ADEMÁS de las fiestas que los judíos celebraban localmente, en sus poblaciones y aldeas natales, se hicieron provisiones para tres grandes convocaciones nacionales. Estas asambleas eran “fiestas periódicas de Jehová” y “tiempos señalados”, y que también se llaman “convocatorias sagradas”. Eran días señalados y ordenados por Dios para ser celebrados en honor de Su nombre. La ley de Moisés describe las principales fiestas y festivales judíos en tres lugares: Éxodo 23, Levítico 23 y Deuteronomio 16. En la Biblia se mencionan siete festividades o fiestas judías. Aunque se mencionan en toda la Escritura, encontramos instrucciones para las siete en Levítico 23. Dios designó siete fiestas específicas que Israel debía celebrar cada año. Sin embargo, tres de ellas tienen una importancia particular como «festivales de peregrinación». Éxodo 23 y Deuteronomio 16 se enfocan en los tres «festivales de peregrinación» de la Pascua/Panes sin Levadura, Pentecostés (o Semanas) y la Fiesta de Tabernáculos. Las tres principales festividades judías que aparecen en la Torá, además de Rosh Hashaná y Yom Kipur, son Pesaj, Shavuot y Sucot. En el antiguo Israel, cuando existía el Templo Sagrado de Jerusalén, los judíos cumplían el mandamiento de la Torá de ir en peregrinación a esta ciudad, la más santa del mundo, para celebrar el Shalosh Regalim.
La Importancia de las Fiestas de Peregrinación
El Mandato Divino y la Asistencia Obligatoria
Eran convocaciones santas para Jehová, y la ley mandaba: “Tres veces al año todo varón tuyo debe presentarse delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escoja.” De modo que el deseo de Jehová era que toda la nación se congregara en un lugar tres veces al año, en un lugar que Él mismo escogiera. Desde los días del rey Salomón este lugar era el templo en Jerusalén. Jehová también fijó el tiempo y bosquejó el programa de estas reuniones anuales. Jehová bien sabía cuán vitales eran estas asambleas nacionales para la unidad de la nación y la pureza de su adoración a través de todo el país. Es por eso que mandó que asistieran todos los varones y, en cuanto a la Pascua, decretó la pena de muerte sobre todo israelita varón que estuviera capacitado para asistir, estando limpio ceremonialmente y que “no se hallare de viaje,” si deliberadamente no la observaba.
Beneficios y Significado para la Nación
Pero eso no significa que los que asistían a esas asambleas no se beneficiaban grandemente de la reunión. El compañerismo los hacía apreciar el hecho de que eran un solo pueblo, una sola nación santa, que servía unidamente a Jehová, el único Dios verdadero. La adoración diaria en el templo, la alabanza y la acción de gracias ofrecidas públicamente a Jehová por su benignidad y sus bendiciones, el consejo que daban los sacerdotes, todo esto fortalecía a los asistentes a la asamblea a continuar sirviendo fielmente a Jehová. Las fiestas eran un estímulo para todos, especialmente para los que venían de lugares lejanos o aislados. Eran ocasiones de gran regocijo delante de Jehová y de compañerismo feliz; reuniones gozosas y edificantes de toda la nación. Muchos de los cabezas de familia israelitas estimaban tanto el valor educativo, edificante y social de estas asambleas que no iban solos a Jerusalén, sino que llevaban a sus esposas e hijos junto con ellos. ¡Qué emocionante e interesante viaje para una familia y qué impresión duradera en aquellas mentes jóvenes! Y muchas familias prestaban atención al consejo de la ley de guardar algo de dinero cada mes para asistir a estas asambleas anuales, y así estos viajes no eran una carga financiera demasiado grande. José el padre adoptivo de Jesús fue tal cabeza de familia considerado y amoroso. Los de su casa “acostumbraban ir de año en año a Jerusalén para la fiesta de la pascua.”
