Dicen que los ojos son el espejo del alma, y no es para menos. Desde una perspectiva psicológica, el significado de los diferentes tipos de miradas abarca matices emocionales que develan información más allá de las palabras. A veces, la forma de ver habla por sí sola y refleja sentimientos que no se expresan en voz alta. La forma en la que se sostiene, desvía o intensifica la mirada transmite intenciones ocultas.
En este contexto, las miradas acusadoras pueden manifestarse de diversas maneras, desde las arraigadas en creencias populares sobre el "mal de ojo" hasta las que expresan juicio o desaprobación en la comunicación cotidiana.
El Fenómeno de la Mirada Fuerte y el Mal de Ojo
La "mirada fuerte", también conocida como "mirada intensa", "mirada pesada", u otros sinónimos como "ojos fuertes", "vista caliente", "vista candente", "vista fuerte", y "vista penetrante", es una cualidad que poseen algunos individuos para dañar a seres humanos, animales y plantas. Es concebida como una fuerza nociva que emana de los ojos y que afecta, ya sea voluntaria o involuntariamente, todo lo que despierta admiración o envidia. Es la principal causa del mal de ojo.
Víctimas Potenciales del Mal de Ojo
Se dice que los niños -principalmente cuando son robustos y bonitos- son sus víctimas potenciales, debido a que su sangre o espíritu aún son débiles; en cambio, un adulto excepcionalmente llega a padecer mal de ojo. Los animales domésticos y las plantas también pueden sufrir las consecuencias del ojeo; los más afectados son los pollos, puercos y reses, así como las flores llamativas y árboles de frutos atractivos.
Los infantes aquejados por la malignidad visual suelen presentar llanto en exceso, debilidad, falta de apetito, diarrea, vómito y disminución del tamaño de uno de los ojos. Cuando un animal es la víctima, acusa "basca", "sonsera" y una gran tristeza; por su parte, las plantas se tornan amarillas y se secan de un día para el otro (1).
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Tipologías de Fascinadores y sus Características
Se cree que los individuos con esta propiedad visual han nacido con ella o la han adquirido en algún momento de su vida. De esta manera, se los puede clasificar en poseedores permanentes y transitorios de mirada fuerte.
- Poseedores permanentes: Dentro de los primeros se incluye a las mujeres estériles y a las personas a quienes es innata esta característica por tener un "espíritu fuerte", siendo perdurable el poder de su mirada. Las estériles dañarán a cualquier niño que vean; los otros miembros de este grupo harán lo mismo con todo lo que miren fijamente.
- Poseedores transitorios: En el segundo grupo se encuentran, entre otros, las mujeres embarazadas, los iracundos y los borrachos. En estos casos, la mirada de las embarazadas vuelve a ser inocua al dar a luz, y la de los iracundos y los borrachos cuando recobran la calma y la sobriedad, respectivamente (1).
La mirada fuerte de los clasificados como transitorios se encuentra relacionada íntimamente con la dualidad frío-calor, pues bajo las situaciones arriba señaladas, las personas acumulan un exceso de calor que emana de la vista, dañando todo lo que atrae su atención (V. panvil). Inclusive en Yohualichan, Puebla, se afirma que la mirada fuerte adquiere mayor potencia durante la época calurosa (1).
Identificación Cultural del Fascinador
En algunas regiones, los individuos con mirada fuerte son reconocidos por la presencia de determinadas características. A continuación, se presenta una tabla con algunas de estas particularidades:
| Región / Cultura | Características del Fascinador |
|---|---|
| Mayas de Quintana Roo | Personas que tienen una "vena azulosa" entre los ojos, o aquellas cuyas manos están permanentemente calientes (2) |
| Los Tuxtlas, Veracruz | Mujeres y el "banco" (el nacido después de gemelos) (3 y 4) |
| Huastecos | Los mestizos (5) |
| General | La mirada de los "extraños" (personas ajenas a la comunidad) (1) (6) |
| Zapotecos oaxaqueños (Mitla, Tehuantepec) y Mayas | La mirada de algunos animales, como los loros (7 a 9) |
Métodos Terapéuticos y Preventivos
Los métodos terapéuticos y preventivos son numerosos y guardan infinidad de particularidades en cada región del país. La terapia comúnmente utilizada consiste en someter al enfermo -sea animal o persona- a una limpia con huevo de gallina o con plantas medicinales. La prevención se finca en el uso de amuletos o prendas de vestir de color rojo (es común que a las plantas se las amarre una cinta de este color). Se debe resaltar que el fascinador, por medio de variados procedimientos, puede prevenir y curar el daño que ha desencadenado.
Existen diversas opiniones con respecto a la posibilidad de corregir la malignidad de la mirada. Algunos informantes opinan que esto no es posible; otros afirman lo contrario, siempre que la vista no sea exageradamente potente. Con esta finalidad, entre los nahuas de la sierra Norte de Puebla se aconseja a los fascinadores que corten y arrojen los pétalos de una flor a la corriente de un río; el sujeto debe seguirlos con la mirada, sin pestañear, hasta perderlos de vista. También se recomienda observar al Sol, el mayor tiempo tolerable, a través de un vaso de agua. Ambos procedimientos provocan un lagrimeo, por medio del cual se logra que la vista regrese a la normalidad (10).
