A lo largo de los años, diversos estudios coinciden en la investigación del capital de trabajo, dentro de los cuales se menciona sus definiciones básicas, conceptos claves, métodos y otras generalidades. Sin embargo, aún existe una brecha entre los conocimientos generales del capital de trabajo obtenidos y lo que realmente se aplica en las empresas.
Una de las decisiones financieras está relacionada con la administración eficiente del capital de trabajo en las pymes, por lo que diferentes autores han investigado el tema a lo largo de los años. Los resultados demuestran que una de las causas para la quiebra de estas empresas, en los primeros cinco años de su existencia, ha sido el mal manejo de su capital de trabajo. Por lo expuesto, se comparte el criterio de Gitman & Zutter (2012), quien manifiesta, “por lo tanto, no debe sorprendernos que la administración del capital de trabajo sea una de las actividades financieras más importantes de los gerentes y que más tiempo consumen”.
El presente trabajo tiene como objetivo analizar la importancia de una eficiente administración del capital de trabajo, como estrategia para lograr la operatividad de las Pymes y su permanencia en el tiempo. También se contribuye a fortalecer la teoría del capital de trabajo abordando temas como su origen, importancia, administración y los métodos más utilizados para su cálculo.
Definición y Origen del Capital de Trabajo
La palabra capital tiene su origen con el legendario pacotillero estadounidense, a quien se le relaciona con un vendedor ambulante de puerta en puerta, que realizaba viajes a pueblos (buhonero). Cargaba su carreta con abundantes bienes y recorría una ruta para venderlos, ésta mercadería era reconocida como capital de trabajo pues al rotar por el camino se convertía en utilidades. El carro y el caballo son sus activos fijos financiados con capital contable y solicitaba en préstamo los fondos para comprar la mercadería.
El capital de trabajo es necesario en una empresa por el número considerable de actividades que se realizan, lo que genera una gran cantidad de efectivo moviéndose en Caja-Bancos, mercaderías abundantes manejadas en Inventarios y recursos utilizados en inversiones en Cuentas por Cobrar y Activos Circulantes (Abreu & Morales, 2012). La necesidad que exista un capital de trabajo dentro de la empresa, se puede evidenciar cuando aparecen diferencias entre el ciclo operativo de la empresa y su ciclo de efectivo (Rizzo, 2011). El ciclo operativo de la empresa es el período comprendido entre la compra de la materia prima, el proceso de transformación (PPI), la venta del producto terminado (PPC) y el cobro al cliente.
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Concepto de Capital de Trabajo
El capital de trabajo, conocido también como fondo de maniobra, es la inversión que realiza toda empresa en activos circulantes o de corto plazo. Los autores consultados coinciden con el concepto propuesto por Gitman & Zutter (2012), quien plantea que “(…) el capital de trabajo neto se define como la diferencia entre los activos corrientes de la empresa y sus pasivos corrientes” (pág. 544). Según Weston & Brigham (2000) “(…) el capital de trabajo neto se define como los activos circulantes menos los pasivos circulantes”. El capital de trabajo comprende los recursos que permiten a las organizaciones mantener el giro habitual de su negocio de manera eficiente y eficaz; este capital está integrado por cuentas principalmente de corto plazo o también conocidas como cuentas de activo corriente o circulante (López, Puertas & Castaño, 2011). En este sentido, se relaciona con solicitar un préstamo por las necesidades del ciclo económico de la empresa; que funciona como un financiamiento de corto plazo, cuyos reembolsos serán realizados en los períodos acordados (Torres Garrido, 1965).
