Aunque la actual producción mundial de alimentos es suficiente para alimentar a todos los habitantes del planeta, el hambre sigue aumentando en algunas partes del mundo. Millones de muertes cada año pueden atribuirse a malas dietas, y estas cifras van en aumento. Estas muertes se pueden prevenir, y una estrategia para alentar a los consumidores a elegir opciones más saludables es a través de políticas fiscales, como subsidios o impuestos.
Entendiendo los Subsidios Agrícolas y su Desequilibrio
Un subsidio es dinero del gobierno destinado a mantener bajo el precio de un producto básico. Los subsidios agropecuarios, también conocidos como subsidios agrícolas, a menudo se citan como una razón de los problemas de nuestro sistema alimentario. Los subsidios agrícolas modernos se originaron en la Gran Depresión, cuando el gobierno de Estados Unidos intentó proteger al pueblo estadounidense a través de gastos sociales como el New Deal. Esto incluyó la Ley de Ajuste Agrícola de 1933 que, en parte, pagaba a los agricultores para que destruyeran cualquier excedente. La idea de subsidiar la producción agropecuaria se mantuvo y muchas leyes de este tipo se aprobaron posteriormente en el siglo XX y más allá.
Sin embargo, la asignación de estos subsidios ha generado un notable desequilibrio. Desafortunadamente, muchos subsidios que supuestamente se pagan a agricultores familiares en dificultades son en realidad una forma de subsidiar las operaciones y empresas agropecuarias más grandes del mundo, impulsando especialmente la industria cárnica, en lugar de la producción de frutas y verduras. La mayoría de los subsidios agrícolas se destinan a la producción de piensos para la ganadería.
Disparidad en la Inversión Agrícola
Al observar los datos, la desproporción es evidente. Según datos de Meatonomics, Estados Unidos gasta 50,170 millones de dólares cada año en ganadería (incluidos subsidios estatales, locales y federales), mientras que las plantas para consumo humano reciben alrededor de 24,690 millones de dólares. Según el EWG, las proteínas alternativas reciben alrededor de 30 millones de dólares (demasiado poco para verse en el gráfico).
| Sector Agrícola | Subsidios Anuales (millones de USD) |
|---|---|
| Ganadería | 50.170 |
| Plantas para consumo humano | 24.690 |
| Proteínas alternativas | 30 |
Esta distribución tiene un impacto directo en la disponibilidad y el costo de los alimentos. El USDA recomienda que la mitad de tu ingesta dietética consista en frutas y verduras; sin embargo, debido a los esfuerzos de lobby, solo una fracción del uno por ciento de los subsidios se destina a estos alimentos ricos en nutrientes (algunos de los cuales, hay que reconocerlo, son mucho más caros de producir). La gran mayoría se destina a la carne y los productos lácteos, cuyo consumo excesivo, entre otros factores, está relacionado con un empeoramiento de los resultados de salud pública. A nivel mundial, la situación es similar. Según un informe de la ONU de 2021, la industria agropecuaria recibe alrededor de 540,000 millones de dólares cada año.
Lea también: El IVA español
¿Cómo se Subsidia al Sector Agropecuario?
Los agricultores reciben subsidios de muchas maneras diferentes, incluso por parte de los gobiernos locales, estatales y federales. Algunas de las categorías principales incluyen:
- Los pagos directos se otorgaban independientemente de lo que producían y se basaban en datos históricos de producción de 1986. La Ley Agrícola de 2014 puso fin a los pagos directos.
- El programa de pagos contracíclicos o anticíclicos (CCP) era un pago gubernamental basado en los precios de cultivos específicos, con fórmulas también basadas en datos históricos.
- Los 18 cultivos para los que se realizaron pagos directos y anticíclicos fueron cebada, maíz, sorgo, avena, canola, crambe, lino, mostaza, colza, cártamo, sésamo, girasol, maní, arroz (no arroz silvestre), soya, algodón y trigo. Estos cultivos se conocen como cultivos básicos y los cinco cultivos más importantes (maíz, soya, trigo, algodón y arroz) se conocen como los Cinco Grandes. Estos cultivos básicos reciben subsidios desproporcionados como resultado del lobby federal durante la aprobación de la Ley Agrícola de 1990.
