En pleno invierno, cuando las temperaturas nocturnas suelen estar por debajo de los cero grados en más de la mitad del país, la solución que han encontrado centenares de miles de ciudadanos asfixiados por el desorbitado precio de la electricidad es hacer acopio de velas, linternas de pila, estufas de gas y colchas.
El Impacto del Precio de la Luz en los Hogares
Aurora y su familia cambiaron sus hábitos de vida desde que el precio de la electricidad se disparó casi 500 por ciento en menos de un año, así como el costo del gas, de la gasolina, de la vida misma, a raíz de los altos porcentajes de inflación también derivados del incremento del precio de la energía. En el barrio de Tetuán, a un costado del mercado municipal, una madre de dos hijos de seis y nueve años de edad que responde al nombre de Aurora, de 32 años, lleva más de media hora esperando ser atendida.
“En mi casa ya no nos podemos permitir el lujo de encender la calefacción ni cocinar con el horno ni poner la lavadora en hora punta". Con paciencia aguarda a que avance la cola mientras sus hijos están en la escuela y su marido, un joven que trabaja en la construcción, salió muy temprano a la obra.
La Pobreza Energética y las Colas del Hambre
En las llamadas “colas del hambre”, es decir, esas largas filas de personas hambrientas y desesperadas que se forman en barrios, colonias y municipios del país para recibir comida y enseres de los bancos de alimentos se entiende mejor el sufrimiento que está provocando el precio disparado de la luz. Una de las principales organizaciones que distribuyen los llamados alimentos solidarios es la Fundación Madrina, cuyo presidente, Conrado Giménez, reconoció que, a diferencia de otros años y otras épocas, ahora hay mucha más demanda de colchas o linternas.
Loeny Suero es una mujer de 72 años que emigró hace más de cuatro décadas de República Dominicana y que vive de su pensión. También está en la “cola del hambre”, a la que acude desde hace sólo unos meses a pesar de que nunca lo pensó. Pero -reconoció- “cuando me llegó el recibo de la luz casi me da un infarto. Es el más caro que he pagado, cuando normalmente pagaba 35 euros, como mucho 40, ahora me están pidiendo 78 euros. Un escándalo y nadie hace nada”, afirmó antes de pedir a la joven voluntaria un paquete de velas, además de su bolsita de comida y productos de limpieza.
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“Si tengo una pensión de 400 euros y debo pagar casi 80 de luz, ya me dirás cómo hago para comer, vestir y vivir el resto del mes.
El Fracaso del Modelo Eléctrico Español
El descontrol de los precios, la vulnerabilidad de la ciudadanía ante un sector que funciona como un “oligopolio” y la marginación del Estado en un área vital de cualquier país han provocado que muchos analistas expertos hayan llegado a la conclusión de que “el modelo eléctrico español es un fracaso sin paliativos”, como expone el economista Juan Laborda. El modelo eléctrico español ha tenido una transformación paulatina, pero inexorable hacia una liberación total, en consonancia con la doctrina neoliberal que estuvo en boga hasta hace poco.
El primer gran saldo hacia la privatización se dio en abril de 1988, cuando el gobierno español sacó al sector privado el 20.35 por ciento de las acciones de la empresa pública, aunque se estableció que ese porcentaje podría llegar como máximo a 25 por ciento. El resto lo mantendría el Estado, con lo que el sector eléctrico todavía estaba bajo su control y amparo. Pero sin duda el salto definitivo a la liberalización del sector fue bajo el gobierno del derechista José María Aznar, que decidió en 1997, tan sólo dos años después de asumir el poder, que el Estado se iba a deshacer de 35 por ciento de las acciones de la empresa pública, con lo que las acciones de Endesa ya fueron mayoritariamente privadas.
Apenas un año después, Aznar sacó a la venta otro 30 por ciento de acciones y sólo dejó 5 por ciento para el Estado, con lo que se consumó definitivamente la privatización de un sector vital como el eléctrico y se redujo a la mínima expresión la presencia del Estado en su accionariado.
La Reforma de la Ley del Sector Eléctrico
Y fue precisamente el proceso de privatización y las presiones del “oligopolio”, lo que también provocó que se reformulara la Ley del Sector Eléctrico, en relación con la fijación de los precios, en parte para cumplir con las exigencias de la Unión Europea (UE) para la integración monetaria en el euro, pero también para satisfacer los reclamos del sector para obtener más beneficios a costa del consumidor. Entonces se defendió la reforma porque supuestamente tenía “el objetivo de minimizar el costo de la energía para todo tipo de usuarios, asegurar el suministro y mejorar el aire que respiramos”.
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Medidas del Gobierno y Perspectivas Futuras
El presidente del gobierno español, el socialista Pedro Sánchez, que se comprometió hace sólo unos meses a que el precio de la electricidad para las familias este año no sería superior al de 2018 (el más caro de la historia), decidió acudir en ayuda de la UE para atajar esta crisis histórica. Sus medidas, sobre todo bonificaciones fiscales y reducciones del IVA, han paliado parcialmente el drama, pero la gravedad de la situación social va en aumento y la llamada “pobreza energética” ha alcanzado cotas inimaginables.
Y mientras tanto, esta semana se registraron hasta tres récords históricos del precio de la luz, el último de 309 euros el MWh, todos los indicadores y los estudios prospectivos advierten que esta espiral de precios descontrolados, en gran parte provocados por las grandes operadoras de la energía, como Iberdrola, Repsol o Naturgy, se mantendrá al menos a lo largo de 2022. Y las previsiones más pesimistas alertan de que la situación no se estabilizará hasta 2024.
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