Reconocimiento y Disculpa Pública de la PGR
La Procuraduría General de la República (PGR) reconoció la inocencia de las indígenas hñähñú: Jacinta Francisco Marcial, Alberta Alcántara Juan y Teresa González Cornelio, quienes fueron encarceladas injustamente por más de tres años. El titular de la PGR, Raúl Cervantes Andrade, encabezó el reconocimiento de inocencia y disculpa pública hacia estas mujeres, quienes fueron detenidas y sentenciadas por el delito de secuestro. Este acto público mediante el cual cumplió con las sentencias emitidas por el Tribunal Federal de Justicia Administrativa (TFJA).
En el auditorio Jaime Torres Bodet del Museo Nacional de Antropología e Historia se realizó el reconocimiento de inocencia y disculpa pública. El acto fue presidido por Raúl Cervantes Andrade y contó con la participación de las víctimas, así como de Mario Patrón Sánchez, director del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez, en su carácter de representante legal de las mujeres. La PGR informó que el evento fue transmitido en vivo a través de www.gob.mx/pgr y por el canal de YouTube del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez, "para reivindicar la identidad de las mujeres indígenas".
La Injusta Acusación: Una Década de Lucha
El Operativo en Santiago Mexquititlán
Las mujeres, que vendían aguas frescas, fueron acusadas por el secuestro de seis agentes de la extinta Agencia Federal de Investigaciones (AFI), en marzo de 2006. El hecho ocurrió luego de un frustrado operativo contra la venta de piratería en el tianguis de la comunidad de Santiago Mexquititlán, en el estado de Querétaro. El 26 de marzo de 2006, seis agentes de la Agencia Federal de Investigaciones, vestidos de civil, entraron en el mercado central de Santiago Mexquititlán, diciendo estar realizando una operación de búsqueda de drogas y DVD “pirata”.
Durante un zafarrancho, los funcionarios de la Procuraduría sostuvieron un enfrentamiento con comerciantes informales. Los policías intentaron despojarlos de mercancía en un operativo para el cual carecían de autorización, y los comerciantes exigieron a los agentes la exhibición de la orden que avalara sus acciones. En medio de la tensión consiguiente, los vendedores pincharon los neumáticos de algunos de los vehículos de los agentes. Según la comunidad local, la protesta acabó el mismo día, después de que el jefe de la policía regional fuera a una localidad vecina a buscar fondos para indemnizar a los vendedores por los daños causados a sus mercancías. El mismo día, todos los agentes dejaron la comunidad después de acordar con los comerciantes la entrega de una cantidad por los daños causados.
Cargos Fabricados y Encarcelamiento
Esa noche, los seis agentes presentaron una denuncia ante la Procuraduría General de la República, alegando que las personas participantes en la protesta los habían tenido secuestrados varias horas. En agosto de 2006, Jacinta Francisco Marcial, junto con otras dos indígenas que vendían aguas frescas en un tianguis de Querétaro, fueron detenidas por supuestamente privar de la libertad a seis agentes de la PGR que vestían de civil.
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Jacinta Francisco Marcial: Un Caso de Abuso Judicial
Arresto, Juicio y Falta de Debido Proceso
Más de cuatro meses después del incidente, el 3 de agosto de 2006, Jacinta fue detenida y conducida a la Procuraduría General de la República. En ese momento, le dijeron que iban a hacerle unas preguntas sobre un árbol cortado, así que hasta que no la llevaron a la prisión no se enteró de que estaba acusada, junto con otras dos mujeres, del secuestro de los agentes. La única prueba que había contra ella era una fotografía publicada en el periódico local en la que se la veía detrás de los participantes en la protesta.
En sus declaraciones originales, del 27 de marzo de 2006, los agentes de la Agencia Federal de Investigaciones no mencionaron en ningún momento a Jacinta Francisco Marcial. Fue un mes después, al mostrarles dicha fotografía, cuando la acusaron de haber tomado parte en el presunto delito. Jamás se ha presentado ninguna otra prueba de su participación en el incidente, y durante el juicio no se pidió en ningún momento a los agentes que comparecieran para demostrar su denuncia o reconocer a Jacinta. Por esta acusación de secuestro, Jacinta fue sentenciada a pasar 21 años en prisión, con un juicio en el que nunca se presentaron pruebas en su contra.
