Emiliano Zapata Salazar, nacido el 8 de agosto de 1879 en Anenecuilco, Morelos, provenía de una familia dedicada a la labranza de la tierra y la crianza de ganado en pequeña escala. En septiembre de 1909, Zapata fue elegido representante de Anenecuilco para gestionar ante las instancias de gobierno la restitución de las tierras de su pueblo por los cauces legales. Su lucha revolucionaria comenzó en marzo de 1911, en un contexto donde, tras haber pasado tiempo en un regimiento de caballería y huyendo del gobierno, había sido etiquetado como bandolero. Fue entonces cuando a sus manos llegó una copia del Plan de San Luis, por medio del cual Francisco I. Madero llamaba a la insurrección contra Porfirio Díaz. Con menos de un centenar de campesinos, se inició uno de los grandes ejércitos revolucionarios. El 10 de marzo de 1911, los morelenses se levantaron en armas contra la dictadura de Porfirio Díaz en Villa de Ayala, y tras la muerte de Pablo Torres Burgos a finales del mismo mes, Emiliano Zapata asumió la jefatura de las fuerzas revolucionarias y el control de la región. Zapata se había unido a Madero porque en el Plan de San Luis, el artículo tercero se refería a la restitución de las tierras.
La Visión de Madero y las Primeras Discrepancias
Francisco I. Madero provenía de una familia burguesa excluida del poder político. Madero representaba y hablaba por los intereses de esa burguesía nacional que había sido excluida del poder político y su llamamiento a las armas tenía como objetivo principal cambiar precisamente eso. En el mejor de los casos, la de Madero y su clase sería una revolución política que avanzara en establecer un régimen democrático-burgués, pero nada más. A Madero no le interesaba trastocar la base económica del porfirismo, ni tampoco la superestructura política; la que él pretendía era una transformación meramente de las caras y los nombres en el sistema político, donde se estableciera una mayor democracia, pero sin enfrentar al Estado existente.
Ante el temor de que la insurrección lo rebasara y porque se dio por satisfecho con la renuncia de Díaz a la presidencia de la República, Madero aceptó negociar con el gobierno porfirista el fin de la revolución. Este compromiso se formalizó en el Pacto de Ciudad Juárez, en mayo de 1911, donde se estableció un gobierno interino encabezado por un connotado porfirista, Francisco León de la Barra, a la sazón secretario de Relaciones Exteriores. Dicho pacto mantenía intacto el Estado: el ejército federal, los poderes Legislativo y Judicial, el orden jurídico, y los poderes estatales y locales. A cambio de la renuncia de Díaz y del vicepresidente Ramón Corral, así como del relevo de algunas gubernaturas que pasarían interinamente a manos de gente de Madero, este se comprometió a desarmar a su ejército y licenciarlo. Poco después, el líder de la revolución triunfante cambió el tono de sus pronunciamientos: había llegado la hora de la reconciliación nacional, de la unidad y de hacer a un lado la violencia y las demandas sociales.
El Irreconciliable Rompimiento con Madero
Madero tuvo éxito en desarmar y desmovilizar a su ejército victorioso y regresar a su casa a sus líderes. El único que no aceptó desarmar a su gente sin condiciones fue Zapata. En su visión, la revolución no se había hecho solo para quitar a Díaz, sino para que los pueblos recuperaran su tierra, para que se hiciera justicia. Entre Zapata y Madero hubo reuniones personales que expresan las diferencias entre los proyectos revolucionarios de cada uno y el carácter irreconciliable de estos. En la primera entrevista entre Zapata y Madero, el 8 de junio de 1911, cuando el morelense lo felicitó por su triunfo, aparecieron estas profundas diferencias. Madero había pedido a Zapata la rendición incondicional de él y de sus hombres.
Durante el periodo de transición, Francisco I. Madero solicitó al jefe suriano el licenciamiento de las fuerzas revolucionarias del sur, a lo que Zapata accedió, pidiendo la restitución inmediata de las tierras para los pueblos de Morelos. No obstante, el presidente interino Francisco León de la Barra ordenó al ejército federal el sometimiento de los revolucionarios por la fuerza, lo que ocasionó el rompimiento de Zapata con el gobierno interino y con el propio Francisco I. Madero. En la reunión que celebraron en agosto de 1911 en Yautepec, cerca de Cuautla, Madero trató de convencer a Zapata de que sus tropas abandonaran las armas, pues, desde su óptica, la razón de ser del conflicto se había resuelto ya, habiendo conseguido su objetivo, el ingreso de su clase a la política. Por su misma condición de clase y su ausencia efectiva del conflicto, Madero no tenía la capacidad de concebir el régimen de propiedad de la tierra por el que propugnaban los zapatistas. En otra ocasión, ya en Palacio Nacional, Madero volvió a intentar que Zapata dejara las armas, por medio de ofrecerle una hacienda.
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El ataque federal a Zapata, cuando negociaba con Madero, tenía la intención de matarlo y provocar la ruptura entre dos hombres de buena fe. En agosto de 1911, el Caudillo del Sur concluyó que, o bien Madero no tenía control sobre el presidente interino ni sobre el ejército, por lo cual no tenía sentido negociar con él, o, peor aún, que formaba parte de una trampa para asesinarlo. Ante estas circunstancias, Zapata rompió con Madero de forma virulenta.
