Descubre Cómo la Evolución de las Prácticas Contables Está Transformando la Memoria Profesional en Colombiapost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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El desarrollo de las prácticas contables ha estado intrínsecamente ligado a la evolución de la humanidad, motivado por la necesidad fundamental de información para la toma de decisiones. El nacimiento mismo de la contabilidad ha sido producto del requerimiento social de dar cuenta de bienes, hechos y recursos que rodean la actividad económica y social.

Para Hernández (2002), “la contabilidad es una actividad tan antigua como la humanidad misma” (p.1) y se ha reconocido que desde que el hombre sabe de su existencia requería llevar cuentas sobre lo que cazaba, consumía, almacenaba, entre otras actividades. En esa vía, Gertz Manero (1976) plantea que el desarrollo histórico de la contabilidad parte del año 6.000 A.C., en donde ya existían elementos necesarios para llevar a cabo la actividad contable como la escritura, los números, el concepto de propiedad, la moneda, el crédito de los mercados, la tablilla de barro. No obstante, nuevos hallazgos arqueológicos posicionan el nacimiento de la contabilidad en África 20.000 años A.C.

Momentos más recientes de la historia de la contabilidad permiten comprender el tránsito entre la contabilidad memorial, la simple y la partida doble, desde el punto de vista del reconocimiento y registro de hechos económicos, cambios que estuvieron marcados por la evolución y mayor complejidad del comercio, la creación de las figuras societarias e incremento de las operaciones de financiación.

Así, las prácticas contables han evolucionado a la par que la disciplina, sin embargo, el marcado interés para mostrar resultados exclusivamente a los inversionistas y al Estado, han llevado a que la formación contable se realice bajo el cumplimiento de marcos regulativos que terminan con la generación de informes, rezagando las funciones del contador, e ingresando la profesión en un descontento y aislamiento frente a los demás grupos de interés que buscan, no solo información financiera, sino aquella que requieren para atender sus necesidades, según al grupo que pertenecen (Freeman, 1984).

Este análisis fue tratado inicialmente por Castaño et al. En sus inicios, las prácticas contables atendían con sus informes los requerimientos de la comunidad, como lo establece el trabajo de Rivera (2013), el cual concluye que la función social que siempre ha tenido la contabilidad es dar cuenta o proporcionar información a las personas. La perspectiva social de la práctica contable dio un giro con la revolución industrial, ligada al desarrollo de los mercados financieros, pues se requerían conocimientos especializados en contabilidad financiera, costos y auditoría de cuentas (Richardson, 2018). En este sentido, los últimos 200 años han traído consigo una constante evolución de la profesión contable y sus prácticas aunado a la transformación misma de la sociedad y sus formas de relacionamiento.

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El ejercicio de la práctica contable debe satisfacer a los terceros interesados, término que fue utilizado y definido por Freeman (1984), con lo cual se espera que efectivamente los distintos agentes interesados sean incluidos en los informes empresariales. Se requiere, además, que el contador logre el perfil que la sociedad requiere.

Metodología de la Investigación

Esta investigación es de tipo cualitativo, se fundamenta en análisis documentales (textos y normas) y entrevistas a profesionales de la contaduría que ejercen en entidades del grupo II para el sector privado, donde fue posible entrevistar a nueve contadores con más de cuatro años de experiencia. Se ha definido que sea para este grupo, dada la posibilidad de acceso a la información de primera mano de contadores laborando en este tipo de entidades y que, además, por el tiempo en ejercicio, tuviesen conocimiento de los acontecimientos en la profesión contable durante el período de evaluación.

En la estrategia de análisis documental, se partió de fuentes secundarias (libros, revistas, normas, prensa, trabajos de grado) lo que permitió conocer el estado actual de las prácticas contables bajo el nuevo marco normativo, la generación de los diferentes informes financieros y sus revelaciones, el alcance de estas frente a los stakeholders y su relación a través de la aplicación de la nueva normatividad contable. Otros aspectos estudiados fueron los conceptos stakehoders, enfoque social, bien común de la contabilidad y profesión contable. El trabajo se realizó para el período 2014-2018, pues en la investigación de Castaño et al. (2015) se estudió el período 1990-2013, y allí se estableció una línea base de análisis que permitió dar continuidad a la evaluación.