- La lógica detrás de los préstamos de comercialización del gobierno a los agricultores es evitar que se deshagan de su maíz en un mercado saturado en el momento de la cosecha.
- El programa ACRE pagó a los agricultores un ingreso mínimo y fue reemplazado por el programa de Cobertura de Riesgos Agrícolas.
- El Congreso asigna grandes sumas de dinero para pagar a los agricultores que han sufrido pérdidas debido a desastres naturales.
- El Programa Federal de Seguro de Cosechas se ha convertido en una importante fuente de dinero en efectivo para el sector agropecuario, pagando a los agricultores “si experimentan una disminución de los ingresos o una pérdida en el rendimiento de los cultivos”. De 1995 a 2020, alrededor del 76 por ciento de los pagos de seguros de cosechas se dirigieron a productores de solo cuatro cultivos: maíz, soya, trigo y algodón, la mayoría de los cuales terminaron como alimento para animales.
Más de 600,000 granjas estadounidenses reciben subsidios federales, lo que representa alrededor del 31.5 por ciento de todas las granjas estadounidenses. Estas granjas tienden a ser granjas industriales más grandes, no pequeñas granjas familiares.
Consecuencias de la Concentración de Subsidios
La cantidad desproporcionada de subsidios agrícolas que benefician a la industria ganadera es perjudicial para la salud pública, el medio ambiente y las pequeñas granjas familiares. Los propietarios de granjas industriales son los que más se benefician de los subsidios agrícolas. Según una estimación, dos tercios de los subsidios agrícolas no se destinaron a granjas familiares, sino al 10 por ciento de las megacorporaciones agropecuarias más importantes.
La industria cárnica evita entre 80,000 y 200,000 millones de dólares en costos ambientales. Los subsidios a industrias dañinas como la ganadería dan como resultado precios bajos en el corto plazo, pero costos mayores en el largo plazo. La industria cárnica mundial emite entre 15 y 20 por ciento de las emisiones globales y ocupa el 35 por ciento del suelo habitable de la Tierra, pero está fuertemente subsidiada.
Los pequeños agricultores, especialmente las granjas familiares, luchan por mantenerse al día con las grandes. La agricultura estadounidense se ha consolidado al extremo a lo largo de las décadas: hasta el 85 por ciento del mercado de la carne ha estado acaparado por solo cuatro empresas.
Lea también: Definición de Sustantivos Contables y No Contables
Políticas Fiscales y Acceso a Alimentos Saludables
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha reclutado a un equipo de investigadores de UConn y la Universidad de Illinois Chicago para evaluar si políticas similares para alimentos afectan la salud, con la esperanza de proporcionar a los legisladores de todo el mundo datos sobre los resultados de estas medidas políticas. Para los subsidios, la idea es que, si se reducen los precios y los alimentos más saludables son más asequibles, la gente comprará más.
Un desafío que encontraron los investigadores es que los impuestos a los alimentos son políticamente desafiantes y difíciles de implementar, por lo tanto, hay pocos ejemplos de los cuales extraer datos. La necesidad de definiciones específicas de lo que se considera saludable o no se demuestra con el ejemplo de Dinamarca con el impuesto sobre las grasas saturadas. Andreyeva explica que la medida fue derogada rápidamente debido a la oposición derivada del impacto del impuesto en los precios de la carne y los lácteos.
Como ejemplo, los subsidios se han utilizado ampliamente en los EEUU para apoyar la nutrición, en particular para los participantes en programas de asistencia alimentaria, como SNAP. Un ejemplo es el programa Double Up Food Bucks, donde los participantes de SNAP pueden comprar verduras en los mercados de agricultores, y por cada dólar gastado en beneficios de SNAP, el comprador obtiene $2 en productos agrícolas. Los resultados mostraron una mejora significativa en las compras de los consumidores y la demanda de frutas y verduras. Ambas medidas políticas funcionaron según lo previsto; sin embargo, los consumidores no respondieron tan drásticamente a los cambios en los precios de las frutas y verduras como esperaban los investigadores.
Esto podría deberse a que todavía no hay suficientes estudios que analicen específicamente el consumo. Existen barreras sistémicas más grandes para aquellos que intentan elegir alimentos más saludables. Incluso si los precios son bajos, ¿tiene la gente una tienda de comestibles cerca o transporte a una? ¿Hay mercados de agricultores cerca?
