Solución Rápida y Efectiva a Problemas Comunes de Reconocimiento de Disco Duro SATApost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Una y otra vez sucede que un disco duro interno o externo no aparece en Windows, es decir, que el explorador de Windows no lo muestra. Las razones pueden ser muchas: por un lado, es posible que algunos ajustes del sistema operativo Windows impidan visualizar el disco. Si la BIOS no reconoce o detecta tu disco duro, en este artículo te ayudamos a encontrar una solución. Vamos a explicarte qué hacer si el ordenador no te reconoce un disco duro instalado, abordando los casos más comunes donde no aparece en el explorador de archivos.

Verificación de las Conexiones Físicas

Aunque suene banal, en ocasiones, el origen del problema es un simple cable de­fe­c­tue­so o un enchufe dañado. Nunca debes descartar la posibilidad de que el problema se deba a algo tan tremendamente simple como que tengas una conexión mal hecha. Si el disco duro (externo) no aparece, comprueba primero que todos los cables y co­ne­c­to­res estén bien en­chu­fa­dos.

En el caso de que tengas una unidad SATA, ya sea cualquier disco mecánico o un SSD «tradicional» (los que llevan una carcasa), entonces tendrás que tener dos cables correctamente conectados: el de alimentación, que es el más ancho, y el de datos. Deberás asegurarte de que de tu fuente de alimentación sale un conector SATA, y que está en la unidad. Si no lo está y solo tienes el de datos, entonces es imposible que funcione. Revisa que tienes todo conectado, y reconéctalo. Al igual que los discos duros co­n­ve­n­cio­na­les, los discos SATA y SSD necesitan una fuente de ali­me­n­ta­ción aparte.

Muchos discos duros y di­s­po­si­ti­vos externos in­co­r­po­ran pilotos luminosos que, al menos, indican que reciben corriente eléctrica. No obstante, eso no significa que el cable de datos no esté dañado. A veces, cuando el cable de datos del disco duro se suelta, es posible que el PC no reconozca o detecte la unidad.

Para verificar el funcionamiento de un disco, puedes comprobarlo fá­ci­l­me­n­te co­ne­c­tá­n­do­lo a otro puerto SATA o USB, o a otro equipo. Prueba en otro puerto SATA y cambia de conector proveedor de corriente al disco duro. La mejor forma de comprobar si un disco duro interno funciona es uti­li­za­n­do un cable adaptador SATA-USB.

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Configuración de la BIOS/UEFI

Si tu disco duro no es detectado por la BIOS, el problema podría estar en la configuración. En algunos casos, es posible que el disco duro interno esté des­ac­ti­va­do en la BIOS (basic input/output system) del ordenador.

Activación de puertos SATA

Apaga el ordenador y conecta el disco con un cable que funcione. La próxima vez que inicies el equipo, pulsa re­pe­ti­da­me­n­te la tecla necesaria para que se abra la BIOS (dependerá del fa­bri­ca­n­te). Si no te lo detecta la BIOS, o es porque lo tienes mal conectado (prueba usando otro conector SATA de tu placa base) o es porque lo tienes mal configurado desde la BIOS. En tu BIOS, habrá una opción donde puedes poner en Enabled/Disabled los puertos SATA, PATA, etc.; de ahí tienes que ponerlo en enabled. Las teclas de control suelen de­s­cri­bi­r­se en la ayuda de la propia página principal de la BIOS.

Mira en tu BIOS que seguro que tiene que estar, o bien el SATA desactivado o bien el RAID activado (que hace que no salgan los HDDs). Si tu problema puede ser que tengas un RAID, al iniciar, en el primer menú (IDE configuración) puedes cambiar de "RAID activado" a "no RAID". Si no ves nada por SATA o Serial ATA, mira por AHCI que es lo mismo. Si lo pones en AHCI Mode, la placa te cogerá los discos, pero el sistema operativo podría requerir el driver AHCI correspondiente a tu placa.

Es importante recordar que a los HDDs SATA no hay que ponerles Jumpers; eso solo es en los PATA.

Conflictos con SSD M.2

Un caso muy particular que se repite muchísimo es que, si tienes montado un SSD M.2, este no te detecte un disco SATA. Adicionalmente, la otra posibilidad es que tu placa base no soporte el tipo de SSD M.2 que estás montando. Básicamente, en función de la placa base que tengas y de qué tipo de SSD M.2 instales, es muy probable que su instalación deshabilite de forma inmediata algunos puertos SATA.

