Para que hoy en día estemos hablando de Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF), debió existir alguien que empezara a investigar sobre la manera en que se registraban las riquezas de las personas y los negocios. Ese alguien es Luca Pacioli, reconocido como el padre de la Contabilidad Moderna. Fue un fraile franciscano, matemático precursor del cálculo de probabilidades, economista, monje, contador y profesor universitario italiano. Su legado, que lo lleva a ser llamado ‘padre de la contabilidad’, está resumido en el Tractus XI- Particularis de computis et scripturis.
La Vida y Obra de Fray Luca Pacioli
Se sabe poco de los primeros años de vida de Luca Pacioli, pero nació hacia 1445 en Borgo del Santo Sepolcro (actual Sansepolcro), una pequeña ciudad comercial en la Toscana, Italia. Dejó Sansepolcro siendo todavía joven, al entrar al servicio de Antonio Rompiasi, un rico comerciante de Venecia. Pacioli era el tutor de los tres hijos de Rompiasi, a la vez que le ayudaba en los negocios.
En Venecia, comenzó a estudiar matemáticas con Domenico Bragadino, quien lo inició en la geometría y en el álgebra. Bragadino basaba su enseñanza en la lógica y la matemática, aplicándolas para profundizar en disciplinas como la astronomía, la astrología y la medicina. De aquí surge el pensamiento de Pacioli, típico de los Humanistas, que ven en la matemática y la geometría un medio perfecto para acercarse a Dios. También de aquí nace su vocación religiosa y el deseo de hacerse fraile.
A la muerte de Antonio Rompiasi, alrededor de 1470, dejó Venecia y se estableció en Roma con Leon Battista Alberti, secretario personal del Papa. Allí estudió teología y en 1477 fue ordenado fraile franciscano. Entre 1477 y 1480 enseñó en la Universidad de Perugia, donde escribió el Tractator mathematicus ad discipulos perusinos.
En 1489 regresó a su ciudad de origen, Sansepolcro, para enseñar. En este periodo, escribió Summa de arithmetica, geometría, proportioni et proportionalita precipitevolissimevolmente, dedicado a Guidobaldo de Montefeltro, duque de Urbino. La Summa fue publicada en Venecia en 1494.
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Ese mismo año, Ludovico Sforza se convirtió en duque de Milán y hacia 1496 invitó a Pacioli a ir a su corte en Milán para enseñar matemáticas. En Milán, Luca Pacioli comenzó a trabajar con Leonardo da Vinci, que era pintor e ingeniero en la corte de Ludovico. En esta época, escribió De Divina Proportione, con ilustraciones de su amigo Leonardo da Vinci con el cual convivió 5 años en la ciudad de Milán. Pacioli enseñaba matemáticas y Leonardo da Vinci, que era pintor e ingeniero en la corte. Además de su amistad con Leonardo, Frá Luca Pacioli tuvo contacto con muchos otros intelectuales de su tiempo.
Pacioli estaba muy interesado en las matemáticas y las consideraba la suma de varios elementos: aritmética, geometría, astrología (no diferenciada de la astronomía todavía), música, perspectiva, arquitectura y cosmografía, que para ese entonces incluía la cosmología, topografía y la geografía. Su pensamiento oscilaba entre dos concepciones antitéticas de la matemática: una de índole pragmática y otra de índole especulativa e incluso mística.
La "Summa de Arithmetica" y el Desarrollo de la Partida Doble
¿Sabían que Luca Pacioli (c. 1445-1517), fue autor de "Summa de arithmetica, geometría, proportioni et proportionalita" (Venecia, 1494), el primer texto impreso de teneduría de libros? En esta obra, el fraile franciscano analizó el método contable de la partida doble usado por los comerciantes venecianos desde muchos años antes. No es que Pacioli inventara este método, pero sí lo documentó y añadió elementos para perfeccionarlo.
En su obra “La Partita Doppia” propone un sistema contable de doble anotación. En esta obra se pasa de una simple contabilidad a una contabilidad de sociedad donde el patrimonio y en su trasformación por efecto de la gestión, se convierte en el objeto del análisis; todo esto hecho con la técnica de los registros sistemáticos y cronológicos y con la correspondencia entre el debe y el haber. Y con el concepto que el total del debe debe ser igual al haber en cada momento. Esta es la absoluta novedad del capítulo De computis et scripturis.
La suya es ciertamente una obra fundamental; antes de Fra Luca nunca se había elaborado algo así y solo con él aparece un texto orgánico que trate de la gestión económica. Aconsejó utilizar cuatro libros para el registro contable moderno:
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- Inventario y Balances
- Borrador o Comprobante
- Diario
- Mayor
El Principio Fundamental: "No Hay Deudor Sin Acreedor"
Dentro del Tractus XI- Particularis de computis et scripturis, Pacioli definió las reglas del principio matemático de la partida doble, siendo el más fundamental la máxima que rige todo el sistema: "No hay deudor sin acreedor". Esta expresión sintetiza la esencia del equilibrio contable, donde cada transacción tiene una contrapartida, manteniendo la ecuación contable siempre balanceada. Las reglas fundamentales son:
- No hay deudor sin acreedor.
- La suma que se adeuda a una o varias cuentas ha de ser igual a lo que se abona.
- Todo el que recibe debe a la persona que da o entrega.
- Todo valor que ingresa es deudor y todo valor que sale es acreedor.
- Toda pérdida es deudora y toda ganancia acreedora.
Asimismo, recomendó que al empezar a formar el balance el contador debe hacer la señal de la Cruz.
Luca Pacioli llegó al concepto del debe y el haber desde un concepto filosófico superior: el de la dicotomía entre “teoría y práctica”. Esta visión integradora implica una teoría que no tiene miedo de convertirse en práctica y una práctica que saca su sustento de la teoría.
Dimensiones Filosóficas y Cósmicas del Equilibrio Contable
Como podemos deducir, este fraile italiano tenía una visión holística y veía más allá de lo que sus ojos le mostraban; era un genio y hoy día queda demostrado. Pacioli integró la Economía Cósmica-Universal y la Contabilidad, partiendo de una economía anclada en el Ser y el Cosmos, entendido como “orden” (etimología griega). Un orden que va más allá de nuestra mente y convenciones de nuestro Ego.
En el terreno filosófico, cada ser humano es co-creador de la realidad material a través de sus pensamientos, enmarcándose en una concepción metafísica. Y como ley de arbitraje de estos seres divinos, co-creadores, existe una gran ley que para muchas filosofías orientales es denominada karma o, como podríamos decir para comprenderlo mejor en el terreno de la economía, la ley del dar o ley cósmica. Es la ley que hace que obtengamos lo que nos merecemos; es la famosa frase: “uno cosecha lo que siembra”.
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Aquí descubrimos que la ley de la física de acción y reacción descubierta por Isaac Newton es totalmente cierta y que va más allá del campo de las fuerzas de la física. Para quienes necesiten una teoría, podemos establecer una igualdad matemática: Dar = Recibir. Esa es la gran ley cósmica. Y podemos decir, por ejemplo, Pèrdida = Ganancia, lo que significa que perder algo para ganar otra cosa.