Para seleccionar los contadores se inició con la validación previa, que cumplieran con las condiciones requeridas para el trabajo, que tuvieran más de cuatro años de experiencia y que estuvieran laborando en empresas que pertenecieran al grupo II de las Normas Internacionales de Información Financiera durante el período 2014-2018. Frente al análisis de la información, el equipo investigador sistematizó y clasificó las respuestas, según las categorías propuestas. Estableció factores comunes que reiteraban los entrevistados.

Impacto de la Tecnología en las Prácticas Contables

Según Castells (1998), lo que caracteriza a la revolución tecnológica actual es la información y la aplicación del carácter central del conocimiento a los aparatos que procesan dicha información, con lo que surge un círculo de retroalimentación entre la innovación y sus usos. se desarrollaron con el objeto de propiciar al contador en su práctica contable una herramienta que realizara todos los cálculos y operaciones de una forma sistematizada con la mayor certidumbre posible, y que, a la vez, le permitiera dedicar más tiempo a entender y explicar los resultados financieros obtenidos.

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En el caso de la implementación de los nuevos marcos técnicos normativos contables (derivados de la Ley 1314 de 2009) se requirió del desarrollo de nuevos programas o aplicaciones tecnológicas que permitieran la adecuación de los cambios en los procesos contables. Dichas aplicaciones requirieron del trabajo interdisciplinario de profesionales para hacer posible su transición a los nuevos estados financieros de apertura, cambios que aún no se logran visualizar concretamente en los planes de estudio de los programas de contaduría de las diferentes facultades en Colombia y que, adicionalmente, el contador que ya estaba en ejercicio difícilmente asimila. Así mismo, la transformación tecnológica que se ha dado mucho más fuerte en los últimos 20 años ha hecho evidente la necesidad de que las facultades de contaduría inserten en sus programas contables el uso de las TIC (Barreto et al., 2011).

En este sentido, el profesor Castaño (2017) manifiesta que el uso de las tecnologías de la información y comunicación son cruciales en la redefinición del futuro de la educación contable, en especial, con referencia a temas como: big data, cloud computing, facturación electrónica, contabilidad en tiempo real (on-line). Con relación a esta dimensión de las prácticas contables, los entrevistados plantearon que efectivamente esta nueva regulación contable generó demanda de nuevos desarrollos tecnológicos y que el contador aún adolece de una buena formación en este campo, lo que afecta el ejercicio de sus prácticas profesionales.

El nuevo marco técnico normativo contable para empresas de grupos II indica que los estados financieros básicos son: el estado de situación financiera, el estado de resultados, el estado de flujos de efectivo y el estado de cambios en el patrimonio, y las notas a los estados financieros que hacen parte integral de estos. Este ajuste, trae consigo nuevos términos a utilizar e indicaciones a cumplir en la presentación y elaboración de cada estado financiero, conocimientos que al momento aún presentan dificultades en su entendimiento para el contador y el equipo de profesionales que hacen parte de su elaboración, dado que la implementación de las normas hizo posible que la dirección con todas las áreas o departamentos se involucraran en su elaboración. Rivera-Arrubla et al.

El Rol del Contador y la Generación de Valor

El contador público con su equipo de trabajo dedicaba sus esfuerzos a cumplir con la recopilación de datos de las diferentes áreas que conforman la empresa con el solo objetivo de cumplir con los diferentes informes en los tiempos establecidos por la dirección y las diferentes entidades de regulación y control. Es así como Becerra (2016) plantea que el rol del contador público ha cambiado y se espera que tenga una participación en la formulación, implementación y seguimiento de la estrategia organizacional.