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Para el diagnóstico de esta situación, el manual de usuario de nuestra placa base es un excelente aliado. ¡Ahí vendrá todo especificado! Por ejemplo, en una Gigabyte B450 Aorus M, debido al número limitado de líneas provistas por el chipset, la disponibilidad de conectores SATA podría estar afectada por el tipo de dispositivos instalados en el conector M2A_SOCKET. Esto puede confirmar que, efectivamente, solo tendremos acceso a los 6 conectores SATA si no hay ningún SSD M.2 instalado. Debemos saber si estamos instalando un SSD M.2 SATA o un M.2 PCIe. En este caso concreto, los dos conectores «ASATA 3» se deshabilitan porque estos vienen provistos por la CPU, mientras que los otros 4 los provee el propio chipset AMD B450.

Una vez sabido qué tipo de SSD tenemos y cuál es el nombre de los conectores SATA deshabilitados, es hora de localizarlos. Para ello necesitaremos nuevamente el manual, donde seguramente encontraremos un esquema de partes básicas de la placa perfectamente identificadas. Por ejemplo, en algunas placas, un M.2_2 comparte ancho de banda con SATA6G_56, o al conectar un SSD M.2 SATA en el primer slot, el puerto que se desactivará será el SATA6G_2. La hoja de especificaciones de la placa base, en su web oficial, te dará toda la información sobre la compatibilidad de los slots M.2.

Actualización del Firmware de la BIOS

Si tu BIOS no presenta las opciones necesarias, lo más probable es que la versión de firmware actual no tenga soporte para SATA. En ocasiones, para solucionar este problema, se ha recurrido a una actualización del BIOS para que la unidad sea reconocida. Si optas por esta opción, considéralo como una medida de último recurso debido a los riesgos inherentes al proceso.

Administración de Discos en Windows

La administración de discos de Windows ofrece diversas opciones para volver a mostrar un disco duro no re­co­no­ci­do en el sistema. Te explicaremos qué hacer si el ordenador no te reconoce un disco duro instalado, especialmente cuando, a pesar de tenerlo conectado, no aparece en el explorador de archivos.

Causas comunes

Las causas de que no aparezca un disco duro interno o externo en Windows pueden ser las si­guie­n­tes:

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  • El disco duro no se ha iniciado.
  • El disco duro no tiene letra de unidad asignada.
  • El disco duro no tiene sistema de archivos o este no es válido.
  • El disco duro no tiene ninguna partición.

Cómo acceder al Administrador de Discos

Para so­lu­cio­nar­lo, debes abrir la ad­mi­ni­s­tra­ción de discos de Windows de las si­guie­n­tes maneras:

  • Haz clic derecho en el icono de Windows en la barra de tareas y, a co­n­ti­nua­ción, se­le­c­cio­na “Ad­mi­ni­s­tra­ción de discos”.
  • En el explorador de Windows, haz clic derecho en “Este equipo” > “Ad­mi­ni­s­trar” > “Al­ma­ce­na­mie­n­to” > “Ad­mi­ni­s­tra­ción de discos”.
  • En el cuadro de búsqueda, introduce: “Ad­mi­ni­s­tra­ción de discos” y se­le­c­cio­na “Crear y formatear pa­r­ti­cio­nes del disco duro”.

Pasos para solucionar el reconocimiento

Una vez en la pantalla de Administración de equipos, pulsa sobre la sección de Almacenamiento y luego sobre la opción de Administración de discos. Irás a una pantalla donde verás tus discos duros internos. Si el disco duro que no reconoce tu ordenador aparece en esta pantalla, la solución es bastante sencilla.

Si el disco duro no se reconoce, no se inicia o no tiene partición y, además, es posible que le falte la letra de unidad, la administración de discos ofrece di­fe­re­n­tes rutinas que pueden ayudarte a ge­s­tio­nar­lo. Solo tienes que iniciarlo y crear las particiones. Si el disco duro es nuevo, prueba a inicializarlo con el Administrador de discos de Windows. Si ni con esas funciona, entonces prueba a formatearlo por completo para que vuelva a aparecer visible en el explorador de archivos. Hay veces que incluso con solo cambiarle la letra asignada del disco duro se soluciona el problema.

En el caso de que el disco duro que no reconoce el ordenador NO salga en la lista de la pantalla de Administración de discos, entonces el problema es que la conexión no está hecha correctamente, lo que indica que debes revisar las conexiones físicas, la BIOS o los controladores.

