La inflación en México hace referencia al aumento generalizado de los precios de bienes y servicios a lo largo del tiempo. Si alguna vez has notado que la tortilla, el pan o el transporte público cuestan más que hace unos meses, estás viendo la inflación en acción.
Por otro lado, la deflación ocurre cuando los precios bajan de manera prolongada. Un ejemplo es la baja en los precios de ciertos productos tecnológicos, como televisores o computadoras, debido a la mayor oferta y avances tecnológicos.
Impacto de la Inflación y Deflación en las Finanzas Personales
La inflación impacta en tu capacidad de comprar y ahorrar dinero. Si los precios suben constantemente, necesitas más dinero para cubrir tus gastos básicos, lo que reduce tu posibilidad de ahorrar.
Por su parte, la deflación en México puede desincentivar el consumo y la inversión. Si las personas esperan que los precios sigan bajando, pueden retrasar compras importantes, lo que afecta a los negocios y, por lo tanto, a la economía en general.
Para evitar que la inflación en México erosione el valor de tu dinero, es fundamental tomar decisiones financieras que protejan el poder adquisitivo de tus ahorros.
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Estrategias para Proteger tus Ahorros contra la Inflación
Una estrategia clave para proteger tus ahorros contra la inflación es invertir en instrumentos financieros que generen rendimientos superiores a la tasa de inflación. Tomar decisiones financieras informadas te permitirá mantener el valor de tu dinero y asegurar un mejor futuro económico.
Panorama Inflacionario Reciente en México
La escala de precios en México dio una tregua durante las fiestas decembrinas. La inflación general en el país se ubicó en 4,21%, a tasa anual, en diciembre pasado. Esta caída sitúa al indicador en su menor nivel desde febrero de 2021, de acuerdo con el Inegi. El resultado ha sido mejor del proyectado por los analistas, quienes esperaban una inflación del 4,3%.
Los productos que más redujeron su precio el último mes de 2024 fueron la papaya, el tomate verde y la cebolla, el huevo y el chile serrano. Por otra parte, los mayores incrementos se reportaron en el pollo, el transporte aéreo, las fondas, loncherías y taquerías.
Con este dato, México suma dos meses consecutivos de desaceleración en su inflación. No obstante, en el desglose del indicador, aún existen señales de preocupación sobre el futuro de los precios.
La inflación subyacente -el mejor parámetro para medir la escalada de precios porque excluye los productos más volátiles -se elevó en diciembre un 3,65%, después de 22 meses continuos en descenso. Solo en diciembre, los precios crecieron un 0,38% respecto al mes previo, mientras que el índice subyacente arrojó una tasa del 0,51%, de acuerdo con el Inegi.
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La variación mensual se explicó principalmente por los mayores precios de vivienda y servicios de alimentación y turismo, compensados parcialmente por la caída en precios de frutas y verduras como la papaya, el tomate verde, la cebolla, el chile serrano, los nopales, entre otros.
En México, el proceso desinflacionario continúa, pero aún se encuentra lejos de la meta del Banco de México de ubicar la inflación en un rango del 3%. Pese a ello, esta tendencia a la baja aumenta las posibilidades de que el banco central mantenga sus recortes a la tasa de interés durante los próximos meses. En su última decisión de política monetaria, a fines de 2024, la Junta de Gobierno de la institución redujo 25 puntos base la tasa de referencia, para ubicarla en 10%.
Tras la publicación de las cifras, Citi Banamex pronostica que la inflación seguirá bajando en los próximos meses. “Mantenemos nuestras estimaciones para la inflación general y subyacente al cierre de 2025 en 3,8% y 3,7%, respectivamente, y para 2026 proyectamos que ambas repuntarían ligeramente a 4%”, indicó el grupo financiero.
Sin embargo, la directora de Análisis de Banco Base, Gabriela Siller, advierte de que aún es muy pronto para echar las campanas al vuelo, dados los riesgos que se ciernen sobre la economía mexicana como la postura proteccionista de Donald Trump, la depreciación del peso mexicano y el elevado déficit presupuestal del país.
