Descubre Cómo la Manipulación Psicológica y el Autoengaño Controlan Tu Mente ¡No Caigas Más en Sus Trampas!post-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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¿Alguna vez te has sentido manipulado por alguien hasta el punto de creer que has perdido el juicio? Sentir que “mi cerebro me está jugando una mala pasada” es una experiencia común para muchas personas. Es posible que te cuestiones todo porque no puedes confiar en tu cerebro. Estas experiencias pueden ser perturbadoras. Es posible que no estés seguro de qué es real y qué no lo es. En ocasiones, nuestras propias mentes pueden crear narrativas que nos confunden o nos hacen dudar de nuestra percepción. Esta situación, donde se siembra la semilla de la inseguridad y se acaba dependiendo de la opinión de los demás, puede manifestarse de diversas formas, desde manipulaciones externas hasta procesos internos de autoengaño.

El Gaslighting: Cuando te Hacen Dudar de Tu Realidad

El gaslighting es una forma de manipulación en la que una persona te hace creer que tu criterio es falso, que lo que crees que ocurrió nunca pasó o lo que dijiste o dijo la otra persona es mentira. Es una manera de abuso que actúa sutilmente. Llega un punto en el que empiezas a creer que estás loco, que desvarías y que ya no sabes qué forma parte de la memoria y qué es fruto de tu imaginación. Cuando hablamos del gaslighting o hacer luz de gas es una de las expresiones psicológicas a las que hacemos referencia cuando alguien quiere manipularte a través de sus palabras.

La palabra Gaslighting tiene como origen la película "Gaslight", en la que un hombre hace creer a su mujer que está loca para robarle. En estos casos, puede que te hayas encontrado alguna vez en alguna discusión en la que se hace mención al pasado. Recuerdas o crees recordar lo que sucedió en la escena en cuestión, pero te lo ponen en duda y acabas cuestionándote la veracidad de tu criterio o de tu memoria.

Lo que consigue la persona con este tipo de abuso es que desconfíes de ti, siembra la semilla de la inseguridad y acabas dependiendo de la opinión de los demás. Aparece la ansiedad, confusión y no confías en tu criterio o percepción. Eso merma tu autoestima, desconfías hasta de tus sentidos y necesitas la confirmación externa de tus recursos. El gaslighting acaba por hacerte creer argumentos negativos sobre ti.

Señales y Tácticas del Gaslighting

La detección del gaslighting es crucial para parar esta forma de maltrato psicológico. Algunas señales incluyen:

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  • Inseguridad: Dudas constantemente de tu criterio y opinión.
  • Dudas de tu memoria: Empiezas a dudar de tu memoria cuando antes te considerabas una persona con buena retentiva.
  • Eres siempre el culpable: Siempre te sientes culpable de todo, y aunque creas que no lo eres, alguien te acaba convenciendo de que lo eres.
  • Te hacen parecer muy sensible: Consideras que eres excesivamente sensible porque alguien te dice que todo te lo tomas muy a pecho o que buscas los tres pies al gato.
  • Te sientes menos: Te infravaloras, sientes que todo lo haces mal y que no te mereces que te quieran.

Existen varias tácticas de gaslighting que los manipuladores utilizan:

  • Contraataque: Ocurre cuando una persona cuestiona los recuerdos de otro.
  • Trivialización: Esto sucede cuando una persona te menosprecia o ignora los sentimientos que tienes.
  • Negación: La negación involucra a aquellas personas que fingen olvidarse de los eventos tal y cómo ocurrieron.

Un ejemplo claro de gaslighting se observa en el caso de un chico que, al descubrir pruebas de infidelidad de su mujer en su móvil, recibió reproches de ella por no confiar. Ella le explicó que todo formaba parte del cariño que se tenían como amigos y que él era un celoso compulsivo que rompía su intimidad mirándole el móvil.

Ámbitos y Consecuencias del Gaslighting

Los ámbitos en los que se suele dar este tipo de manipulación es en el ámbito familiar (a nivel de pareja, entre hermanos o entre padres e hijos) o entre amigos íntimos, pero también se puede dar entre jefe y empleado. Estas relaciones acaban haciendo que la persona que sufre del gaslight acabe perjudicando en todos los aspectos a la víctima en cuestión. Como podemos ver, el gaslighting o hacer luz de gas no es ninguna broma. Las consecuencias pueden llegar a afectar a una persona en muchos aspectos:

  • Pérdida de autoestima: Cuando una persona que está a tu lado no para de decirte cosas negativas sobre ti, el gaslighting acaba por hacerte creer estos argumentos.
  • Deterioro de tus relaciones: Uno de los efectos más vistos cuando alguien hace luz de gas como maltrato es justamente el deterioro de las relaciones de la persona que los sufre.
  • Estrés: Al verse constantemente haciendo errores, las personas que sufren de gaslighting acaban sufriendo unos niveles de estrés muy elevados.