Problemas con los Controladores (Drivers)

En el sistema operativo, los di­s­po­si­ti­vos para ad­mi­ni­s­trar los discos utilizan unos archivos de co­n­tro­la­dor pro­po­r­cio­na­dos por el propio sistema o por el proveedor. Si los co­n­tro­la­do­res están obsoletos o dañados, es posible que el disco duro no sea re­co­no­ci­do por el puerto SATA o USB.

Cómo acceder al Administrador de Dispositivos

Puedes abrir el Ad­mi­ni­s­tra­dor de di­s­po­si­ti­vos de Windows de las si­guie­n­tes maneras:

  • Haz clic derecho en el icono de Windows en la barra de tareas y, a co­n­ti­nua­ción, se­le­c­cio­na “Ad­mi­ni­s­tra­dor de di­s­po­si­ti­vos”.
  • En el ex­plo­ra­dor de Windows, haz clic derecho en “Este equipo” > “Ad­mi­ni­s­trar” > “He­rra­mie­n­tas del sistema” > “Ad­mi­ni­s­tra­dor de di­s­po­si­ti­vos”.
  • En el cuadro de búsqueda de Windows, introduce “Ad­mi­ni­s­tra­dor de di­s­po­si­ti­vos”.

Esta he­rra­mie­n­ta de Windows muestra todos los di­s­po­si­ti­vos co­ne­c­ta­dos al ordenador. Si el disco duro está correctamente conectado, prueba a instalar o actualizar el driver del controlador. Al hacer clic derecho en uno de los di­s­po­si­ti­vos, accederás a un menú co­n­te­x­tual con distintas opciones para co­n­fi­gu­rar­lo. Si haces clic en “Pro­pie­da­des”, se abre un cuadro de diálogo donde se visualiza el estado del di­s­po­si­ti­vo en la opción “General”.

En el caso de los co­n­tro­la­do­res de­s­ca­r­ga­dos de sitios web, el archivo debe guardarse en el PC e in­s­ta­lar­se de forma manual. El proceso, por tanto, tra­n­s­cu­rre de forma casi idéntica a la in­s­ta­la­ción del co­n­tro­la­dor desde el ad­mi­ni­s­tra­dor de di­s­po­si­ti­vos. Algunos discos duros, especialmente aquellos de gran capacidad (como los de más de 3TB), pueden requerir drivers específicos, como el programa ASROCK 3TB+ Unlocker.

Otros Factores a Considerar

Ahorro de energía

Cuando el sistema no reconoce los discos duros externos USB 3.0, es posible que se deba a que el modo de ahorro de energía está activado. La función de ahorro de energía se utiliza cuando la unidad de una tablet con Windows se apaga porque queda poca batería. Al desmarcar la casilla, se limitan las decisiones que puede tomar el sistema.

Malware y Virus

También es posible que algún virus o software malicioso que se haya colado en el sistema sea la causa de que el disco duro no aparezca. Si esto sucede, la única opción es escanear el ordenador con un software de seguridad que, en el mejor de los casos, repare el daño al momento. A co­n­ti­nua­ción, comprueba si el problema persiste. Al conectar di­s­po­si­ti­vos de al­ma­ce­na­mie­n­to externos al sistema, los programas antivirus actuales suelen solicitar permiso para comprobar la ausencia de virus y programas ma­li­cio­sos en los discos.

Disco Duro Defectuoso (DOA)

En última instancia, podría darse el caso de que en realidad lo que pasa es que nuestra unidad está defectuosa y por ello no funciona. Esta es una conclusión a la que se debería llegar después de intentar todo lo posible, haciendo la mayor cantidad de combinaciones de conexión posibles. Asimismo, es posible que el disco duro que no se visualiza esté de­fe­c­tue­so.

Si el HDD o SSD que has montado es totalmente nuevo, entonces cabe la posibilidad de que hayas recibido una unidad DOA (Dead-On-Arrival). En este caso, estarás en plazo de devolución y de garantía, y no tendrás ningún dato en el disco que no quieras perder. En cambio, si ya usabas el disco antes, nuestra recomendación sería probar conectándolo a otro ordenador, usar una carcasa para disco duro, o una solución similar para intentar recuperar los datos. En la mayoría de casos, el diagnóstico se reducirá a probar cambiando puertos y cables, probando distintas combinaciones hasta que funcione. Si el disco duro no detectado está efe­c­ti­va­me­n­te es­tro­pea­do, no te quedará otra opción que su­s­ti­tui­r­lo por otro que funcione.

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