Julian Paul Assange es un programador, periodista y activista de Internet australiano, conocido sobre todo por ser el fundador, editor y portavoz del sitio web WikiLeaks y por la persecución judicial a la que le sometió el Gobierno de Estados Unidos desde 2010 hasta 2024.
En 2006, junto a otros activistas, fundó la web WikiLeaks, donde trabajó como uno de los nueve miembros asesores y como prominente portavoz en los medios de comunicación. Assange ha dicho que tiene la decisión final en el proceso de examen de los documentos presentados al sitio.
Las Acusaciones en Suecia y el Concepto de "Sexo por Sorpresa"
Assange cuenta con dos órdenes de arresto en Suecia por presuntos delitos de violación en el caso de Anna Ardin y de acoso sexual en el de Sofia Wilen.
Se le acusó sobre todo de haber forzado a una de las presuntas víctimas a mantener relaciones mientras dormía, sin utilizar preservativo. También es sospechoso de «agresión sexual» a otra mujer por haberse negado a ponerse el preservativo contradiciendo su «expreso deseo».
La orden de arresto de la justicia de Suecia contra Assange es resultado de la denuncia de dos mujeres con las que tuvo relaciones sexuales, a mediados de agosto. Las declaraciones policiales de ambas trascendieron a la prensa sueca y muestran que, en realidad, no hay una acusación de violación, sino de “sexo por sorpresa”. Se trata de una figura que contempla la justicia sueca y que permite a las mujeres denunciar a los hombres por no haber utilizado preservativo en una relación sexual, pese al pedido previo de ellas. Se considera “sexo por sorpresa”, incluso, si la mujer aceptó finalmente mantener relaciones sin protección.
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En el caso de Assange, la confusión surge porque la orden de arresto emitida por la justicia sueca fue por “violación, acoso sexual y coerción ilegal”. El episodio, según trascendió, ocurrió a mediados de agosto, cuando Assange visitó Suecia para participar en una conferencia. Durante su estadía tuvo relaciones con dos mujeres, en distintas ocasiones. Al parecer, con una de ellas el preservativo se rompió, y, con la otra, Assange se negó a utilizar protección.
Las mujeres, al enterarse que había mantenido relaciones sin protección con ambas, le exigieron que se hiciera un examen de enfermedades de transmisión sexual. Pero él se negó. Ellas, entonces, según cuenta el parte policial, decidieron pedirle ayuda a la justicia para obligarlo.
Assange, que permaneció oculto desde que se inició el caso, reconoció en un principio haber alternado con ambas pero no quiso confirmar que había mantenido relaciones sexuales con ellas. Más tarde sí reconoció haberlas tenido, pero negó las acusaciones y las atribuyó a “una campaña de intoxicación contra WikiLeaks”. Según el abogado de las denunciantes, una quiso contactar con Assange tras la «agresión sexual» porque quería que se sometiese al test del sida, por lo que contactó con la otra para que la ayudara a localizarle. Entonces se dieron cuenta de que habían tenido experiencias similares, por lo cual decidieron pedir consejo a la Policía.
Las acusaciones detallaban haber “coaccionado” a una mujer, usando el peso de su cuerpo para tener sexo contra su voluntad, el 14 de agosto, y agresión sexual, al tener relaciones sin preservativo, cuando la mujer le había pedido que lo utilizara.
Desde entonces ha habido idas y vueltas en la justicia, que llegó a desestimar el caso, aunque luego lo reabrió. En una entrevista, uno de los abogados de Assange, Mark Stephen, denunció que no se ha informado a Assange los detalles de las acusaciones en su contra.
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La Perspectiva de Anna Ardin y las Reacciones
La activista sueca de los derechos humanos Anna Ardin es una de las dos mujeres que acusaron al fundador de WikiLeaks de agresión sexual hace 14 años. A ella le alegra que Julian Assange esté libre, pero las denuncias que hizo contra él sugieren que tendría todos los motivos para no desearle lo mejor. Las acusaciones, que Assange siempre ha negado, fueron explosivas y llegaron a los titulares de todo el mundo.
Ardin está profundamente orgullosa del trabajo de Assange para WikiLeaks e insiste en que nunca debería haberlo llevado tras las rejas. Ella describe su encuentro con Assange en su libro "Ni Héroes, Ni Monstruos: Lo que aprendí siendo la mujer más odiada en Internet".
En 2010, apenas tres semanas después de que WikiLeaks publicara los registros de la guerra de Afganistán, Ardin invitó a Assange a Estocolmo para participar en un seminario organizado por el ala religiosa de los socialdemócratas suecos. Assange no quería alojarse en un hotel por razones de seguridad y Ardin estaba de viaje, por lo que le ofreció su apartamento. Pero regresó antes de tiempo.
Después de una noche de discusión sobre política y derechos humanos, terminaron teniendo lo que ella describe como sexo incómodo durante el cual dice que él la humilló. Ardin dice que sintió presión para tener relaciones sexuales con Assange y le insistió que debía usar un preservativo, pero el condón se rompió y él continuó. Ella afirma que él rompió el preservativo deliberadamente. SW (Sofia Wilen) aparentemente dijo que Assange la había penetrado sin su consentimiento mientras ella dormía.
En una declaración de 2016 a los fiscales suecos, Assange sostuvo que su relación sexual con SW fue totalmente consensuada y que en mensajes de texto vistos por sus abogados, ella le dijo a un amigo que había estado “medio dormida”. Ambas mujeres presentaron denuncias ante la policía: el caso de Ardin fue catalogado como presunta conducta sexual inapropiada y el de SW como presunta violación.