Cómo Afrontar el Gaslighting

Cuando estás en una relación donde se produce el gaslighting es una situación muy difícil de dirigir. Para afrontarla, es fundamental:

  • Creer en ti: Si antes te funcionaba tu intuición, ¿por qué va a ser diferente ahora? No te fíes de las cosas que no acaban de cuadrar. Tú sabes lo que sientes y nadie más puede ver ni notar lo que sientes tú.
  • Dejar de querer contentar o agradar a los demás: Piensa en tus creencias y opiniones. Que nadie te haga dudar de ellas. No se trata de que seas inflexible, pero tus ideas nucleares no tienen que cambiar.
  • Confiar en tus recursos y valores: Todo lo que sea fundamental para ti no lo cambies, forma parte de tu esencia. Piensa en tus rasgos de personalidad y valores, y lo que no quieras cambiar, que no te lo modifiquen. Del mismo modo, pon los límites que consideres necesarios.
  • Intentar ver las cosas con perspectiva: Si lo que tú estás viviendo te lo contara un amigo, ¿qué le aconsejarías?, ¿qué pensarías si lo vieras en una película?

Si sufres o has sufrido la pérdida de la confianza en ti mismo, recuerda esta frase: "claro que hablo conmigo mismo, a veces necesito la opinión de un experto".

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Cuando la Mente Juega Malas Pasadas: Pensamientos Intrusivos y Psicosis

Tu mente puede jugarte malas pasadas de diferentes maneras. Para muchas personas que experimentan psicosis, la sensación de que su mente les juega una mala pasada puede ser intensa. Experiencias como "mi cerebro me está jugando una mala pasada” son comunes.

Pensamientos Intrusivos

¿Alguna vez has estado conduciendo por una autopista, escuchando la radio, cuando de repente tu cerebro te dice: "Oye, ¿y si doblo hacia la zona del medio que separa las carreteras?" O tal vez tomaste un cuchillo para cortar un poco de pan y te preguntaste: "¿Qué pasa si lastimo a alguien con esto?" Estos son ejemplos de pensamientos intrusivos, esos que aparecen en tu cabeza o por sí solos, o por la situación en la que te encuentras, como manejando un auto o cortando pan.

Desde la perspectiva más amplia, un pensamiento intrusivo es cualquier cosa aleatoria que "aparece en la mente". Técnicamente, un pensamiento intrusivo podría ser positivo, pero la mayoría de las veces son los negativos los que notamos. Un ejemplo podría ser un pánico repentino de que dejaste el horno encendido y tu casa se va a quemar. Es posible que no pensemos en ello como algo 'no deseado', porque es solo un pensamiento que olvidamos rápidamente.

En psicología, lo que marca un pensamiento intrusivo como diferente a una preocupación u otro tipo de pensamiento es que está en desacuerdo con lo que generalmente crees que es verdad, o con tus valores. Los psicólogos se refieren a esto como un pensamiento 'egodistónico'. Las preocupaciones se consideran más "egosintónicas", lo que significa que están más alineadas con nuestras creencias. Por ejemplo, si has estado leyendo sobre el aumento de los costos de la energía y los artículos básicos del supermercado, y estás comenzando a gastar más de lo que ganas, es comprensible que te preocupe cómo pagarás tus facturas, pero eso sería una preocupación, no un pensamiento intrusivo.

Normalidad y Problemas de los Pensamientos Intrusivos

Se cree que todos tenemos pensamientos intrusivos. La mayoría de ellos probablemente no los notemos. "Sabemos que es más probable que las personas los noten o luchen con ellos durante los períodos estresantes." Es beneficioso para los humanos tener pensamientos aleatorios todo el tiempo. Uno de los argumentos que se ha esgrimido es que si no tuviéramos pensamientos aleatorios, nunca resolveríamos los problemas.

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Es cómo respondes a los pensamientos intrusivos lo que tiende a determinar si son problemáticos. "Si piensas, '¿Qué tipo de persona tiene este pensamiento extraño?' o 'Podría significar que soy esta persona horrible que creo que soy', a partir de ahí, un pensamiento intrusivo podría convertirse en una obsesión." Las obsesiones en el sentido clínico son pensamientos intrusivos que no son deseados y se repiten con frecuencia. Estos pueden desarrollarse en el TOC, particularmente en el TOC que ocurre durante el embarazo o después del parto. Pero los pensamientos no deseados repetidos también son característicos de una serie de otras afecciones de salud mental, desde el TEPT y los trastornos alimentarios hasta la esquizofrenia. Los pensamientos intrusivos también pueden estar relacionados con problemas de salud física. Los pacientes con cáncer, por ejemplo, pueden sufrir pensamientos intrusivos sobre el regreso de su cáncer que pueden afectar su recuperación física.