En aquel momento Jacinta hablaba muy poco español y no entendía lo que ocurría. No se le proporcionó ningún intérprete, y su abogado de oficio no habló nunca con ella para explicarle su derecho de defensa. Las tres rindieron su declaración sin la asistencia de un intérprete que conociera su cultura y hablara la lengua hñáhñú. Jacinta afirma que el letrado se limitó a permanecer sentado en un rincón de la sala, sin decir nada, cuando la obligaron a firmar unos documentos que no entendía, violándose así distintos ordenamientos nacionales e internacionales en materia de derechos humanos.
Apoyo Internacional y Llamadas a la Justicia
Amnistía Internacional adoptó a Jacinta Francisco Marcial, indígena otomí de Santiago Mexquititlán, estado de Querétaro, de 46 años y madre de seis hijos, como presa de conciencia. Amnistía Internacional ha afirmado que a Jacinta se le negó un juicio justo y que está encarcelada debido únicamente a su situación social marginal de mujer indígena, pobre y con limitado acceso a la justicia. La organización ha pedido a las autoridades mexicanas que la dejen en libertad de inmediato y sin condiciones.
Jacinta se encuentra encarcelada en el Centro de Readaptación de San José El Alto desde agosto de 2006. “El caso de Jacinta es un escándalo -ha manifestado Rupert Knox, investigador de Amnistía Internacional sobre México-. “Lo que le ha ocurrido a Jacinta demuestra el uso indebido que se está haciendo del sistema de justicia mexicano para procesar sin las debidas garantías a las personas más vulnerables. Se ha ido contra ella debido a su etnia, a su género y a su condición social”, ha señalado Rupert Knox.
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La OMCT consideró que la excarcelación sin cargos de la Sra. Jacinta Francisco Marcial constituirá un acto de justicia con una mujer cuyo único delito ha sido su condición de género, su identidad étnica y su circunstancia social de marginación, caso que desafortunadamente confirma la vulnerabilidad de los indígenas y en particular de las mujeres indígenas quienes sufren con mayor intensidad los fenómenos de exclusión y de marginación del sistema de justicia.
Reflexiones Personales desde Prisión
Hablando con una persona enviada por Amnistía Internacional para investigar el caso y que fue a verla a la prisión, Jacinta dijo: “La primera noche en mi celda estaba lloviznando y hacía mucho frío y con las rejas todas abiertas y todo, y en ese momento sí sentí mal porque yo no hice nada y por qué me hacen esto y estoy en la cárcel y nunca había hecho nada. “Y cuando escuchaba las puertas que se abrían dije ojalá que me dejan ir, y yo me paraba y veía en la puerta a ver si alguien me iba a dejar ir, y no”.
Jacinta aseguró que fue a la cárcel tres años y dos meses “por decir la verdad”. “Yo nunca pensé que iba a estar tres años. Emocionada, recordó la primera vez que entró en la cárcel: “Lloraba en ese momento porque pensé ¿Qué hice para estar en este lugar?
Camino a la Exoneración y Reparación
Al apelar esta sentencia, la defensa de la vendedora de nieves, madre de seis hijos, demostró que a Jacinta se le atribuyó una declaración fabricada, escrita en español, que ella no pudo haber realizado por su incomprensión de dicha lengua. También se demostró que materialmente es imposible que ella, junto con las otras dos mujeres indígenas, pudieran privar de la libertad a seis agentes. Consecuentemente a la apelación la sentencia fue revocada, a finales del mes de abril de 2009, con el fin de realizar careos procesales debido a que existen contradicciones sustanciales en las pruebas aportadas. En efecto se ha denunciado que el delito de secuestro nunca existió y que por lo tanto el mencionado delito no puede acreditarse con las pruebas que se encuentran en el expediente, y las mismas no poseen elementos suficientes para acreditar la probable responsabilidad de la Sra. Jacinta Francisco Marcial.