Programas Específicos de Asistencia Alimentaria
A pesar de la falta de subsidios generalizados, existen programas dirigidos que buscan mejorar el acceso a alimentos nutritivos, incluidas las frutas y verduras, para poblaciones vulnerables.
Lea también: Gramática española: sustantivos contables e incontables
Programas del USDA para Adultos Mayores
El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, sigla en inglés) ofrece programas de ayuda alimentaria. Fuera de Medicare, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) ofrece programas de asistencia alimentaria para adultos mayores. Estos programas le ofrecen frutas y verduras frescas, y algunos proporcionan un paquete de alimentos mensual.
- El Programa de Nutrición de Mercados de Agricultores para Adultos Mayores (SFMNP, sigla en inglés) ofrece cupones para comprar frutas frescas, vegetales, hierbas y miel. Usted puede usar estos vales en los mercados de agricultores, puestos en la carretera y granjas comunitarias.
- El Programa Suplementario de Comestibles Básicos (CSFP, sigla en inglés) proporciona un paquete mensual con alimentos nutritivos.
Subsidios para Alimentos de Medicare Advantage
El propósito del subsidio para la compra de alimentos de Medicare Advantage, o beneficio para alimentos saludables, es ayudarle a mantenerse sano en lugar de simplemente tratar las enfermedades cuando se presentan. El subsidio para alimentos de Medicare es una tarjeta que puede usar todo el año para comprar alimentos. Con su subsidio para alimentos de Medicare Advantage usted obtiene dinero para comprar alimentos. Usted lo recibe en una tarjeta prepagada que se recarga mensual o trimestralmente.
El subsidio para alimentos de Medicare está destinado a ayudarle a comprar alimentos que sean altamente nutritivos. Sin embargo, no cubre comidas calientes preparadas ni comida de restaurante, ni tampoco cubre alimentos azucarados, como dulces y refrescos, o bocadillos ricos en grasa, como las frituras. Medicare ofrece otros beneficios alimentarios además del subsidio para alimentos. Algunos planes de Medicare Parte C le permiten ordenar comidas preparadas si está enfermo o discapacitado.
Beneficios de Consumir Frutas y Verduras Locales y de Temporada
Es importante favorecer el consumo de las frutas y verduras locales y de temporada por su sabor, pero también para reducir nuestro impacto en el medio ambiente. Los alimentos de estación responden a una necesidad del cuerpo humano. En invierno, con el frío y la falta de sol, nuestro cuerpo reclama más nutrientes y vitamina C. Tanto mejor, porque es la temporada de las verduras ricas en minerales (puerros, coles, espinacas) y de los cítricos llenos de vitamina C (naranjas, mandarinas, caquis, etc).
Otra ventaja de las frutas y verduras de temporada es la mayor probabilidad de que hayan madurado al sol y estén recolectadas en su punto óptimo de maduración, y por lo tanto, que sean más sabrosas que las frutas y verduras que maduran durante el transporte o que están producidas en invernaderos. Consumir de temporada también favorece la producción local y tiene un menor impacto en el planeta. En el supermercado fíjate en el origen y la estacionalidad de las frutas y verduras.
Los invernaderos industriales no respetan los ciclos de la naturaleza y por lo tanto, para mantener sus altos niveles de producción, pueden hacer un gran uso de energía, de insumos como fertilizantes y plaguicidas, así como de agua. Las frutas o verduras fuera de temporada e importadas suelen ser transportadas en avión o en barco y luego en camión, en condiciones que permitan su conservación. Estos tres medios de transporte son muy contaminantes para el planeta. Además, para evitar que las frutas maduren demasiado rápido durante el transporte o se estropeen, se recubren con productos químicos que permiten su conservación.
Comer productos locales y de temporada ayuda también a reducir el uso de insumos - combustibles, fertilizantes, plaguicidas, agua… - en nuestros campos, además, las frutas y verduras locales se pueden comprar sin ningún envase, directamente del agricultor o pasando por muy pocos intermediarios. El desperdicio alimentario es una de las consecuencias graves de nuestro complejo sistema alimentario. Para seguir minimizando el desperdicio alimentario puedes consumir verduras y frutas ecológicas, que no contienen plaguicidas ni fertilizantes sintéticos y te permiten poder aprovechar todas sus partes.