Los activos corrientes juegan un papel muy importante en la administración del capital de trabajo. Si el nivel de éstos es demasiado alto, el rendimiento de la inversión estará por debajo de lo normal. Por otro lado, si el nivel es demasiado bajo la empresa tendrá pérdida y problemas de liquidez para continuar con su operación normal. Gitman & Zutter (2012) manifiestan, “por lo tanto, no debe sorprendernos que la administración del capital de trabajo sea una de las actividades financieras más importantes de los gerentes y que más tiempo consumen” (pág. 543). Así, “La administración del capital de trabajo en la actualidad se ha hecho compleja en atención a la dinámica del entorno económico financiero y las exigencias del mercado en que operan las empresas, especialmente aquellas radicadas en economías en desarrollo” (Angulo, Berrio, & Caicedo, 2014, pág.
Una óptima administración del capital de trabajo proporciona un margen de seguridad, al momento en que la empresa tiene la capacidad de autogenerar efectivo para el financiamiento de sus operaciones, y a su vez aporta a la generación de valor, mitigando los riesgos de caer en problemas financieros y en consecuencia, evitar la necesidad de un financiamiento externo.
Según Gitman & Zutter (2012), “La importancia de una administración eficiente del capital de trabajo es incuestionable, ya que la viabilidad de las operaciones de la empresa depende de la capacidad del gerente financiero para administrar con eficiencia las cuentas por cobrar, el inventario y las cuentas por pagar” (pág. El principal objetivo de la administración del capital de trabajo es tener un dominio sobre todas las cuentas de los activos corrientes, así como de su financiamiento, y conseguir un equilibrio entre el riesgo y la rentabilidad. “Por estas razones, el director financiero y el personal dedican una parte considerable de su tiempo a los asuntos del capital de trabajo” (Van Horne & Wachowicz, Jr., 2010, pág. “Una investigación realizada con gerentes financieros de empresas alrededor del mundo indica que la administración del capital de trabajo encabeza la lista de las funciones financieras de más valor” (Servaes & Tufano, 2006). Sobre esta premisa es importante señalar que “la administración del capital de trabajo es importante, tan sólo por la cantidad de tiempo que el director financiero debe dedicarle” (Gitman & Zutter, 2012, pág. Para Jiménez et al (2013), la importancia del capital de trabajo radica en conocer el tiempo que pasa el dinero en cuentas por cobrar e inventario, hasta su recuperación. El ciclo de caja es un indicador para saber si se tiene o no solvencia para afrontar deudas, caso contrario, se tendría la necesidad de obtener un crédito.
La toma de decisiones financieras influye directamente en los niveles de liquidez y rentabilidad de la organización, por lo tanto la correcta gestión del capital de trabajo busca incrementar la rentabilidad al máximo y disminuir el riesgo (Selpa & Espinosa, 2009). Gitman (2012), considera que la rentabilidad es el residuo positivo entre lo ganado y lo gastado, para lo cual se requiere incrementar las ventas y minimizar los costos mediante la correcta selección de insumos, mano de obra y cualquier costo indirecto. La rentabilidad también puede ser definida como el beneficio generado por una inversión, expresada en porcentaje. Por otra parte, el riesgo financiero es la probabilidad de que la empresa por algún imprevisto no sea capaz de cumplir con sus obligaciones en el corto plazo.
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Métodos para el Cálculo del Capital de Trabajo
Según la literatura contable, existen dos criterios de capital de trabajo, el primero es el capital de trabajo neto y el segundo, el capital de trabajo bruto (Van Horne & Wachowicz, Jr., 2010). En cuanto al capital de trabajo neto se debe analizar el resultado que se va obtener, ya sea este positivo o negativo, el mismo que tendrá distintas interpretaciones (Durán, 2011). Un buen administrador financiero estará pendiente de la gestión del capital de trabajo, a fin de determinar oportunamente las entradas y salidas del efectivo, puesto que sin este ninguna empresa puede llevar a cabo sus operaciones habituales.