Este aspecto de la generación de valor se convierte crucial para la profesión contable, toda vez que las organizaciones requieren un profesional activo en temas como: costos, fijación de precios, presupuestos, planeación financiera y fiscal, control interno, entre otros; ámbitos que repercuten en la posibilidad de mantener a las organizaciones en marcha, pero que, a su vez, tienen incidencia en cómo se construye la sociedad. La teneduría de libros se refiere a la tarea rutinaria del reconocimiento, clasificación y registro de operaciones, principalmente de orden financiero, en las organizaciones. La mayoría de los contadores entrevistados tienen claro que la teneduría de libros o registros contables son meramente una etapa del proceso, pero que no es lo más importante, dado el apoyo de los sistemas computarizados. También consideran que el término teneduría de libros está obsoleto, pues lo que se busca es darle valor agregado a la información y que el proceso contable implica más que una simple teneduría de libros.

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De acuerdo con la percepción de las personas entrevistadas, el contador ya no solo se dedica a llevar registros contables, sino que adquiere un perfil más financiero, velando porque la información sea precisa y sirva para la toma de decisiones. La capacitación es fundamental para realizar las nuevas prácticas contables basadas en estándares internacionales, además de considerar que la responsabilidad de la información financiera no es únicamente del contador, la función del contador es operar la información que recibe de cada uno de los responsables de los procesos en las organizaciones.

Ética Profesional y Responsabilidad Social

Según Martínez (2006), la ética profesional es una fuerza que orienta los comportamientos de las personas frente a lo que mueve al profesional y lo que legítimamente demanda la comunidad a los profesionales. Vargas y Católico (2007) manifiestan que el contador público debe liderar el comportamiento ético, toda vez que su función social pueda beneficiar o no a toda una comunidad. Es importante resaltar entonces, otros aspectos que complementan una actitud ética del contador: la educación contable, la competencia profesional, el desarrollo profesional continuo, el conocimiento en control, auditoría, riesgos y el juicio profesional (independencia y criterio).

Se infiere de las entrevistas que las prácticas contables orientadas en la ética no han sufrido cambios, que dichas prácticas son inherentes a las personas, pero piensan que los profesionales de la contabilidad se han hecho más conscientes de la responsabilidad que conlleva su labor. Allí, se vincula el comportamiento a lo cultural e indican que, si en la cultura empresarial falta ética, esto se hará recíproco en el ejercicio de la profesión. De acuerdo con la mayoría de las personas que formaron parte del estudio, el profesional contable ya no es un sujeto encerrado en una oficina.

Conclusiones Preliminares

Frente a los resultados obtenidos por Castaño et al.

  • Ética: se considera inherente a la profesión y cultura. Sin embargo, se denota un endurecimiento de la regulación y las responsabilidades del profesional contable.
  • Relacionamiento con los stakeholders: se trasciende de la mirada de responsabilidad social solo de la empresa y se considera que en sí mismo el contador público es socialmente responsable y requiere pensar en los interesados de la información.

La contaduría pública ha tenido una evidente evolución, en los periodos propuestos para este artículo, debido a las demandas presentadas en las diferentes empresas y los cambios tecnológicos que favorecen su acción. Igualmente, al crecimiento económico y la internacionalización de la economía que ha obligado a que adecúe sus métodos a las necesidades de las compañías, el Estado y los inversores, y en general a los stakeholders. En el ejercicio de las prácticas profesionales se requiere identificar grupos de interés más allá de los socios de las empresas, el Estado y las entidades financieras, con el fin de propiciar los informes que estos requieren para el cometido de sus intereses.

El cambio desde una praxis técnica hacia la gestión de la información integral en las organizaciones plantea un contador que no solo requiere educación integral, sino un ejercicio profesional enmarcado en las mejores prácticas aplicables, según los tipos de entidades en donde se desempeñe. Además, la profesión necesita de una mejor reflexión sobre la ética profesional, la formación integral de los contadores públicos y la profundización sobre conceptos de cómo se puede generar valor desde los sistemas contables para los distintos stakeholders.

Este trabajo de investigación propone que se continúe con la evaluación de las prácticas contables.

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