Fe en la Protección Divina
La mitzvá de viajar a Jerusalem tres veces al año -en Pésaj, Shavuot y Sucot- es bastante sorprendente si consideramos sus implicancias: mientras todos los hombres estuvieran lejos, ¿quién cuidaría la tierra? Esta subida a Jerusalén de todos los israelitas varones tres veces al año para asistir a las asambleas, solos o con toda la familia, era una prueba de fe firme en la protección de Jehová. ¡Qué oportunidad, parecería, para que estos enemigos atacaran la tierra ya que todos los hombres estaban en las fiestas en Jerusalén! Solo unas cuantas mujeres y niños quedaban en casa. ¿Pondría una entera nación la fe en Jehová confiando en que él protegiera el país, las ciudades vacantes y los hogares conforme a su promesa de que “nadie deseará tu tierra mientras estés subiendo para ver el rostro de Jehová tu Dios tres veces en el año”? La solución de la Torá fue: 'no te preocupes, Dios se encargará'. Esta increíble promesa fortalece nuestra creencia en que Dios escribió la Torá. Las festividades son conmemoraciones anuales de eventos del pasado. Sin embargo, no son días arbitrarios como ocurre con las festividades del resto de las naciones. Podemos obtener un entendimiento más profundo de esa idea gracias a lo que decimos en el Séder de Pésaj: “Cada año toda persona debe considerar que ella misma está saliendo de Egipto”. Las festividades tienen el poder de los eventos originales, y cada año podemos revivir dichos eventos.
Pésaj (Pascua), Fiesta de los Panes sin Levadura y Primicias
Origen y Celebración de la Pascua
La primera asamblea habría de celebrarse en la primavera temprana y duraba ocho días, del 14 al 21 de Nisán, para celebrar la Pascua y la fiesta de las tortas no fermentadas. Pésaj conmemora el Éxodo de Egipto. La Pascua nos recuerda la redención del pecado. Según la descripción bíblica, la Pascua es la noche anterior al comienzo de la Fiesta de los Panes sin Levadura. El día anterior a la festividad, todo el pan y los productos leudados son retirados del hogar. En la celebración de esta Pascua el 14 de Nisán, cuando el pequeño hijo judío le preguntara a su padre: “¿Qué significa este servicio para ustedes?” (Éxo. 12:26) entonces el padre contestaría: “Fue el 14 de Nisán [de 1513 a. de la E.C.], cuando nuestros antepasados habían estado morando 215 años en Egipto, gran parte de este tiempo como esclavos maltratados bajo el severo dominio egipcio, que Jehová libró a su pueblo y demostró ser más poderoso que todos los dioses de los egipcios. Cuatro días antes, en el día décimo del mes, cada cabeza de familia tuvo que introducir en la casa un cordero o macho cabrío sano, de un año de edad. Después de la puesta del sol del 14 de Nisán fue degollado sin quebrarle un solo hueso y luego fue asado entero. Mientras tanto la sangre fue salpicada en la parte superior de la entrada y en los dos postes de la puerta, donde lo viera todo el que pasara. “Más tarde en la noche la entera familia se reunió alrededor de la mesa para comer el cordero o macho cabrío pascual con tortas no fermentadas y hierbas amargas. Comieron aprisa, no sentándose a la mesa, sino de pie, con sus caderas ceñidas, sus sandalias en sus pies y su báculo en su mano. Estaban listos para salir esa misma noche como Jehová había prometido por medio de su profeta Moisés. Y Jehová probó que era el Dios verdadero. A medianoche el ángel de Jehová hirió a todo primogénito egipcio de hombre y animal, afectando desde Faraón hasta al más humilde. Pero debido a la sangre que estaba en las puertas de nuestros antepasados, el ángel pasó sobre sus casas. Es por eso que la fiesta se llama ‘pascua,’ (palabra hebrea que significa paso), porque el ángel pasó sobre o pasó por alto los hogares de los israelitas y así todos sus primogénitos se salvaron. Esta décima plaga obligó al obstinado Faraón a dejar ir al pueblo de Jehová. Seiscientos mil hombres, además de las mujeres y los niños y una inmensa compañía mixta, salieron a la mañana siguiente como pueblo libre. “Israel siempre ha de recordar este día. Aun antes de la liberación Jehová mandó a Moisés: ‘Y este día tiene que servirles de memorial, y tienen que celebrarlo como fiesta a Jehová durante todas sus generaciones.’ El comer el cordero pascual con tortas no fermentadas y hierbas amargas les hace recordar a los israelitas no solo las aflicciones mientras estuvieron en Egipto y la salida apresurada, sino también la milagrosa liberación de la cruel esclavitud bajo el poderoso Faraón. Esto ha hecho de la Pascua una fiesta gozosa. Para expresar este gozo, más tarde se agregó vino para que se usara durante esta fiesta de liberación y se cantaban canciones, como el ‘Hal-lel egipcio’ durante la primera parte de la celebración, es decir, los Salmos 113 y 114, y en la conclusión de la fiesta los Salmos 115 a 118. Así ves, hijo mío, que el sacrificio del cordero pascual, no solo salvó a los primogénitos judíos, sino que también efectuó la gran liberación de nuestro pueblo. Y el celebrar esta fiesta debe hacer agradecidos y apreciativos a los judíos para con Jehová, su gran Dios y Libertador. Tiene que resultar ser una fiesta gozosa para alabanza y honor de Jehová.” En la primera noche se celebra el Séder, en el cual se vuelven a relatar los eventos del Éxodo. Se comen la matzá y el maror (hierbas amargas) y se beben cuatro copas de vino. Cuando el Templo estaba en pie, se sacrificaba un cordero y se comía en esta comida. El séptimo día de Pésaj es una festividad que conmemora la partición del Mar de los Juncos. De todas las fiestas judías, la Pascua es la de mayor importancia porque la Cena del Señor fue una comida de Pascua (Mateo 26:17-27).
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El Significado de los Panes sin Levadura
Es importante notar que las primeras tres ocurren una detrás de la otra, casi simultáneamente. La Fiesta de los Panes sin Levadura comienza el mismo día después de la celebración de la Pascua. El día después de la Pascua señalaba el comienzo de la fiesta de las tortas no fermentadas, que duraba siete días, del 15 al 21 de Nisán. Durante estos siete días los israelitas continuaban comiendo tortas no fermentadas; de hecho, no había de hallarse fermentación alguna en su hogar. Esta ley era muy estricta; cualquiera que era hallado comiendo lo que tenía levadura había de ser cortado del pueblo, era ejecutado. El remover toda fermentación y todo pan viejo con levadura indicaba que los judíos habían dejado atrás las malas influencias egipcias religiosa, política y moralmente, y habían empezado a vivir como pueblo limpio, libre, enteramente dedicado a Jehová su Dios y Protector. Por lo tanto, la fiesta les recordaría, no solo la liberación de las aflicciones de Egipto y su éxodo apresurado, sino también que habrían de permanecer libres de toda práctica pagana, libres de la levadura del mundo de Satanás. Las tortas no fermentadas habrían de grabar en su mente que debían servir a Jehová con sinceridad y verdad. La fiesta culminaba con una asamblea general final en el día séptimo, el 21 de Nisán. Era una asamblea gozosa y edificante, que le hacía recordar a la entera nación su liberación de Egipto, su obligación de permanecer limpia y leal en el servicio y adoración de Jehová. La Fiesta de los Panes sin Levadura se celebraba inmediatamente después de la Pascua y duraba una semana, durante la cual los israelitas no comían pan con levadura, como recuerdo de su prisa para preparar el éxodo de Egipto. En el Nuevo Testamento, la levadura a menudo se asocia con el mal (1 Corintios 5:6-8; Gálatas 5:9), y, así como Israel debía retirar la levadura de su pan, los cristianos deben eliminar el mal de sus vidas y vivir una nueva vida en santidad y justicia. Como la práctica en el período del Nuevo Testamento era observar la Pascua en Jerusalén, los que no podían hacer la peregrinación tendían a centrarse en la Fiesta de los Panes sin Levadura. La eliminación de la levadura en el hogar era un elemento esencial de la fiesta.
