Una de las acusaciones de peso que llevó a Sócrates a la pena de muerte fue corromper la juventud ateniense. No es el sentido de la corrupción como la vemos hoy, que significa degradación, por ambición del dinero, de la integridad y la honestidad como valores éticos y morales. La corrupción de la que habló Sócrates a los jóvenes de entonces significa liberar el pensamiento creativo, crítico y el espíritu libertario inherente a la juventud. Se trató, pues, de una corrupción disruptiva; de un acto de rechazo a lo establecido por, precisamente, descompuesto, corrompido en dinero, poder y placer. El sentido socrático de corromper equivale al que hoy representa la innovación destructiva.
La percepción social de la juventud y el conflicto generacional
“La juventud de hoy ama el lujo. Es mal educada, desprecia la autoridad, no respeta a sus mayores, y chismea mientras debería trabajar. Los jóvenes ya no se ponen de pie cuando los mayores entran al cuarto”. Esta cita corresponde a Sócrates, lo que demuestra que hace 2.500 años que se dijo esto y seguimos en las mismas. La sociedad a menudo se ha empeñado en transmitir una imagen negativa de ellos, calificándolos incluso como ni-ni (ni estudia-ni trabaja) cuando son la generación más preparada de la historia. Pedro Sarasqueta escribió: “la sociedad necesita una juventud difícil; aquella que haga desesperar a los adultos. De esta forma nuestra sociedad puede realizar los cambios necesarios para adaptarse a realidades cambiantes”.
La corrupción como fenómeno social y delictivo actual
En aras de una definición, hoy día la corrupción es entendida como el uso de lo público para fines y lucros privados. Los jóvenes son vulnerables a múltiples formas de corrupción que tienen graves repercusiones negativas en las dimensiones social, económica y política de sus vidas. Las encuestas disponibles sugieren que los jóvenes suelen estar más expuestos a la corrupción que la población en general, lo que puede contribuir al desempleo, la emigración y la alienación política.
Además, existe una dimensión delictiva grave que afecta a menores de edad, tal como se muestra en la siguiente tabla basada en los datos de incidencia delictiva del SESNSP en México:
| Periodo | Casos de corrupción de menores (0 a 17 años) |
|---|---|
| 2016-2018 | 4,232 |
| 2019-2021 | 5,442 |
Este delito, que afecta mayormente a niñas y mujeres adolescentes, ha incrementado los últimos tres años en el país, representando un aumento del 28.6% entre ambos trienios. La Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM) realiza actividades de incidencia política para promover que el Estado haga mayores esfuerzos para prevenir, atender y restituir esta grave violación a los derechos de la infancia y la adolescencia.
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El papel de los jóvenes en la lucha contra la corrupción
Aunque son sobre todo víctimas de la corrupción, cada vez hay más evidencia de que la adopción de medidas educativas específicas puede contribuir a fomentar la intolerancia de los jóvenes hacia los comportamientos corruptos y poco éticos. En los últimos años han surgido muchos ejemplos positivos que muestran el potencial de implicar a los jóvenes en la lucha contra la corrupción, aprovechando su capacidad para sensibilizar, innovar y vigilar. Una condición facilitadora importante es que los grupos de interés nacionales ofrezcan oportunidades significativas para la participación de los jóvenes, evitando que estas sean tratadas como algo meramente decorativo por parte de las autoridades.
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