Desde su ascenso al poder, los nazis ajustaron el sistema jurídico para ponerlo al servicio de la discriminación y la violencia; por ello, sus crímenes se perpetraron de manera legal. El régimen nazi utilizó las leyes como una herramienta fundamental para establecer un Estado racial y totalitario, en el que la ideología de la "raza superior" aria justificaba la persecución de quienes consideraban "inferiores". Paulatinamente, Hitler socavó la democracia hasta convertirla en sólo una fachada, utilizando medios jurídicos para darle una apariencia de legalidad a sus acciones.
La Destrucción de la Democracia y la Concentración del Poder
La debilidad de la República de Weimar tras la Primera Guerra Mundial y la crisis económica mundial, que llevó a que millones de alemanes perdieran sus empleos, crearon un caldo de cultivo para el surgimiento del Partido Nacional Socialista de los Trabajadores Alemanes (NSDAP). Hitler con su talento para la oratoria consiguió atraer más miembros. Los nazis, bajo el espectro del final de la Primera Guerra Mundial, abrieron el camino de la legalidad e intentaron llegar al poder a través de elecciones, prometiendo fortalecer la economía y generar empleo. Muchos votantes decidieron que el Partido Nazi era capaz de restaurar el orden, sofocar los disturbios civiles y mejorar la reputación internacional de Alemania.
Aunque los nacionalsocialistas obtuvieron la mayor parte del voto popular en las dos elecciones generales del Reichstag de 1932, no obtuvieron mayoría. Bajo la presión de políticos, industriales y la comunidad empresarial, el presidente Paul von Hindenburg nombró a Hitler canciller de Alemania el 30 de enero de 1933. Ese mismo día, Hitler fue nombrado canciller de Alemania, jefe de Gobierno, por el presidente de la República de Weimar, Paul von Hindenburg, jefe de Estado. El Partido Nacionalsocialista comenzó entonces a eliminar toda oposición política y a consolidar su poder.
El Incendio del Reichstag y el Decreto de Emergencia
Desde un principio, Hitler empezó a acumular poderes. Un momento clave fue el incendio en el edificio del parlamento Reichstag, que tuvo lugar en la noche del 27 de febrero de 1933. El Presidente de Estado Von Hindenburg anunció la siguiente mañana que estaba en vigencia el Reglamento sobre Incendio del Reichstag, impuesto el 28 de febrero de 1933. Este proporcionó la base para una dictadura al anular la mayoría de las libertades civiles, incluidos los derechos de reunión y la libertad de prensa. El decreto también permitió a la policía detener a personas indefinidamente sin cargos. Los derechos civiles de la población alemana fueron suspendidos. La libertad de expresión ya no era un derecho inherente y la policía podía detener arbitrariamente a las personas y allanar casas. La legislación fue acompañada de una campaña de propaganda que generó apoyo público a la medida.
La Ley de Habilitación: El Fin del Parlamento
El 23 de marzo de 1933, el parlamento se reunió en Berlín. En la agenda estaba planeada una nueva ley, la "ley del poder". En marzo de 1933, la Ley de habilitación, una enmienda a la Constitución de Weimar, fue aprobada en el Reichstag por 444 votos contra 94. Esta enmienda permitió a Hitler y su gabinete aprobar leyes, incluso leyes que violaban la constitución, sin el consentimiento del presidente o del Reichstag, durante cuatro años. Como el proyecto de ley requería una mayoría de dos tercios para aprobarse, los nazis utilizaron tácticas de intimidación, así como las disposiciones del Decreto de Incendio del Reichstag para impedir la asistencia de varios diputados socialdemócratas, y los comunistas que ya habían sido prohibidos. Con la aprobación de la Ley del Poder, Alemania dejó de ser un Estado democrático.
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Gleichschaltung: La "Sincronización" de la Sociedad
Ahora que Hitler había reunido tanto poder, llegó la hora de que los nazis convirtieran a la sociedad en su sociedad ideal nazi. Este proceso se denominó Gleichschaltung (Asimilación o Coordinación), mediante el cual se puso todos los aspectos de la vida bajo el control del partido. En sus primeros meses como canciller, Hitler comenzó a concertar una política de "sincronización" mediante la cual forzaba a las organizaciones, los partidos políticos y los gobiernos estatales a alinearse con los objetivos nazis y a ponerlos bajo el dominio nazi. La cultura, la economía, la educación y la ley quedaron bajo mayor control nazi.
Los partidos políticos existentes fueron prohibidos. El 10 de mayo, el gobierno se apoderó de los activos de los socialdemócratas y fueron prohibidos el 22 de junio. El 14 de julio de 1933, Alemania se convirtió en un estado de partido único con la aprobación de una ley que decretaba que el Partido Nazi era el único partido legal en Alemania. Los sindicatos fueron abolidos y los trabajadores, los empleados y los empleadores fueron forzados a incorporarse a organizaciones nazis, impidiendo así que los trabajadores pudieran organizarse como opositores. Todas las organizaciones civiles, incluidos los grupos agrícolas, las organizaciones de voluntarios y los clubes deportivos, tuvieron su liderazgo reemplazado por simpatizantes nazis o miembros del partido; estas organizaciones cívicas se fusionaron con el Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán o se enfrentaron a la disolución. Asimismo, en el ámbito cultural y científico se llevó a cabo una "limpieza", ya que "todo aquello que no sea alemán debía ser eliminado", según los nazis.