La Fiesta de las Primicias
El siguiente día de la asamblea, 16 de Nisán, era otro día sobresaliente. Era el segundo día de las tortas no fermentadas, la apertura oficial de la siega. A los judíos no se les permitía comer del producto de la nueva siega antes de este día, cuando se ofrecían a Jehová las primicias. En este día se requería que el sumo sacerdote meciera la gavilla de las primicias de la cebada de acá para allá delante de Jehová en el santuario. Durante la fiesta de siete días, además de los sacrificios regulares, se ofrecían dos toros, un carnero y siete corderos día tras día como ofrendas quemadas y un macho cabrío como ofrenda por el pecado, además de las muchas ofrendas voluntarias por individuos. La fiesta de las primicias se celebraba al principio de la cosecha y significaba la gratitud de Israel y su dependencia de Dios. De acuerdo a Levítico 23:9-14, un israelita traería una gavilla del primer grano de la cosecha al sacerdote, quien la mecería ante el Señor como una ofrenda. En Deuteronomio 26:1-11 se dice que, cuando los israelitas llevaban los primeros granos de su cosecha ante el sacerdote, debían reconocer que Dios los había liberado de Egipto y les había dado la Tierra Prometida.
Significado Mesiánico de la Pascua y Panes sin Levadura
La Pascua no solo era fiesta gozosa que conmemoraba sucesos pasados, sino que también fue una sombra de mejores cosas por venir, señalando hacia adelante al verdadero y mayor Cordero Pascual. El apóstol Pablo identifica para nosotros al verdadero Cordero Pascual: “Porque, en realidad, Cristo nuestra pascua ha sido sacrificado.” (1 Cor. 5:7) Sí, Cristo Jesús fue ofrecido como el perfecto Cordero de Dios exactamente el 14 de Nisán, en el año 33 E.C. Así como la sangre de un cordero rociada en el dintel de la puerta de los hogares judíos hizo que el Espíritu del Señor pasara sobre esos hogares durante la última plaga sobre Egipto (Éxodo 12), de la misma manera aquellos que están cubiertos por la sangre del Cordero escaparán de la muerte espiritual y el juicio que Dios impondrá a todos los que lo rechazan. Esta liberación es para los “primogénitos” espirituales de Jehová y hermanos espirituales de Cristo, los 144.000. Jehová los ha librado del cautiverio del pecado y de la muerte y los ha hecho hijos espirituales con perspectivas de vida inmortal en el cielo. Sin embargo, en la Pascua, los israelitas celebraban la liberación de los primogénitos; pero la fiesta del pan sin levadura que seguía durante siete días correspondía al tiempo de la liberación de todo Israel, junto con la multitud mixta en el mar Rojo. Por lo tanto el sacrificio de Cristo coloca el fundamento para que la grande muchedumbre de las “otras ovejas” de Jesús también sea librada en el Armagedón de este mundo bajo el control del mayor Faraón Satanás el Diablo, con la oportunidad de tener vida eterna en la Tierra. En 1 Corintios 5:7, 8 el apóstol Pablo instruye a los cristianos, aun a los de nuestro siglo veinte, a guardar la fiesta de las tortas no fermentadas, con estas palabras: 'Quiten la levadura vieja [como lo hacían los judíos], para que sean ustedes una masa nueva, según estén libres de fermento. Porque, en realidad, Cristo nuestra pascua ha sido sacrificado. Por consiguiente, guardemos la fiesta, no con levadura vieja, ni con levadura de nocividad e iniquidad, sino con tortas no fermentadas de sinceridad y verdad.' Sobre la base del sacrificio de Jesús los 144.000 israelitas espirituales han sido librados del mundo bajo Satanás y de su condenación. Han sido pronunciados “una raza escogida, un sacerdocio real, una nación santa, un pueblo para posesión especial” para Jehová. Mientras están en la Tierra tienen que permanecer en esta condición santa, como se prefiguró por las tortas no fermentadas. Tienen que guardarse libres de la levadura del viejo sistema de cosas, de su religión falsa y su degeneración moral. No se permite entre ellos ninguna inmundicia espiritual ni moral. Tienen que celebrar una continua fiesta de alabanza y gozo, con sinceridad y verdad, publicando con alegría los propósitos de Jehová en todo el mundo. Al mecer la gavilla de las primicias de la siega de la cebada, se prefiguró otro punto importante. Otra vez es el apóstol Pablo quien nos da el entendimiento correcto: “Sin embargo, ahora Cristo ha sido levantado de entre los muertos, las primicias de los que se han dormido . . . Cristo las primicias.” Nada de fermento o levadura, que representa al pecado, estaba asociado con la presentación de las primicias de la cebada, porque Jesucristo fue “leal, sin engaño, incontaminado, separado de los pecadores.” Tal como la gavilla se mecía el 16 de Nisán Jesús fue levantado como las “primicias,” o el primogénito de entre los muertos, el 16 de Nisán de 33 E.C. Puesto que Jesús se llama las “primicias” o “primogénito de entre los muertos,” debe haber más “fruto” después de él. Esto nos recuerda la resurrección de Cristo, ya que Él fue 'las primicias de los que durmieron' (1 Corintios 15:20).
