El Pecado Nefando: La Incansable Represión de Sexualidades No Normativas en la Monarquía Hispánicapost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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La Conceptualización y Marco Legal del "Pecado Nefando"

En las sociedades mesoamericanas las personas con genero diferente la tenían difícil y podían ser presa de la pena de muerte, la llegada de los españoles no mejoró las cosas y se mantuvo la misma persecución, pero con un cambio de conceptos, siendo el cristianismo el que dictaría las nuevas justificaciones para mantener la represión.

En la monarquía hispánica, el termino común para referirse a la homosexualidad en aquel entonces no era el de sodomía, sino que se usaba el concepto de “pecado nefando”, derivado de “nefandus” que quiere decir sacrílego o impío. “Pecado nefando”, “sométicos”, “sodomía”. Todos estos fueron términos formales (es decir, no populares) que criminalizaban actos sexuales específicos que involucran, sobre todo, la homosexualidad masculina, pero no solo ésta.

Las leyes dictadas contra los homosexuales y que se trasladan a América serian promulgadas por los Reyes Católicos en 1497 donde el pecado nefando se considera como un crimen de lesa majestad. Hacia 1598 el panorama empeora con la pragmática de Felipe II donde se podía condenar a los sospechosos aun sin tener las pruebas necesarias y eran sometidos a humillaciones como la revisión de sus cuerpos por parte de cirujanos para buscar evidencias de tales prácticas.

De manera formal, no siempre era aplicada la pena de muerte -latigazos y otras torturas, confinamiento o destierros también estaban entre los castigos- y, sobre todo, la mayoría de los casos no eran judicializados, pues estos debían reunir confesiones, testigos y hasta exámenes físicos que constataran los actos concretos.

Casos Notorios de Persecución en la Nueva España

La persecución de estos pecados era generalizada y dispersa. Es decir, contrario a la creencia común de que era el Tribunal del Santo Oficio, la Inquisición, la que los castigaba, el grueso de los casos de los que se tenga registro fue denunciado, revisado y castigado por diferentes instancias y lugares. Esta falta de centralización y selección en los registros ha dificultado la comprensión de la manera en la que la homosexualidad masculina -y aún menos la femenina- era vivida en la Nueva España.

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A mediados del siglo XVII, se da una ola de persecución de los homosexuales durante el gobierno del virrey Francisco Fernández de la Cueva, duque de Albuquerque. La denuncia de una mestiza quien vio a una pareja de hombre manteniendo relaciones en las afueras de la Ciudad de México tuvo como resultado la condena a muerte de 14 personas, 9 investigados, 99 sospechosos y un menor de 15 años condenado a 6 años de trabajos forzados en las minas. Las actas hechas en el caso antes mencionado dejan testimonio de la existencia de cierto margen de tolerancia social hacia ellos, como sacando testimonios desde el hospedaje proporcionado a algunas parejas o de pulquerías donde permitían la entrada de indígenas vestidos de mujeres. Las evidencias de este caso se concentró entorno a unos estudiantes quienes manejaban un grupo muy heterogéneo constituido tanto por españoles, indígenas, mestizos y mulatos, donde llegaron a estar involucrados algunos funcionarios del gobierno y algunos miembros del clero que fueron salvados por la iglesia, destacándose el caso de uno de los condenados de nombre Juan Correa de 70 años apodado “La Estampa” y que solía travestirse para divertir a sus amantes.

Apenas unos tres lustros atrás, había ocurrido el posiblemente más grande escándalo relacionado con estos asuntos en la ciudad de México. Tras una muy larga investigación y muchos sospechosos señalados, 14 personas fueron llevadas a la hoguera de San Lázaro en 1658, entre ellas la célebre Cotita, identificada como un “mulato afeminado”. En su estudio sobre este evento, Serge Gruzinski señala que se desató una “ola de represión sin precedentes”.

El lunes 13 de noviembre de 1673, llevaron a siete hombres “mulatos, negros y mestizos” a la “albarrada de San Lázaro”, esto es, en el entonces extremo oriente de la ciudad de México, donde fueron quemados. Probablemente primero fueron muertos por asfixia, como era costumbre, pero Antonio de Robles, en su diario, no lo aclara. Estos hombres “estaban en el obraje de Juan de Ávila, en el pueblo de Miscuac (Mixcoac)”. ¿Su delito? No contamos con más detalles sobre este caso. El historiador Zeb Tortorici, en su exhaustivo estudio sobre los registros archivísticos de los “pecados contra natura” en la Nueva España, no ha encontrado otros documentos al respecto más que lo que consigna Robles en su diario. Sin embargo, ésta no había sido la primera vez que dieron muerte a trabajadores del obraje de Mixcoac. Apenas dos años antes, en 1671, Robles consigna que dos mulatos y tres negros fueron también quemados en San Lázaro, “por sométicos”.

