La acusación y posterior condena de Moshe Katsav, ex presidente de Israel, por delitos sexuales ha marcado un precedente histórico en el país. Este caso sin precedentes ha puesto a prueba el principio de igualdad ante la ley y ha llevado el prestigio de la más alta oficina de Israel a un mínimo histórico.
Ascenso Político y Carrera Presidencial
Moshe Katsav, nacido en Irán en 1945, llegó a Israel junto a sus padres en 1951, tres años después de la fundación del Estado judío. Su carrera política la empezó en el modesto poblado de Kiryat Malachi, un ex campamento de inmigrantes ubicado cerca de Tel Aviv, que lo eligió como alcalde en 1969. Con 24 años, Katsav se convirtió así en el alcalde más joven de Israel. Ocho años más tarde fue electo al Knesset (el Parlamento) por el Likud. A fines de la década de 1980 fue nombrado ministro de Transporte y luego se desempeñó como ministro de Turismo, entre 1998 y 1999, y vice primer ministro del gobierno de Benjamín Netanyahu, electo en 1996.
Poco conocido antes de asumir la presidencia, Katsav logró derrotar a Shimon Peres en 2000 para convertirse en el primer presidente de Israel del partido de derecha Likud y también en el primero nacido en un país musulmán. La presidencia de Katsav coincidió con un período de mucho conflicto en las relaciones de Israel con los países árabes y el segundo levantamiento palestino (Intifada) estalló a los dos meses de haber llegado al poder. Durante sus siete años como jefe del Estado judío, el mandatario se concentró sobre todo en promover los intereses de Israel en el exterior.
Las Primeras Acusaciones y la Investigación Preliminar
Las acusaciones de delitos sexuales contra Moshe Katsav salieron a la luz mientras aún ocupaba la jefatura del Estado. Cuatro mujeres que trabajaron con él durante su mandato actual como presidente y, años antes, como ministro, han presentado denuncias por acoso o violación. Más concretamente, Katsav fue sospechoso de haber acosado sexualmente a una de sus funcionarias cuando era ministro de Turismo, entre 1998 y 1999, y de violar a quien fuera su secretaria, conocida como A, en la residencia presidencial de Jerusalén.
En octubre pasado, la policía recomendó a la Fiscalía General juzgarlo después de varias semanas de interrogatorios al presidente en su residencia y a las demandantes. Katsav, de 61 años, negó las acusaciones y se consideró víctima de una conspiración orquestada por sus enemigos políticos. La primera en denunciar fue 'A', a la que Katsav ha acusado de pretender extorsionarle.
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El fiscal general de Israel, Meni Mazuz, decidió que había suficientes pruebas como para formular acusaciones por violación, acoso sexual y abuso de poder. La oficina de Mazuz emitió un comunicado en el que aseguraba haber recogido suficientes pruebas para apoyar una acusación contra Katsav por violación, acoso sexual, relaciones sexuales mediante abuso de poder, obstrucción de la justicia y aceptación ilegal de regalos. No obstante, los cargos formales contra Katsav sólo pudieron ser presentados una vez que el presidente israelí se defendiera, ya que el presidente de Israel goza de inmunidad mientras permanezca en su puesto y sólo puede ser juzgado después de su dimisión o cuando finalice su mandato. Sus abogados han anunciado que Katsav cesaría temporalmente en sus funciones si finalmente lo juzgaban.
La Dimisión y el Rechazo del Acuerdo
Moshe Katsav renunció a la presidencia en 2007, dos semanas antes del final de su mandato de siete años, en medio de una ola de críticas públicas por un acuerdo al que había llegado con los fiscales estatales. Según los términos del acuerdo, los cargos de violación en su contra se retirarían a cambio de una admisión de culpabilidad por delitos menores, y Katsav no cumpliría ninguna pena de cárcel. Sin embargo, en un sorprendente giro en el tribunal en abril de 2008, Katsav rechazó el acuerdo. Este acuerdo se le había solicitado en 2007, cuando se le pedía que admitiera cargos menores por inconducta sexual.
