Por largo tiempo, la contabilidad ha sido vista como un sistema de información que representa ‘fielmente’ la realidad. Las versiones tradicionales de la contabilidad, además, le otorgan un carácter objetivo a la información que ella produce. Así, la contabilidad, se dice también, es una disciplina neutral, sin intereses algunos, debido a que representa la realidad tal cual es.
Desde la década de los setenta, los estudios sociales de la ciencia y la tecnología (ESCT) han logrado mostrar la debilidad de estos argumentos. La ciencia, desde esta perspectiva, es solamente una forma de conocimiento que tiene aceptación en un tipo particular de cultura: la cultura capitalista, moderna, occidental. La ciencia es vista por los ESCT como una práctica social, interactuante con todas las esferas de la sociedad: lo político, lo económico, lo psicológico, lo religioso, etc. Por lo tanto, lejos de ser un conocimiento que hable sobre la verdad de la realidad, es un conjunto de creencias acerca de lo que es o debería ser el mundo; un conjunto de creencias fuertemente legitimado, otorgando poder de intervención de quien es dueño de ese mismo conocimiento (Miller & O’leary, 1987; Miller & Rose, 2008; Latour, 1991; 1994; 2001).
Estas perspectivas han alimentado a la investigación contable. Las miradas tradicionales de la ciencia han llevado a la consolidación de una perspectiva amplia de investigación que en varios contextos ha sido analizada y ha llegado a ser denominada: corriente principal, positivismo, estructural-funcionalismo, esencialismo, entre otras (Chua, 1986; Hopper & Powell, 1985; Larrinaga González, 1999; Ryan et al., 2004). Esta perspectiva considera a la realidad como algo objetivo, externa al ser humano y, por lo tanto, imposible de ser modificada.
Las metodologías más usadas por este tipo de investigación son las cuantitativas, las cuales buscan ‘descubrir’ y describir las ‘leyes’ y las ‘esencias’ por las cuales la realidad está determinada. El ser humano y la sociedad se ven como determinados por su contexto y por ende su voluntad está seriamente limitada, pues la realidad tiene un orden específico regido por leyes universales.
La investigación contable desarrollada a partir de estas proposiciones es, sin embargo, heterogénea, yendo desde el diseño de prácticas ‘precisas’ de valoración de activos, hasta el análisis estadístico (econométrico) del comportamiento de derivados financieros en los mercados de capitales.
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Perspectivas Alternativas en la Investigación Contable
Como miradas alternas a la corriente principal, se pueden ver dos o tres perspectivas diferentes: la primera, denominada por algunos como la corriente interpretativa; en segundo lugar, se puede encontrar la perspectiva crítica radical; y, por último, hay un grupo de investigación preocupada por las relaciones de poder.
Corriente Interpretativa
La corriente interpretativa surge de la investigación cultural en las ciencias sociales. La relación, aquí, con disciplinas como la antropología, la sociología, la lingüística, entre otras, es fuerte. Se parte de considerar a la realidad como producto, construcción, de las interacciones sociales. No se ve a la realidad con una esencia única, sino, por el contrario, como el resultado de un proceso intersubjetivo de otorgamiento de significados a los fenómenos que podemos percibir de la realidad.
Para comprender esa realidad, no habría que buscar sus leyes o esencias, sino los significados que las diversas interacciones le otorgan. En este sentido, las metodologías preferidas por este tipo de investigación son las cualitativas, que irían hacia la profundidad de un fenómeno hasta comprender los significados, los discursos y las interacciones propias de un contexto social.
La investigación contable orientada desde esta perspectiva ha buscado comprender el papel que juega la contabilidad y los contadores en la construcción de realidades sociales. Se entiende que la contabilidad, a través de su lenguaje, construye un tipo particular de realidad, que lleva a que las interacciones se den de cierto modo y no de otro. La contabilidad, a través de la representación que hace de algunos elementos de la realidad, limita la posibilidad de que otros elementos sean vistos.
La sociedad es vista como ordenada, pero al contrario de la corriente principal, este orden está dado por las interacciones sociales y por los significados que son institucionalizados por los actores.
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Corriente Crítica Radical
Por su parte, la corriente crítica radical considera que la sociedad está constituida fundamentalmente por el conflicto. El conflicto principal es aquel que se da entre las clases propietarias de los medios de producción y todos aquellos que son dueños sólo de su propio ser. El análisis está centrado en la explotación y dominación que hacen las clases propietarias sobre las clases desposeídas.