En todo caso, la muerte de los siete hombres de Mixcoac en 1673 ilustra varios aspectos. El primero y más evidente es que no se trataba de españoles o criollos. En los registros sobre la persecución del pecado nefando abundan de manera notoria los casos de negros, mulatos, mestizos e indios, tanto del centro de la Nueva España como de sus fronteras en el Septentrión o en el reino de Guatemala. El segundo aspecto es el que se trató de trabajadores del obraje de Mixcoac, luego de un caso similar que sucedió dos años antes y en el mismo lugar. Si bien es posible que todos estos hombres pudieran efectivamente haber sido descubiertos realizando actos homosexuales -u otros considerados como sodomía-, luce extraña la recurrencia.

Dinámicas en los Obrajes y la Reincidencia

Finalmente, y ligado con lo anterior, este caso también revela algo sobre la vida en los obrajes. En el Valle de México, esta suerte de fábricas preindustriales de telas y paños se ubicaban sobre todo al sur, cerca de los ríos de la Magdalena y Mixcoac. A lo largo de los tres siglos de vida virreinal, abundan los reportes sobre la dura vida en ellos: hacinamiento, esclavitud formal y, cuando no, trabajos forzados. Frecuentemente, los obrajeros "libres" eran obligados a dormir allí mismo, encerrados, para evitar que escaparan antes de desquitar los sueldos que se les habían adelantado por el administrador. Parte de los malos tratos los justificaban, en parte, porque muchos de los que trabajaban allí lo hacían como resultado de una condena judicial. Y, como se ha dicho, el rigor de la justicia suele discriminar a los estratos más bajos de la sociedad. La explotación era tanta que algunos obrajes entraban con frecuencia en crisis, especialmente el de Mixcoac. El mismo Robles dice que tras el asesinato de estos siete hombres, el obraje “se fue deteriorando hasta que por último se consumió”. Sabemos, sin embargo, que para la década de 1690 estaba nuevamente en funciones y una inspección ordenada por el virrey Conde de Galve señaló que había buen trato a los trabajadores.

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Resumen de Casos de Persecución del Pecado Nefando

A continuación, se presenta una tabla con un resumen de algunos de los casos de persecución del pecado nefando mencionados en los registros históricos:

Año Lugar Acusados / Tipo de Caso Delito Resultado / Contexto Notas Relevantes
1658 Ciudad de México (San Lázaro) 14 personas, incluida "Cotita" (mulato afeminado) Pecado nefando Condena a muerte (hoguera) Desató una “ola de represión sin precedentes”.
Mediados s. XVII Afueras de la Ciudad de México 14 condenados a muerte, 9 investigados, 99 sospechosos, 1 menor de 15 años Pecado nefando (denuncia de relaciones entre hombres) Condena a muerte, trabajos forzados para el menor Grupo heterogéneo (españoles, indígenas, mestizos, mulatos); algunos funcionarios y clérigos implicados. Cierto margen de tolerancia social evidenciado.
1671 Mixcoac (San Lázaro) 2 mulatos, 3 negros "Sométicos" Quemados Trabajadores del obraje de Mixcoac.
1673 Mixcoac (San Lázaro) 7 hombres (mulatos, negros, mestizos) Pecado nefando Quemados (posiblemente por asfixia previa) Trabajadores del obraje de Mixcoac. Reincidencia de casos en el mismo lugar. El obraje se deterioró posteriormente.
1748 Vizcaya (caso Francisco Guerrero) Francisco Guerrero (joven marinero malagueño) Reiterado abuso del “pecado nefando” con otros prisioneros Juicio pendiente Acusado tras ser prisionero en Irlanda. Invita a comprender dinámicas jerárquico-sexuales carcelarias.
Indeterminado Archivos de la Inquisición Aproximadamente seis casos de religiosas (monjas y beatas) Insinuaciones sexuales (lesbianismo), incluyendo sobre una visión con la virgen María Castigos limitados, como atender enfermos en hospitales Casos de lesbianismo menos estudiados.

El Pecado Nefando en el Ámbito Penitenciario Español

En 1748, la Sala de Vizcaya inició un proceso contra Francisco Guerrero, un joven marinero malagueño que portaba un arma blanca. Su proceso judicial revela que el acusado había sido preso por un corso inglés, hecho prisionero en Irlanda, y que tenía pendiente un juicio por reiterado abuso del “pecado nefando” con otros prisioneros. La causa contra Guerrero invita a reconocer la problemática competencia jurisdiccional de los presos, comparar diferencias y similitudes entre el sistema penitencial español y británico, al tiempo que se pretende comprender las dinámicas de comportamiento jerárquico-sexual del universo carcelario.

Casos de Lesbianismo y su Persecución

Un caso menos estudiado lo representa el de las lesbianas, de donde solo se han encontrado en los archivos de la Inquisición unos seis casos relacionados con religiosas como monjas y beatas, donde uno de los casos se sospechaba de insinuaciones sexuales sobre una visión con la virgen María, pero cuyos castigos no llegaron a mayores y se limitaron a atender enfermos en los hospitales.

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