Un entorno eficiente, cómodo y estéticamente agradable influye directamente en el bienestar diario y tiene un impacto laboral positivo. En los últimos tiempos, y con el teletrabajo, disponer de una oficina en casa se ha convertido cada vez más en una necesidad. El principal reto es aprovechar al máximo tu espacio sin dejar de lado los elementos básicos que potencien tu productividad, lo cual es posible lograr siguiendo los consejos profesionales adecuados.
Análisis del espacio y distribución
Antes de lanzarte a comprar muebles o decorar tu rincón de trabajo, es fundamental tomarte un tiempo para analizar el espacio. Dentro del concepto de “oficinas en casa pequeñas” existen despachos con diferentes tamaños. Dependiendo de los metros, podrás distribuir el mobiliario de una forma u otra:
- Menos de 5 m²: ideal para un escritorio compacto, una silla ergonómica y soluciones de almacenamiento vertical.
- Entre 5 y 8 m²: permite incluir un espacio de reuniones con muebles auxiliares o un módulo extra de biblioteca o armarios.
- Más de 8 m²: posibilita zonas diferenciadas para trabajo y descanso, incluso con butacas o un área de lectura.
Si no cuentas con un ambiente particular para construir tu oficina, puedes valerte de estrategias de diseño para delimitar el espacio, como usar una biblioteca o una alfombra. Si tienes una pared amplia, pero con poca profundidad, un escritorio sobre un estante flotante puede ser la solución ideal. Otra opción para instalar una oficina en casa es ocultarla con un armario.
Claves para un entorno productivo
La luz natural es uno de los elementos más importantes para cualquier oficina pequeña en casa, ya que genera sensación de amplitud. Te recomendamos ubicar el escritorio en perpendicular a la entrada de luz natural para aprovechar las horas de sol y reducir la dependencia energética. Si debes iluminar artificialmente, no lo descuides: en el esquema de iluminación de tu oficina pequeña no puede faltar una lámpara de techo y otra de escritorio, para evitar zonas oscuras o forzar la vista.
Ergonomía y mobiliario
Todos los elementos que incorpores a tu despacho deben ofrecer la posibilidad de ajustarse para que no tengas que forzar la postura natural del cuerpo. Opta por sillas y mesas que permitan adaptar su altura, asiento, respaldo, reposabrazos y, si es preciso, cabecero. Para maximizar el espacio y tu productividad, las soluciones multifunción y modulares son las más adecuadas: mesas con tablero abatible, escritorios regulables en altura o soluciones de almacenamiento que puedes ubicar bajo el escritorio o en cualquier rincón.
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Organización y gestión de cables
Si hay una máxima en las oficinas pequeñas es que al no poder hacer uso de la horizontalidad, se debe aprovechar la verticalidad: las baldas, paneles o estanterías mantienen el orden sin ocupar superficie. Respecto a los equipos tecnológicos, asegúrate de que tus equipos se encuentren cerca de los enchufes y que tengan un buen acceso. Envuelve los cables en el escritorio con una funda de tela para cables y colócalos en una arandela de escritorio, una tapa de plástico o metal con un orificio.
Estética y bienestar
El color de oficina influye en la motivación, la concentración y la energía. Los colores que más van a ayudar a ampliar visualmente el espacio son tonos claros como blanco, beige y la paleta de pasteles. Además, en el diseño de oficinas pequeñas tienen cabida la decoración y las plantas. La simple presencia de las plantas puede traerte sorprendentes beneficios: convivir con plantas y flores frescas puede ayudar a sentirte más saludable y con más energía para realizar tus actividades diarias.
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