Esta explotación y dominación tiene dos expresiones: una, desde lo económico, en la cual las clases desposeídas se ven obligadas a satisfacer sus necesidades básicas a través de la subordinación a los intereses productivos de las clases propietarias; otra, desde lo ideológico, por medio de la cual las clases desposeídas asumen como propios los valores y discursos de las clases propietarias, pero que no benefician a las clases desposeídas sino que mantienen el poder en manos de las clases propietarias.
La contabilidad, desde esta perspectiva, es vista como un actor fundamental en la legitimación de la explotación de las clases hegemónicas sobre las clases desposeídas. La contabilidad actúa en las dos expresiones de explotación: por un lado, otorga la imagen de justa a la relación entre ‘iguales’ que se da entre las clases propietarias y las clases desposeídas; por otro lado, el lenguaje de la contabilidad sirve como mecanismo ideológico que da un significado parcializado de la realidad a favor de los intereses hegemónicos.
Relaciones de Poder y Contabilidad
La corriente preocupada por las relaciones de poder se alimenta del trabajo de la filosofía posmoderna, principalmente. En esta perspectiva se hace, al igual que en la anterior, una crítica al orden social existente. Se considera que hay una estrecha relación entre el saber y el poder en la sociedad. Aquel que tiene el conocimiento tiene el poder de definir la sociedad y aquel que tiene el poder define qué conocimiento es considerado como válido.
El conocimiento, desde esta perspectiva, es el que define qué es importante y qué no es, qué se excluye y qué se incluye, qué relaciones son permitidas y cuáles prohibidas. La verdad, entonces, es relativa y dependerá del contexto histórico y espacial en el que se produzca, además de los mecanismos por los cuales esa verdad es legitimada y asumida como cierta.
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Esta perspectiva usa metodologías como la arqueología y la genealogía. Ambas metodologías buscan reconocer e interpretar las verdades relativas dentro de su contexto. En el caso de la arqueología se busca comprender el concepto definido como verdadero en medio de un conjunto complejo y contextual de significados y relaciones.
Por el lado de la genealogía se intenta reconocer los puntos de inflexión en los significados de las cosas (de las verdades), haciendo énfasis en los cambios que sufren los significados, y con ellos, las relaciones y la sociedad en general.
La investigación en contabilidad rechaza, asumiendo esta perspectiva, un concepto único de contabilidad, mostrando en sus diversas indagaciones que la contabilidad es (tautológicamente) lo que los miembros de una comunidad digan que es la contabilidad.
La Retórica y su Significado en la Contabilidad
El presente texto se ubica en medio de las tres últimas perspectivas. Las tres perspectivas comparten una evaluación constante a los discursos que son emitidos en la sociedad. Intenta recuperar una tradición que viene desde la antigüedad y que en el último siglo ha tenido una fuerte renovación.
La retórica o aquella disciplina dedicada a la construcción de argumentos convincentes (que es muy diferente a decir que son mentirosos) tiene, desde las miradas renovadoras del siglo XX, presencia en todos los discursos de la sociedad, sean estos académicos, religiosos, políticos, sentimentales, deportivos, etc.
El artículo sigue con una breve revisión a las miradas que históricamente se han presentado acerca de la retórica, haciendo especial énfasis en las miradas contemporáneas acerca de la retórica en la ciencia. Posteriormente, se hará un recorrido por los elementos tradicionales de la retórica y de la investigación retórica. En tercer lugar, se hace una evaluación de la contabilidad y de su carácter retórico.
Definiciones de Retórica
Según Gill y Whedbee (2000) la retórica tiene múltiples significados “mientras que algunas […] definiciones comparan la retórica con la persuasión, otras la caracterizan de manera más amplia, como tratándose de cualquier tipo de expresión instrumental. Una definición identifica la retórica con la argumentación; otra, con el lenguaje elocuente. Por último, mientras que algunas definiciones asocian la retórica exclusivamente con el discurso, al menos una de ellas deja abierta la posibilidad de que pueda incluir actividades y objetos no discursivos” (2000).
Para ellas, “la retórica es el discurso calculado para influir sobre un auditorio hacia cierto fin en particular. […] Aunque las descripciones de los fines de la retórica discrepan bastante, el tema invariable es que se trata de un tipo de discurso instrumental. La crítica retórica tiene entre sus objetivos “determinar el modo por el cual la retórica invita a la construcción o reconstrucción de sucesos y fenómenos.
Para Gill y Whedbee la crítica retórica analiza los discursos a partir de tres preguntas básicas: ¿Qué expectativas genera el contexto? ¿Qué es lo que el texto le presenta al público? y ¿Cuáles son los rasgos significativos del texto? A partir de estas preguntas, las autoras consideran que son varios los elementos que se pueden analizar desde la crítica retórica.