Hitler como Führer: La Ley Suprema
El 2 de agosto de 1934, Hindenburg murió. El día anterior, el gabinete había promulgado la "Ley relativa a la oficina estatal más alta del Reich", que establecía que tras la muerte de Hindenburg, el cargo de presidente sería abolido y sus poderes se fusionarían con los del canciller. Hitler se convirtió así en jefe de Estado y jefe de Gobierno y fue nombrado formalmente Führer und Reichskanzler ("Líder y Canciller"). Un referéndum nacional celebrado el 19 de agosto de 1934 confirmó a Hitler como único führer de Alemania. Alemania era ahora un estado totalitario con Hitler a la cabeza. Todo el poder estaba centralizado en la persona de Hitler y su palabra se convirtió en la ley suprema.
La Legislación Racial y la Discriminación
El racismo, la eugenesia nazi y, especialmente, el antisemitismo, fueron rasgos ideológicos centrales del régimen. Los nazis creían que los alemanes arios eran una "raza superior" y que los "inferiores" eran la causa de los problemas que aquejaban a la nación. Desarrollaron una teoría pseudocientífica que argumentaba que la sangre era la portadora de las cualidades raciales. Para dividir a la población, los nazis efectuaron una serie de mediciones físicas con las que buscaban diagnosticar los rasgos deseables en un alemán, realizando comparaciones en los tamaños de cráneo y de nariz y examinando colores de ojos y de cabello. Es importante resaltar que se definió a los judíos como una raza y no como miembros de una religión. La discriminación y la persecución de judíos y gitanos comenzaron en serio después de la toma del poder. A partir de abril de 1933, se instituyeron decenas de medidas que definían el estatus de los judíos y sus derechos.
Las Leyes de Núremberg
La culminación de estas medidas fue el establecimiento de las Leyes de Núremberg de 1935. Igualmente, se permitió la redacción y promulgación de las leyes para segregar, entre muchas otras, las leyes de Núremberg, las cuales fueron aprobadas el 15 de septiembre de 1935. Estas normas decretaban que sólo los arios podían ser ciudadanos alemanes; despojaban a los judíos de todos sus derechos civiles y de su ciudadanía. Se les impidió ejercer sus profesiones, acceder a cargos públicos, ingresar a las escuelas e incluso sentarse en algunas bancas. Por otro lado, la ley para la protección de la sangre y el honor alemanes prohibía los matrimonios y las relaciones entre alemanes y judíos. Los nazis les quitarían a los judíos su riqueza, su derecho a casarse con no judíos y su derecho a ocupar muchos campos laborales, como el derecho, la medicina o la educación. Estos últimos fueron expulsados prácticamente de toda esfera social.
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El Programa de Esterilización Forzada
Para el régimen nazi las personas con discapacidad perdían el derecho a reproducirse, ya que no alcanzaban los estándares de perfección aria, por lo que se impuso un programa de esterilización. El programa de esterilización fue aplicado por los nazis a personas con alguna discapacidad. Hacia 1937, alrededor de 250 mil y 300 mil alemanes habían sido sometidos a este programa. El sector salud de Alemania llevó a cabo la esterilización forzada; aún agrediendo su ética profesional, más de 30 mil médicos y 28 mil enfermeras accedieron a realizar procedimientos quirúrgicos en pro de la política de eugenesia que buscaba "perfeccionar" a la humanidad. A partir de 1939, cientos de miles de ciudadanos alemanes con discapacidades mentales o físicas fueron asesinados en hospitales y asilos.
La Represión y los Campos de Concentración
En el período de la conquista del poder, la energía destructiva de los nazis estuvo centrada principalmente en contra de sus adversarios políticos. En este clima de intimidación, los arrestos e la intimidación se incrementaron. El gobierno prohibió el partido comunista. El 15 de marzo ya había decenas de miles de comunistas arrestados. Para alojar todos estos presos políticos se crearon los primeros campos de concentración. Los primeros campos de concentración se establecieron en marzo de 1933. Los judíos y otras personas consideradas indeseables fueron encarceladas, y liberales, socialistas y comunistas fueron asesinados, encarcelados o exiliados.
En el 1 de abril de 1933, el gobierno inició una campaña oficial contra los judíos, anunciando un importante boicot a productos judíos. La educación se centró en el racismo científico, la política de población y la aptitud para el servicio militar. De acuerdo con el principio de liderazgo del partido nazi, la autoridad venía de arriba y se esperaba absoluta obediencia al superior en cada nivel de la jerarquía nazi. El Reichstag (parlamento alemán) no hacía más que refrendar automáticamente la dictadura de Hitler.
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