En las personas que desarrollan obsesiones o pensamientos intrusivos más angustiosos, los pensamientos comienzan a ocurrir más regularmente cuando se esfuerzan demasiado por deshacerse de ellos, en lugar de simplemente aceptarlos e ignorarlos. En algunos casos, las personas pasan a realizar acciones físicas para tratar de lidiar con los pensamientos, como tocar, contar o verificar repetidamente que han realizado una tarea en particular. Estas son las compulsiones.

Causas y Tratamiento de los Pensamientos Intrusivos

Los pensamientos intrusivos son normales. Si aceptamos que son solo pensamientos aleatorios, entonces lo que los causa es simplemente el burbujeo constante de ideas y recuerdos en nuestros atareados cerebros. A veces hay un desencadenante de tales pensamientos: ver un extintor de incendios, por ejemplo, y luego querer volver corriendo a casa y comprobar que la casa no se ha quemado. Pero a veces son realmente aleatorios; solo el resultado de que nuestras mentes son "ruidosas".

Otras causas incluyen:

  • Experimentar traumas y ansiedad: Cuando experimentas un trauma, tu cerebro se vuelve hiperconsciente de todos los peligros potenciales que te rodean. Es posible que notes sonidos aterradores o cosas que se mueven por el rabillo del ojo, solo para darte cuenta, cuando miras más de cerca, de que se trata de algo inofensivo, como una hoja que se mueve con el viento. Es posible que tengas una sensación de ansiedad constante, pero nunca puedes identificar realmente qué es lo que te preocupa.
  • Sufrir abusos: Es posible que hayas tenido un padre o una pareja sentimental que te enseñó que no confíes en tus propios sentimientos y recuerdos. Cuando nos repiten cosas como “Eso nunca pasó” o “¿Por qué te molestas tanto?”.
  • Convivir con otras afecciones de salud mental: Las personas con depresión, ansiedad o TDAH tienen problemas para concentrarse y prestar atención a las cosas. Es posible que te cueste recordar conversaciones que has tenido.
  • Infecciones: El inicio abrupto de los síntomas del TOC en los niños puede ser el resultado de una infección bacteriana o viral, como en el trastorno pediátrico neuropsiquiátrico autoinmune asociado a estreptococo (PANDAS).

Si los pensamientos intrusivos te preocupan, hay tratamientos bien establecidos disponibles. Para el TOC (y el trastorno dismórfico corporal), esto suele ser terapia cognitiva conductual (TCC) y terapia de exposición y respuesta. Para dejar de agobiarnos con pensamientos intrusos que nos perturban y nos molestan en el día a día existe una técnica que se llama “parada de pensamiento”. Como todo entrenamiento la parada de pensamiento necesita ser practicada para que así sean cada vez más evidentes los resultados positivos de usarla. Evita luchar abiertamente contra estos pensamientos, si lo haces los mismos cogerán cada vez más fuerza. Por tanto, permite el que estén ahí, pero de manera diferente. Una vez distraído, piense en algo que le guste. Es importante centrarse en las cosas que importan, junto con un poco de cuidado personal, que podría ser tan simple como dormir y comer bien.

Psicosis: Confundiendo la Realidad

La psicosis es común: hasta el 3,51 % de las personas experimentan este tipo de síntomas. Para muchas personas que experimentan psicosis, la sensación de que su mente les juega una mala pasada puede ser intensa. Es posible que vean u oigan cosas que no existen. Es posible que no estén seguros de qué es real y qué no lo es. La psicosis también puede afectar a otros sentidos, como el tacto, el gusto y el olfato. Estos síntomas pueden aparecer y desaparecer.

En algunas personas, la psicosis puede desencadenarse por acontecimientos importantes en la vida, como el duelo o la pérdida (de una relación, un trabajo, un hogar) u otras circunstancias vitales increíblemente estresantes. La falta de sueño también puede ser un factor que agrave los síntomas de la psicosis.

La Mente y la Creación de Historias: Autoengaño y Excusas

A muchas personas les preocupa un asunto: inventarse historias en la mente, historias que nunca han existido. ¿Es un trastorno psicológico o se trata simplemente de una forma inocua de pasar el tiempo? El primer paso es deslindar el contenido de las historias que creamos.

Historias Inventadas y Autoengaño

Cuando después de una situación particularmente estresante recreamos en nuestra mente los mismos hechos, pero esta vez con una salida positiva para nosotros, es un fenómeno eminentemente catártico. Cuando esta historia se desarrolla como una catarsis emocional, al terminar nos sentiremos liberados y podemos regresar a nuestra normalidad. Si la historia viene una y otra vez a nuestra mente indica que tenemos un pensamiento rumiativo, somos víctima de ideas recurrentes que no podemos eliminar y que indican cierta rigidez de pensamiento de nuestra parte y dificultades para aceptar el curso y los cambios que implica la vida.