Dentro de los elementos que responden a la pregunta inicial acerca de las expectativas que genera el contexto se encuentran: la exigencia (el problema o asunto a que se refiere el texto), la audiencia (las personas concretas a las que se dirige el orador), el género (la naturaleza misma del texto) y la credibilidad del orador (la posición social del orador en relación con el auditorio al que se dirige).
Para responder a la pregunta por lo que presenta el texto al público, Gill y Whedbee enumeran: la persona retórica (la persona ficticia del autor creada en el texto), el auditorio implícito (o la audiencia ficticia simbolizada en el texto mismo), la percepción del contexto (la mención que se hace del contexto en el que opera el texto y/o la re-definición que el texto hace del contexto) y la ausencia (aquello que está ausente o que ha sido silenciado por el texto).
Desde el énfasis en la interacción, Jonathan Potter (1998) define la retórica como el “discurso utilizado para reforzar versiones particulares del mundo y para proteger estas versiones de la crítica”. Potter (1998) considera que “la retórica no se debería limitar a expresiones manifiestamente argumentativas o explícitamente persuasivas y debería verse como un aspecto fundamental de la manera en que las personas interactúan y llevan a la comprensión”.
Así, las actitudes pueden llegar a ser vistas como posturas públicas inseparables de las controversias del momento. Posteriormente, Potter identifica dos tipos de retórica: una retórica ofensiva, encargada de socavar las descripciones alternativas, elaborada para reelaborar, dañar o reenmarcar una descripción; y una retórica defensiva, que resiste a la anterior y que protege las descripciones empleando diversas técnicas (Potter, 1998).
El análisis retórico debe tener en cuenta qué tipo de retórica se está analizando con el fin de identificar los procedimientos a través de los cuales se construyen hechos o versiones factuales o se busca socavar dichas versiones.
Bazerman (1988) define la retórica como “el más amplio estudio de cómo la gente usa el lenguaje y otros símbolos para lograr objetivos humanos y llevar a cabo actividades humanas (…) un estudio práctico que ofrece a la gente un mayor control sobre su actividad simbólica”. Para él, “la persuasión está en el corazón de la ciencia, no en el margen irrespetable. Una retórica inteligente practicada dentro de una comunidad de investigación seria, reconocible y comprometida es un método serio de búsqueda de la verdad.
Retórica de la Indagación
Según Bazerman et al. (2005) a partir de la década de los ochenta se origina un movimiento denominado Retórica de la Indagación (Rhetoric of Inquiry), encabezado por autores como John Nelson, John Campbell, Arjo Klamer, Allan Megill, Donald McCloskey, entre otros. La publicación más importante de este movimiento es la compilación The rhetoric of human sciences (Nelson, Megill, & McCloskey, 1987b).
Para Nelson et al. (1987a) “la investigación usa argumentos, y los argumentos usan retórica. La ‘retórica’ no es el mero ornamento o la mera superchería. Es retórica en el antiguo sentido de discurso persuasivo. En materias desde la prueba matemática hasta la crítica literaria, los investigadores escriben retóricamente”. Dentro de este grupo se encontraban historiadores, sociólogos, filósofos, economistas, matemáticos, entre otros.
“La retórica de la investigación toma como punto de partida que toda investigación -desde la biología hasta la teología- es argumento. Bazerman et al. también reconocen el papel en el fortalecimiento de los estudios retóricos de autores como Bruno Latour (1992) y Steve Woolgar (Latour & Woolgar, 1995).
Para Latour (1992) “la retórica es una disciplina fascinante aunque despreciada, pero se hace aún más importante cuando los debates son tan exacerbados que se convierten en científicos y técnicos (…). Los textos científicos o técnicos no se escriben de forma distinta por diferentes razas de escritores. Cuando llegas a ellos no significa que hayas dejado la retórica por el reino más tranquilo de la razón pura. Significa que la retórica se ha vuelto lo suficientemente acalorada, o que es todavía tan activa, como para que se tengan que incluir muchos más recursos para mantener en pie los debates”. Así, es en las controversias donde con mayor fuerza se verá el uso de la retórica, en especial para provocar cierres de las mismas.
Pero que una controversia se cierre no quiere decir que deje de haber retórica, al contrario, la retórica es más fuerte para que el cierre se mantenga. Un campo cercano a la contabilidad en el que ha habido un movimiento importante desde los análisis retóricos es el de la economía.
Su principal representante, Donald McCloskey (hoy Deirdre McCloskey) ha hecho un análisis profundo de la retórica que usa la economía, especialmente la economía neoclásica. Para McCloskey (1994), “la ciencia es escrita con intención, la intención de persuadir a otros científicos, tales como los científicos económicos”.
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