El patrimonio material o inmaterial de una empresa, que en contabilidad se conoce como activo tangible o intangible y que comprende tanto a terrenos y mobiliario como a patentes y licencias, se utiliza en las empresas como medio para generar ingresos. Esto condiciona su desgaste progresivo, no solo sujeto al simple paso del tiempo, sino también a factores como el avance tecnológico o de producción. De modo que un bien que se adquirió en un momento dado por un determinado precio, tras 10 años de funcionamiento ha perdido una parte de su valor.
Cuando una empresa refleja el estado de su patrimonio en su balance anual o realiza la declaración de la renta también incluye el activo, pero si no declarara esta pérdida de valor de ciertos activos, el resultado sería engañoso y Hacienda exigiría, y con razón, una aportación tributaria superior a la que correspondería. Este es el papel de la amortización (para los bienes inmateriales) y la depreciación (para los bienes materiales). Declarando el valor decreciente de los bienes en los libros, se refleja fielmente el patrimonio de la empresa (y sus ganancias), criterio que constituye uno de los principios generalmente aceptados de la contabilidad a nivel internacional.
Cita “Las amortizaciones habrán de establecerse de manera sistemática y racional en función de la vida útil de los bienes y de su valor residual, atendiendo a la depreciación que normalmente sufran por su funcionamiento, uso y disfrute, sin perjuicio de considerar también la obsolescencia técnica o comercial que pudiera afectarlos.”(artículo 2.1 del Real Decreto 1515/2007, de 16 de noviembre, por el que se aprueba el Plan General de Contabilidad para pymes)
La depreciación de un año varía de acuerdo con el método seleccionado, pero la depreciación total a lo largo de la vida útil del activo, no puede ir más allá del valor de recuperación. Por lo tanto, el Contador debe evaluar con cuidado todos los factores antes de seleccionar un método para depreciar los activos fijos.
Algunos métodos de depreciación dan como resultado un gasto mayor en los primeros años de su vida, lo cual repercute en las utilidades netas del período. Es importante considerar la depreciación de activos fijos como un factor significativo a la hora de planificar y gestionar las finanzas.
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Métodos Lineales: El Método de Línea Recta y el de Unidades Producidas
La práctica contable ha establecido diversos métodos para amortizar bienes que van desde la simple amortización fija a la basada en cuotas variables. El método acostumbra a estar condicionado por el tipo de activo que se quiere amortizar.
Los métodos lineales son: el método de línea recta y el de unidades producidas.
Método de la Amortización Lineal
En la amortización lineal los costes de adquisición o de fabricación se amortizan en cuotas constantes. Cuando se multiplica el método de depreciación en línea recta, se supone que el activo se desgasta por igual durante cada período contable. Este método se emplea con frecuencia debido a que es sencillo y fácil de calcular.
Esta es la forma más simple de amortización y se calcula asignando un porcentaje anual fijo al coste histórico del activo. Cuando se amortiza un inmovilizado intangible, la cuota se calcula en función de su vida útil, pero si no fuera fácilmente estimable, entonces se aplican los coeficientes oficiales.
Para calcularlo, se divide el costo inicial del activo por su vida útil estimada en términos de períodos contables. Este método es especialmente útil para activos cuyo valor disminuye de manera uniforme con el tiempo, como maquinaria o vehículos.
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¿Cómo se calcula la cuota de amortización?
En el cálculo de la depreciación/amortización intervienen tres variables:
- Valor amortizable: precio de adquisición o producción (coste histórico en el PGC).
- Vida útil: el tiempo estimado durante el cual el bien podrá utilizarse o las unidades de producción que se esperan obtener de él.
- Valor residual: el valor remanente al final de su vida útil, que equivale al precio que la empresa esperaría obtener por su venta en el momento actual.
La operación para calcular la cuota anual fija de amortización aplicable a cada ejercicio sería la siguiente:
Años de vida útil o gasto de depreciación anual. $ 90 000.00/12 meses = 7 500.00 pesos de depreciación mensual.