Este lunes, la inflación en el país se ubicó en 3,67% al finalizar la primera quincena de marzo de 2025, de acuerdo con el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Al interior, la inflación no subyacente, que incluye las tarifas del Gobierno y reguladas, se ha desacelerado, al ubicarse en 3,89% a tasa anual, su menor rango desde la segunda quincena de enero de 2025.
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En tanto, la inflación subyacente, que determina la trayectoria de la inflación general en el mediano y largo plazo, se desaceleró a 3,56% a tasa anual, su menor registro desde la segunda quincena de mayo del 2020. Así, la inflación general y sus dos componentes, subyacente y no subyacente, se desaceleraron luego de dos quincenas consecutivas de aceleración al inicio del año.
El precio de los alimentos, principalmente el de frutas y verduras, es el que ha mostrado más alivio a inicios de marzo, al mostrar una contracción anual de 3,67%, mientras que los pecuarios incrementaron en 8,93%. El componente de los agropecuarios mostró de este modo una inflación de 4,22% anual. El dato ha sido sorpresivo para los analistas financieros.
De acuerdo con la Encuesta de expectativas de Banamex, la mayor parte de las instituciones financieras consultadas vaticinaban un rango mayor al 3.71% para la primera quincena de marzo. Los analistas financieros esperan que el Banco de México (Banxico) reduzca su tasa de interés de referencia hasta el 9%, el próximo jueves.
Inflación en Mayo de 2025
La inflación en mayo subió a 4.42 por ciento, desde 3.93 en abril, pese a que en el quinto mes suele haber deflación por las tarifas de descuento de la electricidad. La variación mensual del INPC fue de 0.28 por ciento, y superó ampliamente las expectativas del consenso de mercado en 0.24 por ciento, el mayor diferencial para un mismo mes desde 2020.
El índice no subyacente se aceleró a máximos anuales, presionado tanto por productos energéticos como por alimentos frescos, explicó Alejandro Saldaña, economista jefe de Ve por Más. Saldaña consideró que se requiere una postura monetaria prudente. Mientras, se registró un retroceso parcial en los costos al productor, de 6.88 a 6.38 por ciento anual en mayo.
Desaceleración de la Inflación en Julio de 2025
La inflación en México se moderó a 3.51 por ciento anual en julio, debido a la disminución de precios de productos agropecuarios, principalmente frutas y verduras y, en menor medida, de los energéticos, revelaron datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). La inflación general de julio bajó de 4 por ciento -límite superior del rango objetivo del Banco de México- por primera vez desde abril, reflejo de la acentuada reversión por una baja comparativa en productos agropecuarios y energéticos.
El dato de inflación estuvo ligeramente por debajo de lo que esperaba el consenso de los analistas (3.53 por ciento) y es su menor nivel desde diciembre de 2020, cuando se ubicó en 3.15 por ciento anual. El índice nacional de precios al consumidor (INPC) presentó una variación mensual de 0.27 por ciento en julio y se observó una desaceleración por segundo mes consecutivo en la medición anual, al pasar de 4.32 por ciento en junio a 3.51 por ciento en julio.
La moderación de la inflación vino de la mano del índice no subyacente, que incluye productos agropecuarios y energéticos y a tasa mensual, se ubicó en 0.13 por ciento y en 1.14 por ciento en los últimos 12 meses, luego de que en junio aumentó 4.33 por ciento anual.
No obstante, en la categoría no subyacente hay productos genéricos cuyas alzas destacaron por su incidencia sobre la inflación general, como el huevo, con un aumento de 5.91 por ciento mensual. La cebolla y el nopal subieron 7.39 y 13.04 por ciento, en ese orden.
La vivienda propia subió 0.29 por ciento; loncherías, precios de fondas, torterías y taquerías, 0.54 por ciento; así como transporte aéreo, otros alimentos cocinados y restaurantes similares, 8.9, 0.9 y 0.43 por ciento, respectivamente. En contraste, el pollo bajó 3.61 por ciento; la uva, 18.35; aguacate y jitomate, 6.01 y 1.91 por ciento, respectivamente.
