La Ley del Impuesto al Valor Agregado (LIVA), publicada en 1978, es la que regula el IVA en nuestro país. El Impuesto al Valor Agregado (IVA) es uno de los impuestos más relevantes en México y, sin duda, un tema central en el día a día de cualquier contador. La Ley del IVA es un ordenamiento jurídico que identifica los elementos esenciales de tal impuesto, así como los lineamientos para su traslado y cuantificación. Es un impuesto indirecto, general y permanente.
Características fundamentales del IVA
El IVA es un impuesto que se cobra por el consumo final de productos y servicios. Es un impuesto indirecto, ya que no es percibido por el fisco directamente del tributario, sino por el vendedor en el momento de toda transacción comercial (transferencia de bienes o prestación de servicios). Una de las principales funciones del IVA es que puede formar una financiación completamente indirecta y, al mismo tiempo, recolectar cantidades sumamente importantes.
La estructura de la Ley del IVA permite identificar la existencia de tasas diferenciales y regímenes especiales. Conforme a la Ley del IVA, este impuesto se causa, en términos generales, a la tasa del 16%, con algunos supuestos de tasas diferenciadas al 0% y 8%, y sobre una base de flujo de efectivo.
Estructura de la Ley del IVA
La LIVA está dividida en nueve capítulos en los cuales se agrupan 43 artículos. El Artículo 1º de la LIVA es el que establece la tasa aplicable, los actos o actividades gravadas y los sujetos del mismo.
Capítulos principales de la Ley:
- Capítulo I: Disposiciones generales.
- Capítulo II: De la enajenación.
- Capítulo III: De la prestación de servicios.
- Capítulo IV: Del uso o goce temporal de bienes.
- Capítulo V: De la importación de bienes y servicios.
- Capítulo VI: De la exportación de bienes y servicios.
- Capítulo VII: De las obligaciones de los contribuyentes.
- Capítulo VIII: De las facultades de las autoridades.
- Capítulo IX: De las participaciones entidades federativas.
El sujeto y el hecho imponible
Existen dos tipos de sujeto: activo y pasivo. Los sujetos pasivos son las personas físicas, morales o físicas con actividad empresarial registradas ante la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) que realizan alguna actividad económica o comercial. La empresa o el autónomo que recibe el pago del IVA por parte de sus clientes actúa como recaudador o sujeto pasivo. Esto implica que tiene la obligación de conservar ese dinero pagado por sus clientes en concepto de IVA e ingresarlo en Hacienda.
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Si una persona física o moral realiza actos o actividades gravados por la ley, ya sea en forma habitual o esporádica, está obligado al pago del impuesto. Parte fundamental del objeto del IVA es que se gravan los actos o actividades que se realicen en territorio nacional.
Mecánica de acreditamiento y cálculo
El artículo 4° de la Ley del IVA señala que el acreditamiento consiste en restar el impuesto acreditable, de la cantidad que resulte de aplicar a los valores señalados en la Ley, la tasa que corresponda según sea el caso. El acreditamiento del IVA está sujeto, entre otros requisitos, a que esté vinculado con bienes y servicios estrictamente indispensables para la realización de los actos o actividades gravados.
Tratándose de prestación de servicios, el artículo 18 establece que se considerará como valor el total de la contraprestación pactada, así como las cantidades que además se carguen o cobren a quien reciba el servicio por otros impuestos, derechos, viáticos, gastos de toda clase, reembolsos, intereses normales o moratorios, penas convencionales y cualquier otro concepto.
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