.600 millones de personas. Simplemente no es posible soportar este nivel de producción, consumo y su contaminación asociada porque vivimos en un planeta con recursos finitos. Hoy en día se necesitan alrededor de tres planetas para cubrir el estilo de consumo.

Problemáticas Específicas

  • Plásticos: En la UE y en España casi el 40% de los plásticos que se producen son envases, en su mayoría de un solo uso: bolsas, botellas, envoltorios, vasos…, de los que solo se recicla el 30% (en los cálculos más optimistas). El uso medio de una bolsa de plástico es de 15 minutos mientras que tarda cientos de años en degradarse y así pasa con casi todos los productos de un solo uso, como las bolsas, las botellas o las pajitas.
  • Alimentos y Ganadería Industrial: El consumo de alimentos provenientes de la agricultura y ganadería industrial también tiene graves implicaciones. La ganadería es la responsable de la emisión del 14% de los Gases de Efecto Invernadero. Además, el modelo de ganadería industrial se rige por la obtención de beneficios rápidos, que también significa talar bosques para producir piensos y pastos para engordar rápidamente al ganado. Se prevé que el consumo mundial de carne aumente en más de un 75% en 2050, unas cifras insostenibles para el planeta. El consumo de alimentos, entre ellos la carne, ha aumentado la ganadería industrial convirtiendo nuestro país en el tercer mayor exportador de porcino del mundo.
  • Pesca: El consumo de pescado está creciendo a un ritmo mayor que la tasa de población mundial. Los océanos continúan siendo explotados de forma desenfrenada y los stocks pesqueros se encuentran bajo una enorme presión.
  • Moda: El impacto de la ropa con la que nos vestimos a diario es cada vez mayor en la salud del planeta. Cada año se fabrican 100 mil millones de prendas de ropa. De media, cada persona compra un 60% más de artículos de vestir que hace 15 años y los conserva la mitad de tiempo.

Diariamente miles de hogares consumen juguetes, ropa, herramientas, bebidas, electrónicos, plástico, papel, muebles, alimentos, entre otros. Éstos causan el 60% de emisiones de gases efecto invernadero, además de utilizar el 50% y 80% de los recursos naturales de la tierra (agua, la tierra y la materia prima). Además, es importante destacar que esta tendencia es el principal generador de desechos. Al usar tantos productos desechables, no se quita la necesidad de querer obtener algo nuevo en un corto periodo de tiempo.

Impacto Social y Económico

Se contribuye a la mala distribución de la riqueza. El comprador gasta dinero innecesario y el fabricante o vendedor continúa enriqueciéndose. Las familias, además, al aumentar sus gastos deben trabajar mucho más para generar ingresos suficientes y cubrir todos los productos que consumen. No es un secreto que el consumismo incrementa enormemente el gasto en miles de familias. Hay muchas familias que gastan de más, es decir, por encima de sus posibilidades.

El acceso a los bienes de consumo se convierte en un símbolo de estatus, exacerbando las diferencias entre ricos y pobres. La excesiva producción de productos con precios bajos implica también la producción de productos de muy baja calidad. De allí que los mismos tengan un corto periodo de vida útil.

Aquellas empresas que cuenten con una mayor cantidad de industrias podrán desarrollarse y crecer más rápido que las desindustrializadas. Lo cual hace que se genere un desbalance comercial y económico en los países en los que existe una afianzada cultura de consumo.

Se sobreutilizan servicios como el agua, energía eléctrica y combustible, aumentado la tarifa de pago de los mismos y contribuyendo a que el sistema eléctrico o la distribución de los servicios básicos se pueda ver afectado. Como si esto fuera poco, también está la consecuencia a nivel empresarial. Además, cuando se trata de generar productos alimenticios de baja calidad, se pueden generar problemas en la salud de quienes consumen dichos alimentos.

La Pobreza y la Política en la Sociedad de Consumidores

En este sentido, Bauman nos dice que consumir es invertir en la propia pertenencia a la sociedad. El propósito fundamental y decisivo del consumo es elevar el estatus del consumidor al de un bien de cambio vendible. Y no es conveniente olvidar que el desempeño eficiente del consumidor recae sobre la responsabilidad de cada consumidor. Si se acepta esta proposición, se puede afirmar que no existe la invalidez social, solamente la carencia e incompetencia personal, lo que descarta toda causa de raíz social. A su vez, esta proposición conlleva un nuevo planteamiento de la pobreza, la exclusión y la criminalidad. Los pobres de hoy no son los desempleados sino "los no consumidores". El tema de la pobreza es, exclusivamente, un problema que atañe a la ley y el orden y se debe responder a él como se responde ante otras instancias de trasgresión de la ley.