Aunque se trata de la tasa mensual más baja en nueve años para un mismo periodo, el resultado debe interpretarse con cautela. La moderación responde principalmente al componente no subyacente, en particular a una fuerte caída en la inflación de frutas y verduras (12.1 por ciento), favorecida por una base de comparación elevada, ya que en julio de 2024 había alcanzado su nivel más alto en casi siete años (23.55 por ciento), como resultado de las condiciones climáticas adversas.
El Inegi informó ayer 7 de agosto, que la inflación anual de julio se ubicó en 3.51%, muy por debajo del 5.57% reportado en el mismo mes del año pasado. La inflación mensual fue de apenas 0.27 por ciento. Es una buena noticia que refleja cierta contención en los precios al consumidor, en un contexto donde por meses los hogares han enfrentado aumentos constantes.
Sin embargo, un análisis detallado del reporte indica que una parte importante de esta baja se debe a un fenómeno coyuntural con efectos colaterales importantes que conviene no minimizar. La caída no se debe a que la economía esté en recuperación o a que la política monetaria del Banco de México esté rindiendo frutos inmediatos. Aunque el banco ha recortado a 7.75% su tasa de interés desde marzo -su nivel más bajo en tres años-, sus efectos todavía no se reflejan plenamente en los precios.
La verdadera razón detrás del alivio inflacionario es mucho más concreta: los precios de frutas y verduras se desplomaron de forma extraordinaria y poco frecuente. Según el Inegi, en julio los precios de frutas y verduras cayeron 12.10% a tasa anual, su desplome más fuerte desde 2017. Productos como la uva (-18.35%), la papaya (-8.40%), el aguacate (-6.01%) y el jitomate (-1.91%) registraron caídas mensuales considerables. Esta deflación agrícola fue tan pronunciada que arrastró al índice no subyacente a apenas 1.14% anual. Y con ello, jaló hacia abajo a toda la inflación general, maquillando parcialmente la presión que persiste en otros sectores del consumo.
Además, mientras la verdura se abarata, lo que sí sigue subiendo -y rápido- son los servicios. Comer en fondas, loncherías y taquerías fue 0.54% más caro solo en julio, mientras que los “otros alimentos cocinados” subieron 0.90 por ciento. Los servicios en restaurantes y similares aumentaron 0.43% en el mes y 7.79% en el último año. Y también crecieron 10.29% anual los alimentos de origen animal, impactando directamente el costo de la carne, el pescado, los huevos y la leche en hogares de todos los niveles de ingreso, pero sobre todo en los más pobres.
La baja en la inflación general debe valorarse, sin duda, pero sin caer en triunfalismos. Si los precios se contienen a costa del ingreso rural, y si siguen encareciéndose los servicios como los que proporcionan restaurantes y loncherías a millones de personas, y los alimentos básicos de origen animal mientras la economía avanza apenas 1.2% anual -según la estimación oportuna del Inegi para el segundo trimestre-, el riesgo no desaparece: alta inflación en servicios con un crecimiento modesto del PIB huele, más que a recuperación firme, a un cuadro incipiente de estanflación.
Inflación en la Primera Quincena de Enero de 2025
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en la primera quincena de enero de 2025 la inflación general anual fue de 3.69%. El primer mes de 2025 comenzó con buenas noticias en materia económica: la inflación en México registró un gran descenso, pues por primera vez en mucho tiempo rompió la barrera del 4% al ubicarse en 3.69%.
Este jueves 23 de enero de 2025 el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) publicó el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), que también muestra la lista de productos que más variaron sus precios durante la primera quincena de enero de 2025.
El reporte anterior del INPC, correspondiente a diciembre de 2024, colocó a la inflación general en 4.21%. Cabe recordar que durante todo el año pasado la inflación no logró bajar de 4%, incluso, entre julio y agosto superó el 5%.
Según el INPC, el índice de precios subyacente, que excluye bienes y servicios con precios más volátiles o que no responden a condiciones de mercado, incrementó 0.28% a tasa quincenal, esto se traduce en que los precios de las mercancías subieron 0.49% y los de servicios, 0.07%. En contraste, el índice de precios no subyacente registró una caída de 0.04% a tasa quincenal, dentro del cual los precios de productos agropecuarios disminuyeron 0.99% y los de energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno aumentaron 0.7%.