Shavuot (Semanas o Pentecostés)
Celebración y Significado
A fines de la primavera, el 6 de Siván, se celebraba una asamblea de un día, para guardar la fiesta de las semanas o Pentecostés. Cincuenta días después del 16 de Nisán, en el 6 de Siván, se celebraba la segunda asamblea nacional, la fiesta de las semanas, llamada también Pentecostés, que significa el día quincuagésimo. Era asamblea de un día. Muchos que asistían a ella se quedaban en Jerusalén desde la Pascua hasta el Pentecostés. El Pentecostés era una reunión muy gozosa; era “la fiesta de la cosecha de los primeros frutos maduros de tus labores, de lo que siembras en el campo.” En la mayoría de los distritos había terminado la siega del trigo y ahora, en el santuario, se ofrecían a Jehová las primicias. “De sus moradas deben traer dos panes como ofrenda mecida. . . . Deben ser cocidos con levadura, como primeros frutos maduros a Jehová.” Es interesante notar el uso de levadura durante esta fiesta. Se ofrecían muchos sacrificios adicionales y la gente hacía ofrendas voluntarias personales tal como Jehová su Dios la había bendecido. La Fiesta de las Semanas (Pentecostés) se celebraba 50 días después de la fiesta de las Primicias y celebraba el final de la cosecha de grano (la palabra griega Pentecostés significa 'quincuagésimo'). El objetivo principal de la fiesta era la gratitud a Dios por la cosecha. Pentecostés (que significa «cincuenta») tiene lugar cincuenta días después de la agitación de la gavilla de cebada (Lv 23:9-21). También fue llamaba la Fiesta de la Cosecha (Ex 23:16) o de las Semanas (Dt 16:10). En Pentecostés, los judíos leían el libro de Rut durante la fiesta, ya que Pentecostés tiene lugar durante las cosechas de cebada y trigo (Rut 1:22).
La Unidad del Pueblo y la Torá
Por lo tanto, se puede considerar Shavuot, en cierto modo, como la conclusión de la fiesta de Pascua. Su propio nombre, que significa 'Semanas', resalta la conexión entre ambos. A diferencia de todas las demás, esta festividad no está ligada a ninguna fecha concreta del calendario judío, es decir, la Torá no decreta que deba celebrarse el día 6 de Sivan (en la Diáspora, la fiesta se celebra durante dos días, el 6 y 7), y sí, 49 días después del Conde de Omer, es decir, 50 días después Pesaj. En la Torá, Shavuot es tambien llamado Atzeret, que significa fecha festiva. En contraste con Pascua e Sucot, en Israel esta fiesta se celebra durante un solo día, no siete. Un solo día de celebración indica que uno de sus temas es la unidad. De hecho, como informa la Torá, Di-s se reveló a tres millones de judíos, sin importar si eran sabios o necios, justos o malvados. Rashi, el comentarista clásico de la Torá, escribe que Shavuot Fue el único momento en la historia del pueblo judío en el que todos los judíos estuvieron unidos como “una sola persona, con un solo corazón”. Fue la unión de los judíos la que hizo posible la Revelación Divina del Eterno, que se define por su Unidad. Shavuot es el aniversario de la recepción de la Torá en el Monte Sinaí. Durante el periodo intertestamentario, los judíos relacionaban Pentecostés con la entrega de la ley por parte de Dios en el Sinaí (quizás basándose en la fecha indicada en Éxodo 19:1). Cuando llega la primavera a Israel, hay una energía de renovación en el mundo. De esta forma, el año judío no es un círculo, sino que es un espiral. Si cada año vuelvo a aceptar la Torá en Shavuot, entonces cada año estaré construyendo sobre lo que logré el año anterior.