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La Mirada Acusadora desde Perspectivas Teóricas
Varios investigadores se han sentido atraídos por el estudio de esta creencia universal, lo que ha generado el planteamiento de diversas teorías que buscan dar una explicación al temor que despierta la mirada. Hay quienes consideran que no se debe a determinadas circunstancias locales, ni a la peculiaridad de alguna nacionalidad; más bien representa el enojo natural experimentado ante el enconado atisbo de un vecino o de un enemigo. Otros piensan que este temor es sintomático de una inseguridad general o de una paranoia en masa.
Ante estas opiniones, Tobin Siebers sostiene que el miedo a la mirada fija no está limitado únicamente a la psicología patológica; no es necesario ser esquizofrénico o paranoico para desear que los ojos de otro se aparten de nosotros. Tanto las personas sanas como las enfermas -acota el mencionado escritor- temen por igual a la mirada, quizá debido a que los involucra en la lógica supersticiosa de las relaciones interpersonales. El autor hace un intento por rebasar la simple información etnográfica, en la que se señala a determinados individuos como fascinadores, y trata de analizar el fenómeno desde la perspectiva de éstos, advirtiendo la inexistencia de información en torno a sus testimonios:
La lógica acusatoria produce efectos paradójicos. Incrementa el poder de la persona acusada, la eleva por sobre otros hombres y, no obstante, la desprecia. Considerado responsable del desenlace de un hecho, el acusado adquiere una cierta potencia. Al acusarlo de ejercer control sobre mí, inconscientemente lo invisto de grandes poderes....Si llego a creer que su mirada causa accidentes, convierto su ojo en un órgano poderoso. Atribuyo a su mirada una diferencia más categórica que real (6:75-76).
Siebers critica severamente a los teóricos porque, de manera similar a los creyentes en el mal de ojo, derivan sus estudios de una peculiar combinación de mito y reacción personal. Al respecto, menciona que la comunidad se fija en determinadas características físicas para racionalizar la acusación, aunque la falta de señales claras de diferenciación no impiden que la acusación se lleve a cabo, pues cuando no existen señales distintivas se encasilla al acusado en la categoría de extranjero. Dentro de esta perspectiva, la comunidad es presentada con cualidades benéficas; sólo la mirada que se opone a la colectividad es maligna. La mirada buena o dañina dependerá de hacia dónde se dirija: el acusador tiene una mirada "buena", en tanto que el fascinador la tiene "maligna".
Más adelante, Siebers destaca los razonamientos de Joel Teitelbaum -hechos a partir de estudiar este fenómeno en una comunidad tunecina-, a quien considera uno de los pocos teóricos que admite que la acusación del mal de ojo representa un medio de control económico y social, y que se relaciona íntimamente con la rivalidad. De esta manera, la mirada fuerte -concretada en el mal de ojo- es un síntoma de la rivalidad entre el acusador y el acusado, pero también es un medio de guardar la distancia entre ellos con el fin de evitar un acto de violencia física. Para Siebers, el poseedor de mirada fuerte es la verdadera víctima; la comunidad lo señala, le pone la marca de la diferencia y lanza la maligna mirada de la sospecha sobre él (6).
Tipos de Miradas que Juzgan y Desaprueban
Más allá de las creencias populares, el contacto visual es una herramienta clave en la comunicación y puede transmitir juicio o desaprobación. La forma en la que se sostiene, desvía o intensifica la mirada transmite intenciones ocultas.
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Mirada de escaneo o juzgadora
¿Quién no se ha sentido analizado al descubrir a alguien mirándolo de arriba abajo con total detalle? Este tipo de mirada permite evaluar de manera consciente o inconsciente a las personas y puede ser tan sutil e imperceptible, como evidente y juzgadora. Si el escaneo visual es rápido y discreto, se interpreta de manera inconsciente como un gesto automático de observación. Pero si es una mirada más prolongada y directa, puede dar la impresión de desaprobación; sobre todo cuando se acompaña de una expresión de crítica.
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Poner los ojos en blanco
No hay nada que demuestre más desaprobación e impaciencia que esta simple expresión. Cuando alguien pone los ojos en blanco, tiende a hacerlo de manera involuntaria ante una situación que considera frustrante, innecesaria o poco creíble. Es una respuesta sutil o exagerada y, según el escenario y la relación entre las personas, se percibe como una señal de falta de respeto o incluso de burla, afectando la dinámica de la conversación.
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Mirada de morbo o rechazo
Estos son tipos de miradas cuyo significado demuestran ofensa o rechazo y se caracterizan por un contacto visual penetrante, hasta resultar muy incómodo. Al ver con morbo, el centro es el cuerpo de las personas y las intenciones son inapropiadas. La mayoría nos sentimos muy intimidados al notar que alguien nos observa con una mirada insistente y malas intenciones.
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Mirada de decepción
La mirada de decepción refleja desilusión y desaprobación. Por ejemplo, un padre puede dirigir una mirada de decepción a su hijo, si hace algo que no debía.
Así, diferenciar tipos de miradas y conocer el significado de estas contribuye a mejorar nuestras habilidades sociales y a interpretar mejor las señales de los demás, lo que fortalece nuestras relaciones personales y profesionales.
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