La Proclamación del Plan de Ayala
Emiliano Zapata no vio cumplidas sus expectativas ni los acuerdos que habían establecido como parte de los compromisos que defendía el Plan de San Luis. Ante esta situación, decidió proclamar un plan en el que se expusiera los alcances y razones de la lucha zapatista, por lo que encargó la elaboración del documento al profesor Otilio Montaño, uno de sus principales hombres de confianza y colaborador. Una vez redactado, fue discutido con el propio Zapata. El 25 de noviembre de 1911 Zapata promulgó en Ayoxustla, Puebla, el Plan de Ayala, documento que se convirtió en la principal bandera de lucha del zapatismo. El rompimiento formal con el maderismo se produjo a través de este Plan de Ayala, el cual, fechado el 28 de noviembre de 1911, fue discutido en el corazón de los cuarteles zapatistas, en mesa abierta y en reuniones públicas en las casas de los mismos pobladores.
Este pronunciamiento es un claro manifiesto de la rebelión zapatista contra Francisco I. Madero, donde lo desconoció como presidente, ya que lo consideró como traidor a las causas campesinas. En este documento, Emiliano Zapata acusó a Francisco I. Madero. En Villa de Ayala, la Junta Revolucionaria de Morelos, encabezada por Emiliano Zapata, Otilio Montaño y Antonio Díaz Soto y Gama, proclamó bajo el lema de Libertad, Justicia y Ley, el Plan de Ayala. Por este plan se desconoce como presidente de la República a Madero por haber traicionado a la Revolución. Se otorga el mando a Pascual Orozco y, en caso de no aceptar, a Emiliano Zapata. Además, se declara el inicio de la lucha para derrocar a Madero y, primordialmente, alude a la restitución de la tierra. El Plan desconoció al gobierno de Francisco I. Madero por incumplir con los objetivos de la Revolución y exigió el reparto de los latifundios y la restitución de la tierra a los pueblos.
Principios Agrarios Fundamentales
Para 1911, Zapata y su ejército tenían una base social meramente campesina. Por lo mismo, el programa de este ejército sureño era meramente agrarista, pues no llegaba al extremo de alterar las relaciones de producción que se desarrollaban en la ciudad. Aun así, el programa zapatista era por sí mismo bastante avanzado, pues de ponerse en práctica podría poner en jaque a toda la propiedad privada rural, lo cual era inaceptable para los sucesores de Porfirio Díaz. Establecer que la propiedad de la tierra debe ser de quienes la trabajan, es decir, del proletariado agrícola, tiene implicaciones políticas muy importantes y muy avanzadas. La socialización de la tierra es una condición necesaria para poder concretar la socialización de todos los medios de producción y para que la socialización de la tierra sea una garantía a largo plazo, esta debe ser una conquista de los campesinos, no una concesión del Estado burgués.
Con relación al aspecto agrario, el Plan de Ayala, en su artículo sexto, expresa:
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“Como parte adicional del plan que invocamos (el de San Luis), hacemos constar: que los terrenos, montes y aguas que han usurpado los hacendados, científicos o caciques a la sombra de la tiranía y de la justicia venal, entrarán en posesión de estos bienes inmuebles, desde luego, los pueblos o ciudadanos que tengan sus títulos correspondientes de esas propiedades, de las cuales han sido despojados por la mala fe de nuestros opresores, manteniendo a todo trance, con las armas en la mano, la mencionada posesión, y los usurpadores que se consideren con derecho a ellos lo deducirán ante los tribunales especiales que se establezcan al triunfo de la Revolución”.
El Plan de Ayala es un documento revolucionario en tanto que plantea el reparto de la tierra robada a las comunidades y la nacionalización de los bienes de los terratenientes y miembros del gabinete que se opusieran.
Fechas Clave en la Ruptura Zapata-Madero
| Fecha | Acontecimiento |
|---|---|
| Noviembre de 1910 | Francisco I. Madero convoca a la revolución antirreeleccionista; Zapata participa en reuniones. |
| Marzo de 1911 | Levantamiento zapatista en Morelos; Emiliano Zapata asume el liderazgo de las fuerzas revolucionarias. |
| Mayo de 1911 | Se firma el Pacto de Ciudad Juárez entre Madero y el régimen porfirista, manteniendo intacto el Estado. |
| 8 de junio de 1911 | Primera entrevista entre Zapata y Madero; afloran las profundas diferencias sobre la restitución de tierras. |
| Agosto de 1911 | Reunión en Yautepec; Madero intenta el desarme de Zapata; Zapata concluye la falta de compromiso de Madero o una posible trampa. |
| 25 de noviembre de 1911 | Emiliano Zapata promulga el Plan de Ayala en Ayoxustla, Puebla. |
| 28 de noviembre de 1911 | Promulgación formal del Plan de Ayala, documento que se convierte en bandera del zapatismo. |
Legado del Enfrentamiento
Madero contra Zapata es una forma de representar la confrontación entre una revolución política burguesa que ya no podía cumplir su cometido histórico y una revolución agrarista. Ambos personajes provenían de clases sociales distintas e intereses distintos. La historia de Zapata contra Madero es una historia que posee vigencia porque es una historia de lucha entre desposeídos y poseedores, es una historia de lucha de clases y de incompatibilidad entre los intereses de estas. Madero es la personificación de la imposibilidad histórica de tratar de conciliar los intereses de clases. A pesar de la Ley de Suspensión de Garantías que aplicó Madero en la zona zapatista y de la guerra a sangre y fuego que libraron contra ellos las columnas federales de Huerta y Juvencio Robles, Emiliano no pudo ser derrotado.
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