El trabajo doméstico y de cuidado no remunerado (TDNR) es aquel que se realiza sin pago alguno, constituyendo un pilar invisible que hace posible la reproducción del sistema económico a través del mantenimiento de la fuerza de trabajo. Históricamente, esta labor ha sido desempeñada mayoritariamente por mujeres, quienes asumen esta carga de manera desproporcionada, lo que fortalece las desigualdades sociales, económicas y de género. A pesar de su importancia vital, la falta de cuantificación económica invisibiliza a nivel macroeconómico el papel que desempeñan las mujeres, lo que tiene un impacto negativo en su autonomía y empoderamiento económico.
Impacto económico y la Cuenta Satélite
La Cuenta Satélite del Trabajo No Remunerado de los Hogares (TNRH) provee información acerca de las labores domésticas y de cuidado realizadas de manera no remunerada. En México, el valor económico del TNRH en 2020 fue de 6.4 billones de pesos, equivalente a 27.6% del PIB del país. De esta cifra, las mujeres aportaron 73.3%, mientras que los hombres contribuyeron con 26.7%. Es fundamental sacar el trabajo de cuidado de la esfera privada e incorporarlo como un tema de política pública, reconociendo que las personas que se dedican únicamente a estas labores son consideradas, erróneamente, como parte de la población no económicamente activa.
Distribución del tiempo y valor económico
Durante 2020, los hogares mexicanos dedicaron, en promedio, 2 mil 875 millones de horas al TNRH. Las actividades a las que más se les dedicó tiempo fueron alimentación, limpieza y mantenimiento de vivienda, y cuidados y apoyo. A continuación, se presenta un desglose de la contribución al valor económico según la actividad:
- Cuidados y apoyo: Aporta 7.7 puntos porcentuales (pp) a la participación porcentual total del PIB.
- Alimentación: Aporta 6 pp a la participación porcentual total.
- Limpieza y mantenimiento de vivienda: Aporta 5.7 pp a la participación porcentual total.
Cabe señalar que, a pesar de que las horas dedicadas a cuidados y apoyo son menores que las dedicadas a alimentación y limpieza, su contribución al valor económico es mayor, ya que las actividades de cuidados son más costosas.
Efectos de la desvalorización y el gasto público
La reducción del gasto público en programas de cuidado, sumada a las medidas tomadas por la pandemia, elevó el tiempo y valor económico del trabajo de cuidado no remunerado. Entre 2018 y 2020, el gasto en programas dirigidos al cuidado cayó significativamente, eliminando programas clave como las estancias infantiles. Esta desvalorización tiene efectos profundos:
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- Subsidio al mercado: El trabajo doméstico subvenciona al sector empresarial al reducir los costos de reposición de la fuerza de trabajo.
- Brechas laborales: Al asignar a las mujeres la responsabilidad principal del cuidado, sus posibilidades de acceder a sectores dinámicos del empleo, trabajar jornada completa o incrementar sus niveles de entrenamiento se ven restringidas.
- Dependencia económica: La falta de ingresos propios de muchas mujeres, derivada de la carga de cuidados, las convierte en uno de los grupos de población más vulnerables.
Hacia una nueva perspectiva económica
La economía real se mueve en dos ámbitos: el de la economía de la producción y el de la economía del cuidado. Como bien lo define Diane Elson, existe una economía visible de bienes y servicios, y una "economía oculta, invisible, la economía del cuidado". Reconocer este trabajo, redistribuirlo y remunerarlo es una necesidad imperativa. La carga de TNRH en México podría compensarse a través de la asignación de gasto público para la creación de un Sistema Nacional de Cuidados (SNC), transformando la visión de estas labores: de una obligación moral privada a un componente esencial del desarrollo social y económico.
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