Aunque en su fallo, de abril de 2009, el magistrado reconoció abiertamente que existen “contradicciones sustanciales” en los testimonios de los seis agentes federales de investigación que dicen haber sido “secuestrados” por la Sra. Jacinta Francisco Marcial, el mismo omitió presumir la inocencia de la acusada y ordenó el desahogo de nuevas pruebas, continuando con el encarcelamiento de la Sra. Jacinta Francisco. La Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) determinó que había habido graves irregularidades y pruebas falsas en el juicio de Jacinta en julio de 2009. La CNDH emitió una recomendación dirigida al Procurador General de la República, en donde señaló que a la Sra. Jacinta Francisco Marcial se le vulneró su derecho al debido proceso.
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Por esas razones, un Tribunal Unitario revocó en 2009 la sentencia de 21 años de cárcel y ordenó reponer el proceso en contra de la indígena otomí, ante lo cual la PGR decidió no ejercer nuevas acciones en su contra y Jacinta pudo recuperar la libertad. La Procuraduría General de la República (PGR) hizo pública su decisión de no sostener la acusación en su contra. La OMCT manifestó su satisfacción por la decisión, publicada el 3 de septiembre de 2009, de la PGR de presentar conclusiones no acusatorias en el proceso que enfrenta la Sra. Jacinta Francisco Marcial, quien había pasado más de tres años en prisión acusada falsamente. La OMCT ha conocido también que, el 15 de septiembre de 2009, el juez que lleva la causa contra la Sra. Jacinta Francisco Marcial realizó las diligencias de desahogo de pruebas y procedió al cierre de la instrucción en el proceso que se sigue contra ella. La OMCT consideró positiva la decisión de la PGR a favor de Jacinta y esperaba que se pronunciara sentencia absolutoria en su favor.
Sin embargo, la OMCT volvió a manifestar su preocupación por la situación jurídica de las Sras. Teresa González y Alberta Alcántara. La OMCT señaló que las Sras. Teresa González y Alberta Alcántara, acusadas bajo los mismos cargos que la Sra. Jacinta Francisco Marcial, y al igual que ella condenadas con base en testimonios falsos y en pruebas fabricadas, permanecían en prisión sin que sus casos avanzaran de ninguna manera positiva hacia la justicia para ellas. Finalmente, en 2016, 10 años después de haber sido encarceladas, el Tercer Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Primer Circuito determinó que la PGR debía reparar el daño en este caso, pero las disculpas, reconocimiento de inocencia e indemnización nunca llegaron hasta el día de este reconocimiento.
Voces de Resiliencia: La Disculpa Pública
En la ceremonia, en una primera intervención, Raúl Cervantes pronunció el reconocimiento de inocencia y la disculpa pública por los casos de Alberta y Teresa. La primera de ellas en hablar fue Teresa González: “Hoy quisiera darle un mensaje a mujeres víctimas como nosotras que luchen, que no se queden calladas hasta que las autoridades las escuchen y la sociedad sepa la verdad y que si se puede”.
Posteriormente se pronunció Alberta Alcántara, quien con un nudo en la garganta se dirigió al procurador general de la República, Raúl Cervantes: “Espero que no sea la última ni la primera disculpa pública; hay muchos mexicanos como nosotros, espero que sus colaboradores trabajen bien y con la disculpa pública no me va a devolver el tiempo perdido.”
Después vino el pronunciamiento de Estela Hernández, hija de Jacinta Francisco Marcial. Posteriormente habló su madre: “Yo siento que sí hay mucha gente injustamente (encarcelada); decía un compañero, disculpe la palabra que voy a decir, pero así lo decía mi compañero, decía: ‘las cárceles se hicieron para los pendejos como nosotros que estamos aquí, no se hicieron para otras personas…’” Y finalmente, también se realizó el reconocimiento de la Procuraduría de su inocencia.
Jacinta sobre los 11 años de lucha, afirmó: “Estos 11 años de lucha nos han hecho tener la fuerza para seguir luchando con nuestra familia y amigos.” Añadió: “Al salir de prisión no fue nada fácil volver a la sociedad.”