El Juicio y la Condena Histórica
El ex presidente israelí Moshe Katsav fue llevado a juicio por cargos de violación y otras ofensas sexuales. Katsav llegó a una corte de Tel Aviv para enfrentar las acusaciones de violación a una mujer que una vez trabajó para él, y de acoso sexual a otras dos ex empleadas. Durante el proceso, Katsav mantuvo su inocencia y afirmó que el juicio sería "una larga y dura batalla para limpiar su nombre". La mayoría del juicio se llevó a cabo a puerta cerrada, sin cámaras de televisión ni micrófonos de radio permitidos en la sala.
El 30 de diciembre de 2010, Moshe Katsav fue declarado culpable de violación por una corte de Tel Aviv, un hecho sin precedentes en la historia del país. Fue condenado por violar a una empleada -identificada solo por su inicial, A.- en dos ocasiones mientras era ministro de Turismo en 1998. La corte también lo condenó por abusar sexualmente y acosar a otra mujer y por acosar a una tercera mientras era presidente, un cargo distinguido aunque mayormente ceremonial. Además, fue condenado por obstrucción de la justicia. Katsav había sostenido que la acusación de violación era una conspiración de la ex empleada del Ministerio de Turismo, quien, según él, buscaba venganza después de haber sido despedida. Pero los jueces que lo condenaron citaron pruebas que contradecían a Katsav. Al escuchar la sentencia, Katsav, de 65 años, estalló en lágrimas y gritó a los jueces que habían cometido un error, exclamando: "¡Es una mentira!"
La Sentencia y sus Implicaciones
La sentencia fue la etapa más reciente de un caso que los líderes de Israel señalan como prueba del principio de igualdad ante la ley. En adición a la condena, Katsav recibió una sentencia de siete años de prisión, una pena de dos años de prisión en suspenso y se le ordenó pagar una compensación a dos de sus víctimas. En Israel, los veredictos de violación suelen conllevar una pena mínima de 4 años y un máximo de 16. Los jueces afirmaron en su fallo que el hecho de que Katsav hubiera sido presidente no era motivo de indulgencia; por el contrario, había abusado de su autoridad y posición para llevar a cabo sus crímenes. Escribieron que los actos de Katsav habían "deshonrado el símbolo de la institución de la presidencia".
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El tribunal emitió un fallo “agudo e inequívoco sobre un principio simple, el de la igualdad ante la ley; nadie está por encima de la ley, ni siquiera un ex presidente, todos están sujetos a la ley”. Una de las tres juezas que dictaron la sentencia, Yehudit Shevach, expresó una opinión minoritaria, afirmando que cuatro años de prisión y más compensación habrían sido un castigo suficiente. Ella citó lo que llamó el "juicio mediático" y los comentarios del fiscal general de la época, quien describió el comportamiento de Katsav como el de un "agresor sexual en serie" incluso antes de ser acusado formalmente. Los abogados de Katsav también argumentaron que había sido demonizado y condenado por los medios de comunicación y por filtraciones y declaraciones de figuras públicas antes de que comenzara el juicio. Los otros dos jueces, George Kara y Miriam Sokolov, argumentaron que la publicidad sin precedentes, parte legítima y parte no, fue el resultado de la alta posición de Katsav. Miriam Rosenthal, abogada y ex fiscal de distrito de Tel Aviv, dijo que el tribunal no había aligerado la sentencia ni había penalizado a Katsav indebidamente debido al alto cargo que ocupaba. Se esperaba que Katsav comenzara su sentencia a principios de mayo, después de la festividad de la Pascua, aunque era probable que apelara. Su abogado, Zion Amir, declaró que "respecto a la sentencia, no tengo ninguna duda de que esta no fue la última palabra".
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