Si el capital de trabajo neto es alto, el riesgo disminuye, por cuanto la empresa cuenta con recursos para cumplir con sus obligaciones de corto plazo. Es decir, la liquidez aumenta pero al mismo tiempo la rentabilidad disminuye por el alto costo del capital invertido. En el caso que el capital neto de trabajo sea bajo, aumentará el riesgo de que la empresa no pueda cumplir con sus deudas de corto plazo, con los recursos más líquidos. Si como resultado se obtiene un capital de trabajo positivo, este se interpreta como la porción del activo corriente que está siendo financiada con fondos permanentes (Rizzo, 2011). También se puede obtener resultados negativos como neutros, es decir, igual a cero, cuando es negativo, según la literatura contable quiere decir que la empresa no cubre las obligaciones a corto plazo con sus activos más líquidos. El objetivo de este método es administrar correctamente cada una de las cuentas del activo y pasivo corriente, para mantener un equilibrio entre el riesgo y la rentabilidad, de modo que se logre maximizar el valor de la empresa.
En un escenario de riesgo existen tres decisiones financieras que todo gerente debe tomar: decisiones de administración del capital de trabajo, de inversión relacionadas con presupuesto de capital y de financiamiento referente a estructura de capital.
Método del Ciclo de Caja
Este método es utilizado para calcular el capital de trabajo de una empresa en marcha, así como también para estimar la cantidad de efectivo que se necesita, para la operatividad del negocio en su etapa de arranque. En este caso se debe calcular el ciclo de caja, este es el tiempo en días que la empresa considera que se tardará en recuperar el dinero de sus ventas, para pagar a los proveedores. Los desembolsos anuales son el total de costos y gastos en los que la empresa va a incurrir, para ejecutar las actividades del giro del negocio con normalidad durante el primer año de operación.
El ciclo de caja es igual al plazo promedio del inventario más el plazo promedio de cobro y menos el plazo promedio de pago. Si se dificulta este cálculo porque no se cuenta con información certera de los plazos, únicamente son aproximaciones, según la teoría se puede considerar un ciclo de caja de hasta 90 días. La necesidad de capital trabajo conlleva a buscar fuentes de financiamiento, lo cual implica un costo financiero e implícitamente el costo de oportunidad. Una empresa puede disminuir la cantidad de capital de trabajo si gestiona adecuadamente las estrategias de administración del efectivo. La disminución tiene un efecto positivo tanto en el financiamiento como en la rentabilidad, se reduce el valor del préstamo y mejora la rentabilidad de la empresa.
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Método del Porcentaje de Ventas
Para determinar las necesidades financieras, una vez que se han obtenido los flujos de efectivo y contables, se puede relacionar porcentualmente las cuentas del balance general con las ventas. Al conocer los recursos que se necesitan para financiar un incremento en las ventas, se debe analizar si se lo hace con endeudamiento de corto o largo plazo. Existen dos alternativas para calcular la necesidad de fondos, la primera, en el caso que la empresa trabaje al 100 % de su capacidad instalada, se verá obligada a realizar inversiones de capital, a fin de incrementar su producción. Una empresa para crecer necesita financiamiento para incrementar las ventas, y para alcanzar esto requiere la realización de inversiones en cuentas por cobrar, inventarios y activos fijos. Este método se caracteriza por las variaciones de las cuentas: caja, clientes, existencias y proveedores (Porlles et.al., 2013).
- Considerando la información proporcionada por el Estado de Pérdidas y Ganancias, se realiza una estimación del incremento de las ventas, de los costos de venta y compras adicionales, así como la obtención de utilidades.
- Calcular la necesidad de fondos adicionales que puede requerir la empresa, sobre la base de cómputo de las variaciones incrementales de las cuentas clientes, inventarios, proveedores.
Una organización debería tomar en cuenta tanto factores internos como externos, ya que estos son los que alientan al desarrollo de estrategias con el fin de mejorar el desempeño organizacional (Porporato & Waweru, 2011). Además, Mondragón-Hernández (2011) señala que la gerencia debe buscar la maximización del valor de la empresa por encima del aumento de la rentabilidad, enfocándose en la responsabilidad social que posee.