Amortización Contable por Unidad Producida
El método de amortización contable por unidad producida o basada en la actividad (método de las unidades de producción en las NIF) se basa en la estimación de las unidades que un activo tangible produce en un año en lugar de basarse en su vida útil. El método de las unidades producidas para depreciar un activo se basa en el número total de unidades que se usarán, o las unidades que puede producir el activo, o la cantidad de horas que trabajará, o el número de kilómetros que recorrerá de acuerdo con la fórmula.
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Puede utilizarse en bienes cuyo rendimiento no es constante, como un automóvil, porque refleja mucho mejor el desgaste real de un activo. Al utilizar este método de amortización se ha de justificar anualmente cuál ha sido la actividad o la producción del inmovilizado, lo que puede hacerse con un contador en el caso de la maquinaria o con un libro de ruta en el caso de los vehículos.
Ejemplo:
Tu empresa compra un vehículo y establece un plan de actividad prevista en unos quilómetros. A partir de estos datos resulta una cuota de depreciación por quilómetro:
Cada año se considerarán los quilómetros recorridos para calcular la cuota anual. Si durante el primer año pongamos que recorre quilómetros, la cuota anual resulta de la siguiente operación:
Durante los años siguientes, la empresa ha de proceder de la misma forma hasta alcanzar los quilómetros. $ 0.27 x 320,000 unidades = 86,400.00 pesos de gasto por depreciación anual.
Registro Contable de la Depreciación
En ambos casos, las cuentas que se utilizan para registrar la depreciación son un cargo a gastos por depreciación y un abono a depreciación acumulada del activo. Puede establecerse una cuenta de depreciación para cada activo fijo, para cada grupo de activos fijos, o una cuenta que incluya todos.
Las empresas pequeñas con pocos activos fijos pueden utilizar sólo una cuenta de gastos de depreciación para todos. Sin embargo, las compañías con una mayor variedad de activos fijos pueden tener cuentas de depreciación por separado, como una para edificios, una para maquinaria y otra para los equipos.
La cuenta Depreciación acumulada es una cuenta compensatoria o complementaria que reduce o disminuye la cuenta de activos fijos. Esta cuenta no se cierra al terminar el período contable, sino que, por el contrario, continúa aumentando hasta que el activo se haya depreciado por completo, vendido o dado de baja.
Depreciación Contable vs. Depreciación Fiscal
Es importante diferenciar entre la depreciación contable y la fiscal, especialmente en el método de depreciación en línea recta. El método de depreciación en línea recta contable, distribuye de manera uniforme el costo de un activo a lo largo de su vida útil. Se asume que la reducción de utilidad es constante cada periodo.
Fiscalmente, la depreciación se calcula actualizando la deducción de inversiones con base en el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) desde el mes de adquisición hasta el último mes de la primera mitad de uso en el ejercicio fiscal. La diferencia crucial entre ambos métodos está en la base sobre la que se calcula la depreciación: mientras que contablemente se toma el monto depreciable, fiscalmente se parte del monto original de la inversión.
En el ámbito de la NIF C-6 sobre Propiedad, Planta y Equipo, el texto analiza minuciosamente el proceso de determinación del costo de adquisición de un componente, abordando elementos esenciales como el precio de compra, impuestos, gastos de importación y honorarios profesionales.
Se proporcionan ejemplos concretos de estos costos y se establece una conexión con el marco legal a través del artículo 31 de la LISR, que detalla la integración del monto original de la inversión. El uso del método de depreciación en línea recta resulta en una carga uniforme por gasto de depreciación durante cada periodo de la vida útil de un componente. Este método se basa en la suposición de que la disminución de la utilidad de un componente es la misma cada periodo.
Entender las diferencias entre el método de depreciación en línea recta contable y fiscal es vital para los contadores públicos, quienes deben asegurar la precisión en los libros contables y el cumplimiento de las obligaciones fiscales.
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