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Significado Mesiánico de Shavuot
Esta fiesta nos recuerda el cumplimiento de la promesa de Jesús de enviar 'otro colaborador' (Juan 14:16) que moraría en los creyentes y los capacitaría para el ministerio. La venida del Espíritu Santo 50 días después de la resurrección de Jesús fue la garantía (Efesios 1:13-14) de que la promesa de salvación y futura resurrección se cumpliría.
Sucot (Fiesta de las Cabañas o Tabernáculos)
Propósito y Duración
La tercera y última convocación estaba designada para el otoño, del 15 al 21 de Etanim, y se dedicaba a la fiesta de las cabañas, con un día solemne de asamblea final el 22 de Etanim. Sucot comienza cinco días después [de Yom Kipur]. La Fiesta de los Tabernáculos es la séptima y última fiesta del Señor y tuvo lugar cinco días después del Día de la Expiación. Durante siete días, los israelitas presentaban ofrendas al Señor, y durante ese tiempo vivían en tiendas hechas con ramas de palma. La Fiesta de los Tabernáculos era la siguiente en orden, cinco días después del Día de la Expiación. También era la última de las fiestas anuales prescritas en la ley.
Simbolismo de las Cabañas y las Cuatro Especies
A pesar de las diferencias entre Pascua e Sucot, los dos festivales comparten algunas similitudes: ambos se celebran durante siete días en la Tierra de Israel y ambos conmemoran los milagros experimentados por la generación de judíos liderada por Moshé. Vivir en las tiendas recordaba la peregrinación de los israelitas antes de tomar la tierra de Canaán (Levítico 23:43). En Sucot, el mandamiento de las cuatro especies - el lulav (la palmera datilera), la etrog (los cítricos), el Hadass (el mirto) y el aravá (el sauce) - representa la unión de cuatro tipos de judíos. Se construye una Sucá (vivienda temporaria) y, salvo en Shabat, se agitan las cuatro especies -lulav, etrog, mirto y sauce- en la sinagoga durante la recitación de Halel, una plegaria de alabanza. La literatura rabínica, por ejemplo, muestra que hubo una discusión considerable sobre los materiales que los judíos podían utilizar adecuadamente para construir los refugios temporales conocidos como «tiendas» o «tabernáculos». La literatura rabínica también describe ceremonias acuáticas relacionadas con la fiesta.
Significado Espiritual y Mesiánico
Tradicionalmente, Sucot es una época de gran regocijo, con fiestas todas las noches conocidas como Simjat Beit Hashoeva. La semana termina con Sheminí Atzéret Octavo Día de Asamblea) y Simjat Torá (regocijo con la Torá). De la misma forma como Sucot tiene una fecha festiva adicional, Sheminí Atzeret, que ocurre poco después de los siete días de Sucot, Pascua también tiene su Atzeret. Sucot simboliza la protección Divina, cuando traemos a los judíos al Sucá - que simboliza el Shejiná, la Manifestación Divina en la Tierra: nos volvemos dignos de que Dios proteja a nuestro pueblo, colectiva e individualmente. Esta fiesta significa el tiempo futuro cuando Cristo gobierne y reine en la tierra.
Tabla Resumen de las Tres Fiestas Anuales de Peregrinación
| Fiesta | Fecha (Calendario Hebreo) | Duración | Significado Principal |
|---|---|---|---|
| Pésaj (Pascua) | 14 al 21 de Nisán | 8 días | Conmemoración de la liberación de Egipto y el sacrificio del cordero pascual. |
| Shavuot (Semanas o Pentecostés) | 6 de Siván (50 días después de Primicias) | 1 día (Israel); 2 días (Diáspora) | Fiesta de la cosecha de los primeros frutos y aniversario de la entrega de la Torá en el Monte Sinaí. |
| Sucot (Cabañas o Tabernáculos) | 15 al 21 de Etanim/Tishri | 7 días (con Sheminí Atzeret el día 8) | Conmemoración de la protección divina durante el peregrinaje por el desierto y fiesta de la recolección. |
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