No obstante, la mayoría de las personas inventan historias de contenido amoroso, se imaginan cómo serían sus vidas con otra persona con la cual no sostienen ningún tipo de relación sentimental. Estas historias pueden ser desde un simple contenido imaginativo sin más trascendencia, característico de los adolescentes, hasta delirios erotomaníacos, donde la persona se enamora platónicamente e interpreta erróneamente todas las señales de la otra persona como si fueran signos de interés hacia sí mismo cuando realmente no es así. También las personas con esquizofrenia paranoide suelen inventarse historias muy bien estructuradas, aunque su contenido generalmente está relacionado con persecuciones o delirios de grandeza. Cuando causan molestia a la persona que las imagina y provoca un deterioro en algunas de sus áreas de actuación, como por ejemplo, el hecho de imaginar historias con un supuesto amante, conduce a que la persona paulatinamente se desvincule de las relaciones sociales y de la búsqueda de un compañero real. En el caso de que inventar historias llegue a ser patológico, sin llegar a un nivel psicótico, las causas son múltiples, aunque las más comunes son aquellas donde prevalece una historia personal llena de miedos, rigidez y aislamiento social. En esencia, la persona intenta suplir las carencias y privaciones de experiencias a las que ha estado sometida durante una buena parte de su vida.

Cuando te menosprecias, tu mente cree lo que dices: que eres inadecuado, defectuosa, incompetente, que estás destinado al fracaso, etc. Tu mente no se toma un momento para reflexionar, examinar los hechos en cuestión, evaluar las premisas y examinar la evidencia para determinar si el diálogo interno es cierto o no. Cree lo que oye, y lo que oye es lo que te dices a ti mismo/a en voz baja. Las palabras tienen poder, así que ¿no es hora de usar el poder de tu discurso interno para cambiar cómo te sientes contigo mismo?

La mayoría de las personas asumen que sus pensamientos son simplemente verdaderos, que existen como fragmentos precisos de la realidad, generados por una mente a la que nunca cuestionan. Reconocer la diferencia entre pensamientos y hechos es un primer paso para cambiar de opinión y cambiar cómo te sientes. Los pensamientos no son hechos. Son interpretaciones o impresiones, y conforman las historias que tu mente te dice para darle sentido al mundo. Lo más difícil para muchas personas es cuestionar su propio pensamiento. "Aquellos que no pueden cambiar sus mentes no pueden cambiar nada". Pensar es maleable. Al igual que la arcilla cruda, podemos moldear cómo pensamos cuestionando nuestros pensamientos y las historias que creamos que se convierten en trampas mentales. Cambiar un pensamiento puede cambiar un sentimiento. También puede cambiar la historia que te cuentas a ti mismo, dándote licencia para crear nuevas historias que pueden cambiar tu vida.

El "Síndrome del Esqueísmo": Cuando las Excusas Dominan la Mente

"Síndrome de «esqueísmo»: cuando las excusas dominan tu mente…". Esto se refiere a la costumbre de poner excusas. Una cosa es aceptar que lo que estamos haciendo es ponernos excusas para no hacer lo que realmente queremos y aprender de ello. Y la otra es dejarnos llevar por el "esqueísmo" poniendo excusas que nos eliminen el malestar y que nos hagan creernos nuestras propias mentiras para sentirnos mejor en el corto plazo, con nosotros mismos o frente a otros. "Quien se excusa, se acusa". Al final del camino, la excusa es el ancho de la mentira. La frontera entre el "esqueísmo" y la mitomanía es mínima.

La persona doctorada en el arte de las excusas recurre a ellas como mecanismo de defensa. No son personas felices ni perfiles que se sientan bien consigo mismos. Quien recurre al pretexto lo hace cuando se siente amenazado, cuando se pone en tela de juicio su competencia, cuando sale a la luz su error, su descuido, su comportamiento errático. Así, quien recurre a ellas casi para cada circunstancia está limitando su crecimiento, la responsabilidad con su vida y su propio potencial humano.

Las raíces del mal arte de poner excusas se hunden a menudo en el corazón del miedo o en la inseguridad de quien recurre al pretexto para salvaguardar su ego o su cómoda posición en la zona de confort. Las palabras tienen poder, y la verdad es saludable para la salud integral de las personas. Acercarse a la verdad (objetiva) es un esfuerzo que provoca salud. Hay que hacer un esfuerzo para ser congruente y un atajo son las excusas y los pretextos, que son unas categorías sutiles de la mentira.

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