El aumento de la criminalidad no es un problema de descuido o de mal funcionamiento de la sociedad, sino un producto propio de la misma sociedad de consumo, en el que cada vez se hace más grande la brecha entre aquellos que desean y son capaces de satisfacer sus deseos y los que han sido seducidos pero son incapaces de actuar de la manera en que se espera que actúen. El más importante de la sociedad contemporánea es la transformación absoluta de la vida humana en un bien de cambio. Pero la víctima colectiva, es decir, el "daño colateral múltiple" de la sociedad de consumo es aquella categoría de la población que ha sido calificada como "infraclase". A diferencia de la "clase trabajadora", la clase que cumple una función indispensable para la sociedad; y de la "clase baja", que pertenece a la imagen de una sociedad con movilidad; la "infraclase" remite a una sociedad que no es accesible para todos, que excluye a una categoría de gente a quien se aplica la ley negándole o retirándole su aplicación, gente sin valor de mercado, incapaces de abocarse a la actividad de consumir.

Respecto a las transformaciones de la política, el autor argumenta cómo también ésta ha sido colonizada por la lógica de los mercados hasta alegar que los sujetos son consumidores por naturaleza, que consumir es ese derecho humano primordial que subyace a todos los derechos ciudadanos, con la aclaración de que el mercado de bienes de consumo es más soberano que cualquier soberano político tradicional ya que además de dictar las sentencias de exclusión no admite instancias de apelación. De tal manera que, el Estado se convierte en el ejecutor de la soberanía del mercado. En este tipo de sociedad no hay lugar para el disenso y la protesta puesto que el recurso para desarticular cualquier resistencia o rebelión es el de presentar, lo que en realidad es una nueva obligación: el consumo.

Bauman también hace una crítica sobre las teorías que presentan la política virtual como una forma nueva y mejorada de hacer política; teorías que consideran que la velocidad de conexión a Internet significa un avance para la democracia; sospecha de ellas pues le parecen una excusa de las clases ilustradas para justificar sus prácticas de vida cada vez más despolitizadas. El intenso flujo de información, argumenta el autor, no confluye en la democracia, sino más bien, desvía el disenso y la protesta sustituyendo la confrontación y el debate por bits de sonido y fotografías. La política real y la política virtual marchan en sentidos contrarios y la distancia crece a medida que la autosuficiencia de una se beneficia con la ausencia de la otra.

Impacto Cultural y Psicológico Individual

Transculturalización. El consumismo impone la cultura de otras regiones, donde se manejan otros valores y otros niveles de consumo. Se promueve el deseo de consumir bienes de manera ilimitada en todas las culturas menospreciando la cultura propia de cada lugar.

Genera ansiedad en las personas. La promesa de felicidad a través de las compras a menudo resulta vacía. En este sentido, hay un excelente estudio de la Universidad Loyola Andalucía en el que se insiste en una relación directa entre los valores materialistas y niveles más bajos de bienestar psicológico. Si la promesa de satisfacción sólo conserva su poder de seducción siempre y cuando los deseos permanezcan insatisfechos, al mismo tiempo, necesariamente, se acrecenta la sensación de inseguridad, hasta convertirse la sociedad misma en la fuente del miedo que produce la infelicidad característica de la sociedad líquida. Pero no hay que confundirnos, la brecha abismal entre la promesa y su cumplimiento no es un efecto secundario, sino, por el contrario, la condición necesaria para el buen funcionamiento de la sociedad de consumidores y es, siguiendo a Bauman, el exceso de promesas el que neutraliza la frustración.

Bauman introduce conceptos como "fetichismo de la subjetividad" y "tiempo puntillista". La idea del "fetichismo de la subjetividad" se basa en la supuesta soberanía del consumidor, la idea del sujeto más libre que nunca para de elegir entre todas las opciones elegibles del mercado. Así, lo que permanece oculto son las relaciones de compraventa detrás de la construcción de tal subjetividad, a partir del constante intercambio de identidades ad hoc que la cultura del consumismo permite: "compro, luego existo... como sujeto".

La cultura consumista se caracteriza por promover un constante desafecto hacia la identidad adquirida y hacia el conjunto de necesidades que esa identidad define (gracias a la expansión de la cirugía plástica, por ejemplo, la continua creación de un aspecto nuevo y mejorado ya no se considera algo excepcional). En la escala de valores de la cultura consumista, el apego hacia cualquier producto, incluyendo las relaciones sentimentales, se ve como un lastre pesado y obsoleto que debe ser desechado cuanto antes. La fragilidad y la prescindibilidad de las identidades individuales y los lazos interhumanos aparecen como la esencia misma de la libertad individual. No es la posibilidad de conexión la que hace tan exitosas a las redes electrónicas de comunicación, sino precisamente la posibilidad de desconexión en el momento que se desee.

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