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Las Alegaciones de Conspiración y sus Consecuencias
Assange negó las acusaciones y sugirió que se trataba de una trampa de EE.UU. WikiLeaks acababa de filtrar 76.000 documentos militares estadounidenses, lo que desató una enorme atención mundial y un escrutinio de la política exterior estadounidense. El 21 de agosto de 2010, WikiLeaks tuiteó: “Nos habían advertido que esperáramos 'trucos sucios'. Ahora tenemos el primero”. Al día siguiente apareció otra publicación: “Recordatorio: los servicios de inteligencia estadounidenses planeaban destruir WikiLeaks ya en 2008”. El abogado de Assange en Reino Unido, Mark Stephens, afirmó que se había activado una “trampa” y que estaban actuando “fuerzas oscuras”.
Se desató un furor en las redes sociales que Ardin describe como un “infierno”; la cantidad de acoso y amenazas de muerte que recibió la obligaron a abandonar Suecia. Hasta el día de hoy, muchos creen que Ardin es parte de una conspiración estadounidense y que sus acusaciones son falsas. Nunca se ha encontrado ninguna prueba que vincule a Ardin con los servicios de inteligencia estadounidenses. Ella admite que las historias difundidas por Assange tenían un aire de verosimilitud, porque había estado “jugando con el Pentágono”, pero dice que las afirmaciones no eran más que “mentiras” y una “campaña de desprestigio”.
En diciembre de 2010, Assange admitió a la BBC que “no era probable” que fuera víctima de una clásica trampa de seducción, pero aun así negó haber cometido cualquier delito.
Desarrollos Legales y el Cierre de los Casos
Las acusaciones desencadenaron una serie de acontecimientos que lo llevaron a intentar evitar la extradición a Suecia resguardándose en la embajada de Ecuador en Londres durante siete años. Meses después de los incidentes, se emitió una orden de arresto internacional contra Assange, quien en ese momento se encontraba en Londres.
El 24 de febrero de 2011, el juez británico Howard Riddle autorizó la extradición de Assange a Suecia, considerando que este país ofrece todas las garantías judiciales. Rechazó los argumentos de su defensa que afirman que en ese país no tendría un juicio justo debido a que los medios y la opinión pública están en su contra, influenciados por el propio primer ministro sueco, Frederik Reinfeldt, que le consideró culpable públicamente. Assange estaba convencido de que si iba a Suecia sería extraditado a EE.UU., donde temía que le aguardara la pena de muerte.
En mayo de 2017 Suecia decidió cerrar la causa contra Assange por supuesta violación. Assange ha publicado que fue una excusa por parte de EE. UU. En 2015, los fiscales suecos abandonaron la investigación sobre las acusaciones de Ardin porque se había agotado el tiempo. Y en 2019, los fiscales abandonaron su investigación sobre las denuncias de SW, afirmando que las pruebas se habían “debilitado considerablemente debido al largo período de tiempo transcurrido desde los hechos en cuestión”. En abril de 2019, la Fiscalía de Suecia afirmó que existía la posibilidad de reapertura del caso si la situación de Assange cambiaba.
Refugio, Extradición y Reflexiones de las Afectadas
El martes 19 de junio de 2012, Julian Assange se refugió en la Embajada de Ecuador en Londres, Reino Unido, y solicitó asilo político. En agosto de 2016, Ecuador reiteró su compromiso de protección. El 28 de marzo de 2018, el gobierno ecuatoriano le retiró todas sus comunicaciones y acceso a Internet. En enero de 2018, el presidente Lenín Moreno reconoció que el asilo político de Assange le "causa más de una molestia" a su gobierno. El 14 de marzo de 2022, tras haber dejado de recibir asilo por parte de la embajada del Ecuador y pasar por tanto a disposición de las autoridades británicas, la máxima instancia judicial del Reino Unido denegó el permiso de apelación a Assange y con ello no podría evitar su extradición a los Estados Unidos para enfrentarse a los cargos de espionaje.
Assange fue finalmente liberado en junio de 2024, tras firmar un acuerdo de culpabilidad con EE.UU.
Ardin aún desea que hubiera sido juzgado por la presunta agresión que cometió contra ella. “Pero no ocurrirá. Así que tengo que dejarlo pasar”. Ella critica a muchos partidarios de Assange -y periodistas- por buscar una “narrativa unilateral” que lo convierte a él en un héroe y a ella en una malvada agente de la CIA. “Creo que tenemos un problema: necesitamos tener estos héroes que sean impecables… No creo que existan héroes fuera de los cuentos de hadas”.
Ella cree que los movimientos progresistas a menudo tienen problemas para denunciar a sus líderes, por temor a que cualquier crítica deslegitime toda la causa. “No puedes ser un líder y abusar de las personas que son activas en tu movimiento, porque el movimiento no sobrevivirá”.
Ardin dice que sólo le interesa llegar a lo que ella describe como la verdad. Le interesa menos el castigo. “Para mí, la justicia hubiera sido que hubiera transparencia. No me alegré de que lo encarcelaran porque lo encarcelaron por el motivo equivocado”. Ella le pediría a Assange que admitiera que “no tenía derecho a hacerme lo que me hizo y tampoco tiene ese derecho con otras mujeres”. “Él tiene que admitirlo por sí mismo… Tiene que reflexionar sobre